Escribe Anisa Favoretti, Candidata a diputada nacional
El gobernador Gerardo Zamora, que gobierna Santiago del Estero de la mano del Frente Cívico integrado por todas las variantes del PJ y radicales kirchneristas, ha sido mostrado últimamente en los medios nacionales como ejemplo de administración y gobernabilidad pero lo cierto es que encabeza el poder político de una de las provincias más pobres del país, con el 45% del trabajo precarizado, salarios de miseria, altas cifras de violencia hacia las mujeres para garantizar las ganancias de los grandes empresarios, banqueros y sojeros.
En la educación Zamora aplica un brutal ajuste bajo la intervención provincial del sistema educativo que empieza a mostrar resultados escandalosos como el tope de 15 horas cátedras por docente, cientos de horas sin cubrir o las designaciones irregulares liquidando la carrera docente y violando las leyes laborales y educativas.
Según el Indec casi el 45% de los santiagueños no llega a cubrir la canasta básica y nuestra provincia a menudo es noticia nacional por la grave situación que atraviesan los sectores populares, a pesar de que provincialmente el gobierno monta un gran cerco mediático para tapar los números de la miseria.
Durante casi dos décadas el zamorismo fue bastión del kirchnerismo en las elecciones a fuerza de enormes aparatos clientelares y amenazas a los trabajadores o de posarse como el mal menor ante el macrismo, cuando en realidad los hechos muestran que gobiernan con la misma receta.
En estas elecciones nos postulamos como alternativa política no solo para enfrentar al gobierno nacional de Macri sino también al gobernador Zamora y todas las variantes patronales responsables de la miseria y desesperación de miles de santiagueños.
Las elecciones también son una oportunidad para pronunciarse contra los partidos patronales que vienen gobernando abriendo paso al saqueo y la contaminación en nuestro país. ¿Qué propone la izquierda?
Escribe Nicolás Núñez, candidato a legislador porteño
“2050: un estudio apocalíptico puso una nueva fecha límite para la humanidad”, tituló hace poco un portal de noticias, dando cuenta de los resultados de una investigación realizada por el Consejo de Investigación Australiano. Estos informes se publican cotidianamente sin recibir ninguna respuesta por parte de los gobiernos. En 2018 la emisión de CO2 aumentó por segundo año consecutivo, y volvió a cifrar como inalcanzable la reducción de un 45% de las emisiones para el 2030, que el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático definió como medida necesaria para evitar el umbral crítico de un aumento global de 1.5 grados. Para los gobiernos capitalistas no importa que el calentamiento global ponga a la civilización entera frente al precipicio, lo primero son las ganancias de las multinacionales.
¿Y en casa cómo andamos?
Partamos de que según la Fundación Ambiente y Recursos Naturales en el presupuesto nacional del 2019 aprobado por macristas y massistas, las partidas relacionadas con el cuidado ambiental representan el 0,3% del gasto presupuestado, mientras que el gasto en actividades que inciden de forma directa contra el ambiente representan el 5,6%. Por cada peso que se destina a preservar el ambiente se gastan 19 en degradarlo.
Pero la cosa no se queda ahí, porque las potencias económicas usan países como el nuestro de basurero de las tecnologías productivas que tienen fuertes cuestionamientos e incluso llegan a ser ilegales en esos países. Así los gobiernos peronistas, desde Menem hasta el kirchnerismo, fueron quienes abrieron la puerta de par en par a los agrotóxicos y la megaminería, respectivamente. Monsanto y Barrick Gold, cada uno en su rubro, han sido vanguardia del saqueo y la destrucción de la naturaleza en nuestro país, y los gobiernos peronistas fueron sus mejores abogados.
El fracking, además, fue incorporado al menú contaminante con Vaca Muerta como estandarte de kirchneristas, macristas y el MPN local. Incluso, al servicio de esa explotación de petróleo no convencional se impuso una reforma laboral en acuerdo con la burocracia sindical peronista. Y Alberto Fernández tiene en su plataforma como una de sus propuestas centrales de campaña profundizar esa reforma laboral y establecer un “régimen de excepción” para las multinacionales que exploten Vaca Muerta. El recientemente incorporado al kirchnerismo, Pino Solanas, va a tener que guardar bajo siete llaves sus películas ambientalistas de los últimos tiempos.
Frente a todo esto el Frente de Izquierda Unidad tiene la autoridad de haber estado presente acompañando las luchas contra la contaminación y el saqueo en todo el país. Somos la fuerza política que a nivel nacional representa una alternativa contra la depredación ambiental de las multinacionales. Levantamos “Fuera Monsanto” junto a los pueblos fumigados del país. Y decimos “basta de megaminería” porque no queremos más ríos contaminados con desechos.
Defendemos un plan económico alternativo al servicio y bajo control de los trabajadores y el pueblo en el que la producción de alimentos y la extracción de recursos naturales se realice en estricta supervisión de los correspondientes institutos científicos estatales del país y las comunidades involucradas. Podemos levantar este programa porque a diferencia de Macri y Fernández, no nos financian el lobby de las megamineras y Monsanto. Solo un gobierno de los trabajadores y la izquierda puede poner en pie una rediscusión del sistema productivo nacional, y así abrir la perspectiva de pelear a nivel mundial por ponerle un freno a la barbarie a la cual nos lleva el capitalismo destruyendo el ambiente y los recursos naturales.
Editorial
En múltiples conversaciones con compañeros de trabajo, de estudio o vecinos suele aparecer el desprestigio de los políticos patronales. “Son todos panqueques” que saltan de una posición a otra según su conveniencia personal, dicen unos. “Ya gobernaron todos, peronistas, radicales, de PRO y ninguno solucionó los problemas del pueblo trabajador”, agregan otros. Y, sin embargo, muchos de estos mismos compañeros nos confiesan que piensan votar al peronismo para “sacar a Macri”. “De otra forma es tirar el voto”, afirman.
Comprendemos a todos aquellos que se quieren sacar de encima de Macri. Junto con millones coincidimos en que este gobierno no va más, que no se toleran los salarios y jubilaciones de hambre, los tarifazos, la inflación, el desempleo creciente, el abandono y el desfinanciamiento de la salud y la educación públicas. Pero optar por el voto castigo, por aquel que “tiene más posibilidades de ganarle a Macri” es un error. Porque puede ser que “nos saquemos de encima a Macri”, pero no a sus políticas de ajuste, nos seguirá gobernando el FMI.
Todos los candidatos patronales, oficialistas u opositores, tienen una coincidencia profunda: continuar con el acuerdo con el FMI y garantizar que se cumplirán a rajatabla los pagos de la deuda externa. Esto es obvio para el oficialismo macrista. Pero también lo están diciendo en todas las entrevistas los candidatos del peronismo. Alberto Fernández se lo reconoció directamente a la misión del FMI con la que se reunió esta semana. Sus economistas, Nielsen y Alvarez Agis, lo repiten en cuanto foro empresario tienen oportunidad de hacerlo, en el país o en el extranjero. Luego, en el discurso “para la tribuna” agitan que van a renegociar “con firmeza” y que a partir de allí se reactivará la economía. ¡Mentira! Ellos saben perfectamente que la “renegociación” con el FMI significará más ajuste y la exigencia de llevar adelante las reformas laboral y previsional.
Solo la izquierda se opone y denuncia todo esto. Somos la fuerza que decimos que no habrá solución para ninguno de los problemas del pueblo trabajador si no rompemos con el FMI y dejamos de pagar la deuda externa. Somos los que planteamos un auténtico programa alternativo con propuestas de fondo, como nacionalizar la banca y el comercio exterior, o reestatizar las privatizadas bajo el control de trabajadores y usuarios. Somos los que decimos que primero están los trabajadores, los jubilados y el resto de los sectores populares y no los pulpos acreedores o los monopolios transnacionales. Que hay que garantizar un salario igual a la canasta familiar, el 82% para los jubilados, prohibir suspensiones y despidos y hacer un plan de obras públicas que resuelva el desempleo.
En los partidos patronales se hace un reparto de cargos mezclando pañuelos verdes y celestes y buscando esconder lo fundamental: el acuerdo en congelar el debate sobre la legalización del aborto para no romper los profundos lazos que todos (macristas, kirchneristas, o radicales y peronistas en general) tienen con la iglesia Católica y las evangélicas. Solo el FIT-Unidad plantea una postura clara y transparente: el aborto legal, seguro y gratuito está escrito en nuestro programa, el 100% de nuestros candidatos son verdes y exigimos que el proyecto de la campaña nacional se trate ahora y no se patee para un futuro impreciso.
Por todo esto, el voto al Frente de Izquierda-Unidad es el único “voto útil” para los trabajadores, las mujeres y la juventud. Porque apunta a fortalecer a una alternativa política de fondo. Para construir de verdad algo nuevo. Para que no vuelva a pasar lo que ya sucedió tantas veces: que el voto castigo luego sea utilizado por otro candidato patronal para justificar “su” derecho a hacer el ajuste. Votar al FIT-Unidad es votar por que gobiernen los que nunca lo hicieron: los trabajadores y la izquierda. Es votar para que tenga más fuerza un programa diferente frente al de la debacle, una fuerza política que se haga más grande, con más diputadas y diputados que apoyen incondicionalmente todas las luchas, que se opongan sin dudar al nuevo ajuste que se vendrá, que voten como un solo puño a favor de la legalización del aborto. El voto al Frente de Izquierda es útil para fortalecer también al sindicalismo combativo, para seguir luchando contra la burocracia y por una nueva dirección para la clase trabajadora.
Por eso te convocamos a apoyar al verdadero voto útil. Por la unidad de la izquierda. Vamos con nuestras compañeras y compañeros: con Nicolás del Caño y Romina Del Plá en la fórmula presidencial, con los compañeros de Izquierda Socialista que los acompañan en las listas, como Juan Carlos “Gringo” Giordano, Mónica Schlotthauer, Liliana Olivero, Mercedes Trimarchi, Rubén “Pollo” Sobrero, Jorge Adaro, Laura Marrone y tantos otros, y con los candidatos de las otras fuerzas que integran el FIT, todos luchadores de la clase trabajadora, el movimiento de mujeres y la juventud. ¡Salgamos con todo a pelear el voto para el Frente de Izquierda –Unidad!
Escribe Luis Covas
En estos días ha tenido gran repercusión en los medios la crisis interna del Partido Obrero, una de las fuerzas que integran el FIT, junto con Izquierda Socialista y el PTS. Esta situación también impacta en los luchadores y simpatizantes de la izquierda, ya que se verían enfrentados por un lado su dirigente histórico y fundador Jorge Altamira y, por el otro, gran parte de la dirección actual del PO. Los medios le han dado gran espacio a los reportajes a Altamira y a dirigentes de la actual dirección, como Néstor Pitrola o Romina del Plá.
Desde Izquierda Socialista, por lo que hemos leído en las redes y escuchado de los protagonistas en los medios, más allá de las posiciones de ambos sectores vemos que todos reivindican y apoyan la campaña electoral del Frente de Izquierda-Unidad.
Resaltar esto es muy importante porque gran parte de los medios de prensa y sectores políticos patronales pretenden utilizar este debate entre dirigentes del PO para llevar agua para su molino, repitiendo la vieja muletilla de “la izquierda siempre se divide”. Y de esa forma buscan desprestigiarla.
Estos sectores quieren encubrir que en realidad los que sí están siempre divididos son los partidos y dirigentes políticos patronales. Justo cuando ha sido bochornoso el espectáculo de “panquequismo” político que dieron los dirigentes peronistas pasando de una lista a otra (Pichetto, Massa, Lavagna o Pino Solanas). O Macri aceptando a Pichetto, del cual había hablado pestes. ¿Qué más división que la que viven tanto peronistas como radicales? Están los peronistas de Macri, los kirchneristas, los “renovadores” que están con Cristina (Massa, Solá), los de Lavagna y Urtubey o los que dicen que no están con nadie (Schiaretti). Están los radicales de Macri, pero también los radicales de Cristina (Leopoldo Moreau a la cabeza) y los ex radicales que están con Lavagna (Stolbizer). Todos gobernaron o fueron parte de gobiernos que ajustaron al pueblo trabajador en beneficio de los de arriba.
La izquierda que se nuclea en el FIT-Unidad somos lo opuesto. Nunca hemos gobernado y siempre hemos estado con los trabajadores y el pueblo enfrentando a los distintos gobiernos que fueron y son aliados de los grandes empresarios y el FMI.
También en la izquierda hay diferentes partidos y siempre hay debates políticos. Pero desde hace varios años hemos avanzado en la unidad constituyendo el FIT y también desarrollando el sindicalismo combativo.
Porque, más allá de las diferencias que tengamos, estamos unidos contra los gobiernos del ajuste, contra las políticas patronales y del FMI, contra la burocracia sindical y bregamos por un gobierno de los trabajadores.
Y ahora hemos avanzado al lograr que se sumen el MST y otros partidos y agrupaciones al FIT-Unidad. Hay un fuerte polo de izquierda contra todos los candidatos que apoyan el acuerdo con el FMI. Esta unidad no cambia por los debates en el interior del PO. Todos apoyan la fórmula Del Caño- Del Plá y todos los demás candidatos en el país.