La toma de la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR) ya lleva más de 20 días y no se va a levantar hasta que, como dicen los estudiantes, "se vayan todos". Este martes se acaba de protagonizar otra multitudinaria marcha de decenas de miles de estudiantes. Vaya todo nuestro apoyo.
La corrupción, la falta de democracia, los despidos de docentes de excelencia, la precariedad laboral, una universidad majestuosa a la que le faltan insumos, no funcionan los aires acondicionados ni las luces, y faltan aulas, mientras recibe un superpresupuesto de más de 240 millones de pesos, fermentaron en una población estudiantil que dijo basta. Como reguero de pólvora, de a poco, decir basta ganó la solidaridad de la sociedad riojana que no tardó en expresarse y festejar la caída de uno de los símbolos más fuertes del feudalismo en nuestra provincia: la renuncia del rector Tello Roldán, un eslabón más en la larga cadena de corruptos relacionados al gobierno kirchnerista y bederista.