May 17, 2021 Last Updated 1:02 AM, May 17, 2021

Repudio al escandaloso vacunatorio vip

Publicado en El Socialista N° 492
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Las vacunaciones a funcionarios del gobierno peronista de Alberto Fernández, burócratas sindicales, familiares, amigos y empresarios en el Ministerio de Salud han provocado un verdadero impacto nacional y generado una gran indignación popular. La revelación dio de lleno en el doble discurso de un gobierno que hace gala de estar gobernando para “los más vulnerables”. Millones votaron contra Macri para no ver precisamente hechos como este, que se emparenta con los que hubiesen ejecutado los CEOs del gobierno anterior. Ahora, bajo la denominación de gobierno “nacional y popular”, se vacunaron los amigos del poder cuando el propio gobierno reconoce que aún queda personal de salud por vacunar. Una vez más, un hecho propio de la desidia, el desprecio y los actos corruptos de todos los gobiernos patronales. Este episodio es el final anunciado de sucesos que se venían dando en diversos lugares con la vacunación de gobernadores, intendentes y concejales de varias provincias y pueblos del interior.

La renuncia del ministro Ginés González García fue tapa del Financial Times y abrió la crisis política más importante de este gobierno. Cayó varios puntos la imagen presidencial después de que había levantado algunos con la aprobación de la ley del aborto. La frase “si te querés vacunar, hablá con Ginés”, y la denuncia de que se habrían separado tres mil dosis para amigos y famosos son una clara muestra de lo que puede hacer este gobierno del Frente de Todos.

En los lugares de trabajo, de estudio, en los barrios, en las propias colas de vacunación la indignación es total. Desde el gobierno buscaron minimizar el hecho ante la imposibilidad de esconderlo o justificarlo. La nueva ministra de Salud, Carla Vizzotti, primero dijo que eran “apenas seis personas”, para que después apareciera una lista de setenta, cuando es un secreto a gritos que son muchos más. Se trata de una multitudinaria “burbuja con privilegios”, como la bautizó el ingenio popular. El presidente Alberto Fernández sugirió desde México que seguir discutiendo esto era “una payasada”, como si fuera un hecho cómico que millones de ancianos, personas con enfermedades de riesgo, docentes o los propios trabajadores de la salud sigan esperando su turno, con terror a contagiarse. 

“No hubo vacunatorio vip, fue una situación excepcional”, dijeron el presidente y la nueva ministra. ¿Cuál fue la situación excepcional? Ninguna explicación al respecto. ¿Significa que esto no va a volver a pasar? Nadie lo puede asegurar. Mejor dicho, si esto se develó por una investigación periodística que iba a salir a la luz, quiere decir que en cada ministerio, como en su momento ocurrió con el de Desarrollo Social cuando se compraron alimentos a precios más abultados que los máximos publicitados por el gobierno, pueden ocurrir hechos similares. Por supuesto que esto no es “excepcional”. Se dio en varios países. Es parte del accionar de todos los gobiernos capitalistas, como los casos revelados en Perú, el Estado español, Italia, Ecuador o Polonia, por mencionar los más conocidos.

El otro escándalo es el de la falta de vacunas. ¿Por qué? Porque detrás de ese déficit hay una protección de las patentes de laboratorios y farmacéuticas para sostener un negocio capitalista que impide su producción masiva mundial. En los últimos meses las investigaciones avanzaron hasta la aparición de varias vacunas, pero la realidad es que, para millones, “la vacuna no aparece”. En nuestro país solo se ha vacunado una parte ínfima de la población, faltan aún profesionales y trabajadores de la salud, y ni qué hablar del resto de los trabajadores esenciales, docentes y los mayores en riesgo.

El gobierno reconoce que se están produciendo en Garín, provincia de Buenos Aires, vacunas para la multinacional AstraZeneca (con la universidad británica de Oxford). Lo hace el laboratorio del Grupo Insud, de Hugo Sigman, en coproducción con el mexicano Liomont, apadrinado por el magnate Slim, que fue visitado por Fernández en estos días. Pero la vacuna se la queda AstraZeneca, que luego la envía a Europa y a otros países, cuando el gobierno debería reclamar que se quede aquí e intimar al Grupo Insud a que brinde la fórmula para que se empiece a elaborar para los millones que la necesiten, poniendo todos los recursos tecnológicos y humanos, públicos y privados para producirla y que llegue a todos. Porque nuestro país está en condiciones de producirla localmente. 

Desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad repudiamos el vacunatorio vip, exigimos que se dé a conocer la lista completa de los privilegiados y se castigue a todos los responsables, tanto los que permitieron esa vacunación como quienes se aprovecharon de sus cargos para recibirla. 

Al mismo tiempo, seguimos exigiendo el fin de las patentes para que sea posible una producción masiva de vacunas para todos los que la necesiten. Desde el Frente de Izquierda Unidad acabamos de sacar una declaración en este sentido. Del mismo modo se ha pronunciado por la eliminación de las patentes, sindicatos como la Cicop, Ademys y el Suteba La Matanza. Asimismo, desde nuestro partido seguimos impulsando la campaña internacional por el fin de las patentes, con nuevas firmas de personalidades y activistas, como varias fundadoras e integrantes de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, investigadores del Conicet, entre otros. Llamamos a reforzar y continuar esta campaña.

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