Aug 06, 2026 Last Updated 8:02 PM, Aug 5, 2026

Las imágenes valen más que mil palabras. Los trabajadores del subte fueron reprimidos, sus delegados detenidos y están con amenazas de desafuero. La UTA, mientras tanto, tras haber firmado una paritaria por el 15% en cuotas, no solo no los apoya, sino que los criminaliza, denunciándolos como “no representativos” de sus compañeros. Hace un par de días tuvimos otra represión, a los despedidos de Cresta Roja, y antes, a los trabajadores del INTI. Más atrás en el tiempo también habían sido reprimidos los mineros de Río Turbio, que finalmente consiguieron la reincorporación de 160 compañeros. Todos estos hechos son una síntesis de a dónde nos quiere llevar el pacto de Macri con el FMI y su ajuste.

Están dispuestos a hacerlo pasar a toda costa, con “mano dura”, incluso con palazos, balas de goma y gas pimienta. Para ello cuentan con la complicidad de buena parte de la burocracia sindical.

Al ajuste que ya se venía dando con los tarifazos y la inflación ahora se le sumó el alza de precios de estos días, con remarcaciones desaforadas por todas partes. Ya cualquier trabajador sabe que aceptar el techo salarial de 15% es resignarse a perder una porción importante de su poder adquisitivo. Y todo esto antes de que se firme el acuerdo con el Fondo, que nadie duda significará un mayor ajuste. Esto alimenta la bronca. La imagen del gobierno está en su peor momento, como lo pudieron comprobar los propios funcionarios de Cambiemos en sus “timbreos” del fin de semana pasado, donde fueron repudiados, verificándose lo que ya señalaban todas las encuestas: que la inmensa mayoría está en contra de cualquier acuerdo con el FMI.

En los lugares de trabajo crece el debate acerca de qué hacer para enfrentar todo esto. Mientras tanto se siguen dando duras luchas, como la de los docentes de Neuquén, que llevan un mes y medio de paro; o el resto de la docencia, que este miércoles 23 realizará una marcha federal a Plaza de Mayo, o el ya mencionado de los compañeros del subte. Frente a esta realidad, el rol de la mayoría de la directiva de la CGT le sigue salvando las papas al gobierno. En estos días, el triunviro Héctor Daer llegó a decir: “No descartamos el paro, pero por ahora no es el momento”.

¡Increíble! ¿Cómo que ahora no es el momento? Si con la inflación pulverizando salarios y jubilaciones, con trabajadores reprimidos y presos, con un plan de ajuste del FMI en puerta “no es el momento”, ¿cuándo va a ser? Lo concreto es que continúan buscando excusas para ganar tiempo y no hacer nada: la burocracia de la CGT se reúne y convoca a otra reunión, que a la vez llama a una ronda de consultas con la Iglesia y los empresarios. La clásica “calesita” para justificar su inmovilismo. La oposición peronista en sus diversas versiones, por su parte, sigue desojando la margarita en su reacomodamiento con la mirada en 2019. Así algunos se reúnen con Macri e incluso le dan la razón en que “el gobierno tiene la potestad en decidir sobre las tarifas”, como Schiaretti y Urtubey. Otros, más vivos, viendo cómo crece el repudio al macrismo, se radicalizan en sus discursos. Pero ninguno plantea una sola medida para salir a enfrentar ahora el ajuste. Todos, en nombre de la “gobernabilidad”, se juegan a sostener a Macri y, en todo caso, apuntar sus expectativas a las elecciones de 2019.

Desde el peronismo kirchnerista es de donde se escuchan planteos altisonantes contra el FMI y las políticas de ajuste de Macri. Lo mismo desde la CTA y la Corriente Federal de la CGT. Hace unos días Pablo Moyano planteó que “es necesario un paro antes del mundial”. Pero hasta el día de hoy todo queda en palabras. De nuevo, es un planteo “para llevarlo a una reunión de la directiva de la CGT”. Nadie lo concreta ni se plantea organizarlo. Como lo escuchamos reclamado a gritos por los compañeros del subte, de ATEN y tantos otros.

Es necesario salir ya mismo a enfrentar el ajuste. Hay que conformar un gran movimiento nacional, obrero y popular contra el pacto Macri-FMI y por el no pago de la deuda. Para llevarlo adelante desde el Frente de Izquierda hemos tenido la iniciativa de lanzar una campaña con una declaración unificada que reproducimos en las páginas de este periódico, y un petitorio para firmar masivamente, planteando salir con todo a las calles, poniendo mesas donde expliquemos las consecuencias del pacto, y terminando con actos en todo el país. Reclamando, como también lo hace el sindicalismo combativo, que se convoque ya mismo a un paro nacional y a un plan de lucha para derrotar el ajuste y el pacto Macri-FMI. Es la tarea urgente de estos día

 

 
 
 
 
 
 

Las imágenes valen más que mil palabras. Los trabajadores del subte fueron reprimidos, sus delegados detenidos y están con amenazas de desafuero. La UTA, mientras tanto, tras haber firmado una paritaria por el 15% en cuotas, no solo no los apoya, sino que los criminaliza, denunciándolos como “no representativos” de sus compañeros. Hace un par de días tuvimos otra represión, a los despedidos de Cresta Roja, y antes, a los trabajadores del INTI. Más atrás en el tiempo también habían sido reprimidos los mineros de Río Turbio, que finalmente consiguieron la reincorporación de 160 compañeros. Todos estos hechos son una síntesis de a dónde nos quiere llevar el pacto de Macri con el FMI y su ajuste.

Están dispuestos a hacerlo pasar a toda costa, con “mano dura”, incluso con palazos, balas de goma y gas pimienta. Para ello cuentan con la complicidad de buena parte de la burocracia sindical.

Al ajuste que ya se venía dando con los tarifazos y la inflación ahora se le sumó el alza de precios de estos días, con remarcaciones desaforadas por todas partes. Ya cualquier trabajador sabe que aceptar el techo salarial de 15% es resignarse a perder una porción importante de su poder adquisitivo. Y todo esto antes de que se firme el acuerdo con el Fondo, que nadie duda significará un mayor ajuste. Esto alimenta la bronca. La imagen del gobierno está en su peor momento, como lo pudieron comprobar los propios funcionarios de Cambiemos en sus “timbreos” del fin de semana pasado, donde fueron repudiados, verificándose lo que ya señalaban todas las encuestas: que la inmensa mayoría está en contra de cualquier acuerdo con el FMI.

En los lugares de trabajo crece el debate acerca de qué hacer para enfrentar todo esto. Mientras tanto se siguen dando duras luchas, como la de los docentes de Neuquén, que llevan un mes y medio de paro; o el resto de la docencia, que este miércoles 23 realizará una marcha federal a Plaza de Mayo, o el ya mencionado de los compañeros del subte. Frente a esta realidad, el rol de la mayoría de la directiva de la CGT le sigue salvando las papas al gobierno. En estos días, el triunviro Héctor Daer llegó a decir: “No descartamos el paro, pero por ahora no es el momento”.

¡Increíble! ¿Cómo que ahora no es el momento? Si con la inflación pulverizando salarios y jubilaciones, con trabajadores reprimidos y presos, con un plan de ajuste del FMI en puerta “no es el momento”, ¿cuándo va a ser? Lo concreto es que continúan buscando excusas para ganar tiempo y no hacer nada: la burocracia de la CGT se reúne y convoca a otra reunión, que a la vez llama a una ronda de consultas con la Iglesia y los empresarios. La clásica “calesita” para justificar su inmovilismo. La oposición peronista en sus diversas versiones, por su parte, sigue desojando la margarita en su reacomodamiento con la mirada en 2019. Así algunos se reúnen con Macri e incluso le dan la razón en que “el gobierno tiene la potestad en decidir sobre las tarifas”, como Schiaretti y Urtubey. Otros, más vivos, viendo cómo crece el repudio al macrismo, se radicalizan en sus discursos. Pero ninguno plantea una sola medida para salir a enfrentar ahora el ajuste. Todos, en nombre de la “gobernabilidad”, se juegan a sostener a Macri y, en todo caso, apuntar sus expectativas a las elecciones de 2019.

Desde el peronismo kirchnerista es de donde se escuchan planteos altisonantes contra el FMI y las políticas de ajuste de Macri. Lo mismo desde la CTA y la Corriente Federal de la CGT. Hace unos días Pablo Moyano planteó que “es necesario un paro antes del mundial”. Pero hasta el día de hoy todo queda en palabras. De nuevo, es un planteo “para llevarlo a una reunión de la directiva de la CGT”. Nadie lo concreta ni se plantea organizarlo. Como lo escuchamos reclamado a gritos por los compañeros del subte, de ATEN y tantos otros.

Es necesario salir ya mismo a enfrentar el ajuste. Hay que conformar un gran movimiento nacional, obrero y popular contra el pacto Macri-FMI y por el no pago de la deuda. Para llevarlo adelante desde el Frente de Izquierda hemos tenido la iniciativa de lanzar una campaña con una declaración unificada que reproducimos en las páginas de este periódico, y un petitorio para firmar masivamente, planteando salir con todo a las calles, poniendo mesas donde expliquemos las consecuencias del pacto, y terminando con actos en todo el país. Reclamando, como también lo hace el sindicalismo combativo, que se convoque ya mismo a un paro nacional y a un plan de lucha para derrotar el ajuste y el pacto Macri-FMI. Es la tarea urgente de estos días.

Escribe José Castillo

Nos quieren hacer pagar el desastre ocasionado por el feroz endeudamiento del gobierno de Macri y la bicicleta financiera que enriqueció en estos dos años a los especuladores, ahora sumándole el plan de ajuste del FMI. No podemos permitirlo. Tenemos que movilizarnos para enfrentarlo exigiendo paro nacional y plan de lucha, mientras le oponemos un plan económico alternativo, obrero y popular que priorice las más urgentes necesidades de salario, trabajo, educación, vivienda y salud.

1. Aumento salarial de emergencia

La devaluación y los tarifazos están pulverizando los salarios y las jubilaciones. Ya se habla de una inflación cercana al 30% anual. Hay que romper el techo salarial de 15% y exigir que se reabran las paritarias. Ningún trabajador debe ganar menos de 28.000 pesos, ajustado mensualmente por la inflación. Aumento de emergencia para los jubilados y 82% móvil. No a la reforma laboral antiobrera que sólo sirve para engordar las ganancias de las patronales

2. No al FMI. Plata para trabajo, salud, educación y vivienda, no para la deuda 

El gobierno de Macri ya nos endeudó en más de 130.000 millones de dólares. El endeudamiento se acerca a los 400.000 millones de dólares y cada vez pagamos más de intereses. Ahora con la devaluación todo es un tembladeral, desnudándose que hay vencimientos de cortísimo plazo inmanejables, como los actuales de las Lebac. El gobierno de Macri, después de regalarle a los especuladores 13.000 millones de dólares de reservas en dos meses, ahora acude al FMI, lo que llevará a un mayor ajuste. Basta de ajuste para pagar a los acreedores y financiar la bicicleta financiera. Hay que suspender inmediatamente los pagos de deuda externa y volcar todos esos recursos a un plan de obras públicas que, al mismo tiempo que genere trabajo genuino, sirva para resolver las más urgentes necesidades populares.

3. Basta de timba financiera. Nacionalización de la banca y el comercio exterior

Hay que terminar con la fuga de capitales y los negocios de los buitres especuladores con el dólar. Hay que decir basta a los negocios de los monopolios exportadores que saquean al país y luego fugan los dólares y no desperdiciar divisas en importaciones innecesarias. El ahorro popular debe ser protegido. Y la banca debe estar al servicio de otorgar créditos para el consumo popular, el acceso a la vivienda y la financiación de obras necesarias para el real desarrollo del país.

4. Abajo los tarifazos, que se reestaticen todas las privatizadas bajo control de trabajadores y usuarios

Eliminación de los aumentos de tarifas. Tarifa social para todos los que la necesiten. Ni aumentos de tarifas impagables ni subsidios a las empresas privatizadas para garantizarles sus superganancias. Hay que rescindir todos los contratos y reestatizar esas empresas que hace más de 25 años brindan servicios pésimos, nunca invirtieron un peso y sólo se limitaron a saquear nuestro gas y petróleo.

5. Que la crisis la paguen quienes la provocan y se llevan las superganancias

Macri les sacó las retenciones a los monopolios exportadores y les dio miles de facilidades y exenciones a los grandes empresarios, que tienen miles de trabajadores en negro y ni siquiera depositan los aportes patronales. Mientras tanto, el pueblo paga 21% de IVA, el más injusto de los impuestos. Hay que eliminar el IVA a los productos de la canasta familiar y reemplazarlo por más impuestos para los ricos, las grandes empresas y los especuladores financieros.

Escribe Martín Fú

Seguramente muchos lectores de El Socialista se preguntarán en qué medios de comunicación salieron las declaraciones de Cristina Kirchner sobre el nuevo acuerdo del gobierno de Macri con el FMI. Muchos buscaron y no encontraron nada. Nada, ni un tuit.

Las declaraciones no aparecen en ningún lado porque la ex presidenta prefiere el silencio. Mientras la bronca por el acuerdo es principal tema de discusión y de repudio popular, Cristina Kirchner evita definirse sobre la nueva entrega y ajuste que Macri está pactando con el Fondo Monetario Internacional. Pero aquellos que en su momento aparecieron como los “economistas estrellas” del ex candidato presidencial kirchnerista Daniel Scioli no muestran disimulo en apoyar, con distintos matices, el acuerdo. Mario Blejer cuestiona el apuro de ir al Fondo, que “primero habría explorado un acuerdo con la Reserva Federal o el Tesoro de Estados Unidos” y que “este FMI es más transparente que el de los 90” (Clarin, 12 de mayo). Miguel Bein, a pesar que el mes pasado pedía un dólar más alto y apoyaba “con reservas” la política económica del macrismo, ahora prefiere el silencio, como Cristina.

Escribe José Castillo

Tal como expresamos en otra nota, no existe un FMI “bueno”. El acuerdo con el Fondo va a significar que la Argentina se comprometa a llevar adelante un feroz ajuste contra los trabajadores, los jubilados y el resto de los sectores populares.

Con el “olfato” que da haber sufrido en épocas anteriores los ajustes del Fondo, ya las encuestas prenuncian que entre el 75% y el 80% de la población está en contra de cualquier acuerdo con el FMI. No se equivocan. Si bien la “letra fina” del mega-ajuste que requerirá el Fondo se conocerá en las próximas semanas, ya podemos adelantar unas cuantas cosas. Es que el año pasado hubo una misión de auditoría de la economía argentina (llamada “revisión del artículo IV”) que le “recomendaba” al gobierno de Macri las siguientes medidas:

Ajustar el sistema jubilatorio. En concreto, bajar las jubilaciones por medio de que los aumentos futuros no cubran la inflación (algo de esto ya se empezó a hacer con la nueva ley votada en diciembre), subir la edad jubilatoria y empezar a dar pasos hacia la privatización del sistema, retornando al nefasto esquema de las AFJP.

Reducir el gasto “primario” del Estado a una velocidad mayor que la que está llevando el gobierno. Recordemos que el macrismo había anunciado hace apenas diez días achicar el déficit fiscal de 3,2% a 2,9%, suspendiendo obras públicas y reduciendo partidas de “gastos generales”. Ahora se propondrá un ajuste más fuerte aun, hablándose de llevar el déficit fiscal a 1% del PBI. En concreto esto significará más despidos de estatales, congelamientos salariales y achicamientos de las partidas destinadas a salud, educación o vivienda. Se ha deslizado que una partida “privilegiada” por el FMI para recortar será el presupuesto universitario. Otra, la reducción de los actuales planes sociales. Avanzar con la reforma laboral con el objetivo de flexibilizar las condiciones de trabajo, liquidando conquistas históricas actualmente presentes en los convenios colectivos de trabajo, aumentar la explotación de los trabajadores y abaratar los despidos.

Devaluar todo lo necesario para favorecer a los monopolios exportadores y así garantizarse las divisas para la devolución del préstamo del FMI. Más devaluación significará más inflación y, como consecuencia inmediata, mayor pérdida aun del poder adquisitivo de nuestros salarios y jubilaciones.

Agreguémosle a todo esto que el monto del préstamo del FMI no significará el ingreso de “dinero fresco”. Llegará en cuentagotas, con el destino claramente preestablecido (el pago de los vencimientos de deuda externa en los meses venideros) y con un monitoreo estricto de que “se están cumpliendo las condiciones pactadas” antes de girar cada cuota del acuerdo.

Esto es lo que se viene. Salgamos ya a enfrentarlo, conformando un gran movimiento obrero y popular contra el FMI. Porque la crisis la pagan quienes la provocaron, o nos la harán pagar a nosotros con hambre y saqueando nuestros recursos.

Nuestro semanario. En el que te acercamos el reflejo de las luchas del movimiento obrero, las mujeres y la juventud, además un análisis de los principales hechos de la realidad nacional e internacional.

Es una herramienta fundamental para fortalecer a Izquierda Socialista y al Frente de Izquierda.

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