Apr 17, 2021 Last Updated 7:19 PM, Apr 16, 2021

Escribe Reynaldo Saccone, ex presidente de la Cicop

Es sabido que el reclamo de suspensión de las patentes presentado en la Organización Mundial del Comercio (OMC) por Sudáfrica e India apoyado por 99 países no prospera porque los países imperialistas impiden el consenso. Sin embargo, es tal la indignación que despierta la conducta de las multinacionales farmacéuticas -y los gobiernos que las sirven-, que se ha gestado una fuerte corriente favorable a dicha suspensión, incluso en los países imperialistas. En estas semanas hubo treinta representantes del Congreso norteamericano y 115 del Parlamento Europeo que se pronunciaron a favor de la iniciativa de India y Sudáfrica.

La Iglesia Católica, a través de la Asociación de Académicos Católicos, también se ha pronunciado a favor de la “libertad de producción de vacunas” y la “suspensión transitoria de los derechos vinculados a las patentes” […] “la lógica del lucro debe subordinarse a la protección del bien público global”, concluye.

Por otra parte, son innumerables las campañas de firmas que recorren las redes en todo el mundo. Quizá la más importante sea La Vacuna de los Pueblos (The People’s Vaccine), encabezada por el premio Nobel de la Paz Muhammad Yunus y secundado por los actores George Clooney y Forest Whitaker, la actriz Sharon Stone, el músico Peter Gabriel, entre otros, y más de un millón quinientas mil personas en todo el mundo que han suscripto el documento hasta el momento y otras que mencionamos en la declaración de la UIT-CI (Ver nota en este número de el Socialista).

En los Estados Unidos, el cineasta Michael Moore -famoso por su implacable denuncia del sistema de salud yanqui- instó por Twitter a que el presidente Joe Biden expropie a Pfizer para que “produzca vacunas 24 horas por día, 7 días por semana”. La importante representante Jan Schakowsky, demócrata de Illinois, declaró que “Estados Unidos debe permitir que las naciones en desarrollo produzcan vacunas Covid-19 localmente para aumentar la producción lo más rápido posible…”

 El 26 de febrero un panel online reunió a parlamentarios con distintas organizaciones como el Sindicato de Azafatas, el Grupo Católico para la Justicia Social, Oxfam, Médicos sin Fronteras (MSF) y el prestigioso Observatorio de Recursos Humanos, entre otros. La presión ha logrado que Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, diera luz verde a la posición de los treinta parlamentarios que reclaman al gobierno que dé consenso en la OMC a la suspensión de las patentes.

El movimiento por la suspensión de las patentes crece en el mundo, así como el clamor de vacunas para todos y todas, porque la salud es un derecho humano, no una mercancía.

El 14 de abril la Organización Mundial del Comercio (OMC) se reunirá en Ginebra para debatir el tema de la eliminación o suspensión de las patentes, las cuales hoy son controladas por las grandes transnacionales farmacéuticas, lo que viene restringiendo el acceso a miles de millones de personas a las vacunas contra el Covid-19, especialmente en los países más pobres.

La cumbre de la OMC es producto de la gran presión internacional que se viene desarrollando en todo el mundo por la liberación de las patentes. Un vasto movimiento mundial que involucra a gobiernos, organizaciones no gubernamentales y diversas personalidades se ha venido gestando desde hace por lo menos seis meses.

Desde la Unidad Internacional de las Trabajadoras y Trabajadores Cuarta Internacional (UIT-CI) no tenemos ninguna expectativa en lo que pueda resolver la OMC. Se trata de un organismo representante del sistema capitalista imperialista que es el responsable de la debacle social y de salud que estamos viviendo. La OMC lleva tiempo avalando a las patentes y a las multinacionales farmacéuticas.

Por todo eso estamos convocando para el próximo 14 de abril a una jornada internacional de denuncia y exigencia, por las redes sociales y donde se pueda de manera presencial, exigiendo vacunas para todas y todos y por la eliminación o suspensión de las patentes. Solo con una gran protesta y una movilización mundial de las y los trabajadores, en especial de la salud, y de los sectores populares se podrá cambiar este rumbo.

Mientras en el mundo se sigue agravando la pandemia con nuevas cepas y más contagios, hay escasez de vacunas y una desigualdad en su distribución. Hasta marzo se habían aplicado en todo el mundo 489 millones de dosis en una proporción de 6,27 cada cien habitantes.

Se está produciendo lo que algunos han llamado un apartheid de vacunas, evidenciado en la desigual distribución de las vacunas entre países ricos e imperialistas y los más pobres, donde vive la mayoría de la población del planeta.

Para romper esta camisa de fuerza, impuesta por las normas que rigen en el capitalismo mundial, es menester liberar las patentes que hoy controlan las grandes farmacéuticas, poniendo a disposición de todos los científicos y laboratorios existentes en el mundo el conocimiento y las técnicas que hoy están en manos de las grandes transnacionales, lo cual permitiría la producción masiva de las vacunas, terminando así con el apartheid que hoy restringe el acceso de los países más pobres.

India y Sudáfrica, con el apoyo de 99 países, presentaron una propuesta de emergencia ante la Organización Mundial del Comercio para suspender temporalmente las patentes de las vacunas y tratamientos relacionados con el Covid-19 mientras persista la pandemia. Sin embargo, los gobiernos de esos países se limitan a solicitudes formales ante los organismos internacionales pero no llaman a movilizar. Parte del reclamo es exigir a esos gobiernos que se pronuncien abiertamente y que llamen a movilizar.

Existen otras importantes iniciativas por la liberación de las patentes impulsadas por Médicos sin Fronteras, Oxfam y, más recientemente, el llamamiento por una Vacuna de los Pueblos (The Peoples Vaccine) encabezado por el premio Nobel de la Paz Muhammad Yunus, secundado por los actores George Clooney y Forest Whitaker, la actriz Sharon Stone y el músico Peter Gabriel, entre otros, y más de un millón quinientas mil personas en todo el mundo que han suscrito el documento hasta el momento.

La UIT-CI es parte de este movimiento internacional y en ese marco convocamos a realizar una jornada internacional el próximo 14 de abril.

Por tal razón, llamamos a todas organizaciones populares, sindicales, juveniles y políticas que coincidan con este reclamo a coordinar acciones unitarias este 14 de abril en cada uno de nuestros países exigiendo que las patentes de las vacunas del Covid-19 sean eliminadas para poner a producir, en forma urgente, a máxima capacidad a todos los laboratorios y centros científicos del mundo. Para que exista una distribución de vacunas libre y gratuita para todos los pueblos del mundo.

Llamamos a desarrollar una jornada con acciones presenciales donde sea posible, y por las redes sociales con videos cortos, fotos con carteles que digan #No a las patentes, Vacunas para Todas y Todos, tuitazos y otras iniciativas.

Unidad Internacional de las Trabajadoras y los Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI)

11 de abril de 2021

 

Escribe Diego Martínez

Se dio a conocer el ranking 2021 de la revista Forbes que registra las fortunas superiores a 1.000 millones de dólares. Tal como dijo el editor de la revista Randall Lane, “los muy muy ricos se volvieron mucho, mucho más ricos”. Mientras cientos de millones entran en la pobreza y en el mundo crecen la desocupación y la indigencia, 2.775 millonarios superan la barrera de los 1.000 millones, el mayor número de megamillonarios de la historia. Hay 660 supermillonarios más que en 2020, cada diecisiete horas hay en el mundo uno nuevo.

Los supermillonarios acumulan una fortuna de 13,1 billones de dólares, 5 billones más que los 8 billones que acumulaban en 2020. Mientras la gran mayoría de la población mundial se empobrece, 86% de los supermillonarios mejoró su estatus financiero en medio de la crisis del coronavirus.

El ranking lo lidera el estadounidense Jeff Bezos, accionista principal de Amazon, con una fortuna personal que alcanza los 177.000 millones de dólares, una cifra que supera más de cuatro veces a las reservas del Banco Central argentino. Bezos incrementó su fortuna en 45.000 millones de dólares en los últimos doce meses.

Si analizamos el ranking por países, lo sigue liderando Estados Unidos, con 724 supermillonarios, ahora seguido de cerca por China, que cuenta con 698, de los cuales 210 se incorporaron el último año contra los 98 nuevos megamillonarios yanquis.

El capitalismo es pobreza, desigualdad y destrucción de la naturaleza

Mientras en el polo más rico los supermillonarios aumentan sus fortunas de forma obscena, en el otro polo hay cada vez más pobres. Ya en 2020 la ONG Oxfam dio a conocer datos que demostraban que la fortuna de ocho multimillonarios equivalía a la misma riqueza que tenían 3.700 millones de personas. En 2021 la ONU anticipa que entre 240 y 490 millones caerán en la pobreza, 150 millones de ellos en la pobreza extrema, sin siquiera satisfacer sus necesidades más básicas.

A esta tremenda desigualdad y a esta miseria nos somete a miles de millones de trabajadores el capitalismo en todo el mundo. Los ideólogos del sistema dicen que las gigantescas fortunas de los empresarios se deben al esfuerzo o la iniciativa e inteligencia de los grandes empresarios. Ahora se habla de los grandes “emprendedores” como Galperín, o los zares de la informática y las redes sociales yanquis, pero lo que no se dice es que la riqueza de todos ellos sale del trabajo de miles de millones de trabajadores en todo el mundo, desde los repartidores callejeros de Amazon o Mercado Libre, los de las informáticas o los obreros del cuero que hacen las carteras Louis Vuitton con las que el francés Bernard Arnault, el tercer millonario del mundo, amasó su gran fortuna. 

Todos los capitalistas ganan sus fortunas vendiendo el producto del trabajo de miles de millones de trabajadores, en muchos casos precarizados y sin derechos. Los capitalistas solo le pagan una pequeña fracción del valor de ese producto a los trabajadores, el resto se lo apropian. A esto Carlos Marx ya en el siglo XIX lo denominó plusvalía, la base sobre la que funciona el capitalismo. Un robo a los trabajadores.

Los capitalistas no solo amasan su enorme riqueza en detrimento del esfuerzo y la vida de miles de millones de trabajadores sino que  también saquean y destruyen la naturaleza para obtener sus beneficios. Destruyen bosques para la agroindustria, contaminan poblaciones y ecosistemas enteros con la minería a cielo abierto y no cambian sus formas de obtención de energía para evitar el calentamiento global porque no resulta “rentable”.

El capitalismo favorece a un ínfimo puñado de millonarios y lleva a la ruina a la inmensa mayoría de la humanidad. Para dar vuelta la tortilla es necesario pelear por un gobierno de los trabajadores que remueva a los capitalistas del poder e imponga medidas que beneficien a la inmensa mayoría de la población, trabajadores y trabajadoras del campo y la ciudad, cuentapropistas, pequeños comerciantes y estudiantes.

Hay que expropiar las fortunas de los multimillonarios, sus trasnacionales y bancos, y planificar la economía para que que la enorme cantidad de riquezas que se producen en el mundo estén al servicio de las mayorías populares de manera tal que nadie tenga sus necesidades básicas insatisfechas y se protejan la salud y el ecosistema. Esto solo se puede imponer con un gobierno de los trabajadores y el socialismo, la única salida que puede impedir una catástrofe humana y natural.

Escribe Miguel Lamas

El banquero liberal derechista Guillermo Lasso ganó en segunda vuelta con 4,4 millones de votos contra 4 millones del correísta Andrés Arauz y con 1,8 millones de votos nulos y en blanco a los que llamó la Confederación Nacional Indígena de Ecuador (Conaie). El voto por Lasso no expresa un apoyo popular a sus propuestas sino que predomina un voto castigo a la centroizquierda.

Rafael Correa gobernó entre 2007 y 2017. Fue parte, junto con Lenín Moreno, de los gobiernos de conciliación de clases, del doble discurso de los Lula, Chávez-Maduro, los Kirchner o Evo Morales. De los gobiernos “nacionales y populares” o del “socialismo del siglo XXI”, un falso socialismo que traicionó las expectativas populares. Rafael Correa, con una gran corrupción, hizo acuerdos con multinacionales chinas y otras para explotar la minería metálica y el petróleo provocando depredación ambiental, del agua, los bosques y de la economía agraria campesina indígena. Reprimió y criminalizó al movimiento indígena.

En 2017 Correa, temiendo perder, renunció a su reelección y nombró candidato a Lenín Moreno, su ex vicepresidente. Moreno logró ganarle por poco al mismo Guillermo Lasso. Poco después Moreno rompió con Correa tratando de despegarse de su herencia política.

Pero el intento de Lenín Moreno de descargar la crisis económica sobre el pueblo trabajador, con un acuerdo con el FMI, provocó en octubre de 2019 un gran levantamiento popular liderado por la Conaie. Miles de indígenas ocuparon el centro de Quito una semana, enfrentaron a la policía, hicieron escapar al presidente a Guayaquil y finalmente lo obligaron a anular el acuerdo con el FMI y el aumento de las naftas que formaba parte de esos convenios.  

Las elecciones de 2021

Correa está radicado en Bélgica escapando de juicios por corrupción en Ecuador y nombró como candidato a Andrés Arauz, de 36 años, ex director del Banco Central. 

La importante novedad de la primera vuelta, realizada el 7 de febrero, fue que se presentó el movimiento Pachakuti, creación de la Conaie, con la candidatura de Yaku Pérez y un programa contra la minería metálica, en defensa del agua, los bosques y la agricultura campesina.

La primera vuelta terminó con 32% de votos por Arauz y un virtual empate entre Lasso y Yaku Pérez, con 20% cada uno. Lasso superó a Pérez, según el tribunal electoral, por poquísimos votos. Yaku Pérez denunció fraude y exigió el recuento de votos. Pero el correísmo y Lasso se unieron para impedirlo.

Este fraude permitió que Lasso pase a segunda vuelta en lugar de Yaku Pérez. Arauz temía perder con Yaku Pérez y creía que le iba a ganar a Lasso.

Ante la segunda vuelta, Jaime Vargas, presidente de la Conaie, se vendió y pactó el apoyo a Arauz. Pero la respuesta de las bases de la Conaie fue contundente, se reunió un ampliado con más de mil delegados y destituyó a Vargas, proclamando el voto nulo en las elecciones, al igual que lo habían hecho Yaku Pérez y organizaciones sindicales obreras y estudiantiles. Eso hizo que el voto nulo y blanco llegara a 18 por ciento.

Igualmente, Lasso logró sumar una importante cantidad de votos indígenas y populares que, más que apoyo a sus propuestas, fueron un voto castigo para el correísmo.

El gobierno de Lasso y el pueblo trabajador e indígena

Lasso, banquero multimillonario, que ganó millones durante la pandemia mientras el pueblo pasaba hambre, propone la “apertura a la inversión extranjera”, acordar con el Fondo Monetario Internacional (FMI), priorizar la minería metálica y la extracción de recursos naturales con las multinacionales, flexibilización laboral para obreros y magisterio… Es decir, las medidas que el pueblo trabajador ecuatoriano viene enfrentando desde hace décadas y, en particular, con el levantamiento indígena popular de 2019.

Pero el nuevo gobierno patronal y proyanqui nace muy débil, en crisis económica, pandemia y en minoría parlamentaria. Una mayoría relativa tiene la centroizquierda correísta y la segunda bancada es Pachakuti.

Pero, más allá del Parlamento y de las cantidades de diputados, es el pueblo indígena y trabajador ecuatoriano el que va a enfrentar a Lasso y su programa de ajuste. Y, particularmente, su organización más importante, la Conaie.

Pachakuti con la Conaie y sus organizaciones de base, junto con las organizaciones como el Frente Unitario de los Trabajadores, la Unión Nacional de Educadores y organizaciones estudiantiles son hoy opositoras e independientes tanto del nuevo gobierno, como también del correísmo. Es fundamental que se unan para enfrentar la política del gobierno de Lasso y levantar un programa económico de emergencia al servicio de las mayorías trabajadoras del campo y la ciudad.

El 14 de abril la Organización Mundial del Comercio (OMC) se reunirá en Ginebra para debatir el tema de la eliminación o suspensión de las patentes, las cuales hoy son controladas por las grandes transnacionales farmacéuticas lo que viene restringiendo el acceso a miles de millones de personas a las vacunas contra el Covid-19, especialmente en los países más pobres.

La cumbre de la OMC es producto de la gran presión internacional que se viene desarrollando en todo el mundo por la liberación de las patentes. Un vasto movimiento mundial que involucra a gobiernos, organizaciones no gubernamentales y diversas personalidades se ha venido gestando desde hace por lo menos 6 meses.

Desde la Unidad Internacional de las Trabajadoras y Trabajadores Cuarta Internacional (UIT-CI) no tenemos ninguna expectativa en lo que pueda resolver la OMC. Se trata de un organismo representante del sistema capitalista-imperialista, que es el responsable de la debacle social y de salud que estamos viviendo. La OMC lleva tiempo avalando a las patentes y a las multinacionales farmacéuticas.

Por todo eso estamos convocando para el próximo 14 de abril a una jornada internacional de denuncia y exigencia, por las redes sociales y donde se pueda, de manera presencial, exigiendo vacunas para todas y todos y por la eliminación o suspensión de las patentes. Sólo con una gran protesta y una movilización mundial de las y los trabajadores, en especial de la salud, y de los sectores populares se podrá cambiar este rumbo.

Mientras en el mundo se sigue agravando la pandemia con nuevas cepas y mas contagios, hay escasez de vacunas y una desigualdad en su distribución. Hasta marzo se habían aplicado, en todo el mundo, 489 millones de dosis en una proporción de 6,27 cada cien habitantes.
Se está produciendo lo que algunos han llamado un “apartheid de vacunas”, evidenciado en la desigual distribución de las vacunas entre países ricos e imperialistas y los más pobres, donde vive la mayoría de la población del planeta.
Para romper esta camisa de fuerza, impuesta por las normas que rigen en el capitalismo mundial, es menester liberar las patentes que hoy controlan las grandes farmacéuticas, poniendo a disposición de todos los científicos y laboratorios existentes en el mundo el conocimiento y las técnicas que hoy están en manos de las grandes transnacionales.  Lo cual permitiría la producción masiva de las vacunas, terminando así con el apartheid que hoy restringe el acceso de los países más pobres.

India y Sudáfrica, con el apoyo de 99 países, presentaron una propuesta de emergencia ante la Organización Mundial del Comercio para suspender temporalmente las patentes de las vacunas y tratamientos relacionados con la Covid-19, mientras persista la pandemia. Sin embargo, los gobiernos de esos países se limitan a solicitudes formales ante los organismos internacionales, pero no llaman a movilizar.  Parte del reclamo es exigir a esos gobiernos que se pronuncien abiertamente y que llamen a movilizar en cada país.
Existen otras importantes iniciativas por la liberación de las patentes impulsadas por Médicos sin Fronteras, Oxfam, y más recientemente el llamamiento por una Vacuna de los Pueblos (The Peoples Vaccine) encabezado por el premio Nobel de la Paz Muhammad Yunus y secundado por los actores George Clooney y Forest Whitaker, la actriz Sharon Stone y el músico Peter Gabriel, entre otros, y más de un millón quinientas mil personas en todo el mundo que han suscrito el documento hasta el momento.

La UIT-CI es parte de este movimiento internacional y en ese marco convocamos a realizar una jornada internacional el próximo 14 de abril.
Por tal razón llamamos a todas organizaciones populares, sindicales, juveniles y políticas que coincidan con este reclamo, a coordinar acciones unitarias este 14 de abril en cada uno de nuestros países exigiendo que las patentes de las vacunas del Covid-19 sean eliminadas, para poner a producir, en forma urgente, a máxima capacidad a todos los laboratorios y centros científicos del mundo. Para que exista una distribución de vacunas, libre y gratuita, para todos los pueblos del mundo.
Llamamos a desarrollar una jornada con acciones presenciales donde sea posible, y por las redes sociales con vídeos cortos, fotos con carteles que digan: #No a las patentes, Vacunas para Todas y Todos, twitazos, y otras iniciativas.

Unidad Internacional de las Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI)
11 de abril de 2021

Nuestro semanario. En el que te acercamos el reflejo de las luchas del movimiento obrero, las mujeres y la juventud, además un análisis de los principales hechos de la realidad nacional e internacional.

Es una herramienta fundamental para fortalecer a Izquierda Socialista y al Frente de Izquierda.

La suscripción del periódico impreso nos permite también seguir editándolo, ya que nos financiamos con nuestros propios aportes y del de los suscriptos.

 

Suscribite a la versión Impresa