Carolina Goycochea
En la provincia de La Rioja, los salarios de toda la Administración Pública, incluidos los de la docencia, continúan perdiendo poder adquisitivo. Son salarios que no alcanzan para cubrir la canasta básica ni los impuestos, mucho menos para vivir, mientras la salud y la educación públicas sobreviven. Frente a esta realidad, sobra propaganda, sobran fotos y sobran anuncios.
Mientras tanto, el gobernador peronista Ricardo Quintela no deja de acumular millas con sus viajes, intentando presentarse como una alternativa mientras la situación de las y los trabajadores riojanos empeora.
La excusa para la existencia de los Chachos es inyectar fondos a una economía provincial que se desmorona rápidamente, con cierre de comercios, despidos y la pobreza y la indigencia en aumento. Según la UCA, el 25% de la clase trabajadora atraviesa niveles de morosidad exorbitantes. En este contexto, y con bombos y platillos, Quintela anunció después de seis meses un aumento salarial miserable, apenas un 4% al básico, 70 mil pesos en negro y 50 mil pesos en Chachos.
Una verdadera miseria que no mueve el amperímetro de la economía familiar ni de la provincia. Las y los trabajadores siguen recurriendo a créditos usureros para pagar el alquiler, comprar alimentos y llegar a fin de mes.
El gobierno provincial llevó a La Rioja al default al incumplir pagos vinculados al Bono Verde, profundizando una situación financiera cada vez más crítica.
La realidad cotidiana es brutal. Un kilo de carne ronda los 22 mil pesos, mientras los impuestos no dejan de aumentar y las boletas de luz llegan a los 300 mil pesos, cuando un salario promedio se ubica alrededor de los 475 mil pesos.
Los Chachos no son una solución. Son una medida de maquillaje que intenta mostrarse como una salida “novedosa” frente a la crisis, pero profundiza la precarización salarial y no resuelve ninguno de los problemas estructurales de las familias trabajadoras.
Ahora anuncian un decreto que suspende durante 180 días las ejecuciones prendarias, bajo el discurso de ayudar a las familias a recuperarse. Pero ninguna familia se recupera con medidas paliativas mientras los salarios siguen perdiendo poder adquisitivo.
Lo que necesitamos las y los trabajadores riojanos es un aumento salarial real que recupere todo lo perdido durante estos años de ajuste del gobierno provincial.
Los Chachos no salvan a nadie. El gobierno del PJ de Ricardo Quintela descarga la crisis sobre las y los trabajadores mientras intenta mostrarse como una alternativa. Frente a esto hay que decirlo con claridad. El peronismo no es salida. La salida es la izquierda.










