María Meza, Izquierda Socialista Tierra del Fuego
El interés de Estados Unidos por controlar el Atlántico Sur, el canal bioceánico y la proyección sobre la Antártida en el marco de su renovada Doctrina Monroe lo llevó a poner sus ojos en Malvinas. Milei anunció que la alicaída Base Naval Integrada, votada en 2020, de la que hasta hoy solo se construyó 9,3%, sea para uso de “escala” como dijo en su discurso. ¿Escala de quién? ¿Del Comando Sur de los Estados Unidos y sus ejercicios conjuntos con Fuerzas Armadas argentinas, que este año se realizaron sin siquiera pasar por el Congreso? ¿Integrada con los planes de seguridad de Estados Unidos que Milei acordó con el jefe del Comando Sur, Alvin Hosley, en la Conferencia Sudamericana de Defensa en Buenos Aires y en su recorrida por la base naval de Ushuaia en 2025?.
Recordemos que Milei mantiene intervenido el puerto de Ushuaia, sin justificación, desde febrero de este año; quiso privatizar las tierras de la Marina frente al puerto este mismo año e instalar un consulado israelí en la isla. ¿Va a romper los acuerdos comerciales con las empresas israelíes que operan en nuestro país en conexión con Navitas Petroleum? El presidente exhibe un falso giro malvinizador. Cree que puede engañar y desviar las genuinas aspiraciones antiimperialistas del pueblo trabajador. No lo logrará.










