Jul 24, 2021 Last Updated 9:56 PM, Jul 24, 2021

Por Miguel Ángel Hernández, dirigente de la UIT-CI y el PSL de Venezuela

El pasado 9 de julio se produjo un estallido social en Sudáfrica. Saqueos de numerosos comercios e incendios han sido violentamente reprimidos por la policía que ha contado con el apoyo de más de 2.500 efectivos del ejército. Ahora el gobierno del presidente Cyril Ramaphosa, del partido Congreso Nacional Africano (CNA), fundado por Nelson Mandela, ha autorizado el despliegue de otros 25 mil soldados.

Según datos del propio gobierno, ya habría un total de 212 muertos y por lo menos 2.524 personas detenidas. La mayor parte de las víctimas de la represión policial se han producido en las provincias de Gauteng y KwaZulu-Nata, dos de las más pobres del país, y en la capital Johannesburgo.

Protestas y corrupción

Las protestas estallaron cuando el expresidente Jacob Zuma, que gobernó el país entre 2009 y 2018, y también del Congreso Nacional Africano, fuera detenido para pagar una condena de 15 meses de cárcel, por negarse a declarar en la causa que se le sigue por numerosos casos de corrupción. Zuma antes de ser presidente ya había acumulado 783 acusaciones de corrupción y violación.

El CNA, desde su ascenso al poder, ha estado sumido en numerosos escándalos de corrupción. El pasado mes de mayo, su secretario general, Elías Magashule, fue suspendido de su cargo, y junto a otros 15 dirigentes del partido y funcionarios gubernamentales deberá enfrentar cargos por corrupción, acusados de apropiarse de unos 12 millones de dólares que habían sido destinados a limpiar el amianto en viviendas sociales en el año 2014.

Sudáfrica: el país más desigual del mundo

Las protestas iniciadas por los seguidores de Zuma, fueron el detonante para que miles de manifestantes se volcaran a las calles de la capital sudafricana y otras poblaciones del país, ante el incremento de la pobreza. El país africano de 60 millones de habitantes, tiene a la mitad de su población viviendo en la pobreza.

Sudáfrica es el país más desigual del mundo, según datos del Banco Mundial. Los hogares más ricos son casi 10 veces más ricos que los hogares pobres.

Entre 2011 y 2015, la proporción de población negra y de raza mixta o mestiza en situación de pobreza se incrementó, según datos oficiales. Para el 2015 la pobreza alcanzaba al 62,4% de la población negra, mientras que entre los blancos sólo llegaba al 1%. (Datos de la Stats SA, oficina oficial de estadísticas de Sudáfrica, en: https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-48187011).

Más allá de los indiscutibles avances democráticos, la eliminación del apartheid a mediados de la década del 90 no significó un cambio sustancial en el nivel de vida de la población negra que es la mayoría del país, y donde se concentra el mayor número de pobres. Si bien desaparecieron los aspectos más aberrantes de la segregación racial, no se produjo un cambio de fondo y estructural. El país siguió sumergido en las calamidades y diferencias sociales propias del capitalismo.

La realidad es que los blancos y un sector de la población negra que se constituyó en una élite ligada al partido de gobierno y a los negocios asociados, tiene hoy los trabajos mejor pagados, y no ha dejado de enriquecerse a pesar de la eliminación de los aspectos más brutales del apartheid. Mientras que un 25% de la población negra vive con un euro y medio al día, sin acceso al agua, electricidad y educación; hacinados en los mismos guetos heredados del apartheid; conviviendo con bandas criminales y tráfico de drogas. Se calcula que casi 6 millones de personas tienen el VIH, según un informe de Amnistía Internacional. (https://www.nuevatribuna.es/opinion/author/-que-esta-pasando-en-sudafrica/20121104114044083552.html)

El país ya registraba en 2019 un desempleo de 29% que se ha agravado con los efectos de la pandemia, llegando en el primer trimestre de 2021 al 32,6%, lo que equivale a 7,2 millones de desempleados, de acuerdo a datos del instituto oficial de estadísticas Stats SA, siendo la cifra más alta desde el 2008, año en el que se iniciaron las mediciones trimestrales. (https://es-us.finanzas.yahoo.com/noticias/desempleo-sud%C3%A1frica-aumenta-ligeramente-32-123055172.html). El desempleo es aún más alto entre los trabajadores negros, llegando a más del 40%.

De acuerdo a a información suministrada por el gobierno sudafricano a finales del 2020, el producto interior bruto (PIB) se contrajo ese año al menos un 7,2%. Si bien la pandemia ha agravado la situación económica, ya el país se encontraba en recesión desde el 2019.

La pandemia agravó la crisis social y económica

La crisis económica y social que ya atravesaba el país, se agravó con las restricciones impuestas por la pandemia, profundizándose la crisis sanitaria, la recesión, que acarreó el incremento de los despidos, y el hambre entre importantes sectores.

En las últimas semanas, la ola de contagios de Covid-19 provocó que el gobierno estableciera nuevas restricciones a la actividad económica, afectando a los empleos precarios e informales con los que sobreviven los sectores más pobres.

Precisamente este fue el punto de quiebre que provocó el estallido social en un país que sigue arrastrando la desigualdad económica, social y étnica heredada de la época del apartheid La profunda desigualdad y la pobreza agravadas por la pandemia son las razones objetivas de la revuelta popular.

Por un plan obrero y popular

La crisis económica mundial ya existente, se agravó con los efectos sociales y económicos de la pandemia, poniendo al descubierto la faz de hambre, miseria y desigualdad del capitalismo-imperialista mundial.

La rebelión en Sudáfrica es expresión de la profundización de la crisis económica y social, y es parte del aluvión de rebeliones que se extiende por el mundo, desde América Latina a África. Tiene un hilo de continuidad con el reciente estallido social en Colombia, pero antes en Chile, Ecuador, Paraguay, en nuestro continente, pero también con las grandiosas huelgas generales de millones de trabajadoras y trabajadores en la India, con los chalecos amarillos de Francia, con la rebelión en el Líbano, con la cuarta ola feminista, entre otros levantamientos populares que se han registrado en el mundo en los dos últimos años.

Sin duda, la salida de fondo para Sudáfrica es lograr un gobierno de la clase obrera y los sectores populares, para ello es necesario avanzar en la construcción de una alternativa política para la clase trabajadora. Una nueva dirección revolucionaria que levante un programa obrero y popular de emergencia que tenga como punto de partida dejar de pagar la deuda externa, que rompa con los planes de ajuste del FMI, y coloque todo ese dinero para enfrentar la desigualdad y la pobreza que aún perduran en Sudáfrica a pesar de la desaparición del apartheid.


Escribe Miguel Sorans, dirigente de Izquierda Socialista, de la Argentina, y la UIT-CI

El gobierno de Díaz Canel y el Partido Comunista de Cuba (PCC) dicen que las protestas “son orquestadas y financiadas desde los Estados Unidos”. Esto no es cierto. Desde ya que el imperialismo quiere utilizar las protestas a su favor. Pero las causas de fondo hay que buscarlas en la política ajustadora aplicada en enero por el gobierno cubano que profundizó la desigualdad social. En Cuba hace décadas que existe un capitalismo
“a la cubana”.

Lo primero que hay que decir, y más desde la izquierda, es que las protestas populares en Cuba son totalmente genuinas. La gente salió a las calles porque ya no aguanta más la pobreza, el grave deterioro de su nivel de vida. Desde ya que el imperialismo tiene su cuota de responsabilidad en la crisis social cubana por su histórico bloqueo y las últimas sanciones. Pero el bloqueo, que siempre repudiamos y combatimos, es solo un elemento pero no la causa fundamental de la grave situación social que padece el pueblo cubano.
El bloqueo, instaurado en los años ’60, fracasó por la resistencia del pueblo cubano y el apoyo en el mundo a la revolución cubana. Hoy en día es muy limitado y parcial. Desde hace décadas Cuba tiene relaciones comerciales y políticas con casi todos los países del mundo. Tal es así que desde los años ’90, de la mano de Fidel y Raúl Castro, se fue facilitando la inversión privada extranjera a través de empresas mixtas con las multinacionales, en especial de la Unión Europea y Canadá. El PCC, siguiendo el camino marcado por China, restauró el capitalismo en la isla. Esta es la triste verdad. Ese es el verdadero marco económico social que explica el inédito estallido social del 11 de julio.

El ajuste capitalista de enero de 2021

Justamente es la burocracia del PCC la que siempre ha esgrimido el argumento del “bloqueo” para justificar que no haya libertades y que las trabajadoras y los trabajadores cubanos estén por años con salarios de 15 dólares trabajando, por ejemplo, para las multinacionales españolas o canadienses en el sector turístico, o para la Corporación Cuba Ron SA, formada por empresarios cubanos y la francesa Ricard Pernod (dueña del whisky Chivas Regal). Mientras tanto, los dirigentes del PCC, los militares y los nuevos burgueses viven como ricos, con sus privilegios y en barrios reservados. Hace unos meses Tony Castro, uno de los nietos de Fidel Castro, compartió por medio de sus redes sociales imágenes de sus costosos viajes a destinos como París y España. Además, publicó fotos conduciendo un BMW en lujosos sitios turísticos de Cuba, lo cual provocó gran indignación.

Lo que hizo prender la mecha no fue una “conspiración imperialista” sino el brutal ajuste que aplicó el gobierno cubano en enero de este año. El presidente Miguel Díaz Canel llamó a la reforma laboral y de precios “Tarea ordenamiento”. El gobierno dio por terminado el largo período de la existencia de dos monedas en Cuba, el peso cubano y el peso convertible CUC, con lo cual decretaron un mísero aumento del salario y un elevado incremento de todos los precios de los productos de consumo popular. O sea, un típico ajuste capitalista. Tan “ortodoxo” que hasta se anunció que tenía por objetivo “incentivar la inversión privada”. Junto con ello se habilitó “la participación mayoritaria de capitales extranjeros en las empresas mixtas […] en el sector financiero incluye firmas de capital totalmente extranjero” (Clarín, 19/12/ 2020, pág. 36). El salario mínimo mensual pasó de 500 pesos (20 dólares) a 2.100 (87 dólares), pero los precios de los alimentos, el gas, la luz y el transporte se incrementaron muy por arriba del aumento salarial. En estos meses se desató una mayor inflación y comenzó la especulación capitalista con el dólar, lo que derivó en una devaluación de hecho (el dólar oficial, de 24 pesos, ya está en 60 en el paralelo) que terminó de licuar el salario, ya de por sí miserable. Todo lo cual produjo una mayor escasez. El pueblo cubano hace colas interminables para conseguir comida, sufre cortes de electricidad y, en medio de la pandemia, escasean los medicamentos, mostrando el deterioro del servicio de salud, que antes era de primer nivel.

Todo esto terminó estallando el domingo 11 de julio en el pueblo de San Antonio de los Baños, a 38 kilómetros de La Habana, y se extendió rápidamente a otras ciudades y a la misma capital. Miles salieron a las calles a reclamar por comida, medicamentos y a repudiar al gobierno y su ajuste. Así lo explicaban los integrantes del colectivo editorial de Comunistas Blog: “En la tarde de hoy el pueblo cubano salió a las calles. Un pueblo que no estaba convocado por ninguna organización que no fuera la aguda crisis económica que enfrenta Cuba y la discapacidad del gobierno para manejar la situación. Cuba salió a las calles con la consigna equivocada, ‘Patria y vida’, pero salió a las calles más allá de una consigna, salió para exigir al gobierno un socialismo verdadero”. Algunos de sus miembros fueron detenidos, entre ellos el historiador marxista Frank García Hernández.

Apoyemos la protesta popular y exijamos la libertad de todos los detenidos

Lo ocurrido en Cuba se asemeja a las movilizaciones que se dieron en Chile, Colombia, Perú o Brasil contra los ajustes. Muchas luchadoras y luchadores pueden creer que en Cuba es distinto. Pero no es así. En Cuba ya no existe ningún socialismo. Se trata de un régimen de partido único represivo que, al estilo de China o Vietnam, gobierna para los nuevos ricos y sus alianzas con las multinacionales. En Cuba crecen la pobreza y la desigualdad. Por eso estas protestas populares pueden ser el comienzo de un cambio en la situación. Sabemos que en estos procesos actúan sectores proyanquis, aliados al exilio de Miami, que van a querer usar estas movilizaciones para instaurar su propio gobierno. Como socialistas revolucionarios alentamos la movilización obrera y popular para terminar con el ajuste en la perspectiva de lograr un gobierno de la clase trabajadora y un socialismo con democracia obrera y popular. Para ello luchamos por la construcción de una nueva dirección revolucionaria que retome las banderas del Che y de la primera revolución socialista.

Las protestas continúan y ya hay un muerto por la represión. Desde la UIT-CI, apoyamos al pueblo cubano y llamamos a todos los que se reclaman antiimperialistas y de izquierda en el mundo, a solidarizarse para que se derrote el plan de ajuste, contra la represión, por el derecho a la protesta y para lograr la libertad de todos los detenidos por luchar.

13/7/2021

También te puede interesar:
 • “Cuba: Ajuste a la cubana”  https://uit-ci.org/index.php/2021/07/14/6566/
 • “Las empresas mixtas en Cuba” https://uit-ci.org/index.php/2021/07/14/las-empresas-mixtas-en-cuba/
• “¿Fracasaron el “estatismo” o la “utopía igualitaria”?  https://uit-ci.org/index.php/2021/07/14/fracasaron-el-estatismo-o-la-utopia-igualitaria-el-castrismo-de-la-revolucion-a-la-traicion, de Mercedes Petit para la Correspondencia Internacional N°29 de agosto-diciembre de 2010.

 

Escribe Miguel Sorans, dirigente de Izquierda Socialista, de la Argentina, y la UIT-CI

Desde La Habana nos enviaron un mensaje los integrantes del colectivo editorial de Comunistas Blog sobre la situación de sus detenidos:
“Hola a todxs recién recuperamos la conexión a internet. Ayer fueron liberados Frank García Hernández y Maykel González Vivero con una medida cautelar de restricción de movimiento. Leonardo Romero Negrín y Marcos Antonio Pérez Fernández continúan presos. En el caso de Leonardo Romero Negrín se desconoce su paradero y no aparece en el registro de detenidos de la policía”.

Junto con ellos habría más de 150 detenidos y un manifestante muerto por la represión. Desde Izquierda Socialista y la UIT-CI seguimos repudiando la represión y llamamos a una campaña solidaria internacional por la libertad plena de Frank García Hernández, historiador y marxista cubano, y de todos los detenidos por reclamar contra el ajuste y por su derecho a la protesta.

Escribe Miguel Sorans, dirigente de Izquierda Socialista, de la Argentina, y la UIT-CI

En un país, como Cuba, en donde el salario está entre 50 y 87 dólares mensuales, el kilo de pechuga de pollo se vende en los mercados a casi 8 dólares. Cuestión totalmente inaccesible para un cubano de a pie. En Argentina, un país con alta inflación, el kilo de pechuga está en cerca de 500 pesos. Menos de 3 dólares del mercado paralelo.

Esto se explica porque en Cuba el grueso de los alimentos se importan, aunque cueste creerlo, desde los Estados Unidos.  “Las exportaciones estadounidenses de alimentos y productos agrícolas a Cuba en enero de 2021 aumentaron un 41,7% en comparación con el mismo período del año anterior, según estadísticas del Consejo Económico y Comercial EEUU-Cuba que publica el diario digital 14ymedio” (Redacción Radio Televisión Martí, 11/3/2021).

Desde hace décadas esto ocurre pese al bloqueo. El gobierno del PCC lleva años haciendo negocios con los empresarios del agrobusiness norteamericano. Incluso las restricciones de Trump no cortaron este negocio. Afectó el envío de remesas (dólares desde Estados Unidos) y los viajes a Cuba.
En Cuba se aplican las reglas del mercado capitalista. Se encarecen los precios, tanto del pollo como de otros productos, para cumplir con la ganancia de los empresarios importadores y los dueños de los mercados y tiendas privadas.

Por Miguel Sorans, dirigente de Izquierda Socialista, de Argentina y la UIT-CI. 13/7/2021

El gobierno de Diaz Canel y el Partido Comunista de Cuba (PCC) dice que las protestas “son orquestadas y financiadas desde los Estados Unidos”. Esto no es cierto. Desde ya que el imperialismo quiere utilizar las protestas a su favor. Pero las causas de fondo hay que buscarlas en las políticas ajustadoras aplicadas en enero por el gobierno cubano que profundizaron la desigualdad social. En Cuba hace décadas que existe un capitalismo a la “cubana”.

Lo primero que hay que decir, y más desde la izquierda, es que las protestas populares en Cuba son totalmente genuinas. La gente salió a las calles porque ya no aguanta más la pobreza y el grave deterioro de su nivel de vida. Desde ya que el imperialismo tiene su cuota de responsabilidad en la crisis social cubana por su histórico bloqueo y las ultimas sanciones. Pero el bloqueo, que siempre repudiamos y combatimos, es solo un elemento pero no la causa fundamental de la grave situación social que padece el pueblo cubano.

El bloqueo, instaurado en los años 60, fracasó por la resistencia del pueblo cubano y el apoyo en mundo a la revolución cubana. Hoy en día es muy limitado y parcial. Desde hace décadas Cuba tiene relaciones comerciales y políticas con casi todos los países del mundo. Tal es así que desde los años 90, de la mano de Fidel y Raúl Castro, se fue facilitando la inversión privada extranjera, bajo empresas mixtas con las multinacionales, en especial de la Unión Europea y Canadá. El PCC, siguiendo el camino marcado por China, restauró el capitalismo en la isla. Esta es la triste verdad. Ese es el verdadero marco económico-social que explica el inédito estallido social del 11 de julio.

El ajuste capitalista de enero de 2021

Justamente es la burocracia del PCC la que siempre ha esgrimido el argumento del “bloqueo” para justificar que no haya libertades y que las y los trabajadores cubanos estén por años con salarios de 15 dólares trabajando, por ejemplo, para las multinacionales españolas o canadienses en el sector turístico o para la Corporación Cuba Ron SA, formada por empresarios cubanos y la francesa Ricard Pernod (dueña del whisky Chivas Regal). Mientras tanto los dirigentes del PCC, los militares y los nuevos burgueses viven como ricos, con sus privilegios y en barrios reservados. Hace unos meses Tony Castro, uno de los nietos de Fidel Castro, compartió por medio de sus redes sociales, imágenes de sus costosos viajes a destinos como París y España. Además, publicó fotos conduciendo un BMW en  lujosos sitios turísticos de Cuba. Lo cual provocó gran indignación.

Lo que hizo prender la mecha no fue una “conspiración imperialista” sino el brutal ajuste que aplicó el gobierno cubano en enero de este año. El presidente Miguel Diaz Canel lo llamó, a la reforma laboral y de precios, “Tarea ordenamiento”. El gobierno dio por terminado el largo período de la existencia de dos monedas en Cuba, el peso cubano y el peso convertible CUC. Con lo cual decretaron un mísero aumento del salario y un elevado aumento de todos los precios de consumo popular. O sea, un típico ajuste capitalista. Tan “ortodoxo” que hasta se anunció que tenía por objetivo “incentivar la inversión privada”. Junto con ello se habilitó “la participación mayoritaria de capitales extranjeros en las empresas mixtas (…) en el sector financiero incluye firmas de capital totalmente extranjero” (Clarín, 19/12/ 2020, página 36). El salario mínimo mensual pasó de 500 pesos (20 dólares) a 2.100 (87 dólares) pero los precios de los alimentos, aseo, gas, luz y transporte se incrementaron muy por arriba del aumento salarial. En estos meses se desató una mayor inflación y especulación capitalista con el dólar.  Lo que derivó en una devaluación de hecho (el dólar oficial de 24 pesos ya está en 60 en el paralelo) que terminó de licuar el salario, ya de por si miserable. Todo lo cual produjo una mayor escasez. El pueblo cubano hace colas interminables para conseguir comida, sufre cortes de electricidad y, en medio de la pandemia, escasean los medicamentos. Mostrando el deterioro del servicio de salud que antes era de primer nivel.

Todo esto terminó estallando el domingo 11 de julio, en el pueblo de San Antonio de los Baños, a 38 km de la Habana, y se extendió rápidamente a otras ciudades y a la misma Habana. Miles salieron a las calles a reclamar por comida, medicamentos y a repudiar al gobierno y a su ajuste. Así lo explicaban los integrantes del Colectivo editorial de Comunistas Blog: “En la tarde de hoy el pueblo cubano salió a las calles. Un pueblo que no estaba convocado por ninguna organización que no fuera la aguda crisis económica que enfrenta Cuba y la discapacidad del gobierno para manejar la situación. Cuba salió a las calles con la consigna equivocada ‘Patria y vida’, pero salió a las calles más allá de una consigna, salió para exigir al gobierno un socialismo verdadero”. Algunos de sus miembros fueron detenidos, entre ellos, el historiador marxista Frank García Hernández.

Apoyemos la protesta popular y la libertad de todos los detenidos

Lo ocurrido en Cuba se asemeja a las movilizaciones que se dieron en Chile, Colombia, Perú o Brasil contra los ajustes. Muchas luchadoras o luchadores pueden creer que en Cuba es distinto. Pero no es así. En Cuba ya no existe ningún socialismo. Se trata de un régimen de partido único represivo que, al estilo de China o Vietnam, gobierna para los nuevos ricos y sus alianzas con las multinacionales. En Cuba crecen la pobreza y la desigualdad. Por eso estas protestas populares pueden ser el comienzo de un cambio en la situación. Sabemos que en estos procesos actúan sectores proyanquis, aliados al exilio de Miami, que van a querer usar estas movilizaciones para instaurar su propio gobierno. Como socialistas revolucionarios alentamos la movilización obrera y popular, para terminar con el ajuste en la perspectiva de lograr un gobierno de la clase trabajadora y un socialismo con democracia obrera y popular. Para ello luchamos por la construcción de una nueva dirección revolucionaria que retome las banderas del Che y de la primera revolución socialista.

Las protestas continúan y ya hay un muerto por la represión. Desde la UIT-CI, apoyamos al pueblo cubano y llamamos a todos los que se reclaman antiimperialistas y de izquierda en el mundo, a solidarizarse para que se derrote el plan de ajuste, contra la represión, por el derecho a la protesta y para lograr la libertad de todos los detenidos por luchar.

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