
Escribe Pili Barbas, dirigenta Nacional de la Juventud de Izquierda Socialista
El pasado fin de semana realizamos en un camping en Carlos Keen nuestro octavo Encuentro Nacional de la Juventud de Izquierda Socialista. Los Enjis que impulsamos desde hace diez años son una herramienta fundamental para la organización de la juventud de nuestro partido. Contamos con delegaciones de la juventud de CABA, Zona Norte, Zona Sur, Zona Oeste, La Matanza, La Plata, de las provincias de Córdoba, Neuquén, San Juan y Jujuy y compañeres independientes de todo el país que se sumaron para debatir con nosotres.
El encuentro comenzó con un acto de apertura con saludos enviados por nuestres compañeres de las juventudes de la UIT-CI (Turquía, Perú, Chile, Estado Español) y con los saludos de Juli Ocampo (vicepresidenta del Centro de Humanidades Comahue), Estefania Orozco (presidenta Centro de Estudiantes ISFD 45, Haedo) y Lautaro Tochi (dirigente de la Juventud de Córdoba), cerrando con los discursos de Mechi De Mendieta, legisladora CABA, y Mónica Schlotthauer, diputada nacional electa de Izquierda Socialista / FIT Unidad y delegada ferroviaria.
Luego de un chapuzón en la pileta para refrescarnos tuvimos seis comisiones: Nacional, Internacional, Educativa, Antirrepresiva, Ambiental, y Mujeres y Disidencias, en las que se pudo debatir e intercambiar experiencias que se condensaron en consignas y campañas para llevar al plenario.
Para el cierre de la actividad política del dia contamos con la destacada presencia de nuestra compañera Mercedes Petit, que en el marco de la presentación de libro de recopilación de escritos de Nahuel Moreno, “Sobre el Marxismo”, dio una excelente charla que sirvió para la formación y fue un incentivo para seguir politizandonos en nuestra corriente morenista para toda la juventud. Al cierre no pudo faltar el famoso festejo de la Juventud, con torneo de metegol y fogón incluido.
El día domingo contamos con dos talleres: Herramientas contra la Violencia de Género y Ambiente y Marxismo, los cuales fueron claves para seguir profundizando sobre estas temáticas.
Por la tarde, el cierre político estuvo a cargo del Gringo Giordano, diputado nacional electo por Izquierda Socialista, y Pili Barbas, quien escribe, dirigenta nacional de la Juventud de Izquierda Socialista, seguido del plenario donde democráticamente pudimos votar las campañas que impulsaremos en el 2023 en todo el país.
Sin dudas las tareas que tenemos como juventud son muchas, ante el brutal ajuste, que impulsa el gobierno nacional de Alberto Fernández y Cristina Kirchnner, con la complicidad de Juntos por el Cambio.
El gobierno seguirá queriendo pagar el acuerdo con el FMI a costa del ajuste a la juventud, las mujeres y las disidencias.
Desde la Juventud de Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda salimos fortalecides de este encuentro y nos preparamos para seguir postulandonos como una alternativa socialista, feminista e internacionalista. Seguiremos impulsando la contruccion de nuestra juventud en los lugares de estudios, trabajo, barrios, en el movimiento ambiental y feminista; desarrollando las campañas que votamos en el plenario para el 2023, sabiendo que la única alternativa para salir de la crisis es que gobiernen les trabajadores.
¡Te invitamos a que te sumes a seguir construyendo con nosotres la Juventud de Izquierda Socialista en todo el pais!
Escribe Pili Barbas, dirigenta nacional de la Juventud de Izquierda Socialista y Secretaria Ejecutiva FUBA
Sin previo aviso la agrupación Nuevo Espacio/Franja Morada, que dirige la FUBA, convocó a un congreso extraordinario el viernes 11 de noviembre para reformar el estatuto. Una reforma antidemocrática a espaldas del movimiento estudiantil, y sin contar con los delegados suficientes para que se vote (ya que Nuevo Espacio no tenía los 2/3 necesarios para una reforma del estatuto), refleja lo peor de la burocracia estudiantil que impulsó esta reforma sin precedentes. De esta manera, la pata estudiantil del vicerector Emiliano Yacobitti, en un paquete de reformas del estatuto, impuso que las autoridades de la FUBA ahora pasan a ser elegidas cada dos años junto a las elecciones obligatorias en las universidades, así les estudiantes perdemos nuestro derecho a poder elegir todos los años quienes serán nuestros representantes en nuestra federación. Esta reforma representa un ataque a derechos conquistados durante años por el movimiento estudiantil.
Nuestra Federación, en manos de Nuevo Espacio/Franja Morada, que ahora se atornillo a sus cargos hasta el 2024, está vaciada de organización estudiantil, ante el brutal ajuste que impulsa el gobierno peronista del Frente de Todos y que deja pasar el rectorado y los decanatos en manos de radicales y peronistas.
Desde la Juventud de Izquierda Socialista rechazamos rotundamente esta reforma del estatuto, votando en contra en la elección, y seguiremos impulsando en toda la Universidad de Buenos Aires la pelea por centros de estudiantes combativos e independientes. Luchamos por una FUBA que sea una herramienta para pelear por todas las conquistas estudiantiles y en apoyo a nuestros docentes.
Izquierda Socialista en la Lista 10, Frente de Izquierda Estudiantil
La elección para Centro de Estudiantes se desarrolló durante los días 9, 10 y 11 de noviembre. La lista 100% Estudiantes (Movimiento SUR-Libres del Sur), con apoyo de la actual gestión y movilizando su aparato, logró retener el centro con el 58,4% de los votos.
El Frente de Izquierda Estudiantil, Lista 10, conformada por el MST, Izquierda Socialista e Independientes, con esfuerzo militante y a pulmón logró un 31,2% de los votos, quedando en segundo lugar.
La Cámpora, levantando la figura de Cristina, con una gigantografía de su imagen en la entrada de la universidad, quedó en el tercer lugar con el 17,5%.
La votación demostró un descontento por la pasividad de Movimiento SUR en los últimos años frente al ajuste en la educación y en la universidad. Además, en un bastión del peronismo, el Frente de Izquierda se consolidó como alternativa sindical y política en la Universidad de Moreno, ingresando al Centro de Estudiantes como primera minoría con tres secretarías y representación en dos carreras (Gestión Ambiental y Comunicación Social).
En Gestión Ambiental ganamos con el 66,6%, quedando nuestra compañera de Izquierda Socialista Romina Ruocco como representante de la carrera. Y en Comunicación Social ganamos con el 57,8% de los votos.
Para seguir la pelea por un Centro de Estudiantes que haga asambleas, que sea independiente y que luche por las reivindicaciones estudiantiles en medio de un gran ajuste, te invitamos a sumarte a nuestras reuniones y actividades.

Escribe Mercedes Trimarchi, legisladora porteña electa por Izquierda Socialista/FIT Unidad
El 25 de noviembre de 1960 fueron asesinadas en República Dominicana las hermanas Mirabal, conocidas como “las Mariposas”. En homenaje a ellas y a su lucha contra el dictador Trujillo, se estableció el día de la no violencia contra las mujeres en el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe de 1981 que se realizó en Bogotá (Colombia). Años más tarde, en 1999 la fecha fue ratificada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y desde entonces tuvo carácter internacional. Hoy, a sesenta y dos años de aquel brutal asesinato, seguimos gritando: Patria, Minerva y María Teresa, presentes.
La dictadura de Rafael Leónidas Trujillo duró treinta y un años y fue el bastión anticomunista dirigido por los Estados Unidos en la región. Como toda dictadura, se encargó de restringir las libertades democráticas y perseguir a luchadores, fundamentalmente a quienes se opusieron a su método de terror. Las hermanas Mirabal cumplieron un papel destacado en la lucha contra la represión del régimen. Minerva fue la primera mujer dominicana en obtener la Licenciatura de Derecho y junto a su esposo, Manolo Tavárez, fueron creadores del “Movimiento 14 de junio”, una agrupación política clandestina que combatió a la dictadura. Trujillo y su ejército apresó a quienes pertenecían al movimiento, torturando y asesinando a muchos militantes de la organización. Las hermanas Mirabal fueron encarceladas junto a sus maridos pero tiempo después liberadas. La noche del 25 de noviembre de 1960, luego de visitar a sus maridos presos en Puerto Plata (norte) sufrieron un atentado que simuló ser un accidente automovilístico. Patria (36) Minerva (34) y María Teresa (25) fueron torturadas y asesinadas a golpes junto al conductor Rufino de la Cruz. Sus cuerpos y el del conductor fueron dejados sin vida en el auto y arrojados a un barranco. El cuádruple asesinato quedó impune, pero la bronca contra el régimen fue creciendo y seis meses después, el 30 de mayo de 1961, Trujillo fue asesinado y la dictadura cayó.
La lucha de las Mariposas más vigente que nunca
“Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte” alertaba Minerva Mirabal a principios de la década del ‘60 a quienes le advertían sobre su futuro. Más de medio siglo después, la promesa de Minerva parece haberse cumplido: su muerte y la de sus hermanas en manos de la policía secreta dominicana es todo un símbolo de lucha contra las dictaduras del mundo y contra todo tipo de violencia patriarcal. Por eso este 25N las mujeres somos vanguardia contra la violencia de los gobiernos capitalistas y los enfrentamos en defensa de nuestros derechos, contra todo tipo de opresión y explotación.
En un contexto de mayor crisis económica y social, lo que crece es la feminización de la pobreza. Las mujeres y disidencias somos las más precarizadas, las primeras despedidas y sobre nosotras recae mayormente el ajuste que todos los gobiernos aplican contra la clase trabajadora. Somos las jefas de los hogares más pobres. Defendemos nuestros territorios contra la depredación y el saqueo de los recursos naturales.
A la violencia impuesta por los gobiernos de turno la enfrentamos con más movilización. Por eso, desde Isadora y Disidencias en Lucha te invitamos a sumarte a las acciones que en todo el país se están organizando contra la violencia machista este 25N. Seguimos peleando para que se terminen los femicidios y transtravesticidios que contamos a diario. Exigimos mayor presupuesto para políticas públicas y soluciones integrales frente a la creciente violencia capitalista y patriarcal. El reciente femicidio de Susana Cáceres en Moreno (luego de diez días de desaparecida) demuestra que el patriarcado no terminó, como dijo Alberto Fernández, y que debemos organizarnos de manera independiente contra este sistema. Una vez más decimos #NiUnaMenos, el gobierno es responsable.
Escribe Federico Novo Foti
El 17 de noviembre de 1972 regresó Juan Domingo Perón a nuestro país tras diecisiete años en el exilio. Terminaba la proscripción del peronismo. Cristina Kirchner recordó la fecha afirmando que “Perón no quería volver a ser presidente” y que el peronismo siempre comprendió la “importancia del orden en una sociedad”. Entonces, ¿para qué volvía Perón? ¿Y qué orden venía a restaurar?
En 1955, la “revolución libertadora” derrocó al gobierno nacionalista burgués de Perón. Fue un golpe militar proyanqui, clerical, apoyado por los radicales (incluso por el PC y PS) y gran parte de las patronales. Instaló una dictadura sangrienta, que asesinó y encarceló a militantes, intervino a la CGT y a los sindicatos e ilegalizó al peronismo. Perón debió iniciar su largo exilio.
Pero la heroica resistencia de los trabajadores continuó tras el “golpe gorila”. “Perón vuelve” o “luche y vuelve” fueron consignas destacadas de aquellos años. La dictadura intentó ordenar la situación llamando a elecciones en febrero de 1958. Con el peronismo aún proscripto, desde España, Perón mandó a votar al representante de la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI) Arturo Frondizi, quien acabó imponiéndose. El nuevo gobierno terminó entregando el petróleo, privatizó y abrió la educación a la Iglesia y a empresarios e impulsó y puso en marcha un plan de ajuste antiobrero. En 1959 el gobierno dispuso privatizar el frigorífico Lisandro de la Torre, a lo que los 9000 trabajadores respondieron con una toma que tuvo un gran apoyo popular y solo fue derrotada con una durísima represión en la que se utilizaron tanques de guerra, despidiendo a miles de trabajadores y encarcelando a los dirigentes y militantes sindicales.
Los trabajadores obligaron a los militares a traer a Perón
En junio de 1966 volvió la dictadura militar, tras el breve gobierno del radical Arturo Illia. El General Juan Carlos Onganía recibió la bienvenida de la burocracia sindical y el peronismo, incluyendo a Perón. Pero en mayo de 1969 estalló la insurrección obrera y estudiantil conocida como el “Cordobazo”. La dictadura quedó herida de muerte tras los distintos “azos” que sacudieron el país. El movimiento obrero retomó la oleada de luchas. Bajo la influencia de la revolución cubana y la lucha contra las capitulaciones de la burocracia sindical, surgía una nuevo activismo obrero y juvenil, una parte del cual planteaba posiciones independientes del peronismo.
La dictadura, ahora bajo la conducción del General Alejandro Lanusse, las patronales y el imperialismo fueron llegando a la conclusión de que la única salida posible para ordenar la situación era el llamado a elecciones y levantar la proscripción del peronismo. En 1971, Lanusse lanzó el “Gran Acuerdo Nacional” (GAN) y se creó “La Hora del Pueblo”, un agrupamiento político patronal encabezado por el radical Ricardo Balbín. Perón acompañó desde Madrid mientras maniobraba “por izquierda” con las “formaciones especiales” (los grupos guerrilleros peronistas) y coqueteaba con la “Patria Socialista”.
Pero la continuidad de las movilizaciones terminó por convencer a las patronales de que para encaminar la salida electoral era necesaria la presencia de Perón y que éste avalara personalmente los distintos pasos a implementar. Así fue que en la lluviosa mañana del viernes 17 de noviembre de 1972 un avión de Alitalia arribó al aeropuerto de Ezeiza proveniente de Madrid, trayendo al histórico dirigente y una comitiva de decenas de personas de distintos ámbitos como la política, la cultura y el deporte.
El retorno de Perón fue un triunfo de la lucha del movimiento obrero y popular. En medio de la alegría, muchos trabajadores peronistas honestos y luchadores y organizaciones que se reivindicaban peronistas “combativas” o “revolucionarias” creían que Perón venía a recuperar las conquistas y banderas “del ‘45”, fortalecer sus luchas y barrer a la burocracia sindical, enfrentar al imperialismo y hasta construir el “socialismo nacional”. Pero nada de eso sucedió.
La foto de su recepción al pie del avión ya mostraba cuáles eran sus verdaderas intenciones. Allí aparecía Perón junto al burócrata sindical José Ignacio Rucci, que lo cubría con su paraguas, rodeado por su esposa Isabel Perón y su secretario José López Rega, entre otros. Perón inmediatamente se reunió con los principales referentes de “La Hora del Pueblo”, prácticamente todos ellos “gorilas” en 1955. El símbolo fue su abrazo con Balbín. Allí terminó de sellar el GAN que llevó a las elecciones de marzo de 1973, en las que se impuso el peronismo, que presentó el Frente Justicialista de Liberación (Frejuli) con la fórmula Héctor Cámpora, delegado personal de Perón, y Vicente Solano Lima, un conservador. Los Montoneros, que eran mayoritarios entre las “formaciones especiales”, aceptaron la fórmula y lanzaron la consigna: “Cámpora al gobierno, Perón al poder”.
El peronismo no va más
Los trabajadores consideraron el triunfo electoral como propio y continuaron las movilizaciones por nuevas demandas laborales y democráticas. Perón llamaba a frenar las luchas. Apenas habían pasado cuarenta y nueve días de su gobierno cuando Cámpora, incapaz de detener el ascenso, fue obligado a renunciar por el propio Perón, a quien los militares le pidieron que asumiera personalmente la presidencia. El 23 de septiembre se realizaron nuevas elecciones en las que se impuso por amplio margen la fórmula Juan Perón e Isabel Perón.
El imperialismo, las patronales, las fuerzas armadas, la burocracia sindical y la Iglesia cerraron filas detrás de Perón con la esperanza de que pusiera “orden”. Imponer el orden significaba derrotar al movimiento obrero que venía en ascenso desde el Cordobazo para garantizar el saqueo imperialista y los negocios capitalistas. Por eso, tras el fracaso del “Pacto Social”, el intento de conciliación con las patronales congelando los salarios, y la continuidad de las movilizaciones y acciones guerrilleras, el gobierno de Perón profundizó la represión. Desde el Ministerio de Bienestar Social, el siniestro López Rega organizó la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A). Bandas fascistas que secuestraron y asesinaron a decenas de activistas.
El tercer gobierno de Perón marcaría un giro cada vez más claro hacia posiciones reaccionarias y pro imperialistas, que abrió el camino al golpe de 1976. No quedaba nada de aquel movimiento nacionalista burgués que, con todas sus contradicciones, había enfrentado al imperialismo yanqui y mejorado el nivel de vida obrero y popular. Era y es el partido de los Menem, Duhalde, de la burocracia sindical y el del doble discurso de los Kirchner y Alberto que, al igual que las otras fuerzas políticas patronales, aplica el ajuste del FMI y es garante de la entrega y el saqueo imperialistas. Por eso desde Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda Unidad decimos que el peronismo no va más, al igual que no son salida otras fuerzas patronales como los radicales, el macrismo o los liberfachos.
Intervenimos en cada lucha obrera y popular para que triunfen y nos damos a la tarea aún vigente de construir un partido revolucionario que al calor de la movilización de las masas imponga un gobierno de trabajadoras y trabajadores y por el socialismo.