Oct 25, 2026 Last Updated 12:55 AM, Oct 25, 2026

Juventudes de la UIT-CI

24/10/2026. Desde septiembre crecen las movilizaciones de la juventud y de la clase trabajadora en distintos países de Europa. La crisis capitalista descarga el ajuste sobre lxs trabajadores y especialmente sobre la juventud. Son cada vez mayor las dificultades para acceder a la vivienda, los salarios insuficientes, precarización laboral y recortes educativos que restringen el acceso a la educación pública. Frente a esta realidad, crece el hartazgo y se multiplican las luchas que cuestionan a los gobiernos responsables del ajuste y de garantizar los negocios de las multinacionales.

En el Estado Español, el caso de Maricarmen despertó una ola de indignación, movilizaciones y acampes en defensa del derecho a la vivienda. Las protestas comienzan a confluir con otras luchas sociales, como la educativa, en un escenario que pone en cuestión las políticas de vivienda de los distintos gobiernos.

Los datos muestran la gravedad de la situación para la juventud trabajadora. En 2025, apenas el 14,5% de la juventud había logrado emanciparse, mientras que la edad media para independizarse alcanzaba los 30 años. El alquiler medio llegó a los 1.176 euros mensuales, una cifra que prácticamente equivale al salario medio de una persona joven. Esto significa que tener trabajo ya no garantiza poder independizarse y que, para muchos jóvenes, pagar un alquiler supone destinar casi todos sus ingresos a conseguir un techo. La crisis habitacional es el resultado de un modelo que convierte un derecho básico en un negocio y subordina las necesidades sociales a la rentabilidad inmobiliaria y los negocios de los fondos buitres.

Mientras los alquileres se disparan, los salarios quedan rezagados y la vivienda pública resulta insuficiente. La juventud se ve obligada a prolongar su permanencia en el hogar familiar, compartir habitaciones o destinar casi todos sus ingresos a pagar un techo. Frente a esta situación, se impulsa una huelga general para el 11 de noviembre, con reclamos por el acceso a una vivienda digna, mejores salarios y mejoras generales en servicios públicos, particularmente el sector educativo, que ya venía de importantes huelgas..

El gobierno de Pedro Sánchez no logró resolver de fondo una crisis que requiere medidas estructurales. Mientras tanto, avanzan las alternativas de ultraderecha del PP y Vox, que buscan capitalizar el desgaste con el Gobierno. El elemento positivo es que las movilizaciones enfrentan hoy tanto las políticas reformistas del Gobierno de PSOE-Sumar, como los discursos ultraderechistas.

En Francia, el movimiento estudiantil secundario lleva más de un mes de movilizaciones y bloqueos masivos para reclamar presupuesto educativo, mejores salarios docentes y condiciones dignas de cursada. Las protestas contra el ajuste presupuestario impulsado por el gobierno de Emmanuel Macron confluyen con la lucha de la clase trabajadora, que protagonizó una movilización de más de 800.000 personas el 17 de octubre. En ese marco, se espera una nueva huelga general para el 5 de noviembre. La unidad entre estudiantes y trabajadores es fundamental para enfrentar los planes de ajuste. Las movilizaciones de Francia demuestran la importancia de la unidad obrero-estudiantil.

En Portugal, tanto en Lisboa como en Oporto, se han desarrollado acampes y movilizaciones en reclamo del derecho a la vivienda. El censo del 2021 registró 723.000 viviendas desocupadas o vacías en el país. De ellas, más de 485.000 eran habitables, pero solo 236.927 estaban disponibles para la venta o el alquiler. Casi 250.000 figuraban como desocupadas por otros motivos: no eran residencias principales ni secundarias y tampoco estaban en el mercado. Estos datos muestran que la crisis habitacional no se explica únicamente por la falta de viviendas: también pone en discusión quién las controla y su uso especulativo.

Mientras miles de trabajadores luchan por conseguir un alquiler accesible, el gobierno de la Alianza Democrática (AD) prioriza medidas para atraer inversiones inmobiliarias. Los beneficios fiscales para propietarios e inversores, los incentivos al alquiler y las garantías públicas para créditos hipotecarios pretenden resolver mediante el mercado un problema que el propio mercado profundiza. La garantía pública para jóvenes de hasta 35 años, por ejemplo, facilita el acceso al crédito, pero no construye vivienda pública ni limita la especulación. La responsabilidad de conseguir y pagar una vivienda sigue recayendo sobre cada familia. Algo similar sucede con los llamados alquileres moderados, que incluyen contratos de hasta 2.300 euros mensuales y reciben ventajas fiscales. Por eso se intensifican los acampes frente a estas políticas y se prepara una nueva movilización para el 27 de noviembre.

En Albania, la indignación contra el saqueo de los bienes comunes y la corrupción política se transformó en una rebelión juvenil contra el gobierno del primer ministro Edi Rama. La juventud vincula la defensa del territorio y los bienes comunes con la denuncia de una situación económica y social y la corrupción.

En Tirana, capital de Albania, alquilar un departamento sencillo de un ambiente en el centro cuesta entre 450 y 600 euros mensuales, lo que puede absorber entre el 80% y el 100% de un salario promedio. La educación pública también sufre un recorte estructural; las movilizaciones por reclamos educativos se suman al desgaste y descontento contra el Gobierno, dejando claro que la juventud lucha por su futuro.

En Italia, el movimiento estudiantil viene también protagonizando importantes movilizaciones. Como parte de este proceso en Italia hubo importantísimas movilizaciones por el fin de la criminalización de la juventud por posicionarse en solidaridad con Palestina contra el genocidio de Israel.

En Serbia, la juventud sigue en las calles desde hace dos años. En noviembre del 2024, se derrumbó la marquesina de la estación de tren de Novi Sad y murieron 16 personas. Les estudiantes vieron la corrupción y negligencias que causaron la catástrofe. Ocuparon facultades y organizaron movilizaciones en todo el país.Docentes, abogados, agricultores y un sector de los trabajadores también se sumaron a la lucha. La indignación pronto se convirtió en un movimiento popular contra el gobierno de Aleksandar Vučić. A pesar de los esfuerzos del presidente Vučić por atribuir el movimiento a fuerzas extranjeras y criminalizar, la movilización lo obligó a renunciar.

Les estudiantes se presentan a estas elecciones con sus propias listas. El 22 de octubre, decenas de miles de personas participaron en el acto convocado por los estudiantes en Belgrado. La juventud exige que se rindan cuentas por la corrupción y que sean los jóvenes y los trabajadores quienes decidan el futuro. La conquista de esta reivindicación depende de una lucha que va más allá de las urnas y continúa en las calles, los centros educativos y los lugares de trabajo

En Alemania, se vienen desarrollando movilizaciones desde septiembre. En ellas, la juventud protagonizó nuevos bloqueos entre el 12 y el 16 de octubre. Pero el eje político central de las protestas es el rechazo al militarismo estatal y a los planes del gobierno de Friedrich Merz. Mientras se deterioran las escuelas y faltan recursos para garantizar una educación pública de calidad, el gobierno pretende avanzar con el servicio militar obligatorio. En Bélgica, se desarrollaron paros durante el 9 y el 12 de octubre, con grandes movilizaciones el 17, en contra de los recortes presupuestarios de 10.000 millones de euros que busca imponer el gobierno de Bart de Waber.

Recientemente la ola de protestas juveniles llegó a Grecia, donde miles salieron a las calles contra el aumento del costo de vida y el desfinanciamiento en educación. Estudiantes y maestros coparon las calles de Atenas y otras ciudades para exigir respuestas ante la crisis al gobierno del primer ministro Kyriakos Mitsotakis. La marea de protestas juveniles en Europa busca confluir en un gran Paro Internacional Educativo para el 20 de noviembre.

Estas enormes movilizaciones y luchas son en la mayoría de los casos brutalmente reprimidas por los gobiernos para intentar frenar el alza. En Francia ya hay más de 6000 detenidos y el gobierno de Macron impulsará más medidas para intentar frenar las movilizaciones, como el toque de queda o la prohibición de manifestaciones. En Portugal fueron desalojadas las acampadas que luego lograron volver a ocuparlas. Meloni intenta frenar las movilizaciones en Italia con soldados y criminalizando a menores con las detenciones preventivas. A pesar de estas medidas, no lograron frenar las movilizaciones.

Las luchas que recorren Europa tienen particularidades en cada país, pero expresan una misma contradicción: mientras los gobiernos garantizan los negocios de las multinacionales y de los empresarios, la juventud trabajadora enfrenta salarios de miseria, trabajos precarizados, alquileres impagables, recortes educativos y militarismo. La crisis capitalista no ofrece perspectivas de futuro para millones de jóvenes, a quienes se les exige aceptar peores condiciones de vida. Además, el avance de las ultraderechas ataca con políticas negacionistas, misóginas, y antiinmigrantes a la clase trabajadora y a las juventudes, mientras que la socialdemocracia y el reformismo son incapaces de dar la respuesta que se exige y se mantiene firme en la defensa del capital.

Frente a este escenario, las movilizaciones muestran que la juventud no está dispuesta a resignarse. La confluencia de las luchas estudiantiles con las de la clase trabajadora, con huelgas generales y la movilización en las calles, es una herramienta fundamental para enfrentar los planes de ajuste. El desafío es avanzar en la coordinación de estas luchas y construir una salida política revolucionaria propia de les trabajadores y la juventud que enfrente al capitalismo. Sabemos que la única manera de que la juventud trabajadora tenga futuro será con un gobierno de lxs trabajadores y con un mundo socialista.

Desde las Juventudes de la UIT CI, apostamos a fondo por las luchas de la juventud y las trabajadoras para tirar con huelgas generales y movilizaciones los planes de los gobiernos capitalistas. Por la construcción de una salida desde abajo para la juventud trabajadora a la crisis del capitalismo.

Vamos por la unidad de las luchas para triunfar.

Adolfo Santos, dirigente de Izquierda Socialista / FIT Unidad

Europa está convulsionada. Una ola de protestas, movilizaciones y acampes crece contra los brutales ajustes económicos en Italia, Estado Español, Portugal, Bélgica y Albania. En Francia, lo que empezó como una protesta de estudiantes secundarios en París, tomó una dimensión nacional al punto que se ha convocado a una huelga general para el 5 de noviembre.

Desde mediados de septiembre Francia enfrenta una masiva rebelión. Las protestas iniciales, protagonizadas por los estudiantes secundarios, fueron por la crisis en la educación. La falta de profesores, aulas superpobladas, edificios deteriorados y sin las condiciones mínimas para desarrollar las tareas educativas en un clima de calor extremo, fueron la chispa que inició el fuego. Los canales de televisión del mundo mostraron en directo la ocupación de cientos de establecimientos educativos y manifestaciones callejeras de jóvenes junto a sus profesores y padres en el centro de París exigiendo respuestas al gobierno de Emmanuel Macron. Lejos de presentar soluciones, el gobierno respondió con un fuerte aparato represivo.

Entonces el conflicto se extendió. Más de mil liceos de París, Lyon, Marsella, Toulouse, Lille y Burdeos, se sumaron a las ocupaciones y bloqueos. En pocos días las demandas de los liceístas impactaron en las universidades donde más de 40 campus fueron paralizados o tomados por los estudiantes y profesores que rechazan los recortes presupuestarios, la falta de docentes, el deterioro de las instalaciones y las restricciones de acceso a la educación superior a través de la plataforma digital Parcoursup, considerada injusta, burocrática y poco transparente. Se trata de un conflicto contra el creciente desmantelamiento de la educación pública producido en años de decadencia y crisis capitalista a lo que el gobierno nacional solo ofrece represión o promesas de “mesas de diálogo” sin ninguna consecuencia.

Es la crisis económica capitalista

La educación no es el único problema. El malestar estudiantil puso de manifiesto la fragilidad económica de uno de los gigantes de Europa que supo ser el mayor estado de bienestar social. Demostró que el problema es más profundo y colocó sobre la mesa la crisis económica, el costo de vida, la inflación, el precio de los combustibles y los ajustes sobre el gasto público. Esta realidad motorizó las grandes manifestaciones del fin de semana del 17 y 18 de octubre en toda Francia. Los estudiantes abrieron las compuertas, pero existe una bronca generalizada. Se sumaron los “chalecos amarillos”, un sector rural empobrecido que desde 2018 reclama por el alto precio del diésel y los sindicatos, ante un costo de vida insoportable y la pérdida permanente del poder adquisitivo.

Impotentes para detener la movilización, Emmanuel Macrón y el primer ministro Sébastien Lecornu responden con más represión. Esta semana comenzó un toque de queda que restringe la libre circulación y reunión en algunos barrios de París y otras ciudades francesas. Hacen centro en sectores marginales enmascarados, muchas veces infiltrados, que atacan comercios para desvirtuar la movilización. El gobierno intenta resolver por la fuerza un profundo conflicto social, sin embargo la movilización no retrocede. Estudiantes y docentes continúan en pie de lucha, los chalecos amarillos llaman a manifestar el próximo sábado 24 y los sindicatos convocan a una huelga general con movilizaciones para el jueves 5 de noviembre. “Francia camina por el filo de la navaja. La segunda economía del euro, uno de los pilares sobre los que se sostiene la arquitectura financiera europea, se enfrenta a lo que parece una suerte de tormenta perfecta” (elEconomista.es 19/10).

Francia no es una isla, es parte de un continente envuelto en llamas por la crisis capitalista que no da respuesta a las legítimas demandas de una población trabajadora y una juventud empobrecidas. Macron y Lecornu intentan evadir su responsabilidad al responsabilizar a la “ultraizquierda” y a La Francia Insumisa (LFI) de Jean-Luc Mélenchon por la protesta. Una acusación que cae por tierra cuando presenciamos los acampes de la juventud y sectores populares por el derecho a la vivienda en Portugal y el Estado Español, la rebelión en Italia contra el costo de vida y la desigualdad social o las manifestaciones en Albania por el profundo malestar socioeconómico. La razón de fondo es la decadencia acelerada del capitalismo imperialista que hunde a la clase trabajadora y sectores populares en una miseria creciente, a la superexplotación y al saqueo de las riquezas. Contra eso, se insurgen las masas populares de estos países.

Desde Izquierda Socialista, como parte de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores Cuarta Internacional (UIT-CI), nos solidarizamos con estas luchas. Repudiamos la represión y las medidas que restringen las libertades de la juventud y el pueblo trabajador impuestas por el gobierno de Macron y Lecornu y exigimos la inmediata libertad a todos los detenidos durante las protestas.

Portugal es parte del proceso de movilización que recorre Europa. En Porto y Lisboa se realizaron acampes en plaza pública en protesta por la crisis de la vivienda. Para conocer la situación, entrevistamos a Renata Cambra, dirigenta del TU -Trabajadores Unidos de Portugal y una de las protagonistas del acampe en la ciudad capital.

El Socialista: ¿Cuáles son los motivos que provocaron el campamento de Lisboa?
Renata Cambra: Las protestas del Estado Español y de países como Francia e Italia, así como el acampe que se venía realizando en Porto, fueron el motor que empujó la organización del campamento que se hizo efectivo después de la gran marcha de la Confederação Geral dos Trabalhadores Portugueses (CGTP) contra el aumento del costo de vida el 18 de octubre.

ES: ¿Cuáles son las principales reivindicaciones?
RC: El problema de la vivienda es el más grave de todos los problemas. El aumento de los alquileres fue desproporcionado en relación a los salarios. Entre 2015 a 2024 fue del 124%. El gobierno aprobó de forma general una nueva ley de alquileres que perjudica todavía más a los inquilinos y beneficia a los propietarios. Por eso, las reivindicaciones principales son:  la derogación de la nueva Ley, acabar con los desalojos, ampliación del parque público habitacional y prohibir la compra de viviendas por fondos inmobiliarios.

ES: ¿Cuáles son las perspectivas de esta lucha después que la Policía desalojó el campamento y qué propuestas defiende el TU?
RC: Las perspectivas son que el movimiento continúe a través de la convocación de las asambleas populares diarias  para encaminar acciones en las calles y la posibilidad de retorno del campamento. La organización Casa Para Vivir ya marcó una marcha para el próximo 27 y la asamblea del campamento aprobó sumarse a la misma. También  vamos a exigir de los partidos Bloco de Esquerda, PCP, Livre y a la central obrera CGTP, que se posicionen contra la nueva ley de alquileres y organicen movilizaciones unitarias rumbo a una huelga general para derrotar la ley y el presupuesto que el gobierno prevé aprobar en noviembre donde pretende descargar más ajustes contra la juventud y la clase trabajadora.

Acto inaugural del IX Congreso de la UIT-CI Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores - Cuarta Internacional

Sábado 14 de noviembre a las 15 
En Ciudad Universitaria
Aula Magna de Ciencias Exactas UBA / Pabellón 2

Hablarán referentas y referentes de Latinoamérica, Estados Unidos, Europa y Medio Oriente

Te invitamos al acto internacionalista del sábado 14 de noviembre, en Ciudad Universitaria, CABA. Van a participar referentes de distintos partidos de la izquierda revolucionaria del mundo, que integramos la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI).

En primer lugar, será un acto de apoyo y solidaridad con las luchas del mundo. En especial con la ola de protestas, movilizaciones y acampes contra los brutales ajustes económicos que realizan los gobiernos capitalistas en Francia, Italia, Estado Español, Portugal, Bélgica y Albania. Y también para repudiar la represión a las luchas. En Francia, lo que empezó como una protesta de estudiantes secundarios en París, tomó una dimensión nacional al punto que se ha convocado a una huelga general para el 5 de noviembre.

Por otro lado, el estallido social en el Estado Español por el acceso a la vivienda y contra los desalojos, derivó también en el llamado a una huelga general para el 11 de noviembre.
La clase trabajadora y la juventud europea lucha contra los mismos ajustes que nos aplica Milei en Argentina.
La razón de fondo es la decadencia acelerada del capitalismo imperialista que hunde a la clase trabajadora, a la juventud y a los sectores populares en la miseria

El acto será también para repudiar al ultraderechista Donald Trump, que está provocando una verdadera catástrofe mundial con sus permanentes agresiones imperialistas contra los pueblos del mundo. También vamos a repudiar al genocidio en Gaza por parte del asesino Netanyahu representante del Estado sionista de Israel, que sigue asesinando a niñas, niños y mujeres, provocando en Palestina una limpieza étnica. 

Y, por supuesto, el acto del 14 será para llamar a redoblar la lucha por derrotar al ultraderechista de Milei, a sus cómplices y al FMI, para frenar sus ataques sistemáticos contra los más vulnerables, el salario, las jubilaciones, las universidades, las personas con discapacidad, con el objetivo de beneficiar a los de arriba y recaudar en nombre del Fondo Monetario Internacional.

El 14 vamos a dar pasos también en la unidad para enfrentarlos, demostrando que hay importantes cambios políticos, por ejemplo, con el crecimiento del Frente de Izquierda Unidad por su coherencia de estar al frente, en las calles y en el Congreso, contra Milei como con todos los gobiernos anteriores.

Vení el 14 a escuchar a las luchadoras y luchadores internacionales y ver cómo nos seguimos organizando para dar esta pelea de fondo, en pos de lograr un gobierno de la izquierda y de la clase trabajadora y una Argentina y un mundo Socialistas. 
Sumate.

 

Facsimil del Documento político del IX Congreso de la UIT - CI traducido al árabe


Miguel Sorans, dirigente de Izquierda Socialista, de Argentina y la UIT-CI

14/10/2026. Sorpresivamente, Donald Trump anunció el 9 de octubre que había llegado a un acuerdo con Putin, presidente de Rusia, para aumentar el suministro de diésel a los mercados estadounidenses y mundiales. Y que eso era parte del acuerdo para “una tregua energética” en la guerra entre Rusia y Ucrania. Tras una llamada de 90 minutos con Putin, Trump escribió en Truth Social que “se acordó que Rusia suministrará inmediatamente más de 300,000 toneladas de combustible diésel al mercado estadounidense y mundial, otras 500,000 toneladas durante el mes de noviembre, y 1,000,000 toneladas inmediatamente después».

El anuncio del ultraderechista Trump, provocó un nuevo escándalo político internacional. Este acuerdo con Putin, en medio de la guerra con Ucrania por la invasión imperialista rusa, que ya lleva más de 4 años, es un apoyo directo al agresor, ya que lo favorece con los miles de millones de dólares que van a recibir por esta venta de combustible.

El colmo es que Trump ni siquiera le avisó a Zelenski, el presidente de Ucrania, de su llamado y menos de su acuerdo, quien se enteró por las redes. Zelenski lo calificó de “regalo de cumpleaños a Putin”.

Trump rompe así, unilateralmente, con todas las sanciones económicas que pesan sobre Rusia. Esto vuelve a poner en evidencia que el jefe del imperialismo norteamericano, desde que asumió en enero de 2025, busca abiertamente un pacto con Putin lo que significa apoyarlo para que Ucrania se rinda y entregue el Donbas y Crimea, que son partes de su territorio histórico y que han sido usurpados y están ya controlados militarmente por Putin. 

Trump hace abiertamente lo que ya hacía Biden en forma solapada cuando era presidente al momento de la invasión en febrero de 2022. Entonces Biden le ofreció a Zelenski un avión para sacarlo de Ucrania y exiliarse. Así lo confirmaba la CNN en el 2022 en una nota: “Zelensky, rechazó una oferta de Estados Unidos de evacuación de la capital, Kiev (…)

“La lucha está aquí; necesito municiones, no un aventón”, dijo Zelensky” (CNN, 26/2/2022). O sea, Biden estaba a favor de ceder Ucrania a Putin, quien había anunciado que tomaría Kiev, la capital de Ucrania, en dos semanas. Fue por la resistencia militar y popular de masas que eso no ocurrió. Han pasado cuatro años y medio de guerra y no hay solución a la vista. Nunca los EE.UU. ni los imperialismos europeos ni el Vaticano estuvieron a favor de derrotar a Putin. El Papa Francisco, por ejemplo, en 2024 “instó al presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, a tener ‘valentía’ para alzar la ‘bandera blanca’ y negociar el fin de la guerra con Rusia” (9/3/2024, Infobae). Lo que le ocasionó al fallecido Papa un justo rechazo popular en Ucrania.

El acuerdo de compra toneladas de diésel ruso y la presión de Trump a Ucrania para que pare los eficaces ataques con drones a las destilerías de petróleo en territorio ruso, son cuestiones que favorecen a Rusia. La guerra está estancada y Rusia no puede avanzar en el frente. La economía rusa está deteriorada por los gastos de guerra, las reservas petroleras se reducen y más con los golpes sufridos a la producción de petróleo y derivados. La compra de diésel por los EE.UU. le permite una entrada de miles de millones de dólares para tener un respiro. Y también necesitaría que Ucrania parara de bombardear sus destilerías. Por eso el reclamo de Trump de una “tregua energética”. Cuestión que, por ahora, ni Rusia ni Ucrania aceptan.

Pero el centro de Trump es pactar un acuerdo de largo alcance con Putin y para eso se juega a la rendición de Ucrania. Por eso Trump salió a abiertamente a cuestionar a Zelensky porque, por ahora, no acepta “negociar” que en forma directa es decir que se rinda y acepte que Putin y Rusia se queden con parte de Ucrania. Zelensky sabe, como todo gobernante burgués, que aceptar esa entrega sería el seguro fin de su gobierno. Por otro lado, la política económica del gobierno capitalista de Zelensky, al servicio de los grandes oligarcas y con fuertes elementos de corrupción, debilita en los hechos la resistencia popular.

Trump ha llegado al colmo de reclamar elecciones para sacar Zelensky, casi en nombre de Putin. Acusó a Zelensky “de no querer negociar, y marcó que desde el Kremlin estaban interesados en llegar a una solución que permita desescalar el conflicto (…) planteó que había llegado el momento de un recambio presidencial y pidió a los ucranianos que «consigan un nuevo líder que pueda llegar a un acuerdo» (Clarín, Argentina, 13/10/2026).

Trump actúa a favor de Putin sin tapujos, por varias razones: 1) porque la crisis política, económica y militar del imperialismo yanqui ha crecido, incentivado por la política agresiva y colonizadora de Trump y necesita mostrar que sigue intentando terminar con la guerra de Ucrania, 2) porque Trump fue derrotado en su guerra de agresión a Irán y una de sus consecuencias ha sido al aumento del precio del petróleo lo que ha agudizado la crisis económica capitalista, en especial en los EE.UU, perjudicando a las y los estadounidenses en su nivel de vida, con inflación a raíz del aumento del precio de los combustibles, 3) porque al caer su popularidad  crece el peligro de que en las elecciones de medio tiempo del 3 de noviembre, pueda perder la mayoría de las cámaras legislativas y necesita mostrarse tomando “medidas” para intentar reducir los precios de los combustibles, en este caso comprando toneladas de diésel a Putin.  

Todo este accionar de Trump en acuerdo con Putin, pone en evidencia dos cosas: 1) que el imperialismo yanqui, el dominante en el mundo capitalista, buscar la derrota de Ucrania y de su pueblo, ante el país agresor que es el imperio ruso y 2) muestra que no es correcto, como lo hacen muchos sectores de izquierda, definir esta guerra como “inter imperialista”. Esto ha creado mucha confusión en sectores de la vanguardia antiimperialista y de izquierda.

Son discusiones difíciles por la confusión que existe en el mundo. Y porque muchas direcciones reformistas de izquierda, pintan a Putin y a Rusia como si fueran “antiimperialistas”. Rusia es un país capitalista imperialista y Putin es un dictador de ultraderecha. No existe más la URSS. Y, por otro lado, Ucrania es una semi colonia burguesa europea. Rusia invade para intentar colonizar a Ucrania. Como los EE.UU. invade o agrede a Irán. No hay dos países imperialistas combatiendo entre sí. La política acuerdista de Trump con Putin muestra eso, que no son dos imperialismos al borde de una guerra, sino que buscan un acuerdo para repartirse Ucrania. 

Trump pone en evidencia que toma a Ucrania como una moneda de cambio entre los imperialismos y que está dispuesto a entregar buena parte del territorio ucraniano a Rusia a cambio que esta no obstruyera sus numerosas operaciones de agresión yanquis en otras zonas. De ahí la abstención de Putin al plan de Trump para Gaza o la inacción ante el ataque de EE.UU. a su aliada Venezuela, y al secuestro de su presidente Maduro. Trump ya impuso a Ucrania la entrega de parte de los recursos en tierras raras como pago por el material militar entregado.

Desde ya que hay diferencias y choques inter imperialistas entre las distintas potencias de la Unión Europea (UE) y Rusia. Pero también existen entre los EE.UU. y la UE, al punto que Trump hasta intentó quedarse con Groenlandia, que pertenece a Dinamarca.

Muchos dicen “pero detrás de Zelensky está la OTAN apoyando la derrota militar de Putin”. Pero esto no es real. Como lo venimos señalando desde la invasión del 2022, ni EE.UU. ni la UE ni la OTAN querían la derrota militar de Putin, sino buscar una negociación para repartirse Ucrania. Por eso nunca le dieron a Ucrania la cantidad de armamento moderno que necesitaba. 

Los países europeos y EE.UU. tardaron, por ejemplo, más de un año y medio para enviar unos pocos tanques a Ucrania y muchos eran modelos obsoletos. Alemania, por ejemplo, envió unos cien, modelo Leopard 1A5 que “es tan antiguo que los instructores alemanes tuvieron que recurrir a soldados de los ejércitos holandés y danés -donde el modelo se utilizó durante más tiempo- y a antiguos tanquistas alemanes que se formaron en las décadas de 1980 y 1990” (Clarin, Argentina, 31/08/2023)

El punto fuerte de Ucrania, en su industria militar, es la producción de drones que, desde hace un año, hacen estragos en territorio ruso, Pero eso ha sido por el prodigio y la capacidad de las y los técnicos, científicos y trabajadores ucranianos.

Pero la gran debilidad militar de Ucrania es la falta de defensas antiaéreas que puedan parar los modernos misiles rusos que entran diariamente en Kiev y otras ciudades.

Los que los pueden parar son los interceptores Patriot de fabricación norteamericana. Pero ya hace tiempo que Ucrania se quedó sin esos interceptores y no se los reponen. Esta es la realidad que muchos desconocen. “Un lanzador Patriot descansa en medio de un campo de maíz, con sus tubos vacíos. Hace semanas que no dispara. No porque el sistema no funcione, sino porque Kiev se está quedando sin interceptores.” (El Nacional, Barcelona, 18/8/2026). Trump anunció en setiembre la “posibilidad” de dar la licencia de los Patriot para que los produzca Ucrania, pero eso puede demorar años ya que requieren de instalar una cadena industrial compleja y tecnología altamente especializada.  

Creemos que es equivocado definir que son dos bandos igualmente malos. Los socialistas revolucionarios de la UIT-CI, no estamos ni con la OTAN ni le damos apoyo al gobierno burgués de Zelensky. Apoyamos la resistencia del pueblo ucraniano que hace más de cuatro años enfrenta una invasión a su territorio por el imperialismo ruso.  De la misma manera que apoyamos a Irán contra la agresión de Trump. Pero no por eso apoyamos al régimen dictatorial de los Ayatollah. 

Siguiendo a los maestros del marxismo definimos que en esta guerra hay una causa justa de una nación oprimida contra una potencia invasora, el imperialismo ruso, que se quieren quedar con una gran parte del territorio ucraniano.

Esta no es la primera vez que hay una guerra justa con dirección contrarrevolucionaria. En 1937 Trotsky apoyó a China semicolonial y capitalista en su guerra contra Japón, el invasor imperialista, a pesar que gobernaba Chiang Kai-Shek, un dictador fascista asesino que había masacrado a miles de obreros y campesinos en las insurrecciones y revueltas de los años veinte. China recibía armas de la Alemania de Hitler, luego del imperialismo norteamericano, y más tarde de la URSS. Nosotros seguimos esas enseñanzas. Y si no lo hiciéramos habría que decir que Trotsky se equivocó.

De la misma manera que en 1982, con Nahuel Moreno y el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) apoyamos a Argentina en la guerra de Malvinas contra Gran Bretaña: una guerra que encabezaba una dictadura genocida.  La consigna de lucha de entonces hoy sigue presente “Las Malvinas son argentinas”.

Nuestro semanario. En el que te acercamos el reflejo de las luchas del movimiento obrero, las mujeres y la juventud, además un análisis de los principales hechos de la realidad nacional e internacional.

Es una herramienta fundamental para fortalecer a Izquierda Socialista y al Frente de Izquierda.

La suscripción del periódico impreso nos permite también seguir editándolo, ya que nos financiamos con nuestros propios aportes y del de los suscriptos.

 

Suscribite a la versión Impresa