Jun 21, 2026 Last Updated 8:30 PM, Jun 20, 2026

Izquierda Socialista

Escribe Francisco Moreira

El 28 de abril de 1945 Mussolini, el máximo jefe del fascismo italiano y socio incondicional de Adolf Hitler, era capturado y ajusticiado por partisanos (guerrilleros) de la resistencia antifascista. Su muerte y la de Hitler dos días después, marcaron el fin del nazi-fascismo en la Segunda Guerra Mundial.

Eran las seis y media de la mañana del 27 de abril de 1945 cuando el grupo de partisanos de la Brigada Garibaldi de la resistencia antifascista detectó un convoy alemán cerca de la localidad de Dongo, un municipio de la provincia de Como (Italia). Tras un intercambio de disparos, los alemanes accedieron a negociar. Los miembros de la brigada permitieron la retirada de los alemanes a cambio de la entrega de todos los italianos que iban con ellos. Alrededor de las siete de la tarde, cuando estaban revisando la documentación de los italianos, reconocieron disfrazado con ropas alemanas, a Benito Mussolini.

La noticia de la detención de il Duce (el caudillo), el dictador fascista que había gobernado con mano de hierro Italia entre 1922 y 1943, fue anunciada por la radio junto con la decisión del Comité de Liberación Nacional de ajusticiarlo “como un perro rabioso”. El 28 de abril fue fusilado, junto a su amante Clara Petacci. Sus cuerpos y los de otros jerarcas fascistas fueron trasladados a Milán y exhibidos en la Plaza Loreto, colgados cabeza abajo. La imagen recorrió el mundo y significó el golpe de gracia contra el fascismo en la Segunda Guerra Mundial.

De la revolución obrera al fascismo

Mussolini, había nacido en 1883 en Predappio, un pueblito cerca de Bolonia. Fue docente y militó en el socialismo, siendo un fervoroso ateo. En agosto de 1914, cuando comenzó la “Gran Guerra” interimperialista, el Partido Socialista Italiano (PSI) rechazó la posición mayoritaria de la Segunda Internacional (socialdemócrata) a favor de la intervención en la guerra. Pero Mussolini la apoyó y fue expulsado del PSI. En mayo de 1915 Italia entró en guerra y Mussolini fue incorporado al Regimiento 11 de los bersaglieri (infantería).

Tras la firma del armisticio, entre 1919 y 1920, el proletariado italiano protagonizó una revolución que sacudió el país. Era parte del ascenso provocado por la guerra, y que había logrado el triunfo de la Revolución Rusa en 1917. En Italia se tomaron las fábricas y se formaron consejos obreros (soviets), fundamentalmente en el norte industrial, en Milán y Turín. Pero la traición de los reformistas del Partido Socialista y la juventud e inexperiencia del nuevo Partido Comunista llevaron la revolución a una derrota.

El 23 de marzo de 1919 Mussolini fundó los Fasci de Combattimento (grupos de combate). El movimiento fascista fue creciendo hasta que en noviembre de 1921 se transformó en el Partido Nacional Fascista y Mussolini fue elegido diputado en Milán. Es que mientras la socialdemocracia adormecía a las y los trabajadores, entre la burguesía, la pequeña burguesía rural y urbana crecía la adhesión al fascismo.

La dictadura fascista

El 28 de octubre de 1922 Mussolini encabezó la “Marcha sobre Roma”. El rey Victor Manuel se apresuró a nombrarlo presidente del consejo de ministros. Así el fascismo se apoderó del poder. Mientras sus bandas actuaban con cachiporras, cuchillos y revólveres, se fue consolidando el régimen dictatorial. Para 1926 habían sido totalmente aplastadas las organizaciones obreras y de masas, y había miles y miles de exiliados y presos. El más célebre fue el dirigente comunista Antonio Gramsci.

En 1931 León Trotsky escribía: “El fascismo en Italia es producto directo de la traición de los reformistas a la insurrección del proletariado. Desde el fin de la guerra, el movimiento revolucionario italiano iba en alza y en septiembre de 1920 los obreros habían llegado a la ocupación de empresas y fábricas. […] La socialdemocracia tuvo miedo y retrocedió. [...] El aplastamiento del movimiento revolucionario fue la premisa más importante para el desarrollo del fascismo”.1

Durante más de una década, Mussolini gobernó con mano de hierro. Fue aliado incondicional de Adolf Hitler y el nazismo alemán desde que se comenzó a desarrollar en 1923, y luego de que tomara el poder en 1933. A pesar de su origen antirreligioso, en 1929 firmó los “Pactos de Letrán” con el cardenal Pietro Gasparri, otorgando independencia política al Vaticano y enormes privilegios para la Iglesia Católica, que aún subsisten. Desde entonces, il Duce contó con la bendición del papado para sus aventuras imperialistas y la represión. El Vaticano lo apoyó en la conquista de Abisinia (1935-36), en el envío de tropas, armas y aviones a Francisco Franco para aplastar la revolución obrera española, en las leyes contra los judíos de 1938.

La guerra y el triunfo antifascista

En 1939 Hitler comenzó su invasión que dio lugar al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Italia fue su gran aliada. Invadió Grecia y sumó tropas a la invasión a la Unión Soviética. Pero las complicaciones de Hitler para dominar Europa y el mundo tuvieron una expresión temprana en Italia.
En 1942 la inminencia de una invasión aliada en Sicilia, las penurias de las tropas y las malas condiciones de vida en el país, alimentaron un creciente malestar popular. El año culminó con el inicio de las actividades de las organizaciones de izquierda, de los partidos y los sindicatos obreros, que estaban en la clandestinidad. Las grandes huelgas de las fábricas Fiat en Turín comenzaron a extenderse a otras ciudades. Para los primeros meses de 1943, el movimiento huelguístico contra la guerra y las dificultades materiales dominaban el norte industrial, en demanda de reivindicaciones económicas y pacifistas, que desafiaban al régimen fascista. La victoria soviética sobre los ejércitos nazis en Stalingrado, en febrero, fortaleció la resistencia antifascista.

Con el desembarco aliado en Sicilia, gran parte de la burguesía y el monarca Víctor Manuel, encabezados por el “héroe” de Abisinia, el general Pietro Badoglio, dieron por cumplido el ciclo de Mussolini. El 25 de julio de 1943 lo arrestaron y lo recluyeron en una villa del Gran Sasso. Pero el 12 de septiembre un grupo de asalto alemán lo liberó y lo trasladó a Alemania. Poco después, Mussolini anunció la constitución de la «República de Saló», en Italia septentrional, ocupada por los alemanes.

En 1945, en medio del derrumbe de los ejércitos nazis, Mussolini viajó a Milán, en un intento de negociar su rendición ante los aliados. Se le exigió una rendición inmediata e incondicional. No la aceptó y cuando intentaba retirarse hacia el norte fue detenido por los partisanos que controlaban la zona. Su asesinato y el suicidio de Hitler dos días después, el 30 de abril, marcaron el fin del nazi-fascismo en la Segunda Guerra Mundial.

1. León Trotsky. “La lucha contra el fascismo en Alemania”. Tomo 1. Ediciones Pluma, Buenos Aires, 1973.

 

Nahuel Moreno, maestro y fundador de nuestra corriente trotskista, en referencia a la importancia de la unidad de acción para enfrentar al fascismo, decía: “El trotskismo se conformó como una corriente real del proletariado mundial, entre otras razones fundamentales porque era necesario lograr un frente de los partidos obreros para impedir, por métodos físicos, el triunfo del fascismo en cualquier país. Ante el peligro del triunfo fascista había que practicar una política muy parecida (a grandes rasgos idéntica) a la que los bolcheviques aplicaron frente a Kornilov -ante su intento de golpe de estado en Rusia-. En vez de luchar como objetivo inmediato por tomar el poder y derrotar a la burguesía, no se tenía la fuerza para hacerlo, era necesario pelear en forma inmediata para evitar que el fascismo tomara el poder, haciendo cualquier clase de acuerdo obrero y popular para ir a la lucha física, en las calles, con el fascismo, y derrotarlo en su terreno.

La Guerra Civil Española fue la máxima expresión de esa lucha para impedir el triunfo franquista, aunque las direcciones de las masas no la encararon con un criterio marxista revolucionario. Esas direcciones (los burgueses republicanos, con el Partido Socialista y el PC stalinista) quisieron circunscribir la lucha sólo al enfrentamiento entre el régimen democrático-burgués y el fascista. Y eso dentro de los cánones de la burguesía, respetando la propiedad privada y apoyándose en la policía y el ejército burgués. Los marxistas revolucionarios, en cambio, planteamos que era indispensable derrotar al fascismo a través de la unidad de todos los que estuvieran dispuestos a pelear contra él. Pero, al mismo tiempo, por la movilización del movimiento obrero y de masas, liquidar a los terratenientes y a la burguesía, poniendo bajo control de los trabajadores al aparato productivo, cambiando el carácter de clase del Estado. Esta sería la única forma de lograr una adhesión cada día mayor de los obreros y campesinos a la lucha contra el franquismo. Decíamos, en síntesis, que había que transformar la lucha en defensa del régimen burgués democrático en una lucha permanente por el socialismo”.1


1. Nahuel Moreno. “Revoluciones del siglo XX”. CEHuS, Buenos Aires, 2021. Disponible en www.nahuelmoreno.org


Escribe Miguel Sorans, dirigente de Izquierda Socialista, de Argentina, y de la UIT-CI

A dos días de haber lanzado su “guerra arancelaria”, Donald Trump tuvo que retroceder y anunciar que su aplicación se postergaba por 90 días, salvo para China sobre la cual mantiene, por ahora, un 145% de arancel a sus exportaciones. China ha respondido con un 84% a las exportaciones de Estados Unidos. Pero ese retroceso es parcial y no cierra la crisis planetaria que abrió, ya que Trump mantiene los aranceles del 25% sobre aluminio, acero y automóviles, lo que sigue afectando a la Unión Europea, Canadá, México, Japón o Corea del Sur, entre otros. Y se sostiene un 10% sobre todos los países.

Esta “guerra” no está terminada. El ultraderechista Trump puede volver a cambiar, dada la imprevisibilidad de su plan, las presiones de la crisis de la economía capitalista en curso, como de las protestas masivas del mismo pueblo trabajador estadounidense. Centenares de miles salieron a las calles a decirle ¡Quita tus manos!

El retroceso de Trump es una muestra de su debilidad

El presidente y su gobierno quieren dar la imagen de que dominan la situación y que este retroceso era parte de un plan calculado para abrir negociaciones. Pero esto es falso.

Su retroceso se dio por la brutal hecatombe que provocó en la ya deteriorada economía capitalista de Estados Unidos y el mundo. En menos de una semana, por la caída de las bolsas, se perdió la extraordinaria suma de 6 billones de dólares (millones de millones) de las principales empresas que cotizan en Wall Street (Datos AP, Bloomberg, en Clarín, 6/4/2025).

Según informó Fortune, los patrimonios netos de Elon Musk (Tesla), Mark Zuckerberg (Facebook) y Jeff Bezos (Amazon), sumaron una pérdida colectiva de 80 mil millones de dólares desde el pasado 2 de abril, denominado por el presidente como “Día de la Liberación”. (Infobae,8/4/2025). Muchos analistas burgueses calificaron lo ocurrido como una caída “histórica”, “baño de sangre” y de “consecuencias devastadoras”.

Dan Ives, analista principal de Wedbush Securities, había calificado a los aranceles de Trump como “el mayor desastre visto en los mercados. Será un Armagedón económico” (Clarín, 6/4/2025). JPMorgan, el mayor banco de los Estados Unidos, alertó que se podría provocar una recesión global.
Trump se mostraba seguro y no iba a retroceder. Ante las críticas y las protestas callejeras, no tuvo pelos en la lengua y señaló: “¡No sean débiles! ¡No sean estúpidos! […] ¡y la grandeza será el resultado!” (Ambito, Argentina, 7/4/2025).  Se burló de los países del mundo: “Me están besando el culo”, se mofó en una cena con congresistas republicanos en la que aseguró: “Sé qué diablos estoy haciendo”. (El País, 10/4/2025). Pero le duró 48 horas.

The New York Times calificó de “patética marcha y contramarcha de Trump”. Y sobre el gobierno señaló que: “si contratas payasos, deberías esperar un circo. Y, compatriotas estadounidenses, hemos contratado a un grupo de payasos” (Thomas L. Friedmann, en La Nación, Argentina, 10/4/2025).
Faltaría confirmar si también postergaron los aranceles que Trump le puso a dos pequeños y remotos islotes (Heard y McDonald) solo poblados por pingüinos y focas, ubicadas a 4.000 kilómetros al suroeste de Australia.

El capitalismo sufre la crisis más grave de su historia

Esta pateada de tablero político y económico de Trump, se explica porque desde hace décadas el capitalismo imperialista está atravesando una crisis enorme, económica, política, social y ambiental. No es una crisis coyuntural.

Los socialistas revolucionarios consideramos que es la más grave de su historia porque incluso es superior a la del año ‘29 del siglo XX. Primero porque es más duradera y, además, se extiende más en el tiempo que aquella. Comenzó en 2007/2008 y ya lleva 17 años. Segundo porque se terminó encadenando con otras nuevas y con el agravamiento de la crisis ambiental generada por el propio capitalismo. La política de Trump, por ejemplo, puede estar provocando el comienzo de un nuevo pico agudo de crisis económica.

Se trata de un proceso más amplio de decadencia absoluta y de desorden del capitalismo imperialista. La perspectiva, es hacia la profundización de la crisis económica y social. Solo se podrá superar luchando por lograr gobiernos de las y los trabajadores que abran el camino del socialismo.

Meter más leña al fuego al desorden mundial del capitalismo

En este marco, Trump lanza una contraofensiva imperialista contrarrevolucionaria. Busca subordinar a su política de saqueo y explotación al imperialismo chino, que es la segunda potencia mundial, al igual que los imperialismos menores, como la Unión Europea o Rusia y las semi colonias. Y, por otro lado, trata de derrotar las luchas del movimiento de masas, revertir las conquistas de la cuarta ola de las mujeres, los derechos de las disidencias sexuales, unido a una ofensiva racista y anti migratoria en los Estados Unidos y el mundo. Pero todo esto está por verse en qué va a terminar.
El choque con China es parte central de ese desorden mundial del capitalismo imperialista. Trump tiene una profunda contradicción en su “guerra arancelaria”. Un alto porcentaje de los productos que se exportan desde China a los Estados Unidos son de multinacionales yanquis. El 56% del calzado, por ejemplo, que se vende en Estados Unidos viene de China, de marcas como Nike que tiene 195 fábricas instaladas allí. Está desde 1981. Apple produce la mayoría de sus iPhone en China y poco en Estados Unidos ¿Trump le va a imponer a los productos de Nike o Apple el 154% de arancel? ¿Hasta dónde va a llegar?

Según Trump, esta “guerra arancelaria” haría que los Estados Unidos pase a tener “una era de oro” y que “salga de su declive”. Anunciando entusiastamente que ya “llegan las inversiones” y que se “abrirían nuevas fuentes de trabajo”. El “sueño americano” estaría otra vez a la vuelta de la esquina. Pero todo indica que puede ocurrir lo contrario, en Estados Unidos y el mundo.

El terremoto económico en curso puede derivar, según los propios analistas imperialistas, en una recesión en Estados Unidos y mundial. Lo que llevaría a un mayor estancamiento de la economía capitalista con caída del empleo y de los salarios. La inflación que Trump dice combatir podría crecer en el país del norte, ya que los aranceles a los productos importados (alimentos, juguetes, calzado o automóviles) hará que los empresarios descarguen esos impuestos sobre los precios. Con lo cual hará caer el nivel de vida del pueblo trabajador estadounidense.

El intento de Trump de superar la decadencia que vive el imperialismo yanqui y el desorden mundial, está condenado al fracaso. La tendencia de la realidad es a que pegue un salto la crisis económica global, que aumenten los roces y choques inter burgueses y que, sobre todo, crezcan las luchas obreras y populares en Estados Unidos y el mundo contra las consecuencias de mayor pobreza y desigualdad social que provocan el plan de Trump y los planes de ajustes y recortes de los gobiernos capitalistas.

La primera gran respuesta la comenzó a dar el pueblo estadounidense con más de 1.200 movilizaciones, el 5 de abril, en distintas ciudades del país y que también se replicaron en muchas capitales de Europa. En Estados Unidos la movilización tenía como consigna central “¡Quita tus manos!”, dirigida contra Trump y Elon Musk.  También hubo huelgas generales en Grecia, Bélgica y en Argentina.

Estas movilizaciones marcan el camino para enfrentar y derrotar los ataques reaccionarios del ultraderechista Donald Trump en Estados Unidos y todos los países del mundo.

10/04/25
 

A fines de marzo, y junto a otros manifestantes, fue detenido el estudiante universitario Enes Karakaş, militante del Partido de la Democracia Obrera-IDP, nuestra organización hermana en Turquía. Las detenciones masivas las ejecuta la policía del régimen represor, encabezado por Recep Tayyip Erdoğan.

Las protestas contra el régimen estallaron a partir del arresto del alcalde de la ciudad de Estambul que es opositor al presidente. Esa detención desató movilizaciones masivas en todo el país por el creciente odio del pueblo contra el gobierno. Erdogan responde con detenciones masivas. Respaldamos las enormes movilizaciones populares y exigimos la Libertad ya para Enes Karakaş y todas y todos los presos políticos.


El FIT Unidad presentó un proyecto contra la ofensiva antidemocrática del presidente turco Recep Tayyip Erdogán y se realizó una manifestación frente a su Embajada.

El proyecto presentado en la Cámara de Diputados lleva la firma de las y los diputados del FITU condenando la escalada represiva contra las libertades democráticas que viene llevando adelante el gobierno de Erdogan en Turquía, encarcelando opositores políticos, prohibiendo el ejercicio del derecho a la protesta y reprimiendo duramente a los trabajadores y jóvenes que han enfrentado el salto en calidad de este régimen político represivo.

Erdogan es sostenido por sus aliados de la OTAN, EEUU y la UE mientras ha detenido a más de 2000 personas en esta avanzada que ha incluido el encarcelamiento del principal candidato opositor, represión y arrestos en las marchas, y decenas de redadas policiales en los domicilios de los militantes, entre ellos de organizaciones socialistas como el SEP, el IDP y el DIP. Esto no ha logrado frenar la reacción popular y el sábado 29 más de 2 millones de manifestantes superaron la represión policial en Estambul contra la oleada represiva.

Junto al pedido de un rápido tratamiento para que se pronuncie la cámara, el FITU ha enviado una carta a la Embajada de Turquía en Argentina, pidiendo una reunión con el embajador para expresar el rechazo de esta fuerza política a las medidas antidemocráticas y represivas y el reclamo de la libertad de todos los presos políticos.

 

Artículos de Iván Ponce

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