Oct 25, 2020 Last Updated 12:36 PM, Oct 23, 2020

El doble discurso de Alberto en el Congreso

El presidente inauguró las sesiones ordinarias. Tuvo a su lado a Cristina y a Sergio Massa. Pronunció un discurso de casi 10.000 palabras donde elogió al Papa, Alfonsín, Néstor Kichner, Belgrano y Perón. Si tras el saludo al “querido pueblo argentino”, algún trabajador o jubilado esperaba anuncios a su favor, se quedó con las expectativas.

Escribe Juan Carlos Giordano, Diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT Unidad

El presidente habló de todo e hizo un anuncio importante alrededor del aborto, que analizamos en las páginas centrales de esta edición. Ahora queremos puntualizar en las medidas económicas y sociales con las que el gobierno sustenta que “Argentina se está poniendo de pie” y desde la izquierda venimos polemizando.

¿“Comenzamos por los últimos para poder llegar a todos” o se empezó un nuevo ajuste?

“Nos ocupamos, antes que nada, de los que han sido olvidados”, dijo el presidente. Y agregó en tono profesoral: “El preámbulo de nuestro nuevo contrato de ciudadanía social consistió en detener la caída de argentinos en la pobreza, tranquilizar la economía, recuperar el trabajo y recomponer los ingresos de quienes menos tienen”. Pero esto no se condice con la realidad.

El gobierno no puede explicar, si dice que no está ajustando, por qué les recortó 100.000 millones de pesos a los jubilados con el cambio de movilidad jubilatoria. Argumenta que benefició a los jubilados que menos tienen, pero a costa de sacarle a los que ganan 20.000 pesos (los considera privilegiados). Ese mismo monto ya recortó Macri con la ley que se votó a fines de 2017, contra el repudio de decenas de miles frente al Congreso.
Además, el gobierno decidió que los salarios no van a recuperar lo perdido en 2019, otra muestra de que no se está haciendo justicia ni “poniendo plata en el bolsillo de la gente”.

¿Combate o complicidad con los remarcadores?

“Vamos a exigirles total responsabilidad a los formadores de precios. Los pícaros que especulan subiendo los precios no tienen cabida en esta Argentina”. Pero inmediatamente dijo que “es una responsabilidad de todos que los precios dejen de crecer”. ¿De todos? ¿De los trabajadores y jubilados también?

Los responsables son los grandes empresarios que hacen fortunas con los aumentazos. Exportan alimentos a valor dólar y los venden al mismo precio en el país. Los “pícaros” son: Arcor, La Serenísima, Coca Cola, los grandes supermercados, las aceiteras, entre un largo etcétera. Y las privatizadas que aumentaron “el gas en un 2.000 % y la electricidad cerca del 3.000 %” -según reconoció el propio Fernández- y sin embargo el gobierno terminó convalidando esos tarifazos.

¿Cómo va a castigar a los que aumentan? ¿Y los precios máximos? ¿Y las sanciones a los remarcadores con clausuras, multas y hasta meterlos presos? Nada de eso dijo, ni hace, Fernández.   

Si “la deuda es con el pueblo” no hay que renegociar, sino dejar de pagar.

Dijo Fernández: “La deuda pública que heredamos es el mayor escollo que enfrentamos. Todos hemos visto impávidos como los dólares que deberían haber financiado el desarrollo productivo acabaron fugándose del sistema financiero”. Pero a renglón seguido afirmó: “Más allá de analizar lo ocurrido, hemos iniciado las negociaciones para reestructurar la deuda”. Es decir, reestructurar para pagar una deuda que el pueblo no contrajo ni se benefició. Esto lo está haciendo con el aval del FMI (“con las autoridades del Fondo Monetario Internacional venimos trabajando de forma constructiva”) y con el voto del macrismo y los radicales (“agradecemos a la oposición el apoyo en el Congreso”).

Fernández repite el viejo eslogan de Alfonsín del ‘83: “No vamos a pagar la deuda a costa del hambre”. Pero desde hace 40 años hay ajustes contra el pueblo trabajador precisamente por pagar, incluso vía reestructuraciones y quitas.

Ley para las petroleras y beneficio a las mega mineras

“Cómo ponemos en valor la industria de bienes de capital para el sector del petróleo, la minería y el campo. Los hidrocarburos serán una palanca para el desarrollo productivo de nuestro país. Vamos a extraer los recursos motorizando la creación de empleos de calidad y el desarrollo de las comunidades”. Palabras de Fernández que ocultan el objetivo de la ley que enviará al Congreso, para beneficiar a las petroleras de Vaca Muerta que saquean nuestro petróleo y el gas a más no poder. Eso ya se hizo con Repsol bajo el kirchnerismo y con Cristina firmando el pacto secreto con Chevron. Lo que hace falta es una YPF 100% estatal y nacionalizar el petróleo y el gas. Solo así saldremos adelante.

Fernández dijo, además: “queremos una Argentina medioambientalmente sustentable. En materia minera tenemos grandes posibilidades pendientes. En particular, la minería metalífera y la del litio se presentan como grandes oportunidades para aumentar las exportaciones argentinas”. O sea, este gobierno sigue la línea de permitir la megaminería contaminante, la cual no tiene ni tendrá ninguna licencia social como lo mostró la rebelión mendocina contra un gobernador radical y el apoyo de diputados del Frente de Todos. Decir que generará miles de puestos de trabajo es recitar el discurso de la Barrick. Está probado que la industria petrolera, la minería y el campo son los que menos mano de obra generan.

¿Vamos a salir “entre todos”?

Al final Fernández hizo una arenga: “Queremos agradecer a todos los sectores sociales. Al movimiento obrero organizado. A los movimientos sociales en su diversidad. A los empresarios y sus diferentes organizaciones. Todos los argentinos estamos a bordo de un mismo barco”. Con este mensaje Fernández mete a todos en una misma bolsa, bajo el argumento de que al país “lo sacamos entre todos o no lo saca nadie”. Eso es una trampa. Porque los empresarios, las multinacionales y bancos trabajan para sus ganancias capitalistas, no para mejorar al país. Y los burócratas de la CGT están para frenar las luchas contra los salarios a la baja.

Solo saldremos adelante cuando se imponga un plan económico alternativo al servicio de las grandes mayorías que parta de aumentar los salarios y jubilaciones en base al no pago de la deuda y la ruptura con el FMI, reestatizar las privatizadas y nacionalizar la banca y el comercio exterior fomentando un plan de obras pública para reactivar la economía y sacando a millones de la pobreza y miseria.


Justicia... ¿Qué justicia?

“Venimos a ponerle fin a la designación de jueces amigos, a la utilización política de la justicia. Queremos desterrar para siempre las componendas entre el poder político y el poder judicial”. ¿Acaso se refería a que los jueces no los van a designar más el PJ, la UCR o el PRO y se van a elegir por el voto popular? Por supuesto que no.
La tan mentada reforma judicial oficialista tiene una explicación. La dijo Fernández: hay que “acabar con la arbitrariedad en materia de detenciones”. Por supuesto que se refería a las detenciones de De Vido, Jaime, Boudou, no a los perejiles que llenan las cárceles sin juicio ni condena.


Elogios a las fuerzas armadas

“Estamos convencidos que el prestigio de las fuerzas se construye y se sustenta en buenas prácticas, en el ejercicio profesional de sus funciones. Celebramos que por primera vez en la historia tenemos jefes de las fuerzas armadas que pertenecen a la generación que ha egresado como oficiales en pleno funcionamiento de la democracia”, dijo Fernández. Muy parecido a lo que decía Macri, ¿no?


Mercosur, Rusia, China

“En materia de Mercosur, nuestra vocación es fortalecer una integración regional, global, productiva y democrática de nuestros países”. Pero el Mercosur es un tratado para salvar a las multinacionales automotrices que operan en Brasil y Argentina. Tampoco dijo nada sobre el heroico pueblo chileno, que está luchando a brazo partido contra el “poco democrático” Piñera.
Fernández agregó que va a mantener “las asociaciones estratégicas con China y Rusia”. Recordemos que en China hay una dictadura capitalista que ha dejado a 1.000 millones de habitantes en la pobreza.


Pueblos originarios

El presidente prometió que va a “trabajar para fortalecer el rol de sujetos de derechos de los pueblos originarios y de las comunidades de migrantes”. ¿Se le van a devolver las tierras ancestrales al pueblo mapuche? ¿Se va a tocar el millón de hectáreas de Benetton que les robó a los pueblos originarios?


¿Y los archivos de la dictadura?

Fernández señaló que “a veintiseis años del atentado a la AMIA ordenaré desclasificar los testimonios secretos brindados por agentes de inteligencia” (posando que tendría voluntad de llegar a la verdad). Pero nada dijo sobre los archivos de la dictadura para terminar de condenar a todos los genocidas y a sus cómplices civiles.

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