El lunes 23 de agosto se llevó a cabo un acto frente a la Cancillería en solidaridad con el pueblo afgano y en especial con las mujeres y disidencias de ese país. El mismo fue convocado por la agrupación de Mujeres Isadora e Izquierda Socialista/FIT Unidad bajo la consigna “Ni régimen talibán ni injerencia imperialista”.
De la actividad participaron varias candidatas de Izquierda Socialista del Frente de Izquierda Unidad lista 1A Unidad de la Izquierda. La diputada nacional Mónica Schlotthauer, la legisladora porteña Mercedes de Mendieta y la candidata Mercedes Trimarchi fueron recibidas por el embajador Pablo Tettamanti a quien le entregaron una carta en la que se exige el no reconocimiento del gobierno talibán.
En el acto que se realizó en las puertas de la Cancillería se enfatizó que, tras veinte años de ocupación imperialista, los yankis se retiran derrotados y dejan un país en ruinas. Ahora el poder quedó en manos de los talibanes, un movimiento político religioso islámico ultrarreaccionario que se ensaña contra las mujeres y niñas y que cuando gobernaron durante la década de los ´90 prohibieron que ellas estudien o trabajen fuera del hogar, debido a una interpretación radical del Corán. Desde el feminismo socialista abrazamos toda forma de resistencia y organización de las mujeres afganas contra los talibanes y la injerencia imperialista.
Falleció Diego, militante de la corriente morenista en el PST y en el MAS histórico. Bohemio y poeta, ayudó a construir el frente de artistas y fue redactor en diversas publicaciones del morenismo. Como historiador y coautor, formó parte del equipo que coordinó Ernesto González de la colección de Historia del Trotskismo obrero internacionalista, de la editorial Pluma.
En tiempos más cercanos, colaboró en la publicación de la inédita obra en castellano de Trotsky La guerra y la revolución, que publicó editorial CeHus.
Quienes compartieron la militancia lo reconocen como uno de esos compañeros abnegados y tenaces que dedicó su vida a la construcción de una organización revolucionaria y a la lucha de la clase obrera por una sociedad sin explotados ni oprimidos.
Nuestras condolencias a sus familiares y amigos. Compañero Diego, ¡hasta el socialismo siempre!
Mientras la pandemia no termina, y amenaza con una tercera ola, con todas sus consecuencias sanitarias y sociales, estalló el escándalo de la foto del cumpleaños en Olivos. La indignación fue total, incluso entre aquellos que aún conservan expectativas en el gobierno de Alberto Fernández.
Los intentos de “cambiar de tema”, tratando de que el pueblo trabajador se olvide del escándalo, tal como ya se intentó hacer hace unos meses cuando se descubrió el vacunatorio VIP, terminaron desnudando, contradictoriamente, a dónde quiere llevarnos el gobierno del Frente de Todos. Es que la propia vicepresidenta Cristina Fernández, buscando colocar como culpable principal de todos los males al macrismo, dijo que “nos dejó un muerto” (la deuda externa) de la que tendremos que hacernos cargos. Como dice el refrán “a confesión de partes, relevo de pruebas”. Su propuesta a futuro es “hacernos cargo”, a costa de más ajuste, hambre y entrega.
La realidad que se vive día a día es la de los salarios que siguen perdiendo frente a la inflación. Un estudio reciente del instituto de estudios económicos Ieral señala que en algunas provincias como Neuquén el retroceso salarial ya supera el 10% en el último año. El otro drama es el desempleo, con más de 300.000 puestos de trabajo en blanco perdidos en la industria, que ascienden a 1,2 millones cuando sumamos los tercerizados e informales. Esto es lo que genera los datos sociales más lacerantes: una pobreza creciente, que se acerca peligrosamente al 50% (y es mucho mayor entre la juventud). ¿El culpable de todo esto es Macri, o exclusivamente la pandemia, como nos dice el gobierno? ¿No se podía haber hecho otra cosa? La realidad es que si no avanzó en medidas para revertir todo esto, y se continuó con el ajuste que venía del gobierno macrista, fue por poner la prioridad en los pagos de deuda externa y la negociación con el FMI. Ahí estaba la plata para tomar medidas que hubieran revertido la crisis.
Mientras tanto, reapareció Macri. Buscó aprovechar la indignación que generó la suma de la bronca por la realidad sanitaria y social con el escándalo de la foto de cumpleaños. “Esa foto terminó de destruir toda autoridad moral para el presidente”, afirmó. Ciertamente. ¿Pero acaso piensa Macri que su “autoridad moral” está mejor? Él, que no sólo suma la corrupción de los Panamá papers, sino la responsabilidad de haber llevado adelante un ajuste con el que hambreó al pueblo, mientras nos endeudaba al servicio de la fuga de capitales para sus amigos.
El Frente de Todos, con Alberto, Cristina y la foto del cumpleaños de Olivos, por un lado. Macri y los ajustadores ya conocidos, por el otro. Por si faltara poco, al menú electoral se le agregó la oferta de la derecha libertaria, con Milei en Capital y Espert en provincia de Buenos Aires. Nada de esto ofrece ninguna salida para el pueblo trabajador. Por eso, no hay entusiasmo en esta campaña electoral.
En este panorama, resulta más urgente que nunca fortalecer la alternativa unitaria que venimos construyendo desde el Frente de Izquierda Unidad. Por eso lo decimos con todas las letras: se necesitan más diputadas y diputados de izquierda en el Congreso Nacional y en todas las legislaturas del país.
Para que sean más, se multiplique el rol de los que apoyan, están y ponen el cuerpo en todas las luchas obreras y populares. Los que se solidarizan incondicionalmente con cada reclamo popular, lo dan a conocer, lo llevan a los medios de comunicación y hacen resonar su voz en el propio recinto parlamentario.
Que haya más diputados que denuncien el ajuste, los privilegios y la corrupción que llevan adelante tanto el gobierno nacional del Frente de Todos como los provinciales de cualquier signo. Los únicos que denuncian el saqueo megaminero, el acuerdo porcino y tantas otras depredaciones del ambiente. Los que alzan su voz para que se conozcan los ataques a los jóvenes, el gatillo fácil, los femicidios y las violaciones constantes a los derechos humanos.
Porque casi siempre, las voces de las diputadas y diputados del Frente de Izquierda quedaron solos denunciando y votando en contra, mientras que se generaban acuerdos que “saltaban la grieta” entre el peronismo oficialista y la oposición patronal. Esto sucedió y sucede en el Congreso Nacional, pero también en otros lugares donde el oficialismo es Juntos por el Cambio, y recibe los votos “opositores” del peronismo para votar sus leyes, como tantas veces lo denunciamos, por ejemplo, en la legislatura porteña.
Necesitamos también que haya más diputadas y diputados del Frente de Izquierda porque tenemos que estar más fuertes para enfrentar lo que se viene. Porque pasadas las elecciones, el gobierno de Alberto Fernández avanzará con el acuerdo con el FMI, que significará un mayor ajuste. Y ahí va a contar con el apoyo, y los votos, de Juntos por el Cambio. Otra vez, quedará sola la izquierda alzando su voz para oponerse en el Congreso. Que se sumará, como lo ha hecho siempre, a la pelea que viene oponiendo el sindicalismo combativo, peleando por salario, trabajo, salud, educación y vivienda.
Más diputadas y diputados de izquierda en el Congreso es, en definitiva, hacer más potente la voz de los que proponemos un programa alternativo, que priorice las reales necesidades del pueblo trabajador. Un programa que arranca por suspender los pagos de la deuda, romper los lazos políticos y económicos con el FMI, y poner todos esos recursos al servicio de resolver las dos pandemias, la sanitaria y la social.
Por todo esto, te pedimos que nos ayudes a dar esta pelea. Para que Nicolás del Caño, Romina del Plá, Juan Carlos Giordano, Mónica Schlotthauer, Myriam Bregman, Mercedes Trimarchi, Liliana Olivero, Laura Vilches, Pablo Almeida, Mercedes de Mendieta y tantas otras luchadoras y luchadores que pueblan las listas del Frente de Izquierda Unidad, llenen el Congreso Nacional y las legislaturas provinciales de bancas obreras y socialistas, de representantes de las y los trabajadores, de las mujeres y la juventud. Anotate como fiscal y sumate a pelear el voto entre tus compañeros de trabajo, estudio, familiares o vecinos de tu barrio.

Escribe José Castillo, candidato a diputado nacional CABA, por Izquierda Socialista /FITU
La foto de Olivos, donde se lo ve a Alberto Fernández festejando el cumpleaños de su esposa Fabiola, junto con un número de personas mayor que el permitido, todos sin barbijo y en el momento de prohibición de reuniones por la pandemia, generó una enorme indignación popular. ¿Qué refleja este hecho?
Parecía una postal de los años macristas. Pero es mucho peor. Porque sucedió en medio del drama de la pandemia del Covid, con más de 100.000 muertos en el balance. Con miles de historias en juego. Las de los que no pudieron despedirse de sus familiares fallecidos. Las de los que perdieron sus trabajos o changas durante la cuarentena. Las del terror de los miles de trabajadores que tenían que salir igual y se amontonaban en los medios de transporte o se encontraban con patronales que no les proveían los más mínimos elementos de seguridad sanitarios con la vista gorda del gobierno. Las de los trabajadores de la salud, de la “primera línea”, agotados, siempre al borde del contagio, con pluriempleo y salarios de hambre. Las de los pibes que se quedaron fuera del sistema educativo porque nadie les proveyó la conectividad. Las de los docentes que fueron obligados a volver, arriesgándose al contagio. Las de millones que esperaron por meses las vacunas y que terminaron llegando con una lentitud exasperante. Las de los pibes de los barrios populares, perseguidos y atacados por la policía, que se aprovechó de la cuarentena para aumentar la represión, con el asesinato de Facundo Astudillo como caso emblemático.
Frente a toda esta realidad, la foto de la fiesta en Olivos es una auténtica cachetada. En particular para todos aquellos que votaron al Frente de Todos para que se acabe el gobierno de los privilegiados, de los Ceos, como se denominaba al de Macri.
“No hay privilegios para nadie”, “todos tienen que cumplir la ley”, pero resultó que, como dice una vieja frase, había algunos “más iguales que otros”.
Ya habíamos tenido el vacunatorio Vip. Mientras todas y todos esperábamos nuestro turno para recibir las dosis, que se retrasaban por no querer incautar lo que se producía en Garín, vimos a funcionarios, periodistas amigos y hasta familiares recibir “primero que nadie” sus vacunas.
Hubo otras señales. Las entradas y salidas de Olivos de cientos de personas, el empresario chino que aparecía en decenas de fotos de diversas reuniones, las visitas repetidas del peluquero de Fabiola, del entrenador de Dylan… hasta que llegamos a esta foto. La más escandalosa de todas. La que levanta tanta indignación que no la defiende nadie. Hasta el propio presidente tuvo que reconocer que “estuvo mal”, claro que echándole la culpa a Fabiola Yáñez, aunque después tuvo que desdecirse.
La crisis generada fue tan grande, que hasta periodistas cercanos al gobierno, como Víctor Hugo Morales, salieron a criticar lo sucedido. Muchos dirigentes y funcionarios del Frente de Todos buscaron despegarse, haciendo silencio y no jugándose a defender al presidente.
Por supuesto que no le damos un gramo de legitimidad a las críticas de la oposición patronal de Juntos por el Cambio. La lista de barbaridades, privilegios y anécdotas de la época de Macri podrían llenar un libro. Mucho menos a su “denuncia” porque se rompió la cuarentena, cuando muchos de sus principales dirigentes militaron contra ella hace meses en sus marchas al Obelisco.
Pero la realidad es que la indignación crece. Mucho más en aquellos que pensaron que todo iba a ser distinto votando al Frente de Todos. ¿Qué simboliza la foto de la fiesta de Olivos? Que nada cambió. Que el gobierno dice una cosa y hace otra. Es su típico doble discurso. Le echa la culpa de todos los males a Macri pero actúa igual. Del mismo modo que usa la pandemia para aplicar un brutal ajuste, mientras sigue pagando una deuda usurera y fraudulenta que viene del gobierno anterior.
Ahora buscan que todos “se olviden rápido” de la foto de Olivos. Que no tenga repercusión electoral. Pero la foto de Olivos es una afrenta frente al drama de la pobreza y el desempleo de los “no privilegiados”, causado por el pago de la deuda a los usureros internacionales cuando esa plata tendría que haber ido a combatir los males sociales.
Queremos reflexionar junto con tantas compañeras y compañeros que, confiando en el gobierno, hoy ven que no solo siguen el hambre, la pobreza y la desocupación. Sino que también siguen los privilegios y “la fiesta” de los poderosos. Esto, lamentablemente, es lo que hoy te ofrece el Frente de Todos.
Por supuesto, estamos de acuerdo que nunca más debemos darle un centavo de crédito al macrismo. Ni mucho menos a los derechistas de Milei y Espert.
Por eso te decimos que la salida es por izquierda. Votando a los únicos que, efectivamente, nunca gobernamos ni tenemos nada que ver con todo esto. Solo el Frente de Izquierda Unidad plantea que la plata debe ir a salario, trabajo, salud, educación y a un plan de viviendas populares, no para el Fondo Monetario. Que se terminen de una vez los privilegios, que la crisis la paguen los ricos, los grandes capitalistas, no el pueblo trabajador.

Escribe Mercedes Trimarchi, candidata a legisladora en CABA por Izquierda Socialista/FIT Unidad
La foto del festejo del cumpleaños de la primera dama, Fabiola Yáñez, no pasó inadvertida y quedará guardada en nuestra retina. La explicación del presidente desligándose de toda responsabilidad también. El gobierno cerró filas detrás de la frase: “Fabiola convocó a una reunión con sus amigos y a un brindis que no debió haberse hecho”. La culpa es de ella y que no se hable más del tema. Una vez más vemos cómo la salida rápida y fácil es la de responsabilizar a las mujeres. Esta vez de la boca del presidente, el mismo que había dicho que el patriarcado se terminó.
Funcionarios y funcionarias del gobierno del Frente de Todos sostuvieron que la responsabilidad es de Fabiola. Así lo anticipó el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, a primera hora del viernes 13 de agosto tras la difusión de la foto. Pero el peronista Aníbal Fernández fue más lejos. Consultado en el programa radial Y ahora quién podrá ayudarnos, de Radio con Vos, dijo: “¿Cómo se resuelve? Llega el marido a la casa. La mujer organizó un cumpleaños de estas características. ¿Y el marido la lleva a la habitación y le pega dos piñas porque cometió el error?”, e insistió en que solo había dos opciones, quedarse en el festejo o golpearla. Insólita defensa y frase totalmente repudiable que refleja el carácter completamente machista, misógino y violento de quien la expresa. Desde la agrupación Isadora denunciamos que estas frases están cargadas de violencia hacia las mujeres ya que habilitan como posibilidad el hecho de golpear.
La semana pasada fue el diputado de PRO Fernando Iglesias, quien definió como escándalo sexual a las visitas de actrices que participaron en una reunión de trabajo. Ahora el turno le tocó a Aníbal Fernández, del Frente de Todos. Quienes luchamos incansablemente contra la violencia de género decimos ¡basta! Estamos hartas de seguir escuchando a los políticos patronales, sean peronistas, radicales, kirchneristas o macristas, que reproducen discursos de odio que violentan a las mujeres y disidencias.
Repudiamos los dichos de Aníbal Fernández y de Fernando Iglesias de igual manera porque nos violentan para seguir perpetuando sus privilegios de clase y de género. Por personajes como estos y porque en nuestro país los femicidios y transtravesticidios se siguen contando de a uno por día es que decimos que el patriarcado no terminó y lo vamos a tirar las mujeres y disidencias junto con el capitalismo.
Desde Isadora redoblamos nuestro compromiso de lucha por #NiUnaMenos y llamamos a todas las feministas con quienes peleamos en las calles por nuestros derechos a votar en las próximas elecciones a la lista 1A del FIT Unidad. Para acompañar a quienes de manera colectiva y sin divisionismos apostamos desde hace diez años a la unidad de la izquierda con un programa feminista y socialista contra el gobierno y la oposición patronal.