Nov 27, 2021 Last Updated 3:48 PM, Nov 26, 2021

Ferroviarios del Sarmiento: el sindicalismo combativo frenó la flexibilización

Escribe Adolfo Santos

El transporte público de pasajeros es uno de los sectores sociales más expuestos al contagio del coronavirus, tanto para los usuarios como para sus trabajadores. Sin embargo, las autoridades del gobierno y las patronales, junto a la burocracia sindical, intentan permanentemente romper la cuarentena ahora “administrada”, según el gobierno, con el propósito de que se vaya masivamente a trabajar. Sin considerar quiénes son los que realmente pueden garantizar los servicios esenciales y sin tener en cuenta todos los cuidados y prevenciones que este riesgo significa.

En el ferrocarril Sarmiento, por ejemplo, solo después de muchas denuncias y peleas dadas por los delegados sobre la falta de materiales para higiene, desinfección y protección del trabajador y que haya guardias mínimas que se necesitan para hacer funcionar el servicio sin romper la cuarentena, comenzaron a entregar los equipamientos necesarios, a higienizar las estaciones y formaciones y a autorizar a cumplir con la cuarentena a los mayores de 60 años y a quienes padecen enfermedades y situaciones contempladas en el decreto de aislamiento. Además se hicieron las distintas guardias que se requieren en cada uno de los servicios. Es un avance en la pelea que se sigue dando cotidianamente para que la patronal no viole lo acordado.

Estos logros que se vienen conquistando son fruto de la pelea del combativo cuerpo de delegados junto a los ferroviarios. Sin embargo, Trenes Argentinos, con su presidente, Martín Marinucci, a la cabeza, intentó flexibilizar a los ferroviarios y colocar la culpa de los problemas que ofrece el servicio en la conducción de los delegados. La semana pasada, frente a la bronca e indignación que generaron las fotos que divulgaron los representantes sindicales, donde se ve cómo viajaban los trabajadores hacinados y sin respetar el protocolo de distanciamiento en el ferrocarril, Marinucci declaró que era culpa de “los sindicalistas conducidos por Sobrero, que ponen palos en la rueda”. Para demostrar la responsabilidad de Sobrero en la reducción de los servicios, Marinucci declaró en todos los medios que el dirigente del Sarmiento “no aceptaba aumentar la jornada de trabajo de los guardas a ocho horas como ya lo había acordado con Sergio Sasia, secretario general de la Unión Ferroviaria”, desnudando la nueva entrega de la Verde.

“Los trabajadores estamos dispuestos a hacer funcionar el servicio, es lo que venimos haciendo responsablemente, lo que no aceptamos es una flexibilización laboral encubierta aprovechando la cuarentena”, respondió inmediatamente Sobrero, desenmascarando la maniobra de la patronal con la burocracia. Mientras Sasia y la Verde aceptaban esa propuesta vergonzosa, la conducción Bordo del Sarmiento llamó a rechazar esa negociación mediante una votación en urna. El resultado: 100 de los 130 guardas presentes dijeron ¡no! a la flexibilización acordada entre la patronal y la burocracia. Ante la firmeza de los trabajadores, la patronal tuvo que retroceder y la burocracia, ante la indignación de su propia base, ahora tendrá que dar explicaciones sobre ese nefasto acuerdo.

El sindicalismo combativo no acepta flexibilizar derechos en nombre de la emergencia. Ni rebajas salariales, ni suspensiones, ni despidos, ni aumento de la carga de trabajo para garantizar las ganancias de la patronal, como estamos viendo en la Uocra, en petroleros, en el Smata, en la UOM y ahora pretenden hacerlo en ferroviarios. Para tener trenes funcionando de acuerdo con el protocolo, el gobierno también debe resolver los problemas económicos de los trabajadores que necesitan todos los días llevar el sustento a sus casas y todavía no han recibido ayuda. Así se conseguiría reducir el número de pasajeros. Además, Marinucci y los distintos estamentos de la empresa deberían poner en práctica las propuestas de los delegados combativos para que circulen más trenes en vez de intentar romper la cuarentena flexibilizando a los ferroviarios.

Nos oponemos a que quieran descargar la crisis en las espaldas de los trabajadores. Repudiamos a los dirigentes sindicales burocráticos que llegan a acuerdos con la patronal para reducir salarios y derechos y que no consultan a las bases. Vamos a continuar luchando y sumando para el campo del sindicalismo combativo a los nuevos dirigentes que surgen de esas luchas. Necesitamos construir un sindicalismo combativo, democrático, que actúe de forma independiente frente al gobierno y a los patrones. Durante la cuarentena, y pasada la pandemia, los problemas se habrán multiplicado. Por eso más que nunca necesitamos una nueva dirección que esté a la altura de las necesidades de los trabajadores.

 

 

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