Oct 19, 2020 Last Updated 6:08 PM, Oct 17, 2020

Escribe Nicolás Núñez, legislador porteño electo de Izquierda Socialista/FIT-Unidad

La última sesión de la Legislatura porteña incurrió en un nuevo escándalo político. Con los votos del oficialismo larretista, que incluyen legisladores de Lousteau y al “socialista” Roy Cortina, se avanzó con la rezonificación de terrenos de la Costanera Norte. ¿Qué significa esto? Que se cambiaron las limitaciones para la construcción y se habilitó la construcción de un barrio de lujo con edificios de hasta diez pisos que terminarán de tapar no solo el acceso, sino hasta la propia vista al Río de la Plata.

Contradiciendo la propia Constitución de la Ciudad, que señala que los bordes costeros no pueden ser privatizados, se estaría avanzando a toda marcha en la venta y cementación de tierras públicas que deberían haber sido destinadas a garantizar nuevos espacios verdes. En el contexto de enorme crisis habitacional y hacinamiento que quedó a la luz con la actual pandemia, Larreta sigue manteniendo como prioridad levantar barrios de lujo en la ciudad. En medio de la preocupación creciente por el calentamiento global y las inundaciones, se avanza en una edificación costera que representa justamente un agravante de ambos problemas. Mientras el gobierno nacional y el macrismo están en una cruzada contra quienes pelean por tierra para vivir, por la ventanilla de al lado, en la ciudad (en la provincia de Buenos Aires y en todo el país), los “desarrolladores”, las patronales de la construcción, los millonarios de la especulación inmobiliaria, reciben favores de todo tipo de todos los gobiernos.

El peronismo porteño, a través de sus legisladores y medios afines, instaló durante el día en redes sociales (el único lugar donde “protestan” contra Larreta) el hashtag #LainmobiliariadeLarreta. Incluso, más “jugadas” aún, algunas de sus organizaciones sacaron flyers con la consigna “No vendan la Costanera”. Algo que puede haber llevado a confusión a parte de los y las trabajadoras y las organizaciones ambientales de la ciudad que estuvieron siguiendo el debate. Pero se trata de una impostura.

La venta de estos terrenos públicos no era el tema de esta sesión. El remate de los terrenos en cuestión había sido habilitado en 2017, y para la mayoría especial requerida para la enajenación de tierras Larreta había contado con la inestimable ayuda del bloque peronista. En ese momento la venta era para habilitar negocios privados gastronómicos, lo que se trató en esta sesión fue cambiar esa finalidad para pasar directamente a edificar edificios de diez pisos. Así las cosas, quienes dicen “no vendan la Costanera” deberían buscar la forma de viajar en el tiempo para cambiar sus propios votos. El título de martillero a PRO se lo dio el peronismo porteño.

Así es que los gobiernos de Macri y Larreta remataron 500 hectáreas públicas. Y como se denunció en la sesión desde la bancada del FIT-Unidad, el peronismo habilitó la entrega del Parque de la Ciudad, del Autódromo, diecisiete predios al arzobispado, el Tiro Federal, el Parque Thays, terrenos ferroviarios de distintos barrios porteños, el Edificio del Plata y también la Costanera Norte. No hay una gran diferencia entre la política del peronismo, que en el conurbano arrasa humedales o niega el acceso a la tierra para desarrollar countries, y la del larretismo, que liquida la costanera para hacer un barrio de lujo.

Para que se consume el cambio de zonificación y con ello la privatización, el proyecto debe pasar por una audiencia pública y una segunda lectura en la Legislatura. Desde Izquierda Socialista y el FIT Unidad llamamos a redoblar los esfuerzos y la movilización porque es en la calle, y no dentro de #LainmobiliariadeLarreta, donde podemos frenar este escandaloso remate.

 

 

 

Escribe Nicolás Núñez, legislador porteño electo Izquierda Socialista/FIT Unidad

Con más de trescientos participantes, se llevó a cabo el Conversatorio Nacional de Ambiente en Lucha. Se trató de un gran espacio de socialización y puesta en común de valiosísimas experiencias de combate a la devastación ambiental.

El conversatorio lo abrió el compañero Francisco Ayala, de Ambiente en Lucha del sur del conurbano bonaerense, explicando los desafíos que tiene esta agrupación conformada por militantes de Izquierda Socialista y activistas independientes, además de comentar las peleas en su zona en defensa de espacios verdes y contra la destrucción de humedales para la especulación inmobiliaria. Continuó Lautaro, que desde Córdoba señaló los intereses inmobiliarios y del agronegocio detrás de las quemas que devastaron la provincia y denunció el doble discurso detrás de la iniciativa de Máximo Kirchner, que presenta como gran solución una ley que dictamina hechos (la prohibición del cambio del uso de los terrenos incendiados), que en buena medida ya estaban contemplados por la legislación vigente, pero que el gobierno peronista cordobés no respeta. Desde Charbonier, José Luis nos comentó la batalla que dieron contra el fuego los días previos. Silvia, de Casa Bamba, explicó la pelea contra la minera Camarassa, y el periodista y geólogo Pablo Sigismondi aportó en su intervención una explicación detallada sobre los intereses económicos detrás de la devastación ambiental en la provincia.

Emilia, de la Juventud de Izquierda Socialista de Rosario, comentó las responsabilidades políticas y la presión existente por la extensión de la frontera agropecuaria detrás de los incendios en los humedales, así como también la desidia del ministro de Ambiente y los gobiernos provinciales a la hora de combatir el fuego. Mientras que el compañero César Baudino, del Colectivo de Trabajadores por la Ventana de Entre Ríos, también denunció los planes del gobierno con el Consejo Agroindustrial Argentino para extender más la frontera agropecuaria y traer las megafábricas de cerdos chinas, además de referirse a la problemática del transporte a escala nacional.

También hubo intervenciones referidas al combate a la megaminería. Agustín, de la Asamblea No a la Mina en Esquel, comentó la historia y la actualidad de la pelea en Chubut. Arturo, en Andalgalá, enfrenta los proyectos La Alumbrera y Aguas Ricas, y Martín, de La Rioja, habló sobre la lucha con Barrick Gold y la canadiense Osisko. La compañera Tata Gayone, secretaria de Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo de la CTA de Bahía Blanca, detalló las peleas contra el extractivismo capitalista que avanzó tras la privatización del puerto y del desarrollo de una industria química y petroquímica plagada de denuncias por contaminación ambiental que provoca enfermedades, además de referirse a la vinculación del puerto con el desarrollo del emprendimiento de Vaca Muerta. Desde Neuquén, nuestro compañero Gastón se refirió a la pelea contra el fracking y, junto a la compañera Urbelina Huaiquiyan, de la Asamblea por el Agua del Norte Neuquino, explicaron la lucha contra la instalación de una represa sobre el río Nahueve.

Desde La Plata, Amelio del Fabro se refirió a nuestra intervención en la Asamblea de Vecinos Contaminados de Berisso, Ensenada y La Plata, en la lucha contra la ampliación de la autopista Balbín y en la Asamblea Vecinal Barrio Norte surgida a partir de las inundaciones en la zona. Iván, de la Asamblea de San Atilio contra los mataderos y basurales a cielo abierto, explicó las peleas en la zona norte del Gran Buenos Aires; Mario, docente de las escuelas cercanas a la empresa contaminante Klaukol, se refirió a las peleas en La Matanza; Viviana Puccio, también docente y de la localidad de San Martín, habló sobre la problemática alimentaria y las peleas contra empresas como Bayer-Monsanto; finalmente, el ferroviario Arnoldo Troncoso introdujo las problemáticas de Luján y la zona oeste.

El conversatorio reflejó algunas de las más importantes luchas ambientales que se han dado en el país en los últimos tiempos. Existe un hilo político y programático que une cada una de las peleas y que hace a los ejes centrales con los que queremos desarrollar Ambiente en Lucha. El impulso de la unidad de acción para ganar cada pelea apuntalando instancias democráticas de organización; la defensa de la independencia política del movimiento de lucha respecto de todos los gobiernos; la desconfianza en las maniobras institucionales de los partidos patronales y la apuesta por hacernos potentes en nuestros reclamos con la lucha en las calles, y levantar un programa de fondo que señale que, ante el rumbo de catástrofe al que nos llevan el capitalismo y sus gobiernos, la única salida es que gobiernos de la clase trabajadora desarrollen un plan de transición ecológica y energética que permita frenar el colapso y garantizar el conjunto de los derechos que miles de millones tienen vedados por el actual sistema.

Escribe Nicolás Núñez, legislador porteño electo Izquierda Socialista/FIT Unidad

La convocatoria realizada por los sectores de la juventud que vienen levantándose contra el calentamiento global fue nuevamente un éxito. En más de 3.500 ciudades se salió a protestar atendiendo a las condiciones sanitarias de cada lugar.

En nuestro país, el llamamiento a salir a la calle partía de la dificultad de que la propia organización argentina que participó de la conferencia de prensa latinoamericana de convocatoria a la Huelga Mundial salió a boicotear la iniciativa. Lamentablemente, Jóvenes por el Clima viene privilegiando sus acuerdos con el gobierno del Frente de Todos. En ese marco, copió el discurso de la burocracia sindical peronista que, alegando “ser empáticos” con la situación sanitaria y la realidad de las y los trabajadores de la salud, vienen dejando pasar el brutal ajuste que se está descargando sobre la clase trabajadora sin mover un dedo. Jóvenes por el Clima venía criticando las convocatorias previas, y ahora, la salida a hacer en la Argentina lo mismo que se hizo en todo el mundo el viernes pasado, expresarse en la calle porque la crisis ambiental es ahora, es urgente y exige una intervención política contundente.

El llamado a limitarse a una acción por redes sociales fue rechazado por la enorme mayoría de las organizaciones socioambientales que son parte del nuevo movimiento de lucha que se levantó al compás de las cinco huelgas mundiales previas. Se reafirma de esta manera algo que para Izquierda Socialista y la agrupación Ambiente en Lucha es estratégico, avanzar en una coordinación unitaria que sostenga el principio de la independencia política de todos los gobiernos y que no limite su agenda a las presiones y necesidades de los responsables políticos de la devastación ambiental en que estamos inmersos.

De hecho, la jornada del 25S se produjo horas después de que el Congreso ratificó que la Argentina se convertía en el décimo de los once países de Latinoamérica y el Caribe requeridos para que entre en vigencia el Acuerdo de Escazú en la región. Se trata de un convenio con una batería de definiciones de protección del ambiente y los derechos de quienes luchan en defensa de la naturaleza que, en general, pueden ser correctas, pero que guardan el suficiente grado de abstracción como para que pueda ser votado por los ecocidas en regla del PJ y Cambiemos.

En el Congreso tuvimos que escuchar a la diputada Sapag, del MPN, que hizo votar en su provincia el pacto secreto con Chevron sobre la base de una feroz represión, y ahora celebraba la “participación popular” que abriría este nuevo convenio. O a una referente del peronismo kirchnerista hablando de “ampliación de derechos”, mientras sus doce años de gobierno previos, y los diez meses de Alberto Fernández, dan cuenta de un inequívoco rumbo de depredación ambiental con el fracking y la megaminería, pisoteo de los derechos de los pueblos originarios y de los pueblos fumigados y una clara política de continuidad del saqueo en mano de las multinacionales, que abrió el menemismo en los ’90. La jornada del viernes fue también una respuesta al circo de cinismo que envolvió la aprobación de Escazú, y una ratificación de que no hay implementación progresiva de legislación alguna sin movilización popular en las calles.

Siguen incendiando el país, sigue la pelea y se lanza Ambiente en Lucha

Pos-25S, volvieron los incendios en el delta del Paraná y las sierras de Córdoba. El propio Servicio Nacional de Manejo del Fuego reconoce que el 95% de los incendios que abarcaron ya a catorce provincias y más de medio millón de hectáreas son producto de la intervención humana. No se trata solo de “prácticas arcaicas”, como dice el ministro Cabandié, sino de las muy modernas perspectivas de ganancias ante las que las patronales del agronegocio se relamen y queman para renovar terrenos.

En este contexto es que seguiremos apostando a la unidad y a coordinar nuevas medidas para mantenernos tanto en las calles como en las redes sociales interviniendo con la agenda urgente del movimiento socioambiental de nuestro país.

Pero además, desde Izquierda Socialista nos hemos propuesto, junto a compañeras y compañeros independientes, impulsar Ambiente en Lucha como una agrupación abierta a la cual sumarse a debatir y organizarse en pos de construir una alternativa que vaya a fondo para frenar el rumbo de catástrofe al que nos llevan el capitalismo y sus gobiernos. Este sábado 3 de octubre, a las 17, haremos a través de Zoom un conversatorio nacional en el que participarán representantes del conjunto de las peleas que se están dando en nuestro país, así como también de algunas de las más históricas de las últimas décadas. Pedinos el link para sumarte.

Este viernes 25 de septiembre a las 15 hs se llevará adelante una movilización de Congreso a Plaza de Mayo. La misma forma parte de una lucha a nivel global que tendrá sus réplicas en la Argentina. Es convocada por una enorme cantidad de organizaciones ambientales y será acompañada por el Frente de Izquierda Unidad. De la misma participará el legislador electo CABA por Izquierda Socialista en el FIT-Unidad, Nicolás Núñez.

Nuñez señaló: “En un innegable contexto de crisis climática y ecológica, la causa ambiental es prioridad entre las diversas luchas que libra la humanidad para su propia supervivencia. El extractivismo, práctica predatoria imperante del capitalismo, mata. Este accionar ecocida impulsado por mega corporaciones están en convivencia y conveniencia con el actual gobierno y los anteriores, y ahora se expresa entre otras cosas, en el intento de meter en nuestro país las megafábricas de cerdos chinas. Salimos a las calles porque no queremos ser la fábrica de nuevas pandemias.”

Nuñez finalizó: “El pago de la deuda externa ilegítima, que acordó el gobierno de Alberto Fernández, sigue asfixiando nuestro presente por lo que es inaceptable. La deuda es con el pueblo, con su salud, educación y con el ambiente.”

Contactos:
Nicolás Nuñez: 1150463796 @nicolasnuniez
Facebook: Nicolás Nuñez
Prensa: 1160540129 @PrensaIzquierda

Escribe Nicolás Núñez, diputado porteño electo Izquierda Socialista/FIT Unidad

Dos informes publicados en la semana ayudan a comprender cuál es el rumbo que nos tienen preparado el capitalismo y sus gobiernos. Por un lado, uno que graficó el aumento de la desigualdad en el marco de la pandemia, y por otro, uno que dio cuenta de la dinámica de la masiva extinción de especies a escala planetaria en las últimas décadas. Veamos de qué tratan.

Oxfam es una ONG global que viene recolectando año a año cifras que muestran la realidad de la enorme desigualdad social imperante en el mundo. A partir de sus informes, hoy en día sabemos que el 1% más rico de la población mundial tiene más riquezas en sus manos que casi 7.000 millones de personas. O que la mitad de la humanidad vive con menos de 5,50 dólares al día. Un monto que, en parámetros de nuestro país, es el equivalente a afirmar que viven en el límite o por debajo de la línea de indigencia. En los primeros meses de la pandemia se lanzaron ríos de tinta y compungidos discursos evocando a que la crisis del coronavirus abriera la posibilidad de desandar ese camino de desigualdad para ir hacia un “capitalismo más humano”. Ahora, el último informe Oxfam nos pinta el panorama global de qué pasó en la realidad, y no en las palabras, al calor de la crisis del coronavirus.

Acercándonos al millón de fallecidos, hay que sumar a ese saldo 400 millones de personas que perdieron su trabajo y 500 millones que fueron empujadas a la pobreza. Mientras eso sucedía en el polo más empobrecido de la humanidad, en el otro extremo, empresas como Microsoft y Google distribuyeron entre sus accionistas dividendos por 21.000 millones de dólares y 15.000 millones de dólares respectivamente. Los grandes laboratorios farmacéuticos que recibieron enormes ayudas económicas de los gobiernos, como Johnson & Johnson, Merck y Pfizer, ya distribuyeron 16.000 millones de dólares entre enero y agosto. Las seis principales multinacionales del petróleo (Exxon Mobil, Total, Shell, Chevron, Petrobras, BP), mientras declaraban pérdidas por 61.700 millones de dólares para llorarle a los gobiernos (y terminar recibiendo subsidios, flexibilización laboral y luz verde para la destrucción ambiental), entre enero y julio han repartido dividendos por el valor de 31.000 millones de dólares entre sus accionistas. En este marco, se prevé que treinta y dos de las empresas más rentables del mundo se lleven, de conjunto, ganancias por 109.000 millones de dólares más que lo promediado en los cuatro años anteriores, y en ese proceso los veinticinco billonarios más ricos del mundo incrementaron su patrimonio, tan solo entre marzo y mayo, en 255.000 millones de dólares.

Oxfam estima que implementar un impuesto a las ganancias extraordinarias, como el que se aplicó durante la Segunda Guerra Mundial, tan solo a las treinta y dos empresas “más afortunadas” de este período, hubiera permitido generar los recursos para financiar pruebas de detección y vacunas para la totalidad de la población del planeta, y aun después de eso quedaría plata para fomentar la investigación y ayudar a los profesionales de la salud. ¿Cuántos cientos de miles de vidas se podrían haber evitado perder de esta manera? Imposible saber. De lo que sí tenemos ya certeza absoluta es que este sistema, que prioriza la ganancia de un puñado de empresas por sobre la salud de miles de millones, solo nos deparará más pobreza, más desigualdad y más muertes evitables.

¿Planeta vivo?

El otro testimonio del que queremos dar cuenta es el Informe Planeta Vivo 2020. Se trata de un relevamiento de 21.000 poblaciones animales silvestres vertebradas elaborado por la organización WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza) y la Sociedad Zoológica de Londres. En esta ocasión, dieron cuenta de que entre 1970 y 2016 se redujo en promedio el 68% de las poblaciones silvestres registradas –mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios–. Si bien no existen al día de hoy herramientas para medir el conjunto de la vida sobre la faz de la Tierra, este relevamiento es una clara señal de la tendencia a la que arrastra al mundo entero la depredación capitalista.

Los principales motores de esta tendencia hacia la extinción masiva de especies son el avance del agronegocio, la deforestación, la sobreexplotación de los mares y el tráfico ilegal de animales, en el marco del proceso de calentamiento global. Ya en 2019 la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas señaló que un millón de especies de animales y plantas se encontraban en peligro de extinción. Ante la publicación del informe de la WWF, la propia ONU tuvo que salir a admitir que, de los veinte puntos que ciento noventa países se comprometieron a cumplir en 2010 en pos de salvaguardar la biodiversidad, seis fueron cumplidos “parcialmente”, y el resto, ni de cerca.

El 25S salimos en todo el mundo a decir “socialismo o catástrofe”

La crisis del coronavirus es otra señal de alerta de a dónde nos empuja este sistema, ordenado en torno de la ganancia capitalista. La Huelga Mundial del Clima del 25S tiene que servirnos para combatir a escala mundial no solo a los gobiernos capitalistas, sino también al escepticismo de quienes plantean que ya no hay nada por hacer. A la realidad de monstruosa desigualdad y destrucción ambiental que graficamos en estos párrafos tenemos que responderle con más organización, con más lucha y con más compromiso por construir una alternativa política que pueda colaborar en torcer el rumbo de esta historia. La disyuntiva es cada vez más clara, socialismo o catástrofe.

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