Apr 14, 2021 Last Updated 9:42 PM, Apr 14, 2021

Contagios récord y el gobierno culpa a la gente ¿Cómo enfrentar la segunda ola?

Publicado en El Socialista N° 495
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Ya estamos en la segunda ola de la pandemia de Covid-19. Las cifras son escalofriantes: 20.870 casos el martes 6 de abril, récord absoluto desde el comienzo del coronavirus, con la Ciudad de Buenos Aires y 43 municipios bonaerenses a la cabeza, junto con otros 87 departamentos de distintas provincias con “alto riesgo epidemiológico”.

Obviamente que el agravamiento de la situación hace que convivan dos miedos en el pueblo trabajador. El miedo a contagiarse, por un lado. Y también el lógico temor a qué sucedería si todo vuelve a cerrarse. Hay preocupación, y con razón, a que se pierdan más puestos de trabajo. O a que una nueva cuarentena estricta pegue con todo sobre aquellos que sobreviven de changas que requieren que haya algún tipo de apertura.

Frente a todo esto, el gobierno nacional del Frente de Todos y los gobiernos provinciales, peronistas o de Cambiemos, siguen responsabilizando a la gente, que “no se cuidaría”, “sería irresponsable”, etcétera. La ministra de Salud, Carla Vizzotti, llegó a culpar a los propios trabajadores de la salud de que se contagian por “tomar mate” en el lugar de trabajo, afirmación repudiable que fue denunciada por nuestro diputado Juan Carlos Giordano en la interpelación que se hizo en el Congreso nacional.

En el gobierno prevalece el planteo de que hay que “convivir con el virus”. Pero la realidad es que la segunda ola crece porque en el transporte público se viaja cada día más abarrotado, absolutamente todas las actividades industriales y comerciales están abiertas y en muchos casos funcionando sin que las patronales respeten los mínimos protocolos sanitarios.

Alberto Fernández (él también contagiado) hizo una reunión virtual con Rodríguez Larreta. Ni en este encuentro, ni en los posteriores, entre funcionarios nacionales y de la Ciudad de Buenos Aires se tomó alguna decisión seria. Se habla de “medidas para reducir la circulación”, pero ni siquiera se ponen de acuerdo de qué se trataría en concreto. La realidad es que, para permitir que las patronales sigan acumulando ganancias, se hace la vista gorda ante una situación sanitaria cada día más crítica que sigue empeorando y generando cada vez más demandas sobre los trabajadores de la salud, que continúan con salarios de miseria y ni siquiera están todos vacunados. No es casual, entonces, que en estas últimas semanas se hayan dado varios conflictos en hospitales y clínicas, como el importante conflicto de los autoconvocados de Neuquén, que incluyó cortes de rutas y caravanas por distintos lugares de la provincia.

Para los sectores populares, ya golpeados por la pandemia social del año pasado, no hay nada. Ni siquiera están previstas las medidas parciales, mínimas, como el IFE, hoy directamente borradas del presupuesto 2021.

En este marco, lo de la vacuna es lo más grave. Por supuesto que la especulación con las dosis es mundial y forma parte de lo más miserable del capitalismo imperialista, que pone en riesgo la vida de cientos de millones con tal de preservar las ganancias de los laboratorios farmaceúticos. Pero eso no es excusa, nuestro país es uno de los que tiene menos vacunas por cantidad de habitantes de toda Latinoamérica. Y encima, se siguen destapando casos de vacunatorios vip. Pero la campaña sigue a paso de tortuga, ni siquiera se terminó de vacunar a los mayores de edad, un sector de los trabajadores de la salud todavía sigue esperando, así como la mayoría de los docentes y otros trabajadores esenciales.

Lo grave, gravísimo, es que la vacuna la elaboramos en el país. A apenas 42 kilómetros de la Casa de Gobierno, en Garín. Pero sucede que Hugo Sigman, el empresario amigo del gobierno que produce millones de dosis, lo hace para AstraZeneca, por lo que estas van a Estados Unidos. ¡Increíble! Tenemos capacidad tecnológica para producir las vacunas, de hecho se están haciendo, pero no quedan en el país y, entonces, no existen para nuestro propio pueblo trabajador.

Desde el Frente de Izquierda Unidad lo decimos con todas las letras, los responsables de este desmadre son los gobiernos. En primer lugar, el nacional de Alberto Fernández, y luego los gobernadores y el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. En esto no se salva nadie, ni el peronismo del Frente de Todos, ni la oposición de Juntos por el Cambio, que además de los desastres sanitarios en sus propios distritos, ha salido, con Patricia Bullrich, a plantear la “privatización” de las vacunas.

Más que nunca, es necesario un programa de emergencia ante esta segunda ola. Hay que poner todos los recursos para enfrentarla en términos sanitarios. Incautar las vacunas producidas en Garín para que se produzcan millones de dosis y nadie quede sin ser vacunado. Planteando, ante las superganancias que están haciendo las transnacionales farmacéuticas, la suspensión inmediata de las patentes sobre vacunas y otros medicamentos necesarios para combatir el coronavirus. Hay que centralizar todos los recursos del sistema de salud y masificar los testeos. Y, como reclaman la Cicop y Fesprosa, se tiene que otorgar inmediatamente aumentos salariales a todos los trabajadores de la salud.

Pero también hay que atender la pandemia social, que está dejando un porcentaje récord de pobres y desocupados. Es necesario aumentar salarios y jubilaciones para que nadie gane menos que la canasta familiar. Hay que otorgar un salario social de emergencia a todo el que lo necesite. Y se debe lanzar un gran plan de obras públicas para dar trabajo genuino a los millones de desocupados.

¿De dónde saldrá la plata para financiar todo esto? De la suspensión de los pagos de deuda externa, incluyendo en esto la ruptura del acuerdo con el FMI y de un auténtico impuesto a las grandes fortunas y superganancias de las empresas.

El Frente de Izquierda Unidad plantea la necesidad urgente de implementar esta salida y te invita a luchar para imponerlo.

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