Por 42 a 30, el resultado fue posible por la complicidad de otros bloques patronales, incluyendo varios peronistas y de la burocracia de la CGT, que se negó a llamar al paro general. El gobierno desató una feroz represión para tratar de evitar la foto de la movilización masiva en contra.
Escribe José Castillo, dirigente de Izquierda Socialista
El proyecto de reforma laboral del gobierno ultraderechista de Milei, que retrocede 120 años los derechos del pueblo trabajador, fue aprobado en el Senado con los votos cómplices del PRO, radicales y un número importante de peronistas que responden a sus gobernadores. También de la CGT, que se encargó de negociar que no se tocara su caja, pero dejó desamparados a las y los trabajadores, sin llamar a ninguna medida de fuerza para oponerse. “¿Qué pasa, qué pasa, qué pasa CGT, que no llamás al paro contra el facho de Milei?” y “Paro, paro, paro, paro general”, fue lo que más se escuchó en la importante movilización a la Plaza de los Dos Congresos, en donde se destacaba una importante columna del sindicalismo combativo y la izquierda. Como si todo esto fuera poco, el gobierno montó una grotesca provocación con 5 infiltrados que sirvieron de excusa para una feroz represión y virtual “cacería” de manifestantes, que se extendió a más de 20 cuadras a la redonda. Más aún, siguió posteriormente durante horas, contra los ya pequeños grupos de personas que espontáneamente se acercaron al Congreso a protestar.
¿Qué se votó?
“42 a 30”, marcaba el tablero electrónico, sentenciando el resultado de la votación, en la madrugada. Número que se mantuvo casi sin modificaciones, aprobando uno a uno todos los títulos de la reforma laboral del gobierno. En los palcos, festejaban y se abrazaban Karina Milei, Manuel Adorni y Diego Santilli, que apenas terminada la sesión corrieron a felicitar a la dueña del triunfo en el Senado, la represora y hasta hace poco ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Desde sus bancas festejaban los fachos libertarios y desvergonzadamente aplaudían los socios que les dieron los votos, entre ellos varios peronistas. Una imagen vale más que mil palabras, la de Flavia Royón, senadora peronista por Salta, hasta hace apenas dos años secretaria de Energía del gobierno de Alberto, Cristina y Massa, una de las que sonreía discretamente, como buscando que no se notara. “Histórico”, tituló Milei en su mensaje de X tras conocer el resultado.
Anoche también descorcharon champagne las cámaras patronales. Y dio un guiño de aprobación el FMI, el verdadero autor de estas leyes que siempre llamó “de reforma estructural”. A no confundirse, según la hoja de ruta del Fondo, todavía falta, y una vez aprobada la ley en Diputados, comenzarán a exigir la reforma jubilatoria.
Hoy, y si esto se ratifica en Diputados, las y los trabajadores tendrán menos derechos que ayer, menos derechos que en 1945, e incluso menos derechos que en 1929 (cuando se sancionó la ley de 8 horas) o aún que en 1905 (cuando se dictaminó el descanso semanal obligatorio). Volveremos, en términos de relaciones entre patrones y obreras u obreros, al siglo XIX. Esta es la tan mentada, “modernización laboral” de la que se jactan el gobierno y las patronales.
Repasemos:
* Despedir será más fácil y barato. En la indemnización no se tendrá en cuenta vacaciones, aguinaldo, horas extras ni ningún adicional. Y se podrá pagar en cómodas cuotas (entre 12 y 18).
* Se crea el Fondo de Asistencia Laboral (FAL). A las patronales les saldrá gratis despedir, ya que lo financiará un fondo compuesto por dinero que hasta hoy va al Anses. En síntesis, las y los jubilados cobrarán más miseria aún, ya que serán ellos quien deberán pagar las indemnizaciones. Por si todo eso fuera poco, la gestión de los fondos recaudados estará en manos de empresas a crearse provenientes de los bancos o los agentes bursátiles, que podrán usar ese dinero para especular en el sistema financiero, en forma muy similar a las AFJP de los ´90.
* Se permite el convenio por empresa y establece que uno del ámbito mayor no puede modificar ni disponer el contenido de convenios de ámbito menor. Busca así quitarle beneficios y derechos por gremio a las y los trabajadores, haciendo valer el peso de las empresas contra colectivos de trabajadores más débiles.
* Prácticamente se prohíbe el derecho a huelga y se limita al extremo la actividad sindical. Casi todas las actividades deberán garantizar porcentajes “mínimos” que por la vía de los hechos harán que ninguna medida de fuerza tenga efecto alguno. Se prohíben las asambleas sin autorización de la patronal y no se pagarán las horas mientras se realicen. Casi todas las acciones de fuerza, como piquetes, bloqueos, o tomas, pasan a estar prohibidas y ser causales de despido, además de delitos penales.
*Se desarma la justicia laboral. Se traspasará el fuero nacional a CABA, con el objetivo de neutralizar los fallos que hoy favorecen a las y los trabajadores.
*Se elimina la jornada de 8 horas. Se crea el sistema del “banco de horas”, que hace desaparecer las horas extras y donde el o la trabajadora pasará a estar a disposición de la patronal, que dispondrá a su gusto de cuándo y por cuánto tiempo se deberán presentar a trabajar.
*Se podrán fraccionar las vacaciones a gusto de la patronal. Además, podrán otorgarlas en cualquier momento del año, terminando con el derecho a percibirlas en verano, con la familia y acorde a los cronogramas de receso escolar.
*Se liquida el derecho a enfermarse. El o la trabajadora que deba faltar por enfermedad, además de tener que presentar certificados mucho más difíciles de obtener que los actuales, dejará de cobrar el total de su sueldo. Y cuando retorne al trabajo podrá ser reasignado en una tarea distinta, con menor salario.
* Se deja ratificado que las y los trabajadores de plataformas no tienen derechos. Se deja explicitado que no se reconoce relación laboral alguna.
*Se eliminan estatutos laborales históricos. Como el del periodista, poniendo en serio riesgo la libertad de prensa.
Esto fue apenas un repaso rápido. La realidad es que son más de 200 artículos que todos, sin excepción, van contra el pueblo trabajador y a favor de las patronales.
¿Cómo la seguimos?
Queda el round de Diputados. Veremos. Por supuesto que no tenemos ninguna confianza en esos políticos patronales dispuestos a venderse al mejor postor, como ya lo hicieron tantas veces. Ni en la burocracia de la CGT, que, ya un secreto a voces, negoció su “caja” y dejó desamparados a sus representados. Desde el sindicalismo combativo y la izquierda volveremos a movilizarnos, seguiremos denunciando el pacto de la CGT con el gobierno y exigiéndole que rompa y llame a un paro nacional y un plan de lucha por que así se puede derrotar esta nefasta reforma, paro y plan de lucha que también hace falta para lograr un inmediato aumento de salario y jubilaciones y para frenar los despidos.
Continuaremos organizando a las compañeras y compañeros en sus lugares de trabajo, estudio, en los barrios populares, convocando a asambleas, sacando pronunciamientos de cuerpos de delegados. Confluiremos una vez más con el movimiento de mujeres y disidencias, como hicimos el sábado pasado en la segunda marcha antifascista, con la juventud y con todos y cada uno de los sectores populares afectados por esta política ultraderechista, que hoy, más que nunca, es de Milei, el FMI y los gobernadores. El pueblo trabajador argentino, que supo derrotar a la dictadura genocida, que hizo el argentinazo de diciembre de 2001, pero que más atrás en la historia es heredero del Cordobazo, el 17 de octubre, la Patagonia Rebelde y mil luchas más, también, estamos convencidos, hundirá en el basurero de la historia este proyecto esclavista y a sus autores ultraderechistas.










