Feb 26, 2020 Last Updated 3:00 PM, Feb 25, 2020

Entrevistamos a Laura Marrone, candidata a Diputada Nacional en CABA y dirigente nacional de Izquierda Socialista. Laura siendo estudiante secundaria fue impactada en 1969 por el “cordobazo”. Comenzó su militancia en el PST en 1971, como docente impulsó la formación de Ctera en 1973 y luego fue presa política durante tres años bajo la dictadura de Videla. En el exilio integró el sindicato metalúrgico de Comisiones Obreras en España y participó en Francia de la lucha de los “inmigrantes africanos y árabes” por sus derechos. En 1988 fue dirigente del “maestrazo” contra el gobierno de Alfonsín. Tiene 66 años, 2 hijos y está ejerciendo su segundo mandato como Legisladora porteña.

-¿Laura luego de tantos años de militancia política y lucha docente, contanos tu experiencia como Legisladora?
La tarea legislativa que desarrollamos la hacemos como representantes de los trabajadores, siendo la voz de todos los oprimidos y presentando proyectos de ley, de resoluciones y pedidos de informes con las propuestas de fondo que tenemos en el programa del FIT. Por ejemplo en la ciudad hay una gran falta de vacantes en las escuelas públicas, bajo el macrismo avanzó la privatización, y hoy la matrícula estudiantil en las escuelas privadas y religiosas ya superó a la pública. Nosotros presentamos decenas de proyectos para construir escuelas y jardines de infantes públicos. También presentamos proyectos de ley por la reestatización bajo control de trabajadores y usuarios del Subte, de Edenor y Edesur, y para declarar la emergencia en violencia de género, entre otros. Estuvimos en las luchas, como la de las enfermeras para que sean reconocidas como profesionales de la salud, las movilizaciones en defensa de los 29 profesorados, contra la Unicaba y contra el cierre de las escuelas nocturnas. El FIT se ha fortalecido contra el gobierno de Macri y Larreta, porque no tranzamos como el peronismo y la burocracia sindical.

-¿Qué desafíos tenemos en las PASO del 11 de agosto?
Hay un intento de Macri y los Fernández de polarizar la elección, como si ya estuviéramos en un balotaje, para intentar achicar al máximo a las otras propuestas que se presentan. Esto representa un desafío enorme para la izquierda, porque tenemos que romper la polarización, que impulsa todo el aparato mediático, para pelear y ganar el voto de los trabajadores, las mujeres y la juventud. Nuestra campaña militante y a pulmón, sin financiamiento empresarial, se abre paso en los lugares de trabajo, de estudio y en los barrios populares. Nuestra propuesta de romper con el FMI y dejar de pagar la deuda externa genera un gran debate, que es muy profundo, ya que discutimos si debemos resignarnos a sobrevivir bajo el capitalismo, como una semicolonia con una enorme pobreza, o si realmente podemos fortalecer otra alternativa desde la izquierda, que para nosotros es el camino del gobierno de los trabajadores y la necesidad del socialismo para lograr todos nuestros derechos.

-¿Cómo ves la elección en la Ciudad de Buenos Aires?
Larreta arrancó con una gran ventaja. Gobiernan hace doce años, con una oposición completamente cómplice del ajuste. Tanto es así que Lousteau, que casi le gana el balotaje en 2015, ahora va con el macrismo como candidato a senador y hasta Roy Cortina, en nombre del Partido Socialista, va en las listas de Larreta. El kirchnerismo lleva a Lammens, que es otro panqueque, un candidato que no se lo ha visto en ninguno de los innumerables reclamos de los trabajadores, las mujeres y la juventud contra el ajuste. Es justamente en esas luchas donde el FIT estuvo siempre y por eso somos reconocidos y pedimos el voto para el 11 de agosto. Confío en que la unidad y la coherencia de la izquierda va a dar sus frutos.

Los dos espacios mayoritarios “Juntos por el Cambio” de Macri-Pichetto y “Frente de Todos” de Alberto Fernández-Cristina Kirchner quieren instalar que en las PASO de agosto se define la presidencia y polarizar más la elección. Esto no es así, las PASO solo definen qué candidatos llegan a las elecciones de octubre. ¿Cuáles son los desafíos del FIT Unidad en agosto?

Escribe Laura Marrone, Legisladora porteña Izquierda Socialista/FIT y candidata a Diputada Nacional

Las PASO (Primarias Abiertas Simultaneas y Obligatorias) se realizaron por primera vez en las elecciones presidenciales del 2011. Impulsadas por el kirchnerismo tuvieron dos objetivos. El primero ordenar las internas de los partidos patronales, para intentar reconstruir el régimen bipartidista luego del estallido popular del 2001 que golpeó duramente a los dos partidos patronales más importantes, la UCR y el PJ. Y el segundo objetivo era proscriptivo, contra los partidos de izquierda, ya que la fórmula presidencial que no superase el 1,5% de los votos quedaría afuera de la elección de octubre. Y no solo eso sino que hay que superar ese porcentaje de votos en cada una de las provincias (nosotros nos presentamos en 23 de las 24 provincias) y en cada una de las categorías (diputados, senadores, legisladores, etcétera). Recordemos que hasta el 2011 nunca la izquierda en nuestro país había superado el 1,5% de votos en una elección presidencial. Por eso con las PASO buscaban sacarnos del mapa político.

En estas elecciones del 2019, ninguna fórmula presidencial irá a internas y el gasto del estado nacional para costear la organización de estas elecciones será de 4 mil millones de pesos (casi 100 millones de dólares). Una fortuna en el marco de la grave crisis social y económica que sufre nuestro pueblo. Para colmo los partidos patronales mayoritarios se pusieron de acuerdo en reducir la publicidad gratuita en los medios de comunicación masivos (TV, radio, etcétera) y promueven los aportes privados para el financiamiento de las campañas, con el objetivo de blanquear los aportes de sus empresarios amigos.

En las elecciones del 11 de agosto de este año, lo único que se define es que candidaturas podrán participar de las elecciones de octubre, por eso son todas pre-candidaturas hasta que en cada cargo se supere el 1,5% de los votos y se confirmen las candidaturas. En el 2011 se constituyó el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) avanzando en la unidad de la izquierda, tanta veces reclamada, para presentar una alternativa independiente y lograr derrotar la proscripción. Así fue como ese año obtuvimos 520.000 votos (2,46%), llegando a las elecciones definitivas. Otro tanto sucedió en 2015, cuando sumamos 730.000 votos (3,25%). Venimos de dos elecciones presidenciales donde vencimos la proscripción por la unidad de la izquierda conquistada con el FIT y ahora ampliada con el FIT Unidad.

En 2019 tenemos nuevamente el desafío de superar las PASO. La enorme polarización instalada entre Macri-Pichetto y Fernández-Fernández busca disminuir a su mínima expresión al resto de las fórmulas, desde la izquierda con el FIT Unidad nuestro primer objetivo es superar el 1,5% a nivel nacional, en las 23 provincias que nos presentamos y en cada una de las categorías que competimos, para en octubre fortalecer una alternativa política de los trabajadores y conquistar nuevas bancas que estén al servicio de las luchas obreras y populares contra el ajuste del FMI, que continuará gane quien gane. Por estos motivos te pedimos el voto para el domingo 11 de agosto.

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Conferencia de prensa de presentación de candidatos. Sentados, Alejandro Vilca (PTS) en el centro; Leandro Rivero (MST) y Andrea Rua (PO). De pie, el tercero de derecha a izquierda, nuestro compañero Ivan Blacutt

Escribe Laura Marrone • Legisladora electa de Izquierda Socialista en el FIT

El miércoles 9 de mayo alrededor de 25.000 docentes y estudiantes realizaron la segunda e histórica marcha de los terciarios contra el proyecto de Unicaba de PRO para eliminar los 29 profesorados públicos de la Ciudad de Buenos Aires. La marcha fue convocada por la CET (Coordinadora de Estudiantes Terciarios), el Cesge (los 29 rectores nucleados en el Consejo de Educación Superior de Gestión Estatal), los sindicatos docentes Ademys y UTE, los estudiantes de la CEB (coordinadora de estudiantes secundarios), la FUBA (federación de estudiantes universitarios) y la AGD (gremial de docentes universitarios).

Partió del Ministerio de Educación de la Nación, que es el responsable del Plan Maestro a nivel nacional, y terminó en la Legislatura porteña donde se está tratando el proyecto de ley. Pese a que el macrismo tiene la mayoría automática de 34 legisladores, desde diciembre pasado, en que presentaron este proyecto, no han podido aprobarlo por el enorme repudio de toda la comunidad educativa, que viene enfrentando la Unicaba con una gran lucha. Cada profesorado fue con sus propias banderas, carteles y hasta disfraces. El clamor era uno: retiro del proyecto de la Unicaba.

En el marco de una marcha enorme y unitaria existió un debate con la dirección de la CET, que no dejó hablar a Ademys con el argumento de que “hay muchos sindicatos”. El trasfondo de esta mordaza antidemocrática es que si hablaba Ademys debía hacerlo la UTE (sindicato de base de Ctera, dirigido por el kirchnerismo). La UTE está sumida en un debate interno debido a que su principal dirigente, Eduardo López, sostuvo en medios de prensa el apoyo a una negociación con PRO de un proyecto alternativo de “coexistencia” de los 29 profesorados con la Unicaba. En realidad, la directiva de UTE venía intentando hacer pasar esta propuesta conciliadora desde el inicio del conflicto, pero la fuerza de la lucha contra el proyecto Unicaba desde las bases se lo impidió. Desde el principio alertamos que la “coexistencia” llevaría a la muerte lenta de los 29 profesorados, ya que el gobierno los terminaría asfixiando presupuestariamente, cerrando carreras y profesorados enteros. Además, de acuerdo a las recetas del Banco Mundial sobre la reforma en formación docente, para acondicionarla a la reforma laboral, se puede presumir incluso que la Unicaba terminaría siendo la institución encargada de acreditar los títulos, con lo cual los profesorados serían condicionados en sus programas y vaciados lentamente. Eduardo López no fue a ninguna marcha ni debate público por la defensa de los 29 profesorados. Pasó a integrar la lista de los sindicalistas que solo hablan por los medios. En el único plenario de UTE por este tema el viernes 11, la dirección de UTE dijo que los medios habían tergiversado las palabras de López, pero se negaron a sacar una denuncia pública al respecto. La dirección de la CET, compuesta por agrupaciones como La Mella-Patria Grande y Nuevo Encuentro, tiene afinidad política con la UTE por su pertenencia al kirchnerismo. Los convocamos a revisar esta actitud antidemocrática de silenciar a Ademys y a continuar unidos en la lucha junto con el conjunto de la docencia y los estudiantes contra el proyecto alternativo de la “coexistencia” y a favor de la derrota definitiva del proyecto Unicaba.Con la unidad en la lucha podemos derrotar al macrismo.

 

Escribe Laura Marrone Legisladora electa por la Ciudad de Buenos Aires, Izquierda Socialista/FIT

Al crecimiento invisible de la producción y la no menos invisible reducción de la pobreza de casi dos millones de personas, ahora se sumaría “la mejora en lengua y ciencias” de nuestros alumnos. Así lo manifestó el presidente Macri cuando presentó el resultado del Operativo Aprender 2017 en marzo pasado. “Tenemos que mejorar en matemáticas”, concluyó.

 El Operativo Aprender consiste en una evaluación “externa” (no la realizan los docentes de la escuela), censal (a todos los alumnos del país) de sexto grado de la primaria y de quinto año del secundario, que impuso Cambiemos en 2016 y repitió en 2017. Según el informe oficial, el último abarcó a 900.000 alumnos y 29.000 escuelas. El resultado dio que, en lengua, en las escuelas medias estatales se duplicó el número de alumnos que logró el nivel más alto pasando de 15,2% a 29,6% y el más bajo se redujo a la mitad, 19,7% a 9,9%. En matemáticas, en cambio, estaríamos peor: bajamos de 16,1% en 2013 a 14,2% en 2016 y a 11,4% en 2017.

Quienes trabajamos frente a alumnos sabemos que no existieron cambios profundos que puedan dar credibilidad a ninguno de los dos resultados. No hubo prácticas, recursos, capacitaciones o medidas que expliquen uno u otro. Y menos para las dos materias en el mismo tiempo. Aun estadísticamente, estos resultados no son confiables. Por eso nosotros y decenas de sindicatos docentes combativos los rechazamos.
 
Las evaluaciones externas no sirven

En educación tenemos problemas, pero son centralmente políticos y no pedagógicos. Estas evaluaciones son una pérdida de tiempo y de recursos cuyo único propósito es culpar a la docencia de los problemas de nuestra educación. El fundamento del gobierno de que son necesarias para un diagnóstico de la situación se cae, pues para ello alcanzaría una simple muestra en lugar de hacerla censal, o sea a todos. En aquellos países donde se realizan desde la década del ´90, como Estados Unidos, condujeron a que la docencia se centre en el “entrenamiento” de sus alumnos para responder a esas pruebas estándares, por miedo a ver reducido su salario o perder la estabilidad en el cargo, en lugar de desarrollar el pensamiento, la creatividad y el trabajo en equipo.  En México o Brasil las usan para la selección de alumnos que podrían seguir estudios superiores y cuáles no.

Lo determinante para el deterioro de nuestro sistema educativo son las causales externas. La diferencia entre las públicas y las privadas se debe a que las primeras concentran en porcentajes aun mayores al promedio nacional de 47% de niños y adolescentes pobres. Y encima las subvenciones estatales a la educación privada favorecen a una mayor desigualdad. El propio informe revela este condicionante por fuera de la escuela.
 
Cómo mejorar la educación

Hay que destinar el 10% del PBI y nacionalizar el financiamiento para que se haga cargo el Estado nacional, en lugar de pagar intereses de la deuda externa al doble de lo que se destina a educación. Hay que suprimir los subsidios a la educación privada. Hay que reformular la jornada laboral como en Finlandia, para que, con un salario digno, la docencia dedique un tercio de la semana laboral a tareas  extraclase de preparación, capacitación y reflexión entre pares, entre otras medidas. En vez de cerrar los profesorados hay que implementar un plan de actualización de la formación docente todos los años de la carrera, dentro de la jornada laboral, entre otras medidas.


La docencia combativa resistió y reclama su derogación

Las familias y estudiantes acompañaron el llamado a no asistir a las evaluaciones en aquellas jurisdicciones donde el sindicalismo combativo tiene influencia. La participación de alumnos en las escuelas estatales medias fue de 28,8% en Neuquén (ATEN), 22,7% en Santa Cruz (Adosac), 46,5% en Buenos Aires (Sutebas Multicolores), 49,3% en Santa Fe (Amsafe Rosario), y 53,1% en Capital (Ademys). La media nacional fue de 59%. Vale señalar que con menos del 50% los datos no se deben considerar a los fines estadísticos. La resistencia fue posible gracias a un esfuerzo asambleario con las familias y los estudiantes por parte del sindicalismo combativo. Cuestión que no hizo Ctera, ni los sindicatos nacionales como UDA, AMET o Sadop.

Ese cuerpo a cuerpo tuvo sus frutos. El llamado será de nuevo este año, hasta que derrotemos la farsa de estas evaluaciones.

Escribe Laura Marrone Legisladora electa de la Ciudad de Buenos Aires por Izquierda Socialista/FIT

El 13 de marzo la Corte Suprema falló contra el reclamo de la Asociación Gremial de Trabajadores de Subterráneos y Premetro (AGTSyP), dejando en la indefinición el reconocimiento de su personería gremial, lo que favorece a la burocracia sindical de la UTA. La Corte Suprema, la misma que hizo el vergonzoso fallo del 2x1 para liberar a los genocidas, ahora contra el derecho democrático de los trabajadores a organizarse libremente.

La burocracia de la UTA es minoritaria entre los trabajadores del subterráneo desde hace décadas. En 2008 los activistas se organizaron masivamente en un nuevo sindicato, la AGTSyP, con delegados de base y democracia sindical, luego de luchas destacadas como el logro de la jornada laboral de 6 horas por la insalubridad y el pase a planta de la mayoría de los trabajadores tercerizados. En 2015 obtuvieron la personería gremial, medida que el gobierno de Macri pretendió desconocer.

La conducción de la UTA a cargo de Roberto Fernández, en cambio, ha sido y es una correa de transmisión vergonzante de los intereses de la empresa Metrovías y de los sucesivos gobiernos. Fernández es uno de los clásicos burócratas sindicales de este país, que desde 1984 no trabaja en un colectivo de línea, pero en cambio se sube a todos los gobiernos de turno. El 19 de diciembre pasado se negó a parar, cuando la CGT llamó tímidamente al paro general luego de la represión del 18 con la que aprobaron la reforma previsional. En febrero la UTA fue uno de los primeros sindicatos en firmar una vergonzosa paritaria de 15% en tres tramos, el último a cobrar en enero de 2019 y sin ningún tipo de cláusula gatillo. Cuando hubo reclamos en el subte por insalubridad o por los accidentes de trabajo que se cobraron la vida de 5 trabajadores del subte en los últimos años, Fernández y su gente siempre se pusieron del lado de la empresa Metrovías que maneja Benito Roggio.

Disciplinar a los sindicatos que no le responden, especialmente, el caso de los de transporte, es vital para el gobierno de Macri. En noviembre de 2017 el impresentable ministro de Trabajo Jorge Triaca, el mismo que viola las leyes de trabajo teniendo personal en negro, anunció que iría contra la personería de 450 sindicatos. La proximidad de la licitación abierta a empresas privadas internacionales de la nueva concesión de Subterráneos de Buenos Aires por 30 años refuerza el interés del gobierno para intentar derrotar la organización genuina de los trabajadores. Todas las conquistas obtenidas en sus condiciones de trabajo podrían estar cuestionadas por los posibles nuevos empresarios privados. Por eso desde el FIT presentamos un proyecto para reestatizar el Subte bajo control de los trabajadores y usuarios. (Ver El Socialista Nº 351)

La semana próxima se abrirían las negociaciones paritarias en el subterráneo y por la denuncia de la existencia de los coches con asbesto (material cancerígero). La comisión directiva de AGTSyP llama a desconocer el fallo de la Corte y reclama su derecho a sentarse en la mesa de negociaciones con la empresa Metrovías y SBASE, a la vez que denuncia el atropello de que se acepte a la UTA en su lugar. Además, presentarán reclamos ante la OIT y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Su decisión es seguir representando gremialmente a los trabajadores del subterráneo, tal como sus compañeros así lo respaldan. Desde Izquierda Socialista les damos todo nuestro apoyo.
Los trabajadores son los únicos que pueden decidir quién los representa y quién no. El gobierno pretende interferir en las organizaciones obreras. El sindicalismo combativo se solidariza con los metrodelegados y se suma a la denuncia de esta inaceptable injerencia del Estado sobre el derecho de los trabajadores a organizarse y a elegir libremente sus representantes. Nos preparamos para apoyar las medidas de lucha que definan democráticamente los trabajadores.

Nuestro semanario. En el que te acercamos el reflejo de las luchas del movimiento obrero, las mujeres y la juventud, además un análisis de los principales hechos de la realidad nacional e internacional.

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