Mar 08, 2021 Last Updated 10:39 PM, Mar 7, 2021

Adios Dorita Falco...

  • Mar 08, 2021
  • Publicado en La Web

Escribe Laura Marrone, legisladora (mc) de CABA por Izquierda Socialista FIT-U

El 4 de marzo se fue un pedazo de nuestra historia. Nos dejó Dora Falco, madre de la desaparecida Dorita Falco, estudiante del profesorado de primaria en el Normal 3.

Junto a su compañero y padre de sus hijas, Dora fue de esas madres que golpearon puertas de cuarteles, despachos e iglesias, buscando a su hija durante la Dictadura militar. De las que anduvo en la ronda de los jueves cuando caminarla ponía en peligro la vida de ellas mismas.

En la década del 80 Dora ingresó al histórico MAS de Nahuel Moreno. Y fue la voz de las Madres en nuestros actos. Siendo ya grande, desarrolló una oratoria apasionada, expresión del amor a su hija y a todos los jóvenes que seguían luchando por las causas sociales como lo había hecho ella.

En la década del 90 Dora, ya alejada de nuestro partido, comenzó una nueva militancia: recorrer las escuelas de nuestra ciudad llevando la lucha por la Memoria, Verdad y Justicia a las nuevas generaciones. Para los 24 de marzo, deambulaba hablando a niños de inicial y primaria con su pañuelo blanco. Eran tiempos en que la lucha por la memoria no era política de estado y hablar de estos temas en las escuelas era de una audacia sorprendente. Dorita se sentaba en medio de los salones de actos rodeada de niños en el suelo y comenzaba un relato tan amoroso que, a pesar de ser terrible, llegaba a los corazones con un mensaje de lucha por la justicia.

Dorita dejó a sus hijas y nietos un mensaje de vida que trascendió a su propia familia. Quienes la conocimos, hoy quisiéramos abrazarlos a todos, de cuerpo presente. ¡Hasta la victoria siempre, Dorita!

Desde Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda, con profundo dolor, comunicamos que en el día de la fecha ha fallecido nuestro compañero Martín Leandro Céspedes. Martín ha sido un compañero de larga trayectoria en nuestra corriente política. Fue siempre un militante apasionado y convencido que solo la clase trabajadora podía encontrar la solución a sus problemas. Participó activamente en la lucha del gremio UOCRA cuando se consiguió que el luchador y dirigente antiburocrático Juan Lincán ganara las elecciones a mediados de los 80, participó en la lucha para que los trabajadores del barrio 10 de diciembre pudieran acceder a un Plan de Viviendas Populares y en la lucha contra la burocracia en el gremio UNTER. Fue un obsesionado en construir el partido, una herramienta para que la clase trabajadora tuviera una alternativa política de izquierda y con independencia de clase. Esa pasión y obsesión, Martín la compartió como parte de la vida con su compañera Cristina y supieron transmitirla a sus tres hijos, a todos ellos acompañamos en el dolor de este difícil momento.

Hace casi un año, cuando comenzamos a analizar las consecuencias de la pandemia, Martín decía: "Con esta pandemia, los capitalistas se van a enriquecer más y los muertos los vamos a poner la clase trabajadora". Lamentablemente fue premonitorio y tuvo razón ya que el COVID acabó con su propia vida y continúa atacando a los más vulnerables agravado por la escasez de vacunas, la pelea de las multinacionales farmaceúticas por el mercado, sus patentes y convenios secretos son una traba para inmunizar a la población, a pesar del desarrollo científico y tecnológico alcanzado.

Martín ocupó cargos de responsabilidad en nuestro partido, fue candidato a Intendente de nuestra ciudad, a Diputado Nacional por Río Negro y muchas veces candidato a Concejal.

Mañana, sábado 27 de febrero, acompañaremos en caravana de autos los restos del compañero desde Cochería France (Onelli 126) hasta el cementerio municipal. Invitamos a todos aquellos que quieran sumarse, saludar  a los familiares y despedirlo.

Compañero Martín Céspedes ¡Hasta el Socialismo Siempre!

Regional Bariloche. 26/02/2021

Alberto Gorbarán falleció el 31 de enero en Bariloche por Covid-19, luego de estar internado cuatro días en terapia intensiva. En 1968, durante el gobierno de Onganía, Alberto comenzó a militar en la clandestinidad en nuestro PRT-La Verdad de la corriente morenista del trotskismo. Fue militante de zona norte del Gran Buenos Aires y trabajaba en la fábrica de lanchas AVAN, donde fue delegado, consiguiendo importantes mejoras salariales para sus compañeros. Años más tarde trabajó y militó en Phillips organizando una agrupación llamada “5 de diciembre”, fecha que recordaba las jornadas de lucha en 1973 que terminaron en una huelga importante de la fábrica, sacando a la comisión interna complaciente con la patronal, evitando el aislamiento del núcleo de activistas despedidos y permitiendo que asumieran los nuevos delegados. En julio de 1976, ya en plena dictadura genocida, se va de la fábrica por cuestiones de seguridad.

En 1988, junto a su compañera Silvia y sus tres hijos, se radicó en Bariloche y comenzó a trabajar como docente y a militar en el gremio Unter. Fue esencialmente un impulsor de listas antiburocráticas en oposición a la Celeste y un activo militante en la construcción del partido, tomando tareas de responsabilidad. Participó de las importantes movilizaciones populares a mediados de los 90 y tras la crisis de 2001, organizando políticamente a aquellos desocupados que se acercaban al local partidario de Bariloche. Estuvo como candidato en listas gremiales y políticas, acompañando a Izquierda Socialista y al Frente de Izquierda.

Desde Izquierda Socialista Bariloche saludamos afectuosamente a Silvia y a sus hijos. Silvia, en un repaso de la trayectoria de Alberto nos decía: “vivió como pensaba”. Alberto Gorbarán, ¡Hasta el socialismo siempre!

 

Escribe Adolfo Santos

El 25 de enero de 1987 falleció Nahuel Moreno. Probablemente, las nuevas generaciones de militantes, simpatizantes y activistas no conozcan la trayectoria y contribuciones de quien fue el fundador de nuestra corriente histórica en la década del ’40 y el principal dirigente del trotskismo latinoamericano. Por eso, cada año recordamos sus principales aportes al servicio de la construcción del partido revolucionario y de una organización socialista revolucionaria mundial.

El asesinato de León Trotsky a manos de un agente estalinista, en 1940, y la pérdida de importantes cuadros durante la Segunda Guerra Mundial dejaron inconclusa y muy debilitada la tarea fundamental de construir la IV Internacional. El Programa de Transición, uno de los grandes legados de Trotsky, no era suficiente si no se conseguía avanzar en una organización independiente de los trabajadores para luchar por sus intereses. 

Con esa comprensión, desde muy joven, Moreno se sumó a un puñado de dirigentes internacionalistas para abocarse con todas sus fuerzas a la reconstrucción de la IV Internacional. Como él mismo reconoció, la mayor parte de su militancia política estuvo dedicada a trabajar por la construcción del partido mundial. Así lo entendía Moreno, “[…] la construcción de los partidos nacionales y la internacional es un proceso combinado […]”.  

Una vida al servicio de la construcción del partido revolucionario  

Hugo Miguel Bressano Capacete, quien fue conocido como Nahuel Moreno, nació el 24 de abril de 1924 en Alberdi, provincia de Buenos Aires. Con solo 18 años se incorporó a círculos trotskistas, ambiente de tertulias y discusiones de café. Preocupado por el escaso contacto de esos grupos con los trabajadores, Moreno comenzó a reunirse con jóvenes obreros del barrio de Villa Crespo con los que estudió el ¿Qué hacer?, de Lenin, y los terminó ganando para el trotskismo. En 1943 escribió su primer texto, El partido, en el que concluyó: “Lo urgente, lo inmediato, es aproximarnos a la vanguardia proletaria y rechazar como oportunista todo intento de desviarnos de esa línea […]”. 

Con esa idea, en 1944, junto con esos jóvenes obreros de Villa Crespo Moreno fundó el Grupo Obrero Marxista (GOM)). Mateo Fossa, un dirigente sindical que en 1938 se entrevistó con Trotsky en México, lo orienta sobre cómo introducirse en el movimiento obrero. En 1945, el GOM tuvo una importante participación en apoyo a la huelga del frigorífico Anglo-Ciabasa, que contaba con 12.000 obreros, a partir de lo cual captaron destacados activistas de esa lucha. Comenzaba así una nueva etapa. Moreno y su grupo rompieron definitivamente con el “trotskismo de los bares” y se fueron a vivir a Villa Pobladora, en Avellaneda. Al año siguiente editaron su primer periódico, Frente proletario, y reunían casi cien militantes, en su mayoría obreros. 

Desde esa experiencia, Moreno impulsó a lo largo de su vida partidos ligados a la clase trabajadora y sus luchas. Como escribió en El partido, aquel documento precursor: “Nos empalmaremos en el movimiento obrero, acercándonos y penetrando en las organizaciones donde este se encuentre para intervenir en todos los conflictos de clase”. Así lo hizo de forma consecuente, a pesar del obstáculo que significaba el naciente peronismo, un proyecto nacionalista burgués, que en esa época iba a ganar la mayoría de la clase trabajadora a partir de otorgar importantes concesiones. Sin embargo, nuestra corriente siempre llamó a no confiar en ese proyecto, ya que por su carácter, de conciliación de clases, la mayoría de esas conquistas se iban a acabar perdiendo.  

Contra la corriente, Moreno continuó llamando a construir una alternativa de la clase trabajadora. Con ese objetivo construyó el Partido Obrero Revolucionario (POR), el Partido Socialista de la Revolución Nacional (PSRN), Palabra Obrera, el PRT, el PST y el MAS. Siempre tratando de enraizarlos en el movimiento obrero y sus luchas con propuestas que respondían a sus intereses inmediatos e históricos de disputar el poder para los trabajadores.

La IV Internacional, otra de sus obsesiones 

En 1948 se realizó en París el II Congreso de la IV Internacional. El GOM envió a Moreno como delegado. Allí conoció a los principales dirigentes trotskistas y fue informante del punto sobre América latina. Ese mismo año, por su crecimiento y las actividades desarrolladas, el GOM se convirtió en partido. En diciembre se fundó el Partido Obrero Revolucionario (POR). Moreno escribió su primer trabajo teórico, Cuatro tesis sobre la colonización española y portuguesa en América, donde cuestiona la visión de la mayoría de la izquierda que le daba un carácter feudal a ese proceso.  

En ese congreso de 1948, el primero después de la muerte de Trotsky, se eligió la dirección, encabezada por los dirigentes Michel Pablo, griego, y Ernest Mandel, belga. Moreno, que a pesar de su juventud ya había iniciado un proceso de construcción partidaria luchando contra la marginalidad del trotskismo, la definió como una dirección inexperta, formada en ámbitos intelectuales y no en la lucha de clases. Sostuvo duras polémicas con ella. Ese fue uno de los méritos de Moreno, haber intervenido con una política correcta en un momento difícil en que la dirección de la Internacional, debilitada por la muerte de Trotsky y presionada por procesos objetivos, fue conducida a serios desvíos. 

Uno de los más graves errores de esa dirección fue su capitulación a los partidos comunistas que seguían al aparato de la URSS, encabezado por Stalin, y a los nacionalismos burgueses en Latinoamérica, Asia y África, así como también posteriormente al castrismo y el sandinismo. Moreno alertó que esa orientación oportunista llevaba a renunciar a la construcción de partidos revolucionarios y al hundimiento de la Internacional.  

En los años ’70 entabló una dura polémica contra la política de elevar la táctica de la guerrilla, que se había mostrado exitosa para la revolución cubana, al plano estratégico. El grupo encabezado por Mandel definió impulsar la guerrilla en Latinoamérica. Moreno sostuvo que esa orientación llevaría al desastre a generaciones enteras de luchadores y sería contraproducente para el desarrollo de la revolución latinoamericana. La sistemática liquidación de los grupos guerrilleros, al tiempo que se iniciaba un proceso de ascenso obrero estudiantil en la región, acabaron dándole la razón a Moreno. 

Pasaron treinta y cuatro años de la muerte de Moreno y los hechos continúan corroborando sus aciertos políticos. Haber apoyado a los nacionalismos burgueses, a las direcciones “progresistas”, a los gobiernos frentepopulistas, al castro-chavismo, al falso “socialismo del siglo XXI” y sus variantes, como el sandinismo, fue un gran error de muchos sectores del trotskismo, en especial del mandelismo, y fue un freno para el desarrollo de una dirección revolucionaria. Por eso reivindicamos las enseñanzas de Moreno, de luchar por la movilización de masas, por la independencia de clase, por la construcción de partidos revolucionarios y reconstruir la IV Internacional.

 

Nuestro compromiso con el legado de Moreno 

Nahuel Moreno ha dejado una extensa elaboración teórica y política plasmada en varios libros y folletos* que continúan vigentes con sorprendente actualidad. Sin embargo, creemos que su legado más importante es el de haber insistido sin descanso en la lucha para construir una dirección revolucionaria. Desde Izquierda Socialista y la Unidad Internacional de las y los Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI) asumimos el compromiso de dar continuidad a esa tarea que las luchas en curso nos exigen más que nunca. Los trabajadores, los jóvenes, las mujeres y los sectores populares no paran de luchar. Si no se avanza más, y algunas veces hasta se retrocede, es por la falta de una dirección revolucionaria, ese es el desafío al que nos comprometemos los morenistas junto con los que luchan.   

Levantamientos como los ocurridos en Chile, Líbano, Estados Unidos, Hong Kong, las huelgas de Europa y el descontento generalizado contra los planes de ajuste para paliar la más grave crisis económica del sistema capitalista mundial nos demuestran que la pelea por la dirección está planteada en el orden del día. Si en cada uno de esos procesos somos capaces de unirnos a los sectores que luchan y aplicar las enseñanzas legadas por Nahuel Moreno podremos estar a la altura de los tiempos.

*Para conocer la obra de Nahuel Moreno recomendamos visitar www.nahuelmoreno.org

 

Escriben: Jorge Ávila y José “Pepe” Rusconi. Ex trabajadores y delegados gremiales de Propulsora, militantes del PST y de Izquierda Socialista en el FIT-U
 
Pocas semanas antes del golpe militar del 24 de marzo de 1976, asesinaron en La Plata a Carlos Scafide. Fue la noche del 13 de enero de ese terrible año.
 
"Carlitos" era trabajador de Propulsora Siderúrgica de Ensenada (hoy Siderar), activista de la camada de luchadores que había echado a la burocracia sindical de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de esa fábrica, aunque nunca fueron reconocidos oficialmente por el sindicato. Carlitos militaba en el Partido Socialista de los Trabajadores (PST), antecesor de Izquierda Socialista. Era un reconocido y muy querido compañero en la fábrica y en el partido, pero también en la comunidad ensenadense.

Cuando lo asesinaron, el PST ya venía de sufrir varios golpes, como la Masacre de Pacheco y la Masacre de La Plata, convirtiéndose en el decimosexto asesinado del partido bajo los gobiernos de Juan Domingo e Isabel Perón.
 
Aquella noche de enero, bandas fascistas de la Concentración Nacionalista Universitaria (CNU) y de la Triple A, que se identificaron como personal del Ejército, secuestraron de casa de su madre a Carlitos. Secuestraron al “Pampa” Delaturi, también obrero y activista de Propulsora, y a Peláez, un activista del Astillero Rio Santiago.

Al día siguiente aparecieron sus cadáveres dinamitados y acribillados. Una asamblea de Propulsora resolvió parar desde el miércoles de madrugada hasta el sábado por la tarde. En Astilleros resolvieron paros progresivos hasta el viernes. Se solidarizaron con medidas de fuerza, Petroquímica Sudamericana y Metalúrgica OFA. La Coordinadora de Gremios en Lucha llamó a un paro para el siguiente martes, al que se sumó una línea de micros y varios comercios de Ensenada. Se realizó un acto cuando enterraron a los compañeros, al cual asistieron 600 trabajadores de Propulsora (aproximadamente la mitad del personal de la fábrica).

En el acto, José “el Petiso” Páez, histórico dirigente de Fiat del Sitrac Sitram y del “Cordobazo”, habló en nombre de la dirección nacional del PST. Señaló que “la única posibilidad que tenemos los trabajadores de frenar estos ataques es nuestra movilización y nuestra organización para la defensa, en cada fábrica, en cada barrio, en cada lugar de trabajo; denunciando la tolerancia del gobierno y exigiendo la investigación y el castigo del salvaje crimen”.

Desde Izquierda Socialista, a 45 años del asesinato de Carlos Scafide, seguimos exigiendo juicio y castigo a los responsables de su muerte. Carlitos es un ejemplo para las nuevas generaciones de militantes revolucionarios, porque dio su vida por la clase obrera y por el socialismo. Desgraciadamente, su vida fue truncada a los veintinueve años. Pero aun así, su ejemplo y su lucha inconclusa continúan vigentes para aquellos jóvenes y viejos militantes que seguimos luchando por la revolución socialista.

Carlos Scafide, compañeros asesinados y detenidos-desaparecidos del PST, ¡Presentes! ¡Hasta el socialismo, siempre!

Nuestro semanario. En el que te acercamos el reflejo de las luchas del movimiento obrero, las mujeres y la juventud, además un análisis de los principales hechos de la realidad nacional e internacional.

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