
Escribe José Castillo
El gobierno de Javier Milei avaló la compra de Telefónica por parte del Grupo Clarín/Telecom. Lo hizo a pesar de los discursos demagógicos del presidente contra el multimedio y sus periodistas. Se consolida un negocio monopólico de millones de dólares con socios locales y extranjeros.
¿Qué tienen en común la dictadura militar, Carlos Menem, Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner, Mauricio Macri y Javier Milei? Que todos, en distintos capítulos, fueron aportando a la construcción del Grupo Clarín como un monopolio, ya no solo de multimedios, sino del conjunto de la conectividad argentina.
El Grupo Clarín, que ya desde el gobierno de Macri es dueño de Telecom, acaba de obtener la autorización legal para la compra de Telefónica. La operación, en realidad, ya estaba realizada desde hace más de un año. En febrero de 2025, Telefónica de España, como parte de su plan transnacional de retirarse de América Latina, había recibido 1.245 millones de dólares de parte de Clarín. De hecho, desde entonces, Clarín/Telecom manejaba lo que anteriormente estaba en manos de Telefónica.
Lo que sucedió ahora es la autorización legal de esa operación. En la práctica, Personal, celulares de Telecom, se quedará con todo el negocio de Movistar, la marca de Telefónica. Ya tenía Personal Fibra y Personal Móvil, para conectividad fija y móvil; Personal Flow, en televisión paga, con su plataforma de entretenimiento con TV en vivo, streaming y contenidos on demand; Personal Smarthome, para hogares inteligentes; Tienda Personal, para la venta de productos tecnológicos; Personal Tech, con servicios integrales para empresas, organizaciones y gobiernos; y Personal Pay, billetera virtual con 2,5 millones de clientes activos.
El paso que le falta es incorporar toda la red Movistar, que ya solo es una cuestión de cambiar la marca. De los 47 millones de argentinos, 30 millones son necesariamente clientes de algún servicio del Grupo.
Se trata de la consolidación de un monstruo monopólico, un auténtico escándalo, avalado por el propio presidente Milei, que hasta ayer nomás juraba y perjuraba que no lo iba a permitir, mientras lanzaba insultos de todo tipo contra Clarín. ¿Qué pasó? ¿Cedió Milei? ¿Qué otros negocios se esconden detrás?
Argentina, caso único de monopolio total
El Grupo Clarín pasa ahora a convertirse en un monopolio que controla ya no solo multimedios periodísticos y de acceso a redes digitales, sino la mayoría del espectro de la telecomunicación digital. No hay otro caso en el mundo. En América Latina hay multimedios, como Televisa o Rede Globo, o grandes grupos de comunicación digital, como la mexicana Claro. Pero en ninguna parte una sola empresa controla todo.
Hoy el Grupo Clarín es dominante en conectividad a internet y televisión por cable, con Flow; queda como único actor en telefonía fija; es absolutamente mayoritario en telefonía celular, con Personal; además de mantener su red multimediática, con Clarín, Canal 13, TN, Radio Mitre y FM 100. Con la adquisición de Telefónica, se queda con más del 70% del negocio de la conectividad nacional de todo tipo.
Con una infraestructura de servicios convergentes, que pueden usar la misma red de fibra óptica y satélites, está en condiciones de someter a su voluntad a proveedores y empresas que requieran de sus servicios, fijando condiciones y tarifas.
¿Qué es la famosa “desinversión”?
El fallo de la Autoridad Nacional de Defensa de la Competencia establece que, en el término de 60 días, el Grupo Clarín/Telecom debe desprenderse de 6 millones de líneas móviles de Personal, cediéndolas a otra empresa, que no puede ser Claro, segunda del mercado. Además, debe ceder 211.000 clientes de internet fija en los próximos dos años.
Veamos los números. Con la fusión, el Grupo Clarín se queda con 40 millones de líneas móviles. Aun desprendiéndose de 6 millones, se le exige vender 4 millones en el AMBA, un millón en la zona norte del país y otro millón en el sur, igualmente se quedaría con el 55% del total de las líneas.
El Grupo Clarín consolida así su paquete de negocios. En conectividad digital ya es líder con Flow, muy por arriba de Telecentro, que solo tiene presencia en el AMBA y nada de telefonía móvil, y compite solo contra DirecTV, propiedad del Grupo Werthein, hasta hoy mucho menor. Justamente, dicho Grupo, de fuerte cercanía al gobierno, es uno de los que “suena” para quedarse con los 6 millones de líneas que debería ceder Clarín.
Clarín: ¿empresa argentina?
El Grupo Clarín es, sin duda, uno de los principales actores capitalistas que actúan en nuestro país. Héctor Magnetto, su actual vicepresidente y durante años cara visible del Grupo, tiene un asiento en la Asociación Empresaria Argentina (AEA), el círculo de los líderes, junto a Paolo Rocca, de Techint; Luis Pagani, de Arcor; Luis Pérez Companc, de Molinos; Sebastián Bagó, de Laboratorios Bagó; Alfredo Coto, de supermercados Coto; y Eduardo Elsztain, de IRSA.
Pero sería un error creer que Clarín es una empresa puramente nacional. Magnetto controla el 40% del paquete accionario, pero hay otro 40% en manos de David Martínez, empresario mexicano dueño de Fintech Advisory, y un 20% que cotiza en Bolsa. En las distintas empresas del Grupo también se cruzan otros dueños. Por ejemplo, en Personal Pay, la billetera virtual, una parte de la propiedad la tiene Jorge Brito, del Banco Macro.
¿Cedió Milei? ¿Por qué?
Hay que entender que el Grupo Clarín ya no es simplemente un conglomerado multimediático. Más aún, el multimedio periodístico es una parte muy minoritaria de los negocios del Grupo, aproximadamente el 10% de la facturación. El otro 90% proviene de telecomunicaciones y conectividad.
Es evidente que hay un conflicto político entre Magnetto y los editorialistas de TN/Clarín contra Milei, que incluye peleas por negocios, como Tecnópolis. Pero ese núcleo de poder, el que llevó adelante la pelea contra el kirchnerismo y la ley de medios, cada vez tiene menos peso, hasta por una cuestión de edad, ya que Magnetto tiene 82 años. De hecho, el Grupo Clarín le vendió a DirecTV, del Grupo Werthein, nada más ni nada menos que TyC Sports, cediéndole todo el negocio del fútbol justo cuando empezaba el Mundial.
¿Será Werthein el nuevo empresario de los medios, por su cercanía con Milei? Es probable, más aún si recordamos que dicho Grupo se asoció con Amazon para ofrecer internet satelital de alta velocidad, Amazon Leo, en Sudamérica, a través de sus empresas DirecTV en Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Uruguay, servicio que lanzarán el año que viene.
No olvidemos que hay otro actor en juego: Elon Musk, que todavía de muy atrás viene ingresando en el negocio de la conectividad vía Starlink, autorizada a operar en la Argentina desde el comienzo del gobierno de Milei, en diciembre de 2023. Tiene el 100% de la telefonía satelital y hasta ahora se concentró en zonas rurales de baja conectividad, pero sin duda busca ampliarse.
Clarín/Telecom, Werthein/Amazon, Elon Musk con Starlink, todos “elefantes monopólicos” que nos esclavizarán con sus servicios monopólicos. Y detrás de todo esto, la “sombra” del control de datos y la IA, con Peter Thiel y Palantir.
Para el pueblo trabajador, el horizonte es pagar las tarifas que ellos quieran, recibir los servicios con la calidad que ellos decidan, entregar nuestros datos gratis y el control de nuestra privacidad. Para las y los trabajadores de las telcos, así como para las y los periodistas, el panorama es más desempleo, precarización y superexplotación. Un capítulo más de la entrega y el saqueo, al que sin duda debemos denunciar y resistir.










