La Dirección del Hospital Garrahan anunció un incremento del 61% sobre la asignación básica (salario básico más dedicación funcional). El primer cobro incluirá un retroactivo respecto del sueldo de octubre. En la publicación oficial afirman que el bono sigue.
Sin admitirlo, el gobierno empieza a aplicar parcialmente la ley votada en el Congreso. Es un extraordinario triunfo de la lucha del Garrahan, que conmovió a la Argentina durante meses. Es, a la vez, una derrota de Milei, Lugones y la gestión del Garrahan, que se jugaron a reventarnos sistemáticamente sin lograrlo.
En el país de las paritarias al 1%, la huelga del Garrahan reventó ese techo a fuerza de una pelea incansable. Asambleas generales sin distinción de afiliación, tarea o sector; paros; movilizaciones; festivales; acciones de visibilización y un sinfín de hechos que tuvieron como protagonistas a los trabajadores y trabajadoras del hospital, acompañados por un apoyo popular sin precedentes.
Es total el contraste entre los resultados obtenidos por la metodología del Garrahan (sindicatos combativos, unidad en la asamblea general, planes de lucha) y la ruina de salarios a la baja y despidos cuando domina la burocracia sindical.
Naturalmente, este gigante triunfo no oculta las barbaridades que hizo y sigue haciendo la patronal del Garrahan. Reclamamos que devuelvan los salvajes descuentos por ejercer el derecho a huelga. Exigimos la anulación de las causas de Pirozzo contra ATE y APyT, que buscan criminalizar la protesta. Nos preparamos para la lucha por las condiciones de trabajo, que están mal y buscan empeorar reforma laboral mediante.
Pero lo hacemos desde un triunfo histórico que merecemos festejar. Nadie nos regaló nada: lo arrancamos organizados, peleando, con los métodos propios de nuestra clase trabajadora, unida sin distinción de tarea o sector.
¡¡¡Viva la lucha del Garrahan!!!
JUNTA INTERNA ATE GARRAHAN
Escribe Propuesta Socialista (Panamá), Movimiento al Socialismo (México), Movimiento Socialista de Trabajadoras y Trabajadores (República Dominicana), Unidad de Izquierda Revolucionaria (Colombia) y Partido Socialismo y Libertad (Venezuela)
1 de noviembre de 2025. Declaración conjunta de Propuesta Socialista (Panamá), Movimiento al Socialismo (México), Movimiento Socialista de Trabajadoras y Trabajadores (República Dominicana), Unidad de Izquierda Revolucionaria (Colombia) y Partido Socialismo y Libertad (Venezuela), secciones de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional
El gobierno ultraderechista de Donald Trump ha desplegado una descomunal fuerza militar en el Caribe y el Pacífico: más de diez mil soldados, buques de guerra, submarinos, helicópteros y bombarderos estratégicos, sumando el portaaviones USS Gerald Ford. Este despliegue, el mayor desde la invasión de Panamá en 1989, utiliza a Panamá y Puerto Rico como centros de operaciones y logística, y lo justifican con el pretexto de la “lucha contra el narcotráfico”. En realidad, forma parte de una contraofensiva imperialista que ya ha dejado decenas de víctimas con bombardeos extrajudiciales en aguas internacionales frente a Venezuela, Colombia, República Dominicana y México, y que se constituye en una nueva amenaza imperialista contra los pueblos del Caribe y América Latina.
Esta acción bélica en el Caribe y el Pacífico es parte de una política global del imperialismo estadounidense que busca revertir su crisis de dominación, que es parte de la crisis global del capitalismo imperialista, y reimponer su control global frente al avance de otras potencias. Estados Unidos está sumido en una profunda crisis de dominación, con expresiones en el orden político, económico y militar. Desde la derrota en Vietnam no se han podido recuperar, y esta situación se ha agravado con la salida apresurada de Afganistán, después de 20 años de ocupación de ese país.
La política de Trump intenta intensificar el saqueo de las semicolonias, la imposición de acuerdos unilaterales y la represión de cualquier disidencia. De ahí su guerra de aranceles, su política migratoria racista, los ataques a los derechos de las mujeres y disidencias, e incluso las amenazas de apropiarse del Canal de Panamá, que resultó en la entrega de la soberanía por parte del presidente José Raúl Mulino, con la firma del llamado Acuerdo de Entendimiento con Estados Unidos, que no sólo restablece las bases militares, también el paso expedito por el Canal y la exoneración del pago de peaje a los buques de guerra estadounidenses y sus auxiliares, peaje que tendrán que pagar los panameños y panameñas.
A inicios de su gobierno, Trump manifestó su intención de anexarse Groenlandia, colonia danesa donde el movimiento independentista es mayoritario, en una clara ofensiva sobre la Unión Europea, o incluso convertir a Canadá en su “estado 51”. Bravuconadas que no puede concretar.
Por otra parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, delineó en una entrevista de febrero de este año el repliegue táctico yanqui al reconocer en febrero que EEUU no era la única potencia imperialista y que debía priorizar los asuntos de los que se ocupa, incluso refiriéndose a la realidad actual como un “mundo multipolar”, a diferencia de la “unipolaridad” post-Guerra fría. Ese es el marco del recrudecimiento de su ofensiva hemisférica, que abarca la militarización del Caribe, los bombardeos de embarcaciones civiles, las sanciones a Petro y otros funcionarios colombianos, la declaración del régimen venezolano como un “cartel del narcotráfico”, la aprobación de una fuerza de la ONU para la ocupación de Haití y las amenazas de bombardeo contra Venezuela y Colombia.
Es importante señalar que el gobierno de Claudia Sheinbaum en México, país que sufre la ofensiva trumpista, mantiene una política de “defensa de la soberanía” en el discurso, mientras cede casi incondicionalmente a las exigencias de Donald Trump, buscando un supuesto “trato preferencial” en su relación comercial con Estados Unidos, permitiendo con su silencio cómplice las agresiones a países que considera “hermanos”, como Cuba, Venezuela y Colombia.
Hay contradicciones en el seno del establishment imperialista. Senadores republicanos y demócratas han denunciado los bombardeos y las posibles operaciones encubiertas de la CIA en Venezuela. Incluso en la extrema derecha trumpista hay críticas entre quienes llaman a concentrarse en la represión interna en vez de involucrarse en nuevas guerras. Asimismo, medios estadounidenses hablan de la inminencia de un ataque a Venezuela pero Trump lo desmiente, evidenciando la crisis y contradicciones en el seno del imperialismo.
Hasta el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, Volker Türk, se vió obligado a declarar que los bombardeos en el Caribe son ilegales.
Estados Unidos continúa brindando apoyo total a Israel y al genocida Netanyahu en la limpieza étnica contra el pueblo palestino, así como a gobiernos serviles como el de Javier Milei en Argentina, sumido en una aguda crisis política y económica, a quien intenta sostener mediante préstamos que significarían un mayor sometimiento del país a los intereses yanquis.
Trump amenaza a Venezuela con un eventual ataque, mientras persigue política y judicialmente a Gustavo Petro — al incluirlo en la Lista Clinton— y respalda la bárbara represión policial y militar en las favelas de Brasil, adelantada por el alcalde ultraderechista de Río de Janeiro, Claudio Castro, mientras el gobierno del presidente Lula se limita a dar declaraciones y a buscar “dialogar” con el gobernador bolsonarista, y no moviliza ni toma medidas concretas contra la brutal represión.
Contradictoriamente, mientras amenaza a Venezuela y designa a Maduro como narcotraficante, Trump aprueba licencias para que operen en Venezuela empresas petroleras como Chevron, Sunergon Oil y Shell, y negocia el intercambio de presos norteamericanos por migrantes venezolanos retenidos en la cárcel de Bukele en El Salvador. Potenciales acciones respaldadas por María Corina Machado, dirigente de la oposición burguesa venezolana, quien no ha dudado en respaldar el operativo bélico en el Caribe, y promover una intervención militar en el país con el objeto de sacar a Maduro.
El Partido Socialismo y Libertad (PSL), sección venezolana de la UIT-CI, no apoya al gobierno de Maduro al que considera una dictadura capitalista que bajo un falso discurso socialista reprime y explota al pueblo trabajador; pero repudia la agresión imperialista en las costas de Venezuela, así como algún ataque o intento de invasión militar al país.
A la crisis y contradicciones en el régimen político estadounidense, se suman las crecientes protestas dentro de Estados Unidos. Millones se movilizan bajo la consigna “No Kings”, rechazando la política migratoria de Trump, su deriva autoritaria, los despidos y sus ataques a la educación y la salud públicas.
Las secciones de la UIT-CI en la región caribeña—Propuesta Socialista (Panamá), Unidad de Izquierda Revolucionaria (Colombia), Movimiento al Socialismo (México), Movimiento Socialista de Trabajadoras y Trabajadores (República Dominicana) y Partido Socialismo y Libertad (Venezuela)— repudiamos categóricamente los bombardeos y amenazas estadounidenses. Estos actos constituyen una nueva escalada imperialista contra los pueblos del Caribe y América Latina, y persiguen redoblar el saqueo de los recursos naturales de los países, la sobreexplotación de los pueblos del mundo, y frenar la movilización de masas que jaquea al conjunto del sistema capitalista e imperialista, sumido en su crisis más profunda.
Llamamos a los pueblos del mundo a seguir movilizándose para derrotar las políticas de ajuste y los planes imperialistas de superexplotación. Como han hecho recientemente los jóvenes, los trabajadores y sectores populares en Nepal, Indonesia, Marruecos, Ecuador, Perú, Panamá, las huelgas en Francia o la histórica huelga general de Italia del 3 de octubre de apoyo al pueblo palestino y a la Flotilla Global Sumud. En ese sentido es necesario que las organizaciones sociales, sindicales y populares de América Latina y el Caribe convoquen jornadas, encuentros, concentraciones y movilizaciones en sus respectivos países, tratando de coordinarse para enfrentar las amenazas imperialistas, como se hizo en el pasado con el Alca.
Ratificamos nuestro compromiso de luchar desde una posición autónoma e independiente frente a todos los gobiernos —desde los dictatoriales hasta los autodenominados progresistas— que no enfrentan al imperialismo hasta sus últimas consecuencias. La tarea de los revolucionarios es fortalecer la organización y la conciencia política de los pueblos, por una América Latina unida, socialista y libre de toda dominación imperialista.
¡No a las amenazas intervencionistas contra Venezuela y Colombia y demás países latinoamericanos y caribeños!
¡Basta de bombardeos y asesinatos en aguas del Caribe!
¡No al pago de la deuda externa
¡Fuera los funcionarios y militares de Estados Unidos de los países latinoamericanos y del Caribe!
¡Ruptura de los Tratados de Libre Comercio!
¡Rechazamos la erradicación de los cultivos con glifosato!
¡Basta de minería de extracción desarrolladas por multinacionales extranjeras!
¡No a la lista Clinton y a la persecución judicial!
¡Fuera yankis de Panamá, Puerto Rico y Colombia!
– Propuesta Socialista – Panamá
– Unidad de Izquierda Revolucionaria (UNIR) – Colombia
– Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) – República Dominicana
– Partido Socialismo y Libertad (PSL) – Venezuela
– Movimiento al Socialismo (MAS) – México
– Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI)
1° de noviembre de 2025
Escribe José Castillo, dirigente de Izquierda Socialista/FIT-Unidad
Envalentonado por su triunfo electoral, Milei, el establishment económico y el FMI se juegan a tratar de imponer la reforma laboral. Un ataque total contra los derechos de la clase trabajadora. Los gobernadores, reunidos con Milei, dan el visto bueno.
El presidente ultraderechista Javier Milei se reunió con 20 de los 24 gobernadores. Ahí había peronistas, radicales, del PRO y de fuerzas puramente provinciales. A la salida, fue el propio presidente el que destacó la sintonía: “todos acordaron con el déficit cero”. Y, lo más importante: “hubo un consenso absoluto para la reforma laboral”. Alguien podría cuestionar que esas son las interpretaciones del propio Milei, pero la realidad es que ningún gobernador salió a negar esta afirmación.
Así podemos sacar nuestra primera conclusión, que no es nueva: el super-ajuste que se está llevando a cabo, y las nuevas medidas para profundizarlo, no son sólo producto de La Libertad Avanza. Por eso nos reafirmamos en denunciar que es el programa de Milei, el FMI, Trump y también los gobernadores.
La reforma laboral
El FMI, Trump, el establishment financiero internacional y también las patronales locales, ya hace tiempo que vienen bregando por lo que llaman “las reformas estructurales”. Milei las llama “de segunda generación”. Más allá del nombre se sabe de qué se trata: reforma fiscal (bajar impuestos a las grandes empresas y los ricos, en particular en las provincias, y con eso, junto con la exigencia de déficit cero, obligar a reducir el gasto social, especialmente salud y educación); reforma previsional (aumentar la edad de retiro, bajar los montos de las jubilaciones, eliminar los regímenes especiales como el docente y, finalmente, restaurar las jubilaciones privadas al estilo AFJP); y la reforma laboral.
Vamos a detenernos en esta última, que es por donde, al parecer, el gobierno decidió avanzar primero. El proyecto en danza no es nuevo. Se trata prácticamente de un calco del DNU 70/23, que no está vigente porque fue declarado en su momento como inconstitucional por la Corte Suprema. Hay que definirlo como una auténtica declaración de guerra contra todos los derechos conquistados por la clase trabajadora en décadas de lucha. De imponerse, implicaría que el o la trabajadora argentina quedaría en un estado de desprotección total y a merced de las patronales, retrocediendo más de 80 años. Se pasaría a situaciones de superexplotación como las que se ven actualmente en el sudeste de Asia.
Una obsesión: poder despedir más fácil y más barato
Actualmente, por la vigente ley 20.744, si un trabajador es despedido sin justa causa, le corresponde un sueldo por cada año trabajado. Con la nueva flexibilización, esto se reduce: el máximo que se pagará serán 10 sueldos, no tomándose en cuenta para el cálculo ningún adicional o beneficio, ni el aguinaldo. Encima, el empleador podrá pagar esa indemnización hasta en 12 cuotas. En concreto, a un trabajador o trabajadora con décadas en una empresa se lo podrá echar a la calle pagándoles durante un año un pequeño monto, muy inferior a su salario, y ni un peso más. Un paraíso para las patronales.
Vía libre a la superexplotación
Se elimina el límite de horas de trabajo. Actualmente si se superan las 8 horas, el resto debe pagarse como horas extras (con un adicional del 50%) y si es en día feriado con un 100% más. Eso se reemplaza por el llamado “banco de horas”. La empresa decide cuánto se trabaja y las horas se acumulan mensualmente. Es decirle adiós para siempre a las horas extras. Pero, peor aún, habilita a la patronal a tener a toda hora del día “a su disposición” al trabajador o trabajadora, que siempre puede ser convocado. Así se desorganiza absolutamente la vida de la persona, que ya no podrá organizarse para estudiar, hacer deportes u otra actividad, o algo tan simple como ir a buscar a sus hijos del colegio. También desaparece el descanso semanal tal como se lo conoce, pasándose a un sistema donde habrá un descanso “rotativo”, que puede caer en cualquier día y en el márgen horario que establezca arbitrariamente la patronal.
Como si todo esto fuera poco, se habilita también el fraccionamiento de las vacaciones y que estas puedan ser otorgadas en cualquier momento del año, a discreción de la patronal. De nuevo, implica irse despidiendo de poder planificar vacaciones de verano donde coincidan la pareja y los recesos escolares de los hijos. Todo esto mientras, obscenamente, observamos cómo los ricos y sus hijos llenan en cualquier momento del año los aviones a Disney o a eventos deportivos o artísticos internacionales.
Trabajadoras y trabajadores “más baratos”
Esta es la otra obsesión de las patronales. Se llenan la boca de palabras como “productividad” o “competitividad”, pero lo único que les interesa es poder pagar cada vez menos. Así se habla, cínicamente, de “salario dinámico”. Supuestamente habilita a pagar más por productividad, pero como ninguna empresa piensa abrir sus libros para que los representantes de las y los trabajadores puedan discutir de qué se trata eso, lo concreto es que se aprovechará para fijar un mínimo de ingreso fijo y el resto quedará a arbitrariedad de la patronal. Por si todo eso fuera poco, se habilita a que vuelvan los inconstitucionales “tickets canasta”, de nefasta historia en la década del 90. Para el que no los recuerda: se pagaba una parte del sueldo en “luncheon tickets”, que luego sólo podían ser utilizados en determinados establecimientos, con los que, previamente, las empresas habían firmado convenios, donde se repartían esas ganancias, todo a costa del salario obrero. Para peor, estos tickets canastas no eran considerados parte del sueldo, por lo que no sumaban ni para la jubilación, ni para el aguinaldo ni, obviamente, para el cálculo de una indemnización por despidos.
Un proyecto de ley antisindical y que restringe el derecho a huelga
Se busca reducir al mínimo el poder de autodefensa de la clase trabajadora. Se podrán firmar convenios por empresa, por provincia o por región. Estos tendrán más valor que los convenios nacionales. Obviamente, cuanto más lejano al nacional, más desprotegido estará el trabajador, y por lo tanto, peor resultará. Junto a esto se elimina la “ultraactividad” por la cual un convenio sigue vigente hasta que se firme otro (manera con la que actualmente se defienden ciertos derechos ante el ataque de las patronales).
Finalmente, el nuevo proyecto prácticamente elimina el derecho a huelga, estableciendo un montón de actividades como “esenciales” (salud, educación, transporte, servicios públicos en general) donde se exigirá garantizarse al 75% durante un conflicto. Pero, además, se crea una nueva categoría de “actividades trascendentales” donde se incluye casi toda la industria y otras como la gastronomía, donde se debe garantizar el 50% del servicio. En síntesis, un certificado de defunción para el derecho a huelga.
Una declaración de guerra en toda la línea contra la clase trabajadora. Y la CGT?
Es urgente organizarse y salir a responder. Debe darse a conocer en todos los lugares de trabajo lo que se viene, discutiendo en asambleas, cuerpos de delegados y reuniones de activistas, sacando declaraciones de repudio y preparándonos para enfrentarla.
En ese marco, es más repudiable que nunca que la burocracia de la CGT, más allá de algunas tibias declaraciones de circunstancia “oponiéndose” al proyecto, siga sin mover un dedo, manteniendo su pacto con el gobierno. Y sólo preocupada por el próximo recambio de la cúpula de la Central.
Desde Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda Unidad, y también desde el sindicalismo combativo, insistimos en que, hoy, más que nunca, se impone la necesidad de romper el pacto CGT-Gobierno y organizarnos con un plan de lucha para enfrentar la motosierra, que incluye estas nuevas medidas, de Milei, el FMI, Trump y los gobernadores.
Declaración de la Corriente Socialista de las y los Trabajadores (CST), sección brasileña de la UIT-CI. 29/10/2025
1- La masacre de las favelas de Alemão y Penha, del estado de Rio de Janeiro, con más de 130 asesinatos, forma parte de la política del gobernador bolsonarista Claudio Castro, del estado de Rio, que pretende mantener el genocidio de la época colonial y la dictadura militar. La extrema derecha quiere imponer su proyecto a través de balas, rifles y botas policiales, repitiendo los ocurrido en Eldorado dos Carajás, Corumbiara, Vigário Geral, Candelária y, más recientemente, Jacarezinho y Baixada Santista. Es la «ley y el orden» de las ejecuciones sumarias con disparos en la nuca, puñaladas por la espalda y degüellos. Utilizan el discurso fallido de «lucha contra el crimen y las drogas» para atemorizar a los trabajadores y a la juventud negra, demostrando su servicio a la burguesía y cohesionar al electorado conservador.
2- La masacre ocurrió al mismo tiempo que Trump ataca la soberanía brasileña y lleva a cabo acciones militares contra Venezuela y Colombia con el argumento de «combatir las drogas», lo cual repudiamos; al mismo tiempo que Netanyahu rompe el alto el fuego en Gaza, contra lo cual luchamos. Las técnicas militares de la policía militar son importadas del aparato nazi de Israel. No hay diálogo con esta extrema derecha. Tenemos que enfrentarlos a través de la organización y la lucha unificada en las calles.
3- El gobierno de Lula, el Frente Amplio del PT, el PCdoB, REDE y el PSOL, no es eficaz contra la extrema derecha. Pronuncia discursos correctos, pero hasta ahora no ha convocado ninguna manifestación. Las palabras no bastan. Hay que actuar: poner fin a las operaciones policiales y revocar la ley de drogas. El gobierno del PT de Jerônimo Rodrigues, en Bahía, tiene una de las policías militares más asesinas del país. El gobierno de Lula trata de «dialogar» con el genocida Claudio Castro, a través del ministro Ricardo Lewandowski. Esto es fruto de la política de conciliación de clases del gobierno de Lula y el PT con los patrones, la Faria Lima (un importante distrito financiero de São Paulo), sectores reaccionarios como Mucio y pactos conservadores con los gobernadores.
4- El gobernador Claudio Castro se esconde tras el discurso de la lucha contra «el crimen» y las «drogas», una gran falacia para instaurar el miedo en la población de las favelas, ya que los militares que controlan los territorios, los grandes barones del tráfico de armas y drogas, conviven muy bien con los gobiernos y financian los proyectos electorales de los principales partidos de Río de Janeiro y de la actual república de los ricos. Los que se benefician del negocio capitalista que alimenta las fortunas de los multimillonarios cariocas y de Faria Lima. No en vano, recientemente el diputado estatal Thiago Raimundo dos Santos Silva, conocido como TH Joias, del MDB —diputado de la base del gobierno de Castro— fue detenido por su implicación en el tráfico de drogas, la corrupción y el lavado de dinero, y se sospecha que el diputado tiene vínculos con el Comando Vermelho. Lo que confirma que los verdaderos delincuentes están en el poder: en el palacio de Laranjeiras, en la ALERJ. Y nunca podemos olvidar que el exjefe de la Policía Civil de Río de Janeiro es uno de los artífices del asesinato de Mariela Franco. Durante décadas, la guerra contra las drogas en Río de Janeiro ha servido de pretexto para aplicar una política de genocidio y encarcelamiento masivo contra la población marginada, y en especial contra la juventud negra. El discurso del gobernador intenta ocultar que no es capaz de dar respuesta a los problemas de la población trabajadora: el desempleo, la falta de vivienda, la crisis de la sanidad pública, la seguridad pública y la educación. Solo con políticas sociales puede mejorar la situación de la clase trabajadora. La lucha contra las mafias, los megatraficantes de armas y los cárteles del narcotráfico debe llevarse a cabo mediante el refuerzo de la vigilancia, las acciones de inteligencia y una mejor preparación para hacer frente y castigar a estas bandas, cuyas ramificaciones se encuentran dentro del palacio Laranjeiras, la ALERJ, el ayuntamiento, la cámara de concejales, los tribunales, la policía militar y la policía civil y el Congreso Nacional.
5- No podemos aceptar que la «guerra contra las drogas» asesine a niños, jóvenes, mujeres y personas negras. Tampoco podemos aceptar «operaciones» que invaden las casas de los barrios marginales aterrorizando a la población. La estrategia prohibicionista basada en la represión no resuelve nada y genera más problemas: significa el encarcelamiento y el exterminio de la juventud de las favelas. Todo esto se agravó con la Ley de Drogas a nivel federal, sancionada en 2006 por los gobiernos del PT y refrendada por la Suprema Corte de Justicia en febrero de 2025, cuando reajustó la ADPF de las favelas, que en la práctica confiere a la propia policía la función de definir la magnitud de la fuerza empleada en las operaciones. Defendemos la legalización de las drogas, al igual que ocurre con el alcohol y el tabaco. Esto significa reconocer el uso de estas sustancias, con fines medicinales o recreativos, sin necesidad de represión policial. Tratar la dependencia de las sustancias psicotrópicas como parte de la salud pública. Una medida eficaz para acabar con el mercado paralelo que alimenta los beneficios de las empresas capitalistas del tráfico, cuyos beneficios multimillonarios financian a los políticos tradicionales.
5.1– Defendemos las políticas de reducción de daños del Sistema Único de Salud (SUS). Una política que aborda el consumo de drogas y sus efectos desde una lógica humanizada. Al minimizar los daños relacionados con el consumo de drogas, para aquellos que no quieren o no pueden dejar de consumir en un primer momento, la reducción de daños fomenta la autonomía y la inclusión social. A diferencia de la reducción de daños, el modelo de abstinencia y prohibicionista implica una concepción moralista y de criminalización de las drogas, que desarrolla el genocidio de la «guerra contra las drogas». La verdadera guerra es contra la población negra que sufre masacres como las de Alemão y Penha.
6- Es necesario responder de manera unificada en las calles. La autoorganización que permitió recuperar e identificar a las personas ejecutadas en Serra da Misericórdia, exponer violaciones de los derechos humanos como se hizo en Vigário Geral, fue un primer paso importante. La indignación popular durante la retirada de los cuerpos en Penha y hacer eco del legendario Rap de Cidinho y Doca, fue otro paso positivo. La manifestación en Penha, con la pancarta «Claudio Castro, asesino terrorista», es otra prueba de ello. La fuerza obrera, popular y democrática se vio en las manifestaciones del 21 de septiembre. La lucha impuso el fin de la PEC de la delincuencia y garantizó la aprobación de la exención del impuesto sobre la renta hasta 5 mil reales. Fue el resultado de la unidad de la CUT y la CTB; el MTST y la UNE; el PSOL, el PT y el PCdoB; y, sobre todo, del compromiso de artistas como Caetano, Gil, Chico, Djavan, Paulinho da Viola, Chico Cesar, Duda Beat, Daniela Mercury, Fernanda Takai, Nanda Costa, Djonga y DonL. Es urgente retomar esta articulación para repudiar el genocidio de Alemão y Penha. Defendemos una amplia unidad a través de la Coalición Negra por los Derechos, MNU, UNEAFRO, asociaciones de vecinos de las favelas y movimientos de derechos humanos. Por eso nos sumamos a las acciones en el Buraco do Lume hoy, 29 de octubre, y a las reuniones para organizar movilizaciones en Río de Janeiro y a nivel nacional. En São Paulo nos sumamos al acto convocado de manera unificada por el movimiento negro el 31/10, a las 18h, en el MASP. Debemos repetir la unidad del 21 de septiembre: ¡jornada de luchas contra las matanzas policiales y el genocidio contra el pueblo negro!
7- La CST defiende:
– ¡Medida provisional que prohíba la militarización de las favelas y todas las operaciones policiales en los suburbios! ¡Revocación de la ley de drogas! ¡Legalización de las drogas!
– Ruptura de relaciones con los nazis de Israel. Prohibición del uso de técnicas y armas israelíes en el territorio nacional.
– Aplicar la ley de reciprocidad contra EE. UU. y sus multinacionales. Repudiar la agresión a la soberanía venezolana y colombiana.
Corriente Socialista de las y los Trabajadores (CST), sección brasileña de la UIT-CI
29/10/2025
El Frente de Izquierda Unidad realizó una gran elección. Logró 915.000 votos para diputados a nivel nacional. Fue tercera fuerza en CABA y la provincia de Buenos Aires. Obtuvo tres bancas, una en CABA encabezada por Myriam Bregman y dos en la provincia de Buenos Aires, con Nicolás del Caño y Romina del Plá. Bancas que, como ya es tradición, serán rotativas entre todas las fuerzas del FITU, por lo que también serán ocupadas por nuestros compañeros y compañeras de Izquierda Socialista Juan Carlos “Gringo” Giordano, Mónica Schlotthauer y Mercedes de Mendieta.
Debemos recordar que estas bancas se suman a la obtenida en las elecciones legislativas de CABA y las dos que el Frente de Izquierda Unidad ya obtuvo para la legislatura bonaerense del 7 de septiembre.
El resultado electoral muestra que hay una franja obrera y popular, de trabajadoras y trabajadores, de la juventud, del movimiento de mujeres y disidencias, de las jubiladas y jubilados que sigue votando y apoyando al FITU como salida de fondo. Ante un gobierno ultraderechista que hoy aparece como ganador, pero que no puede ocultar sus muchas contradicciones. Porque a pesar de la imagen de como queda el mapa de colores tras la elección, sacaron el 15% menos de votos que hace dos años. Todo en medio de un “salvataje” ejecutado por el gobierno de Trump, que sólo favorece a los banqueros, los especuladores financieros, los buitres de la deuda externa y los ricos, y para nada al pueblo trabajador.
Tampoco podemos olvidar que el triunfo del gobierno de Milei fue una consecuencia de la política de “gobernabilidad” de los Pichetto, de la UCR, de la Coalición Cívica. Y también del peronismo, que se jugó a “dejar correr” el ajuste y la motosierra para supuestamente después capitalizar la bronca electoralmente. Con una burocracia de la CGT traidora, que llevó adelante un vergonzoso pacto con el gobierno, dejando aislados a los que salieron a luchar.
Desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad decimos que desde mañana mismo tenemos que ponernos de pie para seguir enfrentando a la motosierra, al plan de entrega y ajuste de Milei, Trump, el FMI y los gobernadores. Junto al sindicalismo combativo. Mientras seguimos peleando por una salida de fondo, por un programa alternativo obrero y popular, que comienza por romper con el FMI y con todos los lazos políticos y económicos que nos atan a Trump y al imperialismo yanqui, dejando de pagar la deuda externa y poniendo todos nuestros recursos al servicio de resolver las más urgentes necesidades populares.
El voto al Frente de Izquierda Unidad también es un respaldo a la causa palestina contra el genocidio del Estado sionista de Israel, que vergonzosamente tiene como uno de sus aliados principales al presidente Milei. Por eso, orgullosamente, el FITU obtuvo sus votos siendo la única fuerza que se movilizó incondicionalmente planteando “Palestina libre, del río al mar”.