Escribe Izquierda Socialista Santa Fe
La semana que termina significó el peor momento del gobierno de Pullaro hasta ahora. Tuvieron que enfrentar una huelga policial con acciones en toda la provincia, que intentaron reprimir con efectivos que no se habían sumado a la medida, además de intentar ejecutar decenas de despidos. El detonante del paro policial fue el suicidio de un agente, a partir de lo cual se pudo conocer públicamente la magnitud de los problemas de salud mental en la Policía.
Luego de varios días de conflicto, ocultado por los medios de comunicación locales y nacionales afines a Pullaro, improvisaron “anuncios” de aumentos -con el ministro de seguridad Cococcioni a la cabeza- que lejos de calmar la situación, profundizó más el conflicto. En ese contexto el jefe de la policía intento amedrentar a los uniformados, lo que le significo ser agredido físicamente en la puerta de la Central de Policía de Rosario.
Finalmente, ante la amenaza de que el conflicto se extendiera inmediatamente a docentes y estatales, o incluso a otras fuerzas policiales nacionales y de otras provincias, Pullaro otorgó un aumento del 32%, con lo que el sueldo de un policía será de 1.350.000 mínimo (además de una serie de adicionales con lo que podrían ganar cerca de 2 millones). La ironía de la jornada fue que, mientras Pullaro intentaba terminar la huelga de los policías santafesinos, sus senadorxs como Losada votaban la Reforma Laboral de Milei (Luego de que el presidente lo tratara de Narco en la campaña electoral), que establece –entre otras barbaridades- la prohibición de hecho para que lxs trabajadores hagan paro…
Pullaro, incluso tuvo que aceptar dar marcha atrás con los despidos y sanciones de decenas de agentes. Una derrota total para un gobierno que hizo gala de su autoritarismo contra todxs lxs estatales desde el día que asumió, por ejemplo derogando de hecho las paritarias, y que ahora parece que los policías consiguieron recuperar, aunque ni siquiera tienen un sindicato legal.
No se puede negar que Pullaro prefiere mostrarse como “pro-policía” -como el mismo lo dijo-, antes que favorable a docentes, enfermerxs y medicxs, poniendo plata para mejorar la salud y la educación pública. Por eso ya aclararon que la policía seria “un caso especial” en la discusión salarial. Quieren a la policía conforme, para reprimir si es necesario. O para tenerla controlada en el contexto del creciente negocio narco de la región (de la que muchos policías han sido o son parte). Esto no niega que esta huelga fuera vista con simpatía por miles de docentes y estatales que en realidad, desde hace dos años no tienen paritarias, y están sometidxs a la miseria salarial y una enorme sobrecarga laboral.
Es evidente que la debilidad del “patrón de estancia” que intenta ser este Gobernador, es un momento propicio para salir a luchar por salario, en primer lugar de docentes y otros estatales. Lamentablemente las conducciones sindicales burocráticas de ATE y UPCN ya han salido a declararse “responsables” en la negociación con el gobierno, mientras que la de AMSAFE no ha hecho nada (por lo que surge una organización de la bronca por abajo con acciones autoconvocadas) para preparar el no inicio de clases que necesitamos. Incluso a los dirigentes como Rodrigo Alonso, parece “molestarle” que activistas docentes vayan a la puerta del ministerio los días de reunión paritaria con el gobierno. Quiere negociar “tranquilo”. Lamentable!!
Quedo claro con el conflicto policial que Plata hay, y tiene que salir de fuertes impuestos al polo agroindustrial y portuario, suspender los pagos de la deuda e impulsando la ruptura con el FMI
Desde Izquierda Socialista, integrante del Frente de Izquierda - Unidad, impulsaremos todo tipo de acción unitaria junto a la comunidad educativa y las y los trabajadores estatales, por la recomposición salarial adeudada desde 2024, estableciendo que ningún cargo docente sea menor a 1.500.000. Actualizado por una verdadera cláusula gatillo. Ya han surgido decenas de autoconvocatorias en toda la provincia. Tenemos que desarrollarlas y coordinarlas provincialmente con todos los sectores estatales dispuestos a luchar. Y seguir exigiendo a los dirigentes sindicales de ATE, UPCN y AMSAFE que ninguna lucha se termina sin resolverlo democráticamente en toda la provincia. Y por supuesto prepararnos para enfrentar el intento de aprobar la reforma laboral en Diputados, exigiendo el paro general y el plan de lucha que necesitamos a la CGT-CTAs.
Escribe Juan Carlos Giordano
Diputado nacional electo Izquierda Socialista/Frente de Izquierda Unidad
El gobierno logró en el Senado la media sanción de la ley de Reforma Laboral. Siendo minoría, pudo hacerlo con la complicidad de los distintos bloques patronales, incluyendo a varias y varios senadores peronistas, entre ellos los representantes de Jaldo de Tucumán, una que responde a Llaryora y el voto de Flavia Royón, senadora peronista de Salta que fue secretaria de Energía del gobierno de Alberto, Cristina y Massa. Y esencialmente pudo hacerlo por el rol nefasto y entreguista de la burocracia sindical de la CGT, que se negó a convocar al paro general y ni siquiera entró con sus columnas a Plaza Congreso, desconcentrando a la hora, facilitando incluso la feroz represión del gobierno que desalojó la plaza usando de excusa a provocadores e infiltrados, con decenas de detenidos, demorados y heridos para mostrar ‘órden’ y que maneja la situación, acusando a muchos de ellos de ‘terroristas’.
Una ley a medida de las patronales
Envalentonado con este logro el gobierno quiere apurar el tratamiento en Diputados sin que se le cambie una coma al proyecto. Quiere sacar un dictamen el próximo 18 de febrero, el día después del feriado de carnaval, amenazando con aprobarlo al otro día en Diputados para que si hay algún cambio haya tiempo para que vuelva al Senado para su definitiva aprobación antes del 1 de marzo, plazo que exige Milei para mostrar en su discurso en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso este trofeo ‘histórico’, como dijo Patricia Bullrich, de ser el gobierno que pudo imponerla atacando despiadadamente a la clase trabajadora. Pero es tan brutal el ataque que se le está complicando hasta con sus propios socios. El PRO y los radicales, vanguardia en que salga esta ley junto a los gobernadores, piden cambios a determinados artículos.
¿Sabías por ejemplo que si una trabajadora o trabajador contrae cáncer o cualquier enfermedad y tiene que faltar al trabajo le descontarán la mitad del sueldo? ¿O si se lesiona por alguna enfermedad laboral solo le pagarán el 75%? Una barbaridad. Esto en el contexto de una ley que de conjunto es antiobrera y antipopular. Porque si bien se le hizo 28 cambios y hubo concesiones a los bancos, patronales y a la burocracia sindical, dejó intacto, incluso empeoró, los capítulos que afectará tanto a registrados, precarizados, monotributistas y empleados de las plataformas, a quienes deja librado a su suerte.
¿Cómo van a decir que esta ley va a traer más empleo registrado si precisamente despedir será más fácil y barato? ¿Sabías que a las indemnizaciones las patronales la van a pagar con dinero que tienen que aportar a las cajas jubilatorias? Es increíble. Les va a salir gratis el despido. A las indemnizaciones las van a pagar las y los jubilados con una pérdida de 2.600 millones de dólares anuales del Sistema de Seguridad Social (SIPA), según informa las propia Oficina de Presupuesto del Congreso (Página12, 14/2). ¿Va a haber más trabajo aumentando la jornada laboral, pudiendo las patronales con el banco de horas tener un trabajador a destajo, laburando 12 horas, mientras prácticamente se prohíbe el derecho de huelga? Cuando se aplicaron este tipo de medidas hubo más desempleo y creció el trabajo no registrado y precarizado, mientras las patronales desde 1994 al 2024 se quedaron con distintas exenciones y privilegios con casi 600.000 millones de dólares que no invirtieron en más empleo. Porque el capitalismo no da trabajo ni salarios dignos, sino que genera más pobreza y desigualdad social.
¿No hay condiciones para el paro?
La pregunta es: ¿por qué puede avanzar el gobierno? Somos categóricos. No es porque no hay voluntad de lucha del pueblo trabajador, sino por la complicidad de políticos patronales amigos por un lado y el rol capitulador de la CGT por otro, el central. La CGT fue elogiada por periodistas de derecha como Feinmann, quien la felicitó por su rol negociador, por no convocar al paro y su ‘actitud responsable’. Pero para el movimiento obrero fue todo lo contrario.
Porque precisamente la CGT en vez de aprovechar el traspié que tuvo el gobierno al no poder votar a fin de año la ley y trasladarla para febrero, para preparar al movimiento obrero para enfrentarla de lleno, se preocupó esencialmente para que no le saquen las cuotas sindicales solidarias y el 1% de aportes a la Obra Social. Apostó al diálogo con los gobernadores y parlamentarios y después de la aprobación de la semana pasada, llama ahora a los diputados a que sean responsables. Vergonzoso. Todo funcional al gobierno.
Uno de los dirigentes, Jorge Sola, dijo “es mejor que se exprese el pueblo en la calle y no que se llegue a la huelga”. Pero a pesar de que la marcha fue importante mostrando que miles estamos dispuestos a que no pase la ley, se fueron antes, ni siquiera esperó a que muchos pudieran concurrir a la marcha.
Esta política capituladora y nefasta la CGT la tiene justo cuando se anunciaba que la rebelión policial en Santa Fe había logrado un aumento llevando los ingresos a $1.438.835. Cuando la caída salarial es enorme, la inflación fue del 2,9% (6% en alimentos), provocando más miseria social y se apresta a parar la docencia bonaerense en el inicio de clases.
¿Acaso no es el momento para llamar al conjunto de la clase trabajadores y el pueblo a ponerse de pie para frenar la reforma laboral, exigiendo a su vez un inmediato aumento salarial y jubilatorio y que cesen los despidos? No es cierto que no hay ambiente para el paro. Cuando la CGT estuvo obligada a convocar a los tres paros generales desde que asumió Milei, la clase obrera respondió. El Garrahan con su lucha logró el 61% de aumento y miles de personas (discapacidad, jubiladas y jubilados, universidades, movimiento de mujeres y disidencias) ganaron las calles dando muestras de que no están doblegados.
La política de la CGT va en sintonía con la del peronismo, donde distintos sectores del PJ aportan votos a las leyes de Milei, y si bien Kicillof estuvo en la marcha, hizo declaraciones y se retiró inmediatamente. El verso de que votando al peronismo “se le pone un límite a Milei” resultó una gran mentira. Ahora, ante los hechos consumados, habla de concretar un paro.
A seguir movilizados exigiendo a la CGT que se deje de amagues y convoque al paro y plan de lucha nacional
El gobierno dio un paso, pero la pelea continúa. La ley tiene que aprobarse en Diputados. El gobierno ante su apuro muestra sus problemas también. Y aunque se apruebe la ley, la pelea seguirá, porque la situación social de millones se sigue agravando, con trabajadores que tienen que laburar en changas para poder vivir o endeudarse con bancos y financieras.
El rol del Plenario del Sindicalismo Combativo encabezado por el dirigente Rubén ‘Pollo’ Sobrero y las y los ferroviarios del Sarmiento junto a la izquierda, docentes de Ademys, el Sutna, AGD UBA y distintas organizaciones combativas y de jubiladxs estuvimos en la primera línea en la marcha a Congreso desde las 13 horas, igual que se hizo en distintas provincias. Llamamos a seguir esta pelea estando atentos a cuando se trate la ley en Diputados. Veremos si es este jueves como se dice o pasa para el 25.
La CGT por estas horas amenaza con un paro general cuando se trate la ley. Exigimos que abandone su política claudicadora ante Milei y convoque ya a ese paro como parte de un plan de lucha nacional para frenar la reforma laboral, unido al reclamo por un urgente aumento de salario y jubilaciones de emergencia y contra los despidos.
Miles empiezan a ver que la reforma laboral los va a perjudicar. Y quien aun no lo vea así, sufre la caída salarial, la superexplotación y precarización, o tiene a jubiladas y jubilados en su familia que perciben ingresos de indigencia. Estamos convencidos que el pueblo trabajador y la juventud no se van a dejar arrancar fácil más derechos. El 8 de marzo habrá importantes movilizaciones en el Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras y el próximo 24 de marzo, a 50 años del golpe genocida, va a ser una demostración contundente de cientos de miles en las calles contra el facho de Milei, Trump y el FMI.
El pueblo trabajador argentino, que supo derrotar a la dictadura genocida, protagonizó la rebelión popular del Argentinazo en 2001 y vino enfrentando a todos los gobiernos hasta hoy, no está derrotado y dará pelea. Hace falta una nueva conducción sindical combativa como la que encabezan los dirigentes ferroviarios y de la Agrupación A Luchar, Rubén "Pollo" Sobrero y Mónica Schlottahuer, entre otras y otros referentes, junto a miles de luchadoras y luchadores, y fortalecer al Frente de Izquierda para esa pelea de fondo. Ahora, en concreto, para derrotar con la mayor unidad obrera y popular la reforma laboral esclavista de Milei y sus cómplices con lucha y el paro general.
Escribe Mercedes de Mendieta
Diputada nacional electa por Izquierda Socialista en el FIT-Unidad
La Cámara de Diputados dio media sanción el pasado jueves 12 de febrero al Régimen Penal Juvenil que baja la edad de punibilidad de 16 a 14 años. Esto representa un avance en la política de criminalización contra las pibas y pibes.
Milei y Bullrich contaron con la complicidad del PRO, la UCR, el MID, Encuentro Federal de Pichetto, la Coalición Cívica, Provincias Unidas -que dio 17 votos incluido el diputado Lousteau- y los bloques provinciales ligados a los gobernadores peronistas, como el de Tucumán, logrando 149 votos a favor y 100 en contra, entre estos últimos los votos del cien por ciento de las bancas del Frente de Izquierda Unidad. La nota de color en la complicidad la dio el diputado que responde a Sergio Massa, Ramiro Gutiérrez, aportando su presencia para que se llegue al quórum que habilitó la sesión. Es decir, esta media sanción la logró Milei con sus cómplices, entre ellos sectores del peronismo.
Bajar la edad o la mano dura no reduce el delito
Bajo el argumento “delito de adulto, pena de adulto”, se presenta a las infancias y adolescencias como responsables de la inseguridad que crece de la mano de la motosierra de Milei y el FMI. Con este régimen penal, adolescentes de 14 y 15 años que cometan delitos podrán ser juzgados penalmente y recibir penas como si fueran adultos que, en casos de delitos graves, llegan a 15 años de prisión,
Las experiencias internacionales son claras. Estudios de UNICEF, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la propia Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU muestran que reducir la edad de imputabilidad no baja el delito, sino que lo aumenta. En Ecuador, donde la edad de punibilidad es de 12 años, el índice de delitos pasó de 6 a 46 cada 100.000 habitantes. En países como Brasil y Uruguay, donde la punibilidad comienza a los 12 y 13 años respectivamente, los niveles de violencia no disminuyeron. Dinamarca y Georgia, incluso, dieron marcha atrás luego de comprobar los efectos regresivos de estas políticas. En los países que tienen 12 años de edad de punibilidad las tasas de criminalidad van de 23 a 45 puntos, mostrando que la incidencia es inversa: a mayor criminalidad más delito.
Hay otro dato revelador: de los diez Estados con mayor tasa de crímenes violentos en Estados Unidos, seis tienen pena de muerte. Son los más duros, pero no los más seguros. (Clarín, 12/2). Además, desde 2004, cuando el Congreso votó 26 reformas al Código Penal impulsadas por el peronismo kirchnerista endureciendo las penas, el delio no bajó. Ahora se sigue por el mismo camino, agravando aún más el problema.
Los organismos de las niñeces recomiendan otra cosa
Está claro. Bajar la edad de punibilidad no reducirá el delito, sino que criminaliza aún más a la juventud pobre. Además, se hace esta campaña contra las y los adolescentes, cuando la tasa de criminalidad en el país bajó de 4,2 en 2024 a 3,7 en 2025. Y según UNICEF, sólo el 0,45 de las chicas y chicos de 12 a 17 años ha cometido un delito. Está claro que esconden esta realidad, para poner el foco en las y los adolescentes, donde no hay que ponerlo.
Organismos de derechos humanos, organizaciones sociales y expertos en justicia penal han señalado que no hay evidencia de que bajar la edad de punibilidad reduzca la criminalidad y que, por el contrario, lo que se necesita son políticas profundas de inclusión, educación, salud mental y trabajo.
Estas medidas punitivistas como la que se acaba de aprobar con esta media sanción desconocen el principio básico de los derechos de las niñas, niños y adolescentes que consideran correctamente a esos sectores como sujetos vulnerables que necesitan una protección especial. En un marco donde en Argentina, los 3,6 millones de pibas y pibes entre 13 a 17 años a los que se quiere criminalizar, son ya víctimas de este sistema: el 47% vive en la pobreza y el 15% directamente bajo la línea de indigencia. Y donde en 2022, por ejemplo, fallecieron 15.144 por muertes evitables, de ellos el 31% fue por suicidio.
La salida para por otro lado
El encarcelamiento temprano no reinsertó nunca a nadie. En nuestro país, hoy en día un juez puede establecer la internación de menores de 16 años que sean alojados en institutos, a pesar de no haber sido condenados. Los institutos para infancias y adolescencias son en muchos casos como cárceles encubiertas, con malas condiciones de detención, violencia institucional y vulneración sistemática de derechos. Lejos de reducir la violencia, la multiplican. Es echar nafta al fuego.
Para combatir la inseguridad, que afecta particularmente a las y los trabajadores y demás sectores populares, no vas las respuestas represivas. Esto es solo más criminalización. Se necesita desmantelar las mafias que las organizan al amparo del poder político, judicial y policial; terminar con el plan motosierra de Milei y el FMI y destinar más presupuesto para políticas integrales para fortalecer el sistema de protección integral de niñez y adolescencia.
Por 42 a 30, el resultado fue posible por la complicidad de otros bloques patronales, incluyendo varios peronistas y de la burocracia de la CGT, que se negó a llamar al paro general. El gobierno desató una feroz represión para tratar de evitar la foto de la movilización masiva en contra.
Escribe José Castillo, dirigente de Izquierda Socialista
El proyecto de reforma laboral del gobierno ultraderechista de Milei, que retrocede 120 años los derechos del pueblo trabajador, fue aprobado en el Senado con los votos cómplices del PRO, radicales y un número importante de peronistas que responden a sus gobernadores. También de la CGT, que se encargó de negociar que no se tocara su caja, pero dejó desamparados a las y los trabajadores, sin llamar a ninguna medida de fuerza para oponerse. “¿Qué pasa, qué pasa, qué pasa CGT, que no llamás al paro contra el facho de Milei?” y “Paro, paro, paro, paro general”, fue lo que más se escuchó en la importante movilización a la Plaza de los Dos Congresos, en donde se destacaba una importante columna del sindicalismo combativo y la izquierda. Como si todo esto fuera poco, el gobierno montó una grotesca provocación con 5 infiltrados que sirvieron de excusa para una feroz represión y virtual “cacería” de manifestantes, que se extendió a más de 20 cuadras a la redonda. Más aún, siguió posteriormente durante horas, contra los ya pequeños grupos de personas que espontáneamente se acercaron al Congreso a protestar.
¿Qué se votó?
“42 a 30”, marcaba el tablero electrónico, sentenciando el resultado de la votación, en la madrugada. Número que se mantuvo casi sin modificaciones, aprobando uno a uno todos los títulos de la reforma laboral del gobierno. En los palcos, festejaban y se abrazaban Karina Milei, Manuel Adorni y Diego Santilli, que apenas terminada la sesión corrieron a felicitar a la dueña del triunfo en el Senado, la represora y hasta hace poco ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Desde sus bancas festejaban los fachos libertarios y desvergonzadamente aplaudían los socios que les dieron los votos, entre ellos varios peronistas. Una imagen vale más que mil palabras, la de Flavia Royón, senadora peronista por Salta, hasta hace apenas dos años secretaria de Energía del gobierno de Alberto, Cristina y Massa, una de las que sonreía discretamente, como buscando que no se notara. “Histórico”, tituló Milei en su mensaje de X tras conocer el resultado.
Anoche también descorcharon champagne las cámaras patronales. Y dio un guiño de aprobación el FMI, el verdadero autor de estas leyes que siempre llamó “de reforma estructural”. A no confundirse, según la hoja de ruta del Fondo, todavía falta, y una vez aprobada la ley en Diputados, comenzarán a exigir la reforma jubilatoria.
Hoy, y si esto se ratifica en Diputados, las y los trabajadores tendrán menos derechos que ayer, menos derechos que en 1945, e incluso menos derechos que en 1929 (cuando se sancionó la ley de 8 horas) o aún que en 1905 (cuando se dictaminó el descanso semanal obligatorio). Volveremos, en términos de relaciones entre patrones y obreras u obreros, al siglo XIX. Esta es la tan mentada, “modernización laboral” de la que se jactan el gobierno y las patronales.
Repasemos:
* Despedir será más fácil y barato. En la indemnización no se tendrá en cuenta vacaciones, aguinaldo, horas extras ni ningún adicional. Y se podrá pagar en cómodas cuotas (entre 12 y 18).
* Se crea el Fondo de Asistencia Laboral (FAL). A las patronales les saldrá gratis despedir, ya que lo financiará un fondo compuesto por dinero que hasta hoy va al Anses. En síntesis, las y los jubilados cobrarán más miseria aún, ya que serán ellos quien deberán pagar las indemnizaciones. Por si todo eso fuera poco, la gestión de los fondos recaudados estará en manos de empresas a crearse provenientes de los bancos o los agentes bursátiles, que podrán usar ese dinero para especular en el sistema financiero, en forma muy similar a las AFJP de los ´90.
* Se permite el convenio por empresa y establece que uno del ámbito mayor no puede modificar ni disponer el contenido de convenios de ámbito menor. Busca así quitarle beneficios y derechos por gremio a las y los trabajadores, haciendo valer el peso de las empresas contra colectivos de trabajadores más débiles.
* Prácticamente se prohíbe el derecho a huelga y se limita al extremo la actividad sindical. Casi todas las actividades deberán garantizar porcentajes “mínimos” que por la vía de los hechos harán que ninguna medida de fuerza tenga efecto alguno. Se prohíben las asambleas sin autorización de la patronal y no se pagarán las horas mientras se realicen. Casi todas las acciones de fuerza, como piquetes, bloqueos, o tomas, pasan a estar prohibidas y ser causales de despido, además de delitos penales.
*Se desarma la justicia laboral. Se traspasará el fuero nacional a CABA, con el objetivo de neutralizar los fallos que hoy favorecen a las y los trabajadores.
*Se elimina la jornada de 8 horas. Se crea el sistema del “banco de horas”, que hace desaparecer las horas extras y donde el o la trabajadora pasará a estar a disposición de la patronal, que dispondrá a su gusto de cuándo y por cuánto tiempo se deberán presentar a trabajar.
*Se podrán fraccionar las vacaciones a gusto de la patronal. Además, podrán otorgarlas en cualquier momento del año, terminando con el derecho a percibirlas en verano, con la familia y acorde a los cronogramas de receso escolar.
*Se liquida el derecho a enfermarse. El o la trabajadora que deba faltar por enfermedad, además de tener que presentar certificados mucho más difíciles de obtener que los actuales, dejará de cobrar el total de su sueldo. Y cuando retorne al trabajo podrá ser reasignado en una tarea distinta, con menor salario.
* Se deja ratificado que las y los trabajadores de plataformas no tienen derechos. Se deja explicitado que no se reconoce relación laboral alguna.
*Se eliminan estatutos laborales históricos. Como el del periodista, poniendo en serio riesgo la libertad de prensa.
Esto fue apenas un repaso rápido. La realidad es que son más de 200 artículos que todos, sin excepción, van contra el pueblo trabajador y a favor de las patronales.
¿Cómo la seguimos?
Queda el round de Diputados. Veremos. Por supuesto que no tenemos ninguna confianza en esos políticos patronales dispuestos a venderse al mejor postor, como ya lo hicieron tantas veces. Ni en la burocracia de la CGT, que, ya un secreto a voces, negoció su “caja” y dejó desamparados a sus representados. Desde el sindicalismo combativo y la izquierda volveremos a movilizarnos, seguiremos denunciando el pacto de la CGT con el gobierno y exigiéndole que rompa y llame a un paro nacional y un plan de lucha por que así se puede derrotar esta nefasta reforma, paro y plan de lucha que también hace falta para lograr un inmediato aumento de salario y jubilaciones y para frenar los despidos.
Continuaremos organizando a las compañeras y compañeros en sus lugares de trabajo, estudio, en los barrios populares, convocando a asambleas, sacando pronunciamientos de cuerpos de delegados. Confluiremos una vez más con el movimiento de mujeres y disidencias, como hicimos el sábado pasado en la segunda marcha antifascista, con la juventud y con todos y cada uno de los sectores populares afectados por esta política ultraderechista, que hoy, más que nunca, es de Milei, el FMI y los gobernadores. El pueblo trabajador argentino, que supo derrotar a la dictadura genocida, que hizo el argentinazo de diciembre de 2001, pero que más atrás en la historia es heredero del Cordobazo, el 17 de octubre, la Patagonia Rebelde y mil luchas más, también, estamos convencidos, hundirá en el basurero de la historia este proyecto esclavista y a sus autores ultraderechistas.
Por Ezequiel Peressini, dirigente de Izquierda Socialista y la UIT-CI
El domingo 8 de febrero por la tarde, en el gran estadio Levi’s de la ciudad de Santa Clara, en California se realizó el Super Bowl. Los Seatle Seahawks le ganaron 29 a 13 a los New Englands Patriors y se consagraron campeones en la final del deporte más popular de los Estados Unidos, el Football americano. Pero, no solo es deporte. en la apertura y entretiempo se realizan actividades musicales con grandes despliegues transformado al Super Bowl en el espectáculo más visto anualmente en Estados Unidos.
La apertura estuvo a cargo de la banda de punk rock Green Day, quienes volvieron a tocar las canciones principales de su disco “American Idiot” 22 años después de lanzado. Disco que, desde la gráfica, de una mano que sostiene una granada con forma de corazón sangrando, marca una fuerte denuncia al imperialismo de los Estados Unidos. El entretiempo quedó en manos de Bud Bunny y sus invitados que lo acompañaron en una cancha dominada por una escenografía que disfrazó el Levi’s Stadium en Puerto Rico. Alli, interpretó algunas de las canciones de su último disco “Debí tirar más fotos”, con el cual ganó el Grammy hace solo una semana. La presencia de estos dos grupos musicales ya había provocado la ira de Donald Trump quien anunció que no participaría del evento por considerar a los músicos como “izquierdistas” que cuestionan su política anti migratoria y los secuestros masivos de la ICE.
La presencia de Bud Bunny, sus canciones y escenografía transformó el entretiempo en un gran hecho político internacional y una bofetada a Donald Trump al exponer de manera reivindicativa la vida, el territorio y las costumbres de millones de latinos que en los Estados Unidos son perseguidos por la ICE y buscan ser deportados por Donald Trump.
Una reivindicación de la vida latina en el corazón del imperialismo
Desde el comienzo, el espectáculo fue impactante. En un campo de juego lleno de cañas de azúcar donde trabajadoras y trabajadores azucareros despliegan sus tareas, Bud Bunny camina cantando sus canciones. En su andar se muestran los clásicos puestos de comida donde la clase trabajadora latinoamericana almuerza en la calle, una mesa donde cuatro hombres juegan dominó y en otra, dos mujeres esculpen sus uñas en una sesión callejera de manicure mientras conversan. Cerca de allí un grupo de mujeres trabajadoras de la construcción levantan un muro. Antes de llegar a la casita rosa donde se despliega una fiesta -en la que participó el reconocido actor chileno Pedro Pascal- se vio al boxeador puertorriqueño Xander Zayas y el mexico-americano Emiliano Vargas haciendo Sparring. El reguetón sonó durante cerca de 15 minutos y fue presentado por Bud Bunny como la música “de los barrios y los caseríos” de Puerto Rico. El “Sapo Concho”, representación gráfica del sapo endémico de Puerto Rico, apareció como bandera en las grandes pantallas del estadio y una boda real sucedió en el mismo lugar en el que Lady Gaga ganara el centro de la escena, mostrando su colaboración con Benito y las luchas luego de haber repudiado a la ICE y a Trump en su ulitmo recital en Japón. Luego de la boda, tan latina que hasta un niño es despertado mientras dormía en las sillas mientras la gente bailaba, Bud Bunny dice “Nueva York” y se deja caer a un cambio de escenografía. El barrio de NYC y La Marqueta, el mercado latino más reconocido de East Harlem en Manhattan, ganan el lugar. Bud Bunny no actuó solo; también recibió el acompañamiento de Ricky Martin, quien se encargó de interpretar la icónica cancion “Lo que pasó en Hawaii” y cantar: “Quieren quitarme el río y también la playa / Quieren el barrio mío y que abuelita se vaya / No, no suelte' la bandera ni olvide' el lelolai / Que no quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawái”. Luego de simular un corte de luz y cantar sobre los postes del alumbrado publico y trasformadores dañados, la gente desfila entre las cañas de azúcar portando las banderas de los 36 países del continente americano. Bud Bunny los nombra uno a uno, desde el sur hacia el norte, para finalizar su actuación arrojando el balón de football americano y gritar: “seguimos aquí”.
La representación y actuaciones de Bud Bunny hizo emocionar casi 70 millones de latinoamericanos residente en los Estados Unidos y mezcló las reivindicaciones en curso de la misma manera que semanas atrás había realizado cuando ganó el premio Grammy 2026 y manifestó “fuera ICE”, junto a otra gran cantidad de artistas que rechazan las redadas, detenciones, secuestros y asesinatos por parte de la ICE. Esto quedó también fuertemente representado en el Super Bowl, cuando Bud Bunny le regaló su Grammy a un pequeño niño latino, recordando a Liam Conejo Ramos, de 5 años que había sido detenido por la ICE.
El destacado periodista deportivo de ESPN John Sutcliffe, no pudo contener su emoción luego de transmitir durante 34 años el Super Bowl y manifestó: “Como mexicoamericano se vale tener una lágrima en el ojo, sin importar de qué país de Latinoamérica seas, sentirte orgulloso de que Benito le cantó en español a la fiesta más importante de los americanos” para luego sentenciar: “Viva Bud Bunny”.
La ira de Trump
Mientras más de 130 millones personas veían con entusiasmo el espectáculo, Donald Trump se retorcía en la Casa Blanca y no esperó a que termine el evento para vomitar en su red social: "Nadie entiende una palabra, y el baile es repugnante, especialmente para los niños (…) Fue el peor espectáculo de la historia, una bofetada a Estados Unidos". Su ira demuestra un desprecio por la vida latina y que el golpe recibido no es un hecho aislado. Es parte de una masiva respuesta del movimiento de masas y el pueblo pobre de los Estados Unidos que, lejos de ver resueltos sus problemas sociales, vive cada vez peor y es perseguido por la represión y el autoritarismo de un gobierno fascista que ataca todas las libertades democráticas y sociales.
Las grandes movilizaciones que marcan el camino en los Estados Unidos, no le han permitido a Donald Trump aplicar el conjunto de su política. Recientemente, tuvo que retirar a 700 agentes de ICE y al Zar de la Frontera, su amigo reaccionario Tom Homan, de Minneapolis. La crisis política toma nuevas formas y ,en medio de los escandalosos videos de Epstein donde Trump parece socio, sufrió una nueva derrota electoral en el condado de Tarrant, Texas. En el histórico condado republicano, su candidato perdió en manos de la sindicalista y candidata demócrata Taylor Rehmet por 14%, en un condado donde Trump había ganado por 17puntos en las elecciones presidenciales de 2024.
La actuación de Green Day y Bud Bunny fueron un cachetazo a Trump y toda su política anti migraciones, a sus aliados fascistas y MAGA que reivindican el suprematismo racial, a sus funcionarios represores y a Pete Hegseth, el secretario de Defensa, que prepara ataques militares como el realizado contra Venezuela y sostiene los ataques de Israel sobre Gaza y Palestina. La actuación de Bud Bunny expresa las luchas, la bronca de los explotados y de los oprimidos del mundo y recuerda que todo knock out comienza con una bofetada.