Feb 26, 2026 Last Updated 11:51 PM, Feb 25, 2026

Izquierda Socialista

Escribe: Federico Novo Foti
*Foto de tapá: La junta militar tras el golpe de Estado genocida
 
Hace 50 años comenzó la última dictadura de nuestro país. Sin dudas, la más antiobrera y genocida. Duró seis años, hasta que en 1982 fue echada por la movilización popular. Este primer artículo dedicado a recordar aquella fatídica etapa de nuestra historia, indaga sobre las causas y los responsables de llevar a los militares al poder.

El 24 de marzo de 1976 los militares derrocaron al gobierno de Isabel Perón, dando comienzo a la última y más cruenta dictadura militar de la historia argentina. La Junta Militar, comandada por el General del Ejército Jorge Rafael Videla, desató una brutal represión sobre el conjunto del pueblo trabajador, mediante la acción policial, militar y de grupos de tareas.

No “hubo una guerra” ni fueron simples “excesos”, como cínicamente dice el presidente negacionista Javier Milei. La represión fue parte de un plan sistemático, el terrorismo de Estado, que buscó terminar con el ascenso de las luchas obreras y populares que habían comenzado a fines de la década del ‘60 en el país. En los más de 800 centros clandestinos de detención montados por la dictadura se torturó, asesinó y desapareció a activistas políticos, sindicales, estudiantiles y sociales. Fue un genocidio que dejó 30 mil detenidos-desaparecidos, alrededor de 500 niños y niñas secuestrados y apropiados y otros tantos miles de presos y exiliados.

Buscaba terminar con el ascenso

El Cordobazo, en mayo de 1969, y los distintos “azos” que se dieron en varias ciudades del país habían marcado el inicio de una nueva etapa en la lucha de clases del país, signada por la irrupción del movimiento obrero y el movimiento estudiantil. Desde 1971, el entonces dictador Alejandro Lanusse, el radical Ricardo Balbín y el propio Juan Domingo Perón, desde su exilio en Madrid, fueron poniendo en marcha una apertura electoral para cerrar el ascenso, un pacto conocido como “Gran Acuerdo Nacional” (GAN), que terminó accediendo a levantar la proscripción al peronismo y, luego, el retorno del viejo líder al país.

En octubre de 1973, Perón asumió su tercer período presidencial con un claro objetivo: “terminar con las grandes perturbaciones”, es decir, disciplinar al movimiento obrero y de masas.1 Fue el mismo Perón, secundado por el siniestro ministro de Bienestar Social José López Rega y la burocracia sindical, quien alentó desde 1974 los ataques de bandas fascistas como la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) contra militantes y activistas protagonistas de las luchas. Pero en julio de 1974 Perón falleció sin haber logrado detener el ascenso. Su esposa, María Estela Martínez de Perón, más conocida como Isabel Perón, asumió la presidencia, dando continuidad al accionar de las bandas fascistas. Pero los conflictos obreros no cesaron. En junio de 1975 sucedió el “Rodrigazo”, la primera huelga general contra un gobierno peronista, que obligó a renunciar a López Rega y al ministro de Economía, Celestino Rodrigo, evidenciando la incapacidad de Isabel para frenar las luchas.

Pero la traición de la burocracia sindical, que pisó el freno tras el Rodrigazo, impidió que se pudiera derrotar definitivamente la política del gobierno de Isabel. Entre tanto, las acciones de la guerrilla exacerbaban la represión y creaban más confusión con su “guerra de bolsillo”. Igualmente, pesó la ausencia de una dirección revolucionaria reconocida por las masas que las alentara a desarrollar la lucha para derrotar a Isabel y frenar el golpe de estado.

En octubre, el peronismo por medio del presidente provisional Ítalo Lúder (que reemplazó durante dos meses a Isabel), firmó los decretos de “aniquilamiento de la subversión” que terminaron de poner al país bajo el control operacional de las fuerzas armadas y dieron cobertura legal a la represión militar.2 Por su parte, el radical Ricardo Balbín llamó a terminar con la “guerrilla fabril”, tal como denominaba a los activistas, comisiones internas y delegados que peleaban contra el gobierno y la burocracia sindical. Días antes del golpe, en una reunión con Videla, manifestando el deseo de sectores políticos de derecha, patronales y eclesiásticos dijo: “¿Van a dar el golpe? Hagan lo que tengan que hacer”.3

El golpe fue para profundizar el saqueo y el ajuste

El imperialismo yanqui tuvo una injerencia directa en el impulso a los golpes militares en América Latina. El macabro “Plan Cóndor”, coordinado por la CIA, promovió el intercambio de información de los servicios secretos de las dictaduras latinoamericanas para ubicar, espiar y en muchos casos detener, torturar o asesinar a los exiliados políticos.

En Argentina sectores importantes del empresariado venían promoviendo la salida golpista desde 1975 y fueron sus principales beneficiarios. En acuerdo con el imperialismo, las multinacionales y sus organismos internacionales (Banco Mundial, FMI), la dictadura profundizaría el ajuste y la superexplotación de los trabajadores, mediante despidos, reducción de salarios y aumento de los ritmos y tiempos de trabajo. Al mismo tiempo, acrecentaría el saqueo financiero, dando origen a la deuda externa que aún padecemos.

Martínez de Hoz, Arrieta, Pérez Companc, Fortabat, Rocca o Macri son algunos nombres emblemáticos de aquellos cientos de grandes patrones que fueron impulsores, cómplices o protagonistas directos de la dictadura, así como multinacionales como la Ford, Mercedes Benz y otras. Así fue que las fuerzas armadas tuvieron absoluta impunidad para meterse en las fábricas y secuestrar a miembros de las internas, delegados o simples trabajadores. Incluso multinacionales como la Ford cedieron terrenos para levantar centros clandestinos de detención en sus predios.4

Ni olvido ni perdón

Pasaron 50 años pero la dictadura genocida no pertenece a nuestro pasado. Es parte de nuestro presente porque a pesar de las heroicas luchas sostenidas por los trabajadores y las masas de nuestro país, incluyendo la que provocó la caída de la dictadura tras la derrota de Malvinas, los sucesivos gobiernos y aún el de Milei sostuvieron el modelo económico de ajuste y saqueo de la deuda. Sigue presente también en la impunidad y el negacionismo que mantiene a centenares de genocidas en libertad y decenas de niños y niñas apropiados (hoy ya adultos) que no han recuperado su identidad. Es por ello que desde Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda Unidad llamamos a movilizar en unidad el próximo 24 de marzo y seguimos diciendo: Son 30 mil, fue genocidio. ¡Juicio y castigo a los genocidas! ¡Basta de impunidad! ¡No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos! ¡Fuera el imperialismo de América Latina! ¡No al pago de la deuda externa!
 
1. “Perón en la CGT”, diciembre de 1973. Archivo Histórico TV Pública, disponible en youtube.com
2. Nicolás González, “A 50 años de los decretos de aniquilamiento” en Perfil, 06/10/2025.
3. “Videla dijo que Balbín pidió el golpe” en Infobae, 21/12/2010
4. Ver www.museositioesma.gob.ar

Escribe Federico Novo Foti

El Partido Socialista de los Trabajadores (PST), antecesor de Izquierda Socialista, fundado en 1972, había logrado una importante inserción en el movimiento obrero.1 En las elecciones de septiembre de 1973, que ganó Perón con 7 millones de votos, el PST presentó la fórmula Juan Carlos Coral-José Páez, logrando 182 mil votos.

En marzo de 1975, volcó todo su esfuerzo al apoyo de la lucha de los metalúrgicos de Villa Constitución. En junio, sus dirigentes obreros cumplieron un importante rol en la coordinación de las fábricas de zona norte del Gran Buenos Aires y en la movilización que desencadenó el “Rodrigazo”. Los gobiernos de Perón e Isabel y sus bandas fascistas se ensañaron con el PST.

Desde mayo de 1974 hasta el golpe, sufrió el asesinato de 16 militantes y atentados a sus locales. En el acto tras el asesinato de tres compañeros secuestrados del local de Pacheco, Nahuel Moreno, dirigente del PST, llamó a “la unidad para formar brigadas y piquetes antifascistas obreros y populares”.2 Un llamado que sólo fue respondido por el Bloque de Base de Rodolfo Ortega Peña.

A comienzos de 1976 la lucha de la clase obrera acorralaba a Isabel y al plan de ajuste de su ministro de Economía, Emilio Mondelli. El PST estaba en primera fila impulsando la coordinación y el plan de lucha para derrotarlos.3 Al mismo tiempo, denunciaba el peligro golpista ante la impotencia de Isabel para derrotar a las y los trabajadores y las acciones aisladas de la guerrilla que servían de justificación a los golpistas.

Tras el golpe, la dictadura ilegalizó al PST, sin embargo, el partido continuó su actividad en las condiciones extremas de la clandestinidad, la tortura y la prisión, y en el exterior junto a partidos trotskistas hermanos.

1.  Ver Ricardo de Tito. Historia del PST, (Tres Tomos), CEHuS, Buenos Aires.
2.  Ver Avanzada Socialista Nº 106. Junio de 1974. Disponible en www.nahuelmoreno.org
3.  Ver Avanzada Socialista Nº 181. 15 de marzo de 1976. Disponible en www.nahuelmoreno.org  

Estamos por arrancar un marzo en el que todo el país debe verse desbordado por la reivindicación de compañeras y compañeros detenidos-desaparecidos.

El reclamo de cárcel común a los genocidas y sus cómplices tiene que llegar a cada barrio, aula y lugar de trabajo, no hay medias tintas contra el negacionismo libertario. Además, entre las y los diputados que votaron la reforma laboral esclavista y la baja de la edad de punibilidad están quienes fueron a tomar el té con los genocidas.

El negacionismo libertario no es inocente ni una simple “batalla ideológica”. No solo instala un discurso que justifica el genocidio y estigmatiza a “los zurdos”, también pretende legitimar a las fuerzas represivas para ampliar su intervención cotidiana contra las luchas obreras y populares.

En ese camino, Javier Milei acaba de designar al frente del Ministerio de Defensa a Carlos Alberto Presti, hijo del genocida Roque Presti, muerto en la impunidad y denunciado por su participación en múltiples desapariciones durante la dictadura. Una orientación que, para decirlo con claridad: no empezó ahora. Ya había sido inaugurada por los gobiernos peronistas kirchneristas que colocaron a César Milani, acusado por la desaparición de Alberto Agapito Ledo, al frente del Ejército.

Por todo esto, el 50 aniversario del golpe genocida también debe ser una fecha para reivindicar la militancia del histórico movimiento de derechos humanos, que conquistó la cárcel a los genocidas sobre la base de la lucha independiente de todos los gobiernos. Esa perspectiva se expresa desde hace más de 30 años en el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia (EMVyJ), que integramos desde Izquierda Socialista y FADHUS junto a decenas de organizaciones. No solo sostuvimos las movilizaciones del 24 de marzo, sino también la lucha permanente contra la impunidad de ayer y de hoy, y contra la represión aplicada por todos los gobiernos nacionales y provinciales, por eso desde FADHUS integramos la guardia jurídica de la Red Federal por los Derechos Humanos en defensa de las y los presos por luchar.

Es un hecho que desde 2007, producto de la decisión del kirchnerismo de dividir al movimiento de derechos humanos, existen dos actos en Plaza de Mayo cada 24 de marzo. El año pasado, algunas organizaciones del EMVyJ resolvieron sumarse a un acto junto a la Mesa de Organismos vinculada al peronismo, aceptando la condición de no denunciar a los gobernadores cómplices de la motosierra y la represión, los mismos que hoy pusieron sus votos para la reforma laboral.

Desde nuestro lugar sostenemos que hace falta una convocatoria y un acto unitario. Existen consignas comunes que pueden permitir una Plaza de Mayo masiva, que sea un mensaje contundente al gobierno y también a los millones que hoy buscan animarse a salir a enfrentarlo. Sin sectarismo, pero también sin imposiciones, respetando el recorrido con el que cada cual llega a estos 50 años de lucha contra el genocidio cívico-militar, construyamos un 24 de marzo que honre a nuestras y nuestros compañeros caídos reforzando la lucha contra la ultraderecha libertaria.

¡Contra la impunidad de ayer y hoy!

Escribe Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores Cuarta Internacional

Luego de que Donald Trump agrediera militarmente a Venezuela, secuestrando a Nicolas Maduro y su esposa, dejando más de cien personas asesinadas; el imperialismo norteamericano profundiza su contraofensiva imperialista sobre América Latina imponiendo un criminal bloqueo petrolero sobre Cuba.
 
El mecanismo es simple, luego de pactar con el gobierno chavista de Delcy Rodríguez una reforma de la Ley de Hidrocarburos para entregar el petróleo a las transnacionales, Trump utiliza su control sobre Venezuela para paralizar el envío de petróleo a la isla y amenaza a México de sanciones si lo hace. Esta política está dejando a Cuba sin recursos energéticos agravando fuertemente la crisis que desde hace años golpea al pueblo cubano.

Cuba se está quedando sin combustibles y sin energía eléctrica para garantizar el funcionamiento de los servicios sociales más básicos. La falta de energía obliga a las familias a recurrir a la leña para cocinar sus alimentos. El transporte público está paralizado, los aeropuertos cerrados y los hospitales, las escuelas y la producción de alimentos y su conservación pueden colapsar dejando al pueblo sin comida. El plan de Trump y su criminal política imperialista es un castigo directo al pueblo cubano.

La crisis energética de la isla no es sólo producto del repudiable embargo que los Estados Unidos aplica sobre Cuba desde 1962. Si bien el bloqueo y las actuales medidas de Trump llevan la crisis energética al colapso permanente, la falta de energía es producto (también) de la política aplicada por el gobierno de Díaz Canel y la destrucción de las conquistas socialistas de la revolución de 1959 tras la restauración capitalista impulsada por la burocracia del PC Cubano (PCC) y el consecuente abandono del obsoleto sistema de generación energética mientras, la hotelería de lujo que el gobierno comparte bajo empresas mixtas con trasnacionales se llevan importantes recursos.

El bloqueo criminal es una herramienta con la que Trump busca subordinar a Cuba y otros países de América Latina a sus políticas y pactos con el objetivo de revertir la crisis económica y de dominación del imperialismo norteamericano, retomando para ello la Doctrina Monroe. El pasado 4 de enero, Díaz Canel habló en televisión nacional y reconoció su disposición a negociar con Trump. En Cuba existe el riesgo de que (al igual que los hizo el gobierno chavista de Delcy Rodríguez en Venezuela) el gobierno de partido único (PCC) de falso socialismo, pacte con Trump nuevas medidas a espaldas del pueblo cubano; las que lejos de resolver las urgentes necesidades sociales, profundizará la crisis con una mayor subordinación al imperialismo yanqui.

Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores–Cuarta Internacional (UIT-CI) repudiamos categóricamente el bloqueo petrolero impuesto por Donald Trump de la misma manera en que luchamos para acabar contra el bloqueo norteamericano de conjunto. Más allá de las diferencias que sostenemos con el Gobierno Cubano y todo su régimen autoritario, llamamos a sostener la más amplia movilización de los pueblos del mundo para exigir el fin del bloqueo petrolero y el inmediato envío de petróleo para que el pueblo cubano tenga acceso a la vital energía eléctrica y al combustible.

Repudiamos los chantajes y las presiones arancelarias de Trump sobre otros países para evitar el envío de petróleo y exigimos al gobierno mexicano de Claudia Sheinbaum y los gobiernos que se dicen “progresistas” como Lula en Brasil o Petro de Colombia, dispongan el inmediato envío solidario de petróleo sin costo para que el pueblo cubano pueda resolver sus urgentes necesidades sociales.

18 de febrero 2026



Huelga por Palestina y contra armamentismo en Europa

El pasado 6 de febrero se llevó a cabo una huelga y la mayor movilización internacional coordinada de puertos hasta la fecha. 

La medida se llevó adelante en 26 puertos europeos, entre ellos Bilbao, Tánger, El Pireo, Mersin, Génova, Livorno, Trieste, Ancona y Gioia Tauro. Las organizaciones portuarias denunciaron la militarización de los puertos, el genocidio en Palestina, el tráfico de armas, la carrera armamentística, el imperialismo y la violación del derecho internacional. 

La huelga internacional fue promovida por el colectivo CALP, que actúa dentro del sindicato USB, desde Génova, el principal puerto de Italia.

Trump amenaza con invadir Irán

El pueblo iraní viene protagonizando importantes movilizaciones desde el 28 de diciembre, con demandas económicas y sociales contra la dictadura de Irán, en respuesta a la grave crisis que atraviesa el país. Estas protestas fueron sangrientamente reprimidas por el régimen.

Al mismo tiempo, el imperialismo estadounidense, bajo la administración de Donald Trump, intenta aprovechar esta crisis y amenaza con invadir Irán. Cuenta para ello con el apoyo del sionismo, de los monárquicos partidarios del Sha y de distintos sectores de derecha que, de manera hipócrita, dicen “apoyar al pueblo iraní”. Su objetivo no es la libertad ni los derechos democráticos, sino avanzar hacia el dominio absoluto del país y el saqueo de sus riquezas naturales.

Repudiamos este intento de invasión y sometimiento imperialista, que solo profundizaría el sufrimiento del pueblo iraní. Llamamos a reforzar la solidaridad internacional para denunciar y frenar esta nueva agresión del imperialismo.

Israel proclama anexión de zonas en Cisjordania

Israel aprobó, por primera vez desde el inicio de la ocupación militar en 1967, la designación de amplias zonas de Cisjordania como “propiedad del Estado”. Se trata de un nuevo paso en la política de expulsión sistemática del pueblo palestino de sus territorios. 

Con esta decisión, el Estado sionista de Israel avanza en la apropiación de tierras palestinas en Cisjordania, profundizando la colonización, el desplazamiento forzado y la limpieza étnica. Cisjordania y Gaza son los únicos territorios que quedaron para el pueblo palestino desde que Israel lo expulsó del resto de sus tierras históricas, que hoy conforman el actual Estado israelí.

Esta medida forma parte de una política sostenida de ocupación, saqueo y represión, que se combina con el genocidio del pueblo palestino en Gaza y la violación permanente del derecho internacional. 

Repudiamos esta nueva avanzada colonial y llamamos a seguir fortaleciendo la solidaridad internacional con la resistencia del pueblo palestino. ¡Palestina libre del río al mar! ¡Abajo el instrumento sionista genocida del Estado de Israel!

Nahuelmoreno.org

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