Escribe José Castillo, dirigente de Izquierda Socialista/FIT Unidad
En un comunicado conjunto del Banco Central de la República Argentina y la Secretaría del Tesoro de Estados Unidos se acaba de anunciar la firma del swap de monedas entre los dos países. Es la ratificación del aumento de la semi colonización de nuestra economía, y de la luz verde para el saqueo de nuestras riquezas.
¿Qué significa exactamente este swap? Empecemos diciendo que no se trata de ninguna “ayuda” a la Argentina por parte del imperialismo yanqui. Ni un dólar “fresco” entrará a nuestro país. Se trata, en última instancia, de que el Estado yanqui opera como un garante en última instancia de que los buitres especuladores de la deuda externa cobrarán ante cada uno de los próximos vencimientos.
Siendo bien concretos: cuando en enero se dé el vencimiento de 4.600 millones de dólares, se “activará” el swap por ese monto. O sea, si el gobierno ultraderechista argentino no tiene los dólares para pagarlos, lo paga Estados Unidos. Y el estado argentino pasará a deberle ese monto ya no a los acreedores privados sino directamente al tesoro yanqui. Obviamente, luego habrá que devolverlo, más los intereses incluidos. Así, no se trata de ningún “regalo” o “ayuda”, sino de una nueva vuelta de rosca a la bola de nieve sin fin de la deuda externa.
Si sumamos todos los vencimientos de deuda en moneda extranjera de bonos en propiedad de buitres especuladores de los próximos dos años, ellos suman, exactamente ¡20.000 millones de dólares! Esto quiere decir que el 100% del swap está a disposición de garantizar esos pagos.
Los negocios de los amigos de Bessent
En la Argentina, la deuda externa es la mayor estafa del último medio siglo. Generada durante la dictadura genocida, y luego reconocida, pagada y aumentada por todos los gobiernos posteriores sin excepción, generó miles de millones de dólares en super-ganancias para los grandes especuladores internacionales. Por eso decimos que es ilegal, inmoral, ilegítima, fraudulenta y además, impagable.
Pero la estafa y los negociados específicos de este swap han llegado a generar un escándalo en los mismos Estados Unidos. Lo ha denunciado en el New York Times, el premio Nobel de Economía Paul Krugman. Sucede que viejos conocidos y clientes del propio Scott Bessent (de su paso anterior de jefe privado de especuladores, cuando conoció a sus colegas Caputo y Daza, ministro y vice de Economía de nuestro país) estarían sobre-comprados en bonos argentinos, y quieren evitar que caigan de precio y, ni que hablar, que entren en default. ¿Quiénes son? Viejos conocidos de la Argentina: Black Rock, Pimco, Fidelity (los mismos de la negociación del canje 2020 de Martín Guzmán), más los nuevos Stanley Druckenmiller y Robert Citrone. Este último, dueño del fondo Discovery Capital Management, además de haberse reunido especialmente con Milei hace unos meses, es el jefe del “asesor” yanqui Barry Bennet quien estuvo reunido la semana pasada con Santiago Caputo, exigiendo “gobernabilidad” a La Libertad Avanza para continuar con la motosierra después de las elecciones.
¿Cuál es la salida?
No hay ningún salvataje a nuestro país, sino a los buitres especuladores para que sigan ganando. Ante esta realidad, el peronismo, que hace discursos indignados, no ofrece solución alguna. La propia Cristina Fernández salió el pasado 17 de octubre a denunciar que es “lo que ya vimos, la historia de siempre”.
Sin embargo, luego de este diagnóstico, el peronismo insiste en recorrer el camino trillado de siempre. Dicen que es “infantil” romper con el FMI, vuelven a repetir que se puede negociar con los acreedores de otra manera, más “adulta”, y vuelven a vender que se puede pagar y, a la vez, redistribuir la riqueza. Nada de eso va a pasar, ya sabemos como termina, con más ajuste contra el pueblo trabajador, a partir de la experiencia del gobierno de Alberto, Cristina y Massa.
Por eso, volvemos a insistir: la única salida sólo la plantea el Frente de Izquierda Unidad. Pasa por dejar de pagar la deuda externa, romper con el FMI y con todos los lazos políticos y económicos que nos someten al imperialismo. De eso se trata. Razón demás para votar el próximo domingo 26 al Frente de Izquierda Unidad.
Finalizaron las elecciones del Centro de Estudiantes y CAI.
Queremos agradecer a todxs lxs estudiantes que se acercaron a participar, fiscalizando, repartiendo volantes y yendo a votar.
También queremos felicitar a la agrupación Construcción y Acción por la elección que llevaron adelante.
Llamamos a toda la comunidad educativa a salir con un mismo puño en defensa de la Educación Pública.
Resultados finales:
CENTRO DE ESTUDIANTES TOTAL DE VOTOS : 511
Estudiantes en Marcha: 316
Construcción y Acción: 195
CAI TOTAL DE VOTOS : 514
Estudiantes en Marcha: 315
Construcción y Acción 197
Estudiantes en Marcha
Conducción del Centro de Estudiantes y CAi
Se presentó la lista Multicolor en Ademys
Con 760 avales de afiliadxs se presentó la lista Multicolor conformada por compañeres de Lista de Maestres y Profesores, la Corriente Nacional 9 de abril y Alternativa Docente.
Lamentablemente lxs compañerxs de Tribuna Docente, rompieron públicamente con la Multicolor -actual dirección del Sindicato- sin expresar diferencias con el programa -que votamos en Asamblea de Memoria y Balance por unanimidad hace pocos meses. Pretenden debilitar a la conducción del sindicato en el momento donde más se necesita la unidad para luchar contra la ultraderecha de Milei y Jorge Macri.
En este marco es que desde el Frente Multicolor reafirmamos el rumbo y el fortalecimiento de Ademys como sindicato independiente, democrático y combativo más que nunca. Estos dos años de gobierno de Javier Milei y del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de Jorge Macri, encontraron a Ademys, su conducción Multicolor y a la docencia en la primera línea de la resistencia, como ningún otro sindicato docente y conducción gremial en la Ciudad.
En unidad, construimos un sindicato que se prepara organizando a la docencia para las luchas del presente y las que se vienen: con más afiliadxs, delegadxs, con asambleas, mandatos y creciendo desde cada escuela.
Mariana Scayola Secretaria General
Federico Puy Secretario de Prensa
Vanesa Gagliardi Secretaria de Acción Social
Eugenio Ariza Sec. Gremial
Andrea Bohus Sec. De cultura
Soledad Mosquera Vocal
Ailén Beraldo Vocal
Matias Kiejzik Vocal
Escribe Guido Poletti, Izquierda Socialista/FIT Unidad
El gobierno de Milei le entregó el manejo de la política económica argentina al Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Las decisiones económicas ya no dependen de leyes o decretos del presidente o de resoluciones del Ministerio de Economía o del Banco Central. Lo que define son los “tweets” (mensajes en la red X) de Scott Bessent.
Lo vimos a Milei mendigar y arrastrarse rastreramente ante Trump. El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, pasaron la mayoría de los últimos quince días en los Estados Unidos dando “explicaciones” y prometiendo más y mayor sometimiento a los buitres financieros yanquis. En algunos casos directamente se los interroga mientras se transmite en directo por YouTube, como sucedió en la reunión organizada por el FMI para los “inversores” (léase especuladores de Wall Street y buitres de la deuda externa).
El casino de los ricos
Scott Bessent, dice un día que hay 20.000 millones de dólares en un swap. Al otro que el Tesoro yanqui interviene vendiendo dólares para que éste no se dispare. Luego Trump somete la ayuda a la condición de que Milei “gane las elecciones”. Al día siguiente Bessent sale a aclarar y avisa que el Tesoro volvió a vender dólares en la Argentina y agrega que habría un mayor apoyo, que llevaría la “ayuda” de 20.000 a 40.000 millones. Aparece después otro mensaje que habla de una nueva intervención yanqui en el mercado cambiario argentino.
Por supuesto, todo esto es sin ninguna precisión mayor, sin que nadie sepa cómo sucede en concreto, ya que ni siquiera se informa oficialmente los montos de intervención yanqui en los dólares. Conclusión: la política económica del país está “intervenida” por Scott Bessent. Él es el verdadero ministro de Economía y presidente del Banco Central. La semi colonización y sometimiento de nuestro país toca límites nunca alcanzados. Supera obscenamente el ya clásico sometimiento a las exigencias del FMI.
Todo esto, cabe aclararlo, tiene como resultado que cada una de estas supuestas “ayudas” no son tales, sino aumentos de la bola de nieve infernal de nuestra deuda externa. Mientras los especuladores y buitres locales y extranjeros que operan sobre el mercado financiero local viven en un casino. Son apuestas, unos se quejan porque otros logran “información privilegiada” de algún funcionario local o extranjero, ganando o perdiendo, pasan de manos en minutos miles de millones de dólares.
El drama de los pobres
Mientras esto cubre los titulares de las noticias, el pueblo trabajador y sectores populares siguen viviendo en el infierno de salarios y jubilaciones pulverizadas, de una recesión creciente, del drama de la desocupación que aumenta. Son millones los que viven con la realidad cotidiana que la plata no alcanza, con el sobreendeudamiento para comprar comida o pagar servicios, con el miedo a perder el trabajo, o la desesperación por trabajar de lo que fuera más horas, para sacar de cualquier lado una moneda de más para poder vivir.
La exigencia yanqui
El gobierno ultraderechista de Milei es entreguista y se felicita de su entrega total y absoluta al imperialismo: “estamos incondicionalmente con los Estados Unidos y su gobierno”, afirmó el propio presidente.
Ya conocemos las exigencias que siguen para después de las elecciones: más ajuste, reforma laboral, previsional y fiscal, prioridad para empresas yanquis en la entrega de nuestros recursos al saqueo imperialista y apertura a bases militares yanquis en nuestro territorio. Más lo que ya está sucediendo: que la decisión cotidiana de la política económica, hasta el extremo de cuál va a ser el valor de la tasa de interés de un préstamo, depende de un mensaje de Scott Bessent.
Pero Trump, Bessent y el FMI exigen más: que haya “gobernabilidad”. Esto se traduce en que el gobierno de Milei se abra a buscar aliados patronales, y no sólo entre el PRO, sino también en el mundo de los gobernadores e incluso sobre sectores del peronismo.
Un asesor del gobierno yanqui, llamado Barry Bennet, estuvo en Buenos Aires, reunido con el miembro del triángulo de poder Santiago Caputo. Juntos fueron a ver a políticos patronales de todo el arco opositor. La demanda yanqui es clarísima: construir mayorías para que vuelvan a aprobarse herramientas para ajustar más como fue el año pasado con la Ley Base.
Es muy importante entender lo que se está jugando. El gobierno de Milei está en medio de una crisis abierta, con una bronca popular creciente en su contra que ya se expresó electoralmente el 7 de septiembre y que seguramente se repetirá el 26 de octubre. El pueblo trabajador, con su voto y con las movilizaciones en la calle le propinó importantes derrotas al gobierno.
El peronismo no es solución
Por supuesto, el peronismo busca canalizar electoralmente la bronca al gobierno. Se presenta como la alternativa para “frenar” a Milei. Pero la realidad es que ésto no es así. El peronismo, con sus distintos candidatos provinciales (pero principalmente a través de sus referentes nacionales: Cristina Fernández, Axel Kicillof y otros) viene sosteniendo que es “infantil” romper con el FMI, o suspender los pagos de deuda externa. Se presentan como los que son capaces de llevar adelante una relación “distinta”, “inteligente” con el gobierno de Trump. Están diciendo lo mismo que en su gobierno sostenían Alberto Fernández, Cristina y Sergio Massa: que es posible un acuerdo con el Fondo con un plan económico “progresista”, con distribución de la riqueza.
En estos dos años de gobierno de Milei, la actuación de diferentes sectores del peronismo ha demostrado que no hay ninguna garantía de que no repitan lo que ya pasó: que en nombre de la “gobernabilidad” haya diputados y senadores que, con cualquier excusa, se den vuelta y voten para Milei en el Congreso, o se ausenten para garantizar los números que sostienen un veto o mil y una maniobras semejantes. O lo que se sigue dando en el terreno de las luchas, con una CGT que continúa mirando para otro lado y sosteniendo su pacto con el gobierno para dejar pasar el superajuste.
Todo eso es exactamente lo que exige el imperialismo yanqui y el FMI. Que se vuelva a construir una “oposición amigable” que ayude al gobierno a seguir adelante con más ajuste.
Votá al Frente de Izquierda
A los que buscan golpear y castigar al gobierno con la meta de derrotar el plan motosierra, a los millones que dicen que Milei no va más, les decimos que no es solución votar al peronismo. Fuerza Patria se viene postulando para gobernar con un programa no muy distinto al que fracasó en 2019-2023.
Por eso insistimos que la única opción para enfrentar la motosierra y la entrega es el Frente de Izquierda Unidad. Y llamamos a votarlo, para fortalecer a la única bancada que no se vende y que acompaña todas las luchas para que triunfen. Además, es la única fuerza que tiene un programa alternativo, obrero y popular, que plantea romper con el FMI y con todos los condicionamientos políticos y económicos que nos atan al imperialismo y dejar de pagar la deuda externa. De allí saldrá la plata para el Garrahan, para las y los jubilados, para las personas con discapacidad, para la universidad y, en suma, para resolver todas y cada una de las urgentes necesidades populares.
Escribe Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI)
14/10/2025
Desde Egipto, luego de pasar por Israel, Donald Trump anunció al mundo el inicio de “la era dorada de Medio Oriente”, y que “por fin tenemos paz”. Trump no se cansó de mostrarse como el supuesto gran pacificador mundial y de alardear de que “este el amanecer histórico de un nuevo Medio Oriente”. Lo hizo rodeado de los representantes de varios de gobiernos burgueses árabes y musulmanes y de gobernantes imperialistas europeos como Macron de Francia, Meloni de Italia, Starmer del Reino Unido y Pedro Sánchez del estado español.
El documento, titulado “La Declaración Trump por la paz y prosperidad duraderas”, lleva las firmas de Trump; del presidente egipcio, Abdel Fattah Al-Sisi; del jefe de Estado turco, Recep Tayyip Erdogan; y del emir de Qatar, Tamim bin Hamad al-Thani.
Llamativamente ni estuvieron presentes ni firmaron la declaración, el gobierno de Israel y la dirección de Hamas, los principales protagonistas. Esto muestra que el “plan de paz” no tiene bases sólidas ni es aceptado en realidad por el propio estado sionista.
Desde la UIT-CI, nos adelantamos a decir que este supuesto acuerdo de paz no tiena nada de paz sino que es el intento de imponer una nueva colonizacion de Gaza. Son 20 puntos que pretenten instalar un protectorado del imperialismo en su conjunto y del estado genocida de Israel.
Tambièn es un intento de Trump se salvar a Netanyahu en medio del enorme y creciente aislamiento mundial del sionismo israelí. Millones salen a las calles a repudiar el genocidio y a apoyar la causa palestina. Hubo dos huelgas generales inéditas en Italia (22/9 y 3/10), con marchas multitudinarias, en apoyo al pueblo palestino y en defensa de la històrica Flotilla Global Sumud. Històrica flotilla porque por primera vez se llegò a màs de 50 barcos con cerca de 500 tripulantes de 44 paìses. De la cual hizo parte una delegaciòn de la UIT-CI. Medio millón de personas se movilizaron en Londres el 12/9. Se realiza una huelga en el estado español el 15/10. Todo esto es lo que obliga a Trump a que haga la maniobra del “plan de paz” pretendiendo mostrar a los Estados Unidos y a su persona como los “garantes de la paz” en Medio Oriente. Cuando en realidad son los històricos sostenedores del estado genocida de Israel y promotores de todas las agresiones militares imperialistas en la regiòn y el mundo.
Tal es la crisis de Israel y su gobierno criminal, que luego de dos años de bombardeos, destrucción masiva y miles de muertes palestinas no pudo cantar victoria. Y Trump tuvo que inventar un supuesto plan de paz. Aparece como un salvavidas a Netanyahu después de que se escenificara en la sesión casi vacía de la ONU el mayor aislamiento internacional de toda la historia de Israel. Es un resultado directo de la creciente presión sobre los gobiernos del movimiento de masas mundial en solidaridad con el pueblo palestino, que les exige aislar a los genocidas y sus cómplices. El plan se presenta cuando vence el plazo que dio el gobierno israelí a sus tropas para conquistar Ciudad de Gaza y está lejos de conseguirlo, sin tampoco poder liberar rehenes, y cuando hay signos de agotamiento y dificultades de reemplazo de las tropas sionistas.
El mismo Trump lo dijo abiertamente en su discurso en el parlamento israelí: “Una Gaza en escombros y niños muriendo de hambre habían dejado tan por los suelos el nombre del primer ministro israelí que no quedaba más opción que ponerle fin. Le dije: ‘Bibi (Netanyahu) serás recordado por esto (el plan de paz) mucho más que si hubieras seguido con esto así, matando, matando” (Clarin, Argentina, 14/10/2025).
La primera fase del “plan de paz” es una tregua con un alto al fuego, liberación de los rehenes, de casi 2000 prisioneros/as palestinas, retirada del ejército sionista del 47% del territorio de Gaza, y entrada de ayuda humanitaria. Miles de palestinas han salido a las calles a festejar el alto el fuego, e inmediatamente, centenares de miles han emprendido el regreso hacia el norte de Gaza.
Los y las palestinas toman un respiro, mientras crecen las cifras de destrucción y muerte provocados por la maquinaria asesina que ha recurrido a todos los crímenes imaginables. Estos hechos son una pequeña pero importante victoria del pueblo palestino que sufre un genocidio, hambruna y un plan de limpieza étnica.
Sabe el pueblo palestino que solo es una tregua parcial y que el sionismo puede retomar en cualquier momento sus crímenes. Ya Israel firmó o aceptó otros “acuerdos de paz”, como el de marzo del 2025, que rompió unilateralmente, cuando se tenían que retirar de Gaza. Una demostración de lo mentiroso y endeble de la “paz de Trump” es que a 24 horas del anuncio ya Israel denuncia “incumplimiento del acuerdo” porque no devuelven ya los cuerpos de los rehenes fallecidos. Cuando saben que están bajo los escombros, junto a miles de cuerpos de palestinas y palestinos, fruto de los bombardeos criminales de Israel.
El plan de los 20 puntos es un intento de una nueva forma de colonización del pueblo palestino, porque no lo pueden aniquilar. Donde se propone que Gaza la gobierne un comité internacional con “técnicos palestinos” presidido por el ex primer ministro inglés Tony Blair y el mismo Trump como consultor a distancia.
Existen grandes contradicciones. Ahora, a cambio de la devolución de los rehenes de Hamas, se propone no expulsar a los palestinos de Gaza, cuando antes decían que tenían que irse a otros países y hasta ofrecían 5 mil dólares por persona para que se vayan. El plan de expulsión masiva anunciado por Trump en febrero y ratificado por Netanyahu tiene que retroceder ante la resistencia palestina, el agotamiento militar sionista y el aislamiento internacional creciente producto de enormes movilizaciones.
Dice que Israel debe retirar paulatinamente sus tropas de Gaza, parar nuevas invasiones de colonos en Cisjordania y hasta propone que en el futuro tiene que existir un estado palestino. O sea, reflota la utopía reaccionaria de los “dos estados”. Cuestiones que Netanyahu y sus ministros nazis dijeron que eran inaceptables.
Los proyectos de Trump para la Franja de Gaza incluyen un fideicomiso liderado por Estados Unidos durante diez años y prebendas para inversores inmobiliarios para la “reconstrucción de Gaza”. O sea, la “paz” de Trump está asociada a hacerse de un negocio millonario, pagado supuestamente por las monarquías petroleras árabes, en beneficio de sus “socios”, su yerno, Jarden Kushner y con el enviado de EEUU para Oriente Medio, Steve Witkoff, ambos inversores en la construcción.
Este nuevo plan colonizador tiene el apoyo de la Unión Europea (UE), de los gobiernos burgueses árabes (de Arabia Saudita, Egipto, Qatar o Jordania) y de Turquía, entre otros. Aislado Hamas no lo rechazó de plano, pero dijo que quiere discutir varios puntos. Y que no se desarmaría hasta no tener garantías de que Israel se vaya de Gaza y de Cisjordania y que solo lo haría ante un genuino gobierno palestino. Una forma elegante de decir que No. ¿Se para el genocidio? No lo creemos. Ya hubo otros intentos de pactos y siempre Israel los rompió.
¿Por qué no creemos que, aunque haya una tregua parcial, no habrá solución de fondo? Porque el genocidio empezó hace 78 años. Israel no es un país, es un enclave imperialista, un engendro artificial racista. El imperialismo creó este enclave como punta de lanza para explotar a los pueblos árabes y sus riquezas petroleras.
No habrá paz hasta que se acabe el estado racista y colonial de Israel y se levante una Palestina única, libre, laica, democrática y no racista, a la que pueda regresar la diáspora palestina, en la que los y las palestinas, sean musulmanes, judíos o cristianos tengan los mismos derechos y libertades.
Por eso el único camino es continuar impulsando la movilización de los pueblos del mundo. Desde la UIT-CI seguimos llamando seguir movilizando por la ruptura de relaciones de todos los gobiernos. Por el boicot artístico, comercial, deportivo, militar y diplomático a Israel.
Palestina es hoy el símbolo de la lucha de todos los pueblos contra la barbarie imperialista.
Palestina libre, desde el río hasta el mar. Palestina Vencerá