Escribe Guido Poletti
El peronismo, con sus diferentes candidatos en las provincias y sus líneas internas (kirchnerismo, Frente Renovador de Sergio Massa, Movimiento al Futuro de Axel Kicillof), busca, sin excepción, capitalizar la bronca popular creciente.
Es comprensible que muchas compañeras y compañeros, en los lugares de trabajo, estudio o barrios populares, e incluso familiares y amigos, tengan expectativas y se pregunten si la mejor forma de castigar a Javier Milei y su gobierno es votando al peronismo.
¿Por qué La Libertad Avanza llegó al gobierno?
Milei triunfó con el voto de amplios sectores populares que, equivocadamente, intentaron castigar el desastre dejado por Alberto Fernández, Cristina Fernández y Sergio Massa. Fue el resultado de haber seguido las recetas de ajuste del FMI, que hundieron salarios y jubilaciones, empobrecieron al pueblo y abrieron la puerta a la ultraderecha.
A esto se sumó una larga lista de casos de corrupción (no solo los del último gobierno peronista, sino también los que arrastraban los doce años de gestión kirchnerista), siendo la masacre de Once, en 2012, un símbolo de esa podredumbre estructural.
Por supuesto, la corrupción no fue patrimonio exclusivo del peronismo. También la hubo durante el gobierno de Mauricio Macri, y hoy la vemos nuevamente con el escándalo de “Karina 3%” o el narco-diputado José Luis Espert. Pero eso no borra las responsabilidades de las distintas administraciones peronistas, nacionales, provinciales o municipales.
¿Qué hizo el peronismo en estos dos años?
Mientras el oficialismo profundizaba su plan motosierra, el peronismo (principal fuerza opositora patronal) se mantuvo pasivo. La mayoría de sus dirigentes no acompañó las luchas sociales ni sindicales, y en el Congreso abundaron las excusas para justificar ausencias o abstenciones: “garantizar la gobernabilidad”, “responder al gobernador”, “se retrasó un avión”, “estar enfermo”. Con esa conducta, le garantizaron a Milei los votos para aprobar leyes, mantener DNU y sostener vetos, como el jubilatorio.
Solo cuando el gobierno ya estaba profundamente en crisis, y ante la presión de las calles, se revirtieron los vetos al Garrahan, discapacidad y universidad. Pero hubo un factor decisivo para que el ajuste avanzara: la burocracia de la CGT, alineada con el peronismo, que selló un pacto tácito con el gobierno. Dejó pasar meses sin convocar a un paro general y aisló cada conflicto. Hace meses que desde el sindicalismo combativo y la izquierda se reclama un nuevo paro general y un plan de lucha, mientras la conducción sindical sigue mirando para otro lado.
¿Kicillof es “lo nuevo”?
Incluso quienes comparten estas críticas, muchas veces se preguntan si Axel Kicillof representa algo distinto. El gobernador bonaerense busca mostrarse como una figura “renovadora”: se distanció de Cristina y La Cámpora, no arrastra causas de corrupción y capitaliza el triunfo del 7 de septiembre para proyectarse como presidenciable.
Esa imagen se sostiene en su discurso de que la provincia está “blindada” frente al ajuste. Pero la realidad desmiente sus palabras: miles de trabajadoras y trabajadores de la educación y la salud padecen salarios pulverizados y condiciones de miseria.
Kicillof tampoco encarna lo nuevo si miramos a su alrededor. Lo respaldan los viejos barones del conurbano, como Fernando Espinoza (intendente de La Matanza, procesado por abuso sexual y luego sobreseído), y la cúpula de la burocracia cegetista que garantiza la “paz social”.
Tampoco es una alternativa si observamos su programa. Tras el triunfo electoral, en entrevistas con Clarín y La Nación, declaró: “es infantil romper con el FMI”. Su propuesta es la misma que ya fracasó con Alberto, Cristina y su ministro de Economía Martín Guzmán: negociar “inteligentemente” con el Fondo y, al mismo tiempo, redistribuir la riqueza. Ya sabemos en qué terminó. También entonces se decía que el FMI había cambiado, con nuevas autoridades “progresistas”, como Kristalina Georgieva.
Por eso insistimos en que el peronismo, con Kicillof incluido, no tiene nada de nuevo ni representa una salida ante el super ajuste de Milei.
La única alternativa es el Frente de Izquierda Unidad, con su programa obrero y popular, su compromiso de ser siempre oposición consecuente a las políticas del gobierno y su presencia permanente apoyando todas las luchas en las calles y en el Congreso.

Escribe Liliana Olivero, primera candidata a diputada nacional por Izquierda Socialista/FIT Unidad
Juan Schiaretti, exgobernador de Córdoba y candidato por Provincias Unidas, y Natalia de la Sota, hija del fallecido exgobernador y candidata por Defendamos Córdoba, buscan captar el voto peronista de la provincia. Ese electorado, que durante años acompañó a la derecha de Mauricio Macri primero y a Javier Milei después, hoy se encuentra fuertemente golpeado por la crisis generada por el gobierno nacional. Muy detrás en intención de voto aparece Pablo Carro, de Fuerza Patria.
Frente a la debacle del gobierno nacional, el peronismo cordobés se presenta dividido en tres sectores. Sin embargo, ninguna de estas opciones representa una salida. Todas gobernaron el país o la provincia y son parte del mismo problema. Esos dirigentes se presentan como si tuvieran la fórmula para resolver los males que ellos mismos ayudaron a crear, y recurren al engaño para diferenciarse del gobierno nacional o, incluso, de su propio rol en estos casi dos años.
Schiaretti y Martín Llaryora fueron los principales aliados de Milei. No solo aportaron funcionarios y votos para aprobar la Ley Bases -madre del ajuste- sino que garantizaron la gobernabilidad que exigía el Fondo Monetario Internacional. Ahora, en campaña, critican el superajuste nacional que acompañaron y replicaron en Córdoba. Denuncian la pérdida del poder adquisitivo mientras las y los estatales, la docencia y las jubilaciones se acercan a la indigencia. La precariedad y la pobreza crecen, mientras la deuda provincial dolarizada se paga con un ajuste que favorece a los grandes empresarios, beneficiarios permanentes de este modelo. No tienen un plan distinto al de Milei ni al que impone el FMI; apenas intentan disimularlo con un discurso menos brutal.
De la Sota hija, con el respaldo de los medios, la burocracia sindical y los empresarios, intenta presentarse como una renovación. Sin cuestionar al gobierno provincial del que fue parte (votando incluso leyes de ajuste como el recorte a las y los jubilados), busca captar el voto de quienes rechazan el dinosaurismo del peronismo cordobés aliado a la ultraderecha. Se proyecta como un recambio proempresarial para un PJ cordobés desgastado. Al igual que Schiaretti, su propuesta central es eliminar las retenciones, un beneficio directo a los grandes agroexportadores que siguen enriqueciéndose mientras el pueblo trabajador se hunde en la pobreza.
Carro, actual diputado y candidato a la reelección, intenta diferenciarse con un discurso más crítico. Sin embargo, al igual que el resto del peronismo kirchnerista, ha actuado como un freno en las calles, evitando que la ruptura con el Gobierno nacional se exprese con mayor fuerza. De la mano de la CGT, su sector viene impidiendo un nuevo paro general de 36 horas para derrotar la motosierra de Milei. Su estrategia es la del desgaste: criticar sin enfrentar y postularse en 2027. Como parte del anterior gobierno, dejaron un saldo nacional de 42% de pobreza y 200% de inflación.
Todos llegan a las elecciones maquillando su discurso y buscando alguna banca, lejos de cualquier intención de resolver los problemas del pueblo trabajador. Todos gobernaron (y muchos aún gobiernan), demostrando ser parte del mismo entramado de poder que generó la crisis. Por eso, sostenemos que para fortalecer la lucha, tanto en las calles como en el Congreso, es necesario votar las candidaturas del FIT-U, que venimos enfrentando a todos los gobiernos. Junto a eso, proponemos una salida de fondo: dejar de pagar la deuda y romper con el FMI para destinar esos millones de dólares a resolver las necesidades urgentes del pueblo trabajador.

Escribe Pilar Barbas, dirigenta de la Juventud de Izquierda Socialista y secretaria de la FUA
Desde que cerraron las listas nacionales para las elecciones legislativas, empezó un debate importante dentro de la juventud con un sector del peronismo referenciado en Juan Grabois, Itai Hagman y, también, Ofelia Fernández y Pedro Rosemblat (aunque no sean candidatos). Con doble discurso y mucho humo, dicen ser “la verdadera oposición” al gobierno ultraderechista de Javier Milei, pero en los hechos se quedan cortos.
La semana pasada, Ofelia tuiteó que el FIT-U sólo “sirvió para sacar un 2,4%”, en referencia al porcentaje que le faltó a Sergio Massa para ganarle a Milei en 2023. Este tuit, para nada inocente, refleja una política sistemática de este sector por invisibilizar la importancia del Frente de Izquierda Unidad y su rol protagónico en cada lucha que dieron la clase trabajadora, las y los jubilados y el movimiento estudiantil contra el gobierno.
Hay que recordar que quienes facilitaron que hoy gobierne Milei, son los mismos dirigentes del peronismo. Fueron ellos quienes garantizaron el armado de listas electorales y formaron parte del gobierno misógino de Alberto Fernández, que continuó con el FMI y reconoció la deuda ilegítima heredada de Macri. Fue Hagman (hoy cabeza de lista de Fuerza Patria) quien se ausentó en la comisión de Presupuesto, permitiendo así que avanzara la votación del acuerdo con el Fondo.
Durante estos dos años de oposición al gobierno, el peronismo mostró su verdadero rostro. En las universidades, las agrupaciones de Patria Grande jugaron un rol muy similar al de Franja Morada: desmovilizar y frenar las ocupaciones y llamando a “confiar en el Parlamento” para evitar que el movimiento estudiantil las y los desborde. Ni Grabois ni Hagman estuvieron a la cabeza de las luchas junto a las y los jubilados o en los conflictos de las y los trabajadores, como sí lo hizo el FIT-U. En el Congreso, el peronismo fue garante del ajuste, aportando ausencias o votos decisivos en provincias para aprobar leyes nefastas como la Ley Bases.
De cara a las elecciones del 26 de octubre, el peronismo solo busca hacer una buena elección para posicionarse mejor rumbo al 2027. Por eso, la salida no pasa por ahí. Hace falta un cambio radicalmente opuesto al gobierno de Milei: uno que plantee que no se puede pagar más al FMI y que esos recursos deben destinarse a jubilaciones, universidades y las necesidades urgentes de las y los trabajadores.
Necesitamos diputadas y diputados que defiendan esto incondicionalmente en las calles y en el Congreso. Bancas como la de Juan Carlos Giordano, que no sólo denuncia sino que actúa: se subió a la Flotilla Global Sumud para llevar ayuda humanitaria a Gaza. Para todo eso sirve el FIT-U: para ser una oposición real, consecuente y en las calles.
Entrevistamos a Juan Carlos Giordano, el único diputado nacional de Argentina que participó de la Flotilla Global Sumud. Lo hizo en nombre de Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda Unidad, junto a Ezequiel Peressini, ambos pertenecientes a la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI). Gorkem Duru, de nuestro partido hermano de Turquía, también jugó un rol importante de apoyo en Túnez. Por indicación médica, el Gringo tuvo que dejar la embarcación después de navegar casi un mes a bordo del Sirius por un grave problema en la vista.
El Socialista: Ante todo, ¿cómo estás del ojo?
Juan Carlos Giordano: Hace un día empecé el tratamiento. Me tienen que sacar la hemorragia para poder recuperar parte de la visión del ojo derecho. Esto me impidió llegar hasta el final con la misión después de navegar casi un mes. Pero como dijeron mis compañeras y compañeros del Sirius: “Gringo, vas a seguir navegando con nosotros hasta el final”. Y así me sentí.
ES: ¿Qué representó la Flotilla Global Sumud?
JCG: El mayor grito global para condenar al genocidio israelí e intentar romper el bloqueo llevando ayuda humanitaria. Alrededor de 50 embarcaciones, con 500 personas de 44 países, fuimos parte de esta gran travesía. Nunca antes había ocurrido algo tan grande.
ES: Contanos qué es la Flotilla Global Sumud
JCG: Es un proyecto de carácter humanitario del que participan voluntarios de más de 50 países y cuyo objetivo es romper el bloqueo criminal impuesto por Israel para llevar alimentos, agua y medicamentos al pueblo de Gaza. Tiene una Coordinación de la cual participa la activista sueca Greta Thunberg, el coordinador hispano palestino Saif Abukeshek y el brasileño Thiago Ávila. Como declaró Greta, con la defección de los gobiernos imperialistas europeos, “queda la resistencia para terminar con el cerco, la hambruna, el genocidio y el apartheid”. Hay que destacar que con apenas 22 años, Greta, que sufrió cobardes violaciones de sus derechos durante su detención, se ha convertido en una referencia mundial de esta importante misión.

Greta Thunberg hizo declaraciones luego de ser liberada
ES: ¿Cómo lograron ser parte de la misma?
JCG: Por el lugar que se ganó Izquierda Socialista y nuestra organización internacional, la UIT-CI. Nuestra corriente encabezada por Nahuel Moreno viene denunciando históricamente al Estado genocida de Israel desde su fundación, en 1948. Hoy se está dando un nuevo capítulo de esa política de exterminio y limpieza étnica. Nosotros levantamos el puño por Palestina desde nuestras diputaciones, hicimos varias ayudas humanitarias con nuestro partido hermano Lucha Internacionalista del Estado Español, somos integrantes en Argentina del Comité Argentino en Solidaridad con el pueblo palestino. Todo esto nos hizo ganar un lugar.
ES: ¿Cuáles eran los objetivos de la Sumud?
JCG: Condenar el genocidio, intentar romper el bloqueo con la ayuda humanitaria, denunciar la complicidad de los gobiernos con Israel y gritar bien fuerte Palestina libre del río al mar.
ES: ¿Cómo se da la complicidad de los gobiernos?
JCG: La Unión Europea mantiene relaciones diplomáticas con Israel y tiene firmados acuerdos comerciales y de compraventa de armas (Acuerdo de Asociación de 1995 con un estatuto preferencial en materia económica, comercial, tecnológica y de investigación). El Mercosur también tiene firmado un tratado de libre comercio con Israel.
ES: Francesca Albanese denuncia esta complicidad. ¿Hablaste con ella?
JCG: Tuve el gusto de saludar a la relatora de la ONU en Túnez cuando se solidarizó con la Flotilla. Le dije que la felicitaba por su valentía al denunciar a las 60 multinacionales que lucran con el genocidio haciendo enormes ganancias.
ES: ¿Cómo se expresó esto durante la travesía?
JCG: Después de la primera huelga en Italia del 22 de septiembre (la otra fue el 3 de octubre), un ministro de la ultraderechista Giorgia Meloni dispuso que dos naves militares se acerquen a la Flotilla supuestamente “para protegerla”. Pedro Sánchez, del Estado Español, dijo en la ONU que también mandaba una nave. Nunca llegó. Y las italianas dejaron sola a la Flotilla cuando se acercó a la línea roja a tiro de la interceptación (secuestro) por parte de la armada israelí.
Meloni quería que le entregaramos la ayuda humanitaria a Israel o a una iglesia en Chipre. Esto prueba que solo los pueblos del mundo enfrentan al genocidio, no los gobiernos capitalistas.
ES: ¿Se podría romper el bloqueo?
JCG: ¿Imaginate si lo que hicimos nosotros con barcos de segunda mano reacondicionados de emergencia con el esfuerzo del voluntariado internacional lo hubieran hecho los países que critican a Israel enviando sus embarcaciones militares o la marina mercante con alimentos y medicamentos? El bloqueo tendría los días contados.
ES: Incluso participó un nieto de Mandela
JCG: Mandla Mandela se sumó a la flotilla como parte de las embarcaciones en Túnez. Dijo algo muy interesante: que el sionismo es peor que lo que hizo el apartheid en Sudáfrica. Y que si se pudo derrotar al apartheid con una lucha sostenida y la movilización mundial, cómo no vamos a poder derrotar al sionismo ahora. Muy alentador.
ES: ¿Cuál fue entonces el resultado político de la flotilla?
JCG: Muy positivo. Durante un mes el mundo tuvo que poner los ojos en la flotilla. Mientras Netanyahu hablaba en un recinto vacío de la Asamblea General de las Naciones Unidas, cientos de miles se movilizaban en todos los continentes. El claro ganador de esta gesta fue el movimiento internacional por Palestina con la Flotilla al frente, no el aparato militar sionista. La Flotilla logró ganar la pelea política. Israel quedó más débil y expuesto, y la solidaridad global con Gaza mucho más fuerte.
ES: ¿Cómo sigue esto ahora?
JCG: Estamos mucho mejor que antes de la partida del 31 de agosto de Barcelona para seguir dando esta pelea. Y las luchadoras y luchadores del mundo están más fuertes para darla. Lo muestra la libertad que se logró de las y los 473 secuestrados fruto de la solidaridad y movilización mundial. Desde Izquierda Socialista y la UIT-CI estamos orgullosos de haber sido parte de esta gesta. En Argentina esto implica también enfrentar a Milei, un gobierno que se abraza al asesino Netanyahu, peleando por más diputadas y diputados del FIT Unidad en las elecciones del 26 de octubre. Palestina vencerá y será libre del río al mar. Esa sigue siendo la bandera.
La recepción fue impresionante. Faltaba más de una hora para el arribo del avión y el hall de espera de Ezeiza estaba colmado de militantes, banderas palestinas, pancartas y los cantos retumbaban en el aeropuerto. De repente un grito de alegría y una emoción descontrolada fue la señal que indicaba que Ezequiel Peressini, dirigente de Izquierda Socialista y de la Unidad de Trabajadoras y Trabajadores Cuarta Internacional (UIT-CI) y Celeste Fierro del MST, integrantes de la Flotilla Global Sumud, habían llegado al país luego de ser secuestrados por la armada israelí.

Ezequiel Peressini dirigiéndose a los presentes junto a Cele Fierro
Los abrazos se multiplicaban, las lágrimas brotaban y una emoción desbordante les daba una cariñosa bienvenida después de más de cuarenta días tratando de cumplir con una misión humanitaria inmensa: romper el bloqueo del sionismo para llegar con agua, alimentos y medicamentos a Gaza. Estaban Myriam Bregman del PTS, el diputado nacional Juan Carlos Giordano, la diputada por CABA Mercedes Trimarchi y la diputada provincial electa Mónica Schlotthauer, todos de Izquierda Socialista. Dirigentes del PO como Romina del Plá y la dirección del MST. Se destacaba una importante delegación de la Unión Ferroviaria seccional Oeste encabezada por Rubén “Pollo” Sobrero y Mariana Scayola secretaria general de Ademys. También representantes de organizaciones de derechos humanos, de la comunidad palestina y de medios alternativos.
Superado el primer momento, nos reunimos en la parte externa del aeropuerto, para escuchar a los protagonistas. Agradecieron el recibimiento y contaron brevemente la experiencia vivida. De su parte Ezequiel dijo: “[...] Desde Argentina, desde Izquierda Socialista y desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores Cuarta Internacional (UIT-CI) participamos de la Flotilla Global Sumud en una consecuente acción internacionalista [...] Denunciamos también la complicidad del gobierno de Milei, con el nazi-sionista de Netanyahu, y su complicidad con el imperialismo de Donald Trump, quien viene a proponer una paz reaccionaria para repartirse el territorio histórico de Palestina [...]”
Volvieron los cantos, la agitación de banderas y el sentimiento colectivo de haber cumplido con la tarea asignada. En horas de la madrugada, arribará Carlos “Cascote” Bértola, otro de los argentinos de la Flotilla y que cumplió tareas como capitán de uno de los navíos y que merece nuestro abrazo.