Jun 14, 2021 Last Updated 1:51 PM, Jun 13, 2021

Vacunas para todas y todos y aumento salarial de emergencia

Publicado en El Socialista N° 499
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La pandemia del Covid-19 se sigue agravando. Las estadísticas marcan, al martes 4 de mayo, una nueva suba que desmiente a aquellos que decían que en estos quince días, con las nuevas restricciones, empezaban a bajar los casos: 26.238 contagiados en un día y 412 muertes. La ocupación de camas de terapia intensiva sigue altísima, 76,5% en el AMBA y 68,6% a nivel nacional. Y ya se habla de que faltan tubos de oxígeno.

Al colapso sanitario se le suma el agravamiento de la crisis social. El espeluznante 42% de pobreza que registró el Indec a finales de 2020 ha seguido creciendo de la mano de la inflación, los bajos salarios y jubilaciones y los despidos. Millones se hunden en el hambre y la desesperación.

Frente a esta realidad, el gobierno de Alberto Fernández hace conferencias de prensa, ofrece reportajes en los medios y realiza discursos casi todos los días. Pero lo que se suele vender como “grandes anuncios” es completamente insuficiente. No sirven para combatir la pobreza ni para atacar de verdad a la pandemia.

El presidente afirma que su prioridad es “cuidar la salud de la población” y que nos encontramos ante el mayor plan de vacunación de la historia. Pero la realidad es que, al día de hoy, solo ha recibido las dos dosis el 2% de la población. Y semana a semana nos encontramos ante el riesgo cierto de que “se corte” el suministro y nos quedemos sin vacunas. Mientras tanto, e increíblemente, el gobierno de Alberto Fernández deja que se vayan del país veinticuatro millones de dosis por mes. Son las que se producen en Garín, en la planta propiedad de Hugo Sigman, el empresario amigo del gobierno. Vacunas que son elaboradas por la multinacional AstraZeneca y enviadas al exterior con el falso argumento de que no se pueden envasar en el país, cosa absolutamente falsa, como quedó demostrado con el propio planteo del gobierno de recibir y envasar en los próximos meses el reactivo de la vacuna Sputnik. ¿Entonces, en qué quedamos? ¿Tenemos o no tecnología para envasar? Lo de AstraZeneca es un escándalo, el gobierno  peronista ya pagó por adelantado 22 millones de dosis y es la propia multinacional la que incumple el contrato.
Por eso desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad exigimos que se incauten ya mismo las vacunas y se garanticen dosis para que todas y todos podamos estar protegidos contra el Covid-19.
Al mismo tiempo, ante el evidente colapso del sistema sanitario, hay que poner plata para que haya más recursos y más trabajadores de la salud disponibles, centralizando todo el sistema para combatir de conjunto la segunda ola de la pandemia.

Los trabajadores de la salud son un ejemplo de su dedicación y sacrificio, estando en la primera línea de la lucha contra el coronavirus. Pero lamentablemente también de la insuficiencia de las medidas, ni siquiera están todos vacunados y la mayoría trabaja absolutamente colapsada en su capacidad y con salarios miserables.

Esto último es lo que salió a la luz con fuerza a partir de la pelea ejemplar que dieron las trabajadoras y los trabajadores de la salud de Neuquén que, autoorganizados, pasando por arriba de los acuerdos de una burocracia sindical que, en todas sus líneas, deja pasar el ajuste de los gobiernos, nacional y provincial, lograron un enorme triunfo. Un ejemplo de que peleando, parando, manifestándose y cortando rutas se puede ganar y conseguir aumentos salariales que permitan empezar a recuperar todo lo que se perdió en estos últimos años. El ejemplo de las trabajadoras y los trabajadores de la salud neuquinos, como el del sindicalismo combativo en el Sutna, es el que hay que seguir. Por eso es fundamental apoyar las luchas que se vienen dando en estos últimos días, como las del ámbito de la salud en varios establecimientos del AMBA, la de los docentes de CABA, o los cosecheros de Tucumán, entre otras. Llenarlas de solidaridad y llamar a coordinarlas, como venimos planteando desde el Plenario Sindical Combativo.

La pandemia exige, más que nunca, pelear por un programa de emergencia alternativo, obrero y popular, que comienza por suspender inmediatamente los pagos de la deuda externa y romper los lazos políticos y económicos que nos atan al FMI y sus ajustes y que requiere que se implemente un auténtico impuesto a las grandes riquezas y las superganancias de bancos y multinacionales. Para así, con todos esos recursos, atacar las dos pandemias, la sanitaria y la social. Con un aumento salarial de emergencia para que nadie gane menos que el valor de la canasta familiar, hoy calculada por los trabajadores de ATE Indec en 92.000 pesos. Por un incremento a los jubilados que lleve la mínima a la canasta de la tercera edad, hoy de 64.000 pesos. Por un IFE de 40.000 pesos para todo el que lo necesite. Por asistencias financieras a los pequeños comerciantes, talleres y kioscos. Y, obviamente, por más recursos para el presupuesto de salud destinado a atacar la pandemia.
Estas son las medidas que venimos exigiendo hace meses desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad. Sumate para imponerlas.

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