Foto de portada: Mercedes Trimarchi y Humberto Balderrama (PT) conversando con campesinas en el Cabildo Abierto
Entrevistamos a Mercedes Trimarchi, diputada electa en CABA por Izquierda Socialista en el FIT Unidad, quien estuvo en La Paz invitada por el Partido de los Trabajadores (PT), sección de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores - Cuarta Internacional (UIT-CI). Allí acompañó el proceso de rebelión que atraviesa Bolivia y llevó la solidaridad internacionalista a un pueblo que lucha contra el ajuste, el saqueo y la represión del gobierno de Rodrigo Paz.
El Socialista: ¿Cómo viste la situación en Bolivia?
Mercedes Trimarchi: Parte de mi visita a Bolivia tuvo que ver con la posibilidad de conocer de primera mano y en profundidad la enorme rebelión obrera y popular que se está produciendo en ese país. Los grandes medios ponen el foco en la represión del gobierno, pero muestran muy poco sobre la enorme organización comunitaria que existe en el país y sobre el papel que cumplen las organizaciones sociales y populares en esta pelea.
Me impactó especialmente la importancia de las decisiones asamblearias, la centralidad de lo comunitario por sobre lo individual y la convicción de que, en unidad, es posible enfrentar y derrotar a un gobierno. Hace semanas que el pueblo boliviano sostiene movilizaciones, bloqueos y distintas acciones de lucha. En ese proceso, el reclamo que hoy unifica las diferentes demandas es muy claro: “Fuera Paz”.
ES: ¿Qué experiencias y encuentros destacarías de tu recorrido?
MT: Participé, junto a mis compañeras y compañeros del Partido de los Trabajadores, de distintas actividades que me permitieron conocer de cerca la lucha del pueblo boliviano.
Estuve presente en un congreso ampliado de la Central Obrera Boliviana, donde trabajadores, campesinos y jóvenes debatieron la necesidad de enfrentar en unidad las políticas del gobierno. También participé de una radio abierta convocada junto al Comité de Solidaridad con Palestina, en la que se denunció la situación extrema de las mujeres que están llevando adelante una huelga de hambre.
Acompañé las masivas movilizaciones campesinas que llegaron a la sede de gobierno en rechazo a la criminalización de la protesta social. En El Alto participé de una multitudinaria asamblea, donde se discutieron los pasos a seguir para fortalecer el plan de lucha.
Finalmente, formé parte de una mesa debate sobre la salud de las mujeres, en la que se reflexionó acerca del impacto diferencial que la crisis y el ajuste tienen sobre nosotras.
ES: El gobierno boliviano te acusó de “intromisión” y pidió tu expulsión del país...
MT: Hubo una campaña de hostigamiento y persecución impulsada por el gobierno de Rodrigo Paz y por diputados de ultraderecha, que alentaron a sus seguidores a acosarme en redes sociales. Además, desplegaron una operación mediática desmesurada para desacreditar mi apoyo solidario a la lucha del pueblo boliviano.
Me acusaron de “intromisión”, pero habría que preguntarse qué significa realmente ese término. Para mí, intromisión es cuando una potencia imperialista interviene sobre otro país para imponer sus intereses políticos y económicos, como pretende Trump con el gobierno de Rodrigo Paz . Intromisión ilegal, es cuando el Estado de Israel detiene en aguas internacionales a integrantes de una misión pacífica que lleva ayuda humanitaria a Gaza. Mi presencia en el vecino país, fue para expresar la solidaridad de clase con quienes luchan por sus derechos.
Con esta campaña buscan silenciar las voces solidarias que se levantan en favor del triunfo de la lucha del pueblo boliviano. Resulta llamativo que no cuestionen el respaldo internacional que recibió el gobierno de Rodrigo Paz por parte de los ultraderechistas Donald Trump, Benjamin Netanyahu y Javier Milei. En cambio, persiguen a quienes expresamos solidaridad y manifestamos nuestro apoyo con un pueblo que se moviliza y pelea contra el ajuste, el saqueo y la represión.
ES: ¿Qué conclusiones sacaste de esa experiencia?
MT: En primer lugar, me llevo una enorme valoración de lo que significa la lucha colectiva. Me impresionó la fuerza del pueblo boliviano para enfrentar, en unidad, los planes de un gobierno que responde a los intereses del imperialismo y de los sectores más concentrados de la economía. También confirmé que en América Latina es posible derrotar a la ultraderecha, frenar las políticas reaccionarias y abrir otro camino para las mayorías populares.
El principal aprendizaje que me llevo es que en Bolivia se está desarrollando un profundo proceso de movilización y rebelión popular. Por eso creo que los pueblos del mundo debemos acompañar, apoyar y solidarizarnos con esa lucha. Cuando un pueblo se pone de pie para defender sus derechos, su pelea trasciende fronteras. Y si triunfa el pueblo boliviano, será también una victoria para todos los pueblos que enfrentan el ajuste, el saqueo y la represión.










