Escribe Mariano Barba
*Foto de portada: Pozo de fracking en la costa del Lago Mari Menuco - Vaca Muerta
En Vaca Muerta, Javier Milei y Rolando Figueroa prometen la “salvación” exportadora con petróleo y gas extraídos a puro fracking. Pero para las y los trabajadores neuquinos esa riqueza pasa de largo, mientras comparan Neuquén con un Qatar sin libertades ni sindicatos.
Vaca Muerta es una formación geológica que, por sedimentación de restos orgánicos de dinosaurios y plantas de hace 80 millones de años, fue generando, a miles de metros de profundidad, una roca de 300 metros de espesor que alberga petróleo y gas en sus poros microscópicos.
Para extraerlos, rompen esa roca bajo tierra bombardeando con arenas silíceas, 600 químicos y millones de litros de agua a alta presión. Es la famosa hidrofractura o fracking. Ese bombardeo subterráneo genera cientos de movimientos sísmicos en la región, que afectan a poblaciones como Sauzal Bonito y Añelo, la capital de Vaca Muerta, que en 2026 ya sufrió 31 temblores.
Además, el agua y el barro que vuelven a la superficie en cada pozo se esparcen en piletones y sumideros que, con el correr de los años, contaminan la tierra, el aire y liquidan la fauna y la flora patagónica. A eso se suman los derrames periódicos que se producen por rotura de caños o explosión de pozos. Es el pasivo ambiental y los residuos tóxicos que las empresas nunca remediarán, y que generan destrucción del suelo y enfermedades en humanos y animales.
En cuanto a la producción, según el Ministerio de Energía de Neuquén, hasta ahora Vaca Muerta está siendo explotada solamente en un 15% de su superficie. En abril alcanzó los 628.924 barriles diarios de petróleo, un 32% más que en el mismo período del año anterior, de los cuales el 97% son de fracking, al igual que el 90% de los 101 millones de metros cúbicos de gas.
Para Horacio Marín, presidente de YPF, “el desarrollo de Vaca Muerta, junto con los proyectos vinculados al petróleo y al gas natural licuado (GNL) permitirá que Argentina exporte más de 30 mil millones de dólares a partir del 2031 y puede llegar a unos 50 mil millones de dólares si todo va bien”.
Más oleoductos y gasoductos
Para esta exportación se están construyendo oleoductos y gasoductos que parten de Neuquén y llegan a Puerto Rosales, Bahía Blanca, y al golfo San Matías, Río Negro. Allí se está construyendo una terminal petrolera y gasífera en Punta Colorada, un proyecto resistido con importantes luchas por defensores ambientalistas, ya que se trata de un área ecológica protegida.
Justamente, en relación con el negocio del gas natural licuado (GNL) en el golfo San Matías, Marín sostuvo que el proyecto avanza junto a las multinacionales ENI, de Italia, y Adnoc, de Emiratos Árabes, para una inversión de 24 mil millones de dólares. Será un negocio equiparable al de Qatar, principal exportador mundial de GNL.
Mucha pobreza y sin derrame
Se está generando un mito alrededor del crecimiento de la riqueza en Neuquén. Esa riqueza se la llevan las multinacionales del petróleo y el gas, ya que el costo de producción del millón de BTU de gas es de 2,30 dólares y se está exportando a 18 dólares. En petróleo, el precio que ya genera ganancias es de 40 dólares el barril y se está cotizando a casi 90. Mientras tanto, las regalías son solo del 12%, las más bajas del mundo.
Con la bravuconada de Sturzenegger, “la salida exitosa para la Argentina será cuando en 2050, un millón y medio de argentinos estén radicados en Vaca Muerta”, se abrió un debate porque esa riqueza no derrama para el pueblo trabajador. La pobreza alcanza al 20,3% de las familias y la indigencia es masiva en los barrios populares de la capital, incluyendo comedores sin provisión oficial de alimentos.
Faltan 80 mil viviendas en la provincia, mientras los alquileres se pautan según el barril del petróleo, y el 70% de los trabajadores cobra sueldos por debajo de la canasta de pobreza. A esto se suma que, en los últimos seis años, murieron 13 obreros petroleros por las terribles condiciones laborales.
Vaca Muerta y el fracking no ofrecen ninguna salida para el pueblo trabajador. Son un negocio al servicio de las superganancias de los pulpos transnacionales. Desde Izquierda Socialista en el FIT Unidad proponemos luchar por la estatización del 100% de la industria hidrocarburífera, para terminar con semejante saqueo y que esa riqueza quede en el país para salario, salud, educación y viviendas.










