La empresa Siderca-Tenaris, siderúrgica del grupo Techint con casi 5.000 operarios, es la industria que mayor ganancia obtuvo en 2021 en Argentina. Por convenio, debe repartir anualmente entre sus trabajadores un porcentaje de las ganancias.
Frente a los bajos salarios metalúrgicos, había grandes expectativas en conseguir un “premio” importante, se batieron récords de producción, se hicieron horas extras, trabajando francos y feriados, impusieron vacaciones fuera de término. Pero Rocca sólo pagó unos miserables 33.000 pesos. Y estalló la bronca en toda la fábrica, que empalmó con los bajos salarios, aumentos a cuenta gotas que pierden con la inflación y el malestar general.
La lista Violeta, de Abel Furlán, flamante secretario general nacional de la UOM, definió cortar las horas extras y quite de colaboración. Y se realizó una movilización dentro de la planta. La patronal amenaza con sanciones y descuentos.
Para sostener el reclamo y lograr otros como aumento real de salarios, comedores y transporte (que Rocca sacó hace años), no alcanza con quite de colaboración. La comisión interna debe llamar a una asamblea general para debatir y votar un paro de producción y movilización para ganar.
Corresponsal
Escribe Nicolás Núñez, referente de Ambiente en Lucha (Izquierda Socialista e Independientes)
“En Andalgalá la minería encuentra una resistencia violenta por parte de un grupo minoritario”, profesó el comunicado que sacó el Frente de Todos de Catamarca horas después de que su policía sea utilizada por las multinacionales del emprendimiento Mara-Agua Rica para desalojar el acampe pacífico de la comunidad de Choya. El gobernador peronista, Raúl Jalil, dio la orden, en sintonía con la política de Alberto Fernández: abrir paso a la megaminería a como dé lugar en todo el país, avanzando en contra de la resistencia popular y las trabas legales que existen en distintas provincias.
En Andalgalá, ante el agotamiento de la mina de Bajo la Alumbrera, Yamana Gold, Glencore International y Newmont Corporation intentan desarrollar un nuevo emprendimiento tres veces más grande e igualmente violatorio de la Ley de Glaciares y los principios precautorios y preventivos de la Ley de Ambiente. Lo que se opone al proyecto no es una “resistencia minoritaria y violenta”, sino comunidades enteras que se valen de las propias leyes que votan kirchneristas, peronistas, macristas y radicales para después pisotearlas.
A la violenta represión, que dejó una gran cantidad de cuerpos llenos de balas de goma, se sumó como ya es costumbre, la citación e imputación de asambleístas a quienes se les acusa de “lesiones” y “atentado a la autoridad”. Desde el gobierno dicen que “asambleístas emboscaron un patrullero”. Resulta que justo al patrullero se le ocurrió “emboscarse” pasando por donde estaba asentado el piquete en protesta, y tuvieron que tirar decenas de balazos para “liberarlo”.
Este es el Frente de Todos. Esta es la otra cara de la moneda de la Mesa Minera que convocó Matías Kulfas, ministro de Producción, y a la que asistió Jóvenes por el Clima. El Frente de Todos reprimió al servicio de la megaminería.
¡Desprocesamiento de los compañeros y compañeras de Choya! Basta de reprimir la protesta social.

Escribe Mercedes Trimarchi, legisladora electa por Izquierda Socialista/FIT Unidad
Tras filtrarse en los medios la posibilidad de retroceder en la interrupción voluntaria del embarazo, las movilizaciones de mujeres en Estados Unidos no se hicieron esperar. No es para menos, ya que está en juego el fallo Roe, instrumento conquistado con la lucha hace cincuenta años y que le ha permitido a las mujeres estadounidenses abortar.
El pasado lunes 2 de mayo se filtró en el portal Político un texto del juez Samuel Alito en el que la Corte Suprema de Justicia estaría declarando como “atrozmente errónea desde el comienzo” la histórica decisión del caso Roe vs Wade de 1973. Frente a esta situación se pone en evidencia que ningún derecho conquistado es para siempre y, por lo tanto, la defensa de la interrupción voluntaria del embarazo queda en manos de la lucha feminista.
La amenaza al fallo Roe no es nueva. En cincuenta años los intentos de los sectores conservadores y anti derechos no se hicieron esperar. Incluso han logrado leyes en estados locales muy restrictivas. De no existir el actual amparo judicial, en la mitad de los estados las mujeres no podrían abortar.
El último ataque vino de la mano del reaccionario y misógino Donald Trump, que junto a las iglesias busca restringir la autonomía de las mujeres. Recordemos que justo antes de las elecciones presidenciales de 2016, Trump se había comprometido a nombrar jueces en la Corte Suprema que anularían “automáticamente” el fallo Roe. Cuestión que se concretó bajo su presidencia con el nombramiento de tres nuevos jueces que le dieron mayoría a los conservadores (seis a tres).
Por otro lado, es un escándalo el uso electoral que Joe Biden está haciendo del tema. El presidente llamó defender el Fallo Roe pero votando al Partido Demócrata en las próximas elecciones de medio término. Una nueva maniobra oportunista que refleja la hipocresía del Partido Demócrata, que en cincuenta años no sancionó una ley (especialmente cuando tuvieron el control de ambas cámaras) dejándolo en manos de la justicia y por lo tanto, en constante peligro, bajo amenazas permanentes como lo que está ocurriendo ahora.
Solo con la lucha feminista lograremos frenar este ataque
De concretarse esta decisión del máximo tribunal, quedaría en manos de los gobiernos locales regular la práctica con la posibilidad de que en más de la mitad de los Estados se prohíba el aborto y se criminalice. La situación más grave es para las mujeres que habitan en los Estados en los que rige la Ley del latido, como en Texas. Allí no solo se impide el derecho al aborto sino que se premia a las personas que denuncien a la clínica, al médico o a quien acompañe a una mujer a abortar. Las penas son de varios años de cárcel y lo que viene ocurriendo en estos distritos es que se fogonea y envalentona a grupos e individuos de extrema derecha que se organizan para denunciar a las mujeres y al personal de salud que garantiza la práctica.
La Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores - Cuarta Internacional publicó una declaración de apoyo a las movilizaciones que se están realizando en Estados Unidos en defensa del derecho al aborto contra este avance conservador que se puede leer y compartir desde la página uit-ci.org.
La pelea por el aborto legal seguro y gratuito en Estados Unidos y en el mundo solo la podremos librar las mujeres y disidencias con la movilización independiente de los gobiernos. Solo confiamos en la fuerza de la movilización y con ella decimos: Ni un paso atrás. Los derechos se defienden y se conquistan en las calles.
Escribe Federico Novo Foti
El 28 de abril, tras dos años de ausencia debido a la pandemia, se inauguró la Feria del Libro con los clásicos discursos de los ministros de Cultura nacional, Tristán Bauer, de la CABA, Enrique Avogadro, y de empresarios editoriales. Pero el evento inaugural se vio sacudido por el discurso del escritor, historietista y guionista Guillermo Saccomanno. El autor apuntó contra las limitaciones que impone la búsqueda de ganancias de las empresas del sector en el acceso a la cultura, al distinguir que “esta es una feria de la industria y no de la cultura”. De igual manera denunció “la cultura de la plusvalía”, las terribles condiciones laborales “en las que el autor, que es el actor principal del libro, como creador, cobra apenas el 10% del precio de tapa de un ejemplar” o incluso debe costearse sus propias publicaciones. Asimismo, en un contexto de escasez y de inflación creciente que golpea a las editoriales pequeñas, puntualizó el carácter “oligopólico” y “sin ningún control del Estado” de la producción de papel. “La falta de papel se debe a la menor producción de las dos empresas productoras de papel para hacer libros. Una es Ledesma, propiedad de la familia Blaquier-Arrieta, una de las más ricas del país, apellidos vinculados con la última dictadura en crímenes de lesa humanidad, además relacionados a la Sociedad Rural, escenario en el que estamos hoy. La otra empresa es Celulosa Argentina. Su directivo es el terrateniente y miembro de la Unión Industrial José Urtubey, conectado con la causa Panamá Papers”. La intervención de Saccomanno, que provocó todo tipo de reacciones, denunció también la continuidad de “las políticas extractivas” de “expoliación y entrega de recursos”, cuyo resultado es que “nuestro país ha superado el 40% estadístico de pobreza y que la línea de hambre es impiadosa”. Señaló también “la situación siempre precaria de los docentes en el país, donde fue asesinado Carlos Fuentealba y en los últimos años otros maestros murieron por la explosión de las garrafas en escuelas convertidas en comederos”. Finalmente, Saccomanno se cuestionó: “corresponde preguntarse si un chico con hambre está en condiciones de asimilar conocimiento cuando no ha asimilado alimento”. Desde Izquierda Socialista y el FIT Unidad respondemos categóricamente que no. Por eso enfrentamos el acuerdo de ajuste, saqueo y sometimiento pactado por el gobierno y el FMI, y exigimos el no pago de la deuda externa para volcar esos recursos a resolver las urgentes necesidades populares, entre ellas, el desarrollo y acceso a la educación y a la cultura que hoy están vetadas para la amplia mayoría de la sociedad.
Escribe José “Pepe” Rusconi
Cuando el 12 mayo de 1977 me enteré del secuestro, sucedido el día anterior, de tres de mis compañeros del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) era inevitable imaginar el desenlace. Estábamos en tiempos de la dictadura militar que reprimía a sangre y fuego.
Ellos eran Julio Matamoros (el “Bocha” de veintiún años), estudiante de Derecho y luego empleado bancario, Mónica de Olazo (“Moniquita” de dieciocho años), estudiante, y su pareja Alejandro Ford (el “Negro” de veinte años), egresado de la Escuela de Bellas Artes, ex dirigente de la Juventud Peronista (UES) y reciente trabajador de la destilería de YPF de La Plata.
Formábamos parte de una célula del PST, que era el organismo de base de nuestra organización durante la dictadura, donde los militantes hacíamos nuestras discusiones y planificábamos las tareas.
Tras el 11 de mayo, nunca supimos más de ellos hasta que, pasados treinta y seis años del secuestro, el Equipo Argentino de Antropología Forense los identificó en una fosa común del Cementerio de Ezpeleta, enterrados como NN. Nos enteramos que estuvieron en varios Centros Clandestinos de Detención y finalmente fueron fusilados frente a la Comisaría de esa localidad simulando un enfrentamiento. Ellos dieron su vida por la revolución socialista.
Con ese recuerdo, cuando veo a las nuevas camadas de jóvenes compañeros y compañeras que trabajan en la construcción del partido, una herramienta revolucionaria como Izquierda Socialista, los veo a ellos continuando con esa tarea y pienso que su muerte no fue en vano.
Pasaron cuarenta y cinco años y los recuerdo con pesar, pero también con aquella alegría que nos caracterizaba. Alegría propia de los jóvenes y de aquellos que luchan con las tremendas ganas de cambiar esta terrible realidad social capitalista por la de un mundo más justo, un mundo socialista.
Seguimos exigiendo justicia. Mónica, Alejandro y Julio, ¡hasta el socialismo siempre!