Oct 29, 2020 Last Updated 4:05 AM, Oct 29, 2020

¿Qué hay detrás de los protocolos de educación de Larreta y Acuña?

Escribe Jorge Adaro, secretario adjunto Ademys

Semana tras semana, Rodríguez Larreta y la ministra de Educación, Soledad Acuña, hacen alguna propuesta de retorno a las clases presenciales en las escuelas porteñas. Estas sugerencias son tan absurdas y ridículas, tan alejadas de la realidad, que el propio ministro de Educación nacional, Nicolás Trotta, fanático de “protocolos burbujas” para el regreso a clases presenciales, se las tiene que “rechazar” por impracticables.

Trotta ya impuso sus protocolos en San Juan y a la semana se llenaron de casos de Covid-19, tuvieron que cerrar las escuelas y retrotraer el aislamiento social a fases anteriores. Pero Trotta insiste en otras provincias (La Pampa, Córdoba, Santa Cruz, etcétera), por lo que el rechazo a las propuestas de Acuña no es por alguna “interna política contra Larreta”, sino porque lo de Acuña es inaceptable, hasta para Trotta.

El objetivo de Larreta y Acuña no es pensar en los niños y en la continuidad del proceso de enseñanza aprendizaje, como fundamentan. En realidad, ellos saben que sus propuestas son impracticables. Fueron desde los protocolos “burbuja” con niños separados por dos metros, con barbijos, alcohol en gel, pañuelos de papel, baños impecables, lavandina, sin contacto entre ellos ni siquiera fuera del aula, con “salas sanitarias” ante posibles sintomáticos, “trabajo en equipo con sectores de la salud” (que ni siquiera dan abasto en los hospitales). Cuestiones higiénicas que deberían ser cotidianas en cualquier escuela, pero que en las escuelas públicas del país no están garantizadas, ni siquiera el funcionamiento de los baños, agua potable, aulas con vidrios, techos sanos y un gran etcétera que ni antes ni ahora los gobiernos resuelven.

Después, entre otras propuestas, plantearon clases con doble modalidad, con algunos chicos en la escuela y otros en sus casas, de manera virtual. No supieron explicar nunca qué docentes darían las presenciales y al mismo tiempo las virtuales. O si iban a nombrar el doble de docentes para esa tarea doble, algo también absurdo, ya que ni siquiera han nombrado a miles de docentes que quedaron fuera del sistema porque los actos públicos de nombramientos se suspendieron por la cuarentena (dejándolos sin salario), “ahorrándose” el gobierno el presupuesto de salarios.

Hace poco, bajo la supuesta preocupación por miles de niños a los que el gobierno no les está garantizando la educación virtual (por falta de conectividad gratuita o de computadoras), largaron la nueva “brillante” idea: la “escuela ciber”. Ahora, miles de esos niños irían a las escuelas a “estudiar” dos horas, para hacer en las escuelas con las computadoras de las escuelas, las clases virtuales. Saltaron claramente otros problemas, como quiénes llevarían a esos niños (¿los mismos familiares que no garantizan que puedan hacer la virtualidad en la casa?), con qué computadoras (no hay esa cantidad de computadoras en las escuelas), cómo llegarían (muchos viven lejos de sus escuelas), quienes abrirían las escuelas, les darían de comer y un gran etcétera que nunca fue respondido y también cayó en saco roto.

Ahora, la última, son las “escuelas canchas de fútbol”, donde irían los alumnos a canchas de fútbol, básquet, o parques, al aire libre. Esta vez, lo absurdo llevó a decenas de memes, qué pasaría cuando hiciera frío o lloviera, u horas bajo el sol, cómo sería la conexión a internet o de luz, en qué árbol deberían ir las niñas para hacer sus necesidades y a cuál los niños, y los mismos interrogantes anteriores (quiénes darían clases presenciales, quiénes virtuales, cómo llegarían, etcétera) nunca respondidos.

Estos proyectos, además de demostrar que en el gobierno hay gente a cargo de la educación que nunca ha pisado una escuela pública para dar clases, refleja otra cuestión, política.

El objetivo de Larreta y Acuña es buscar ganar políticamente la simpatía de base  social en vistas a consolidar su masa de votantes en la perspectiva de 2021 y con la política de apertura total de la economía a costa y riesgo de los trabajadores y sectores populares y las escuelas como guarderías. Aunque se montan sobre un problema que preocupa a muchísimas familias, sus soluciones son impracticables.

Lo cierto es que todas esas propuestas esquivan la única y necesaria solución para atacar los problemas educativos en plena pandemia: garantizar, con inversión de mayor presupuesto, conectividad y tecnología gratuita para docentes y estudiantes para retomar y profundizar la educación virtual.

Desde el mes de marzo es lo que Ademys y el conjunto de la docencia venimos denunciando, más la falta de trabajo para suplentes al no cubrir cientos de cargos existentes y vacantes en el marco de la profundización del ajuste. Reiteramos los problemas de infraestructura y falta de auxiliares para garantizar la higiene en las escuelas. Esta política de abandono es lo que está profundizando a niveles escandalosos la deserción escolar.

Esto es lo que deben garantizar tanto el gobierno de la Ciudad como el nacional. Seguiremos profundizando el vínculo de los docentes con las familias para resistir los embates de Larreta y Acuña y convocando a todas las medidas de acción necesarias para garantizar que, mientras exista la pandemia, se tomen las medidas necesarias para lograr una educación virtual para todos.

 

 

 

Deja un comentario

Los campos marcados (*) son necesarios para registrar el comentario.

Nuestro semanario. En el que te acercamos el reflejo de las luchas del movimiento obrero, las mujeres y la juventud, además un análisis de los principales hechos de la realidad nacional e internacional.

Es una herramienta fundamental para fortalecer a Izquierda Socialista y al Frente de Izquierda.

La suscripción del periódico impreso nos permite también seguir editándolo, ya que nos financiamos con nuestros propios aportes y del de los suscriptos.

 

Suscribite a la versión Impresa

Más Leídos