Jun 24, 2021 Last Updated 10:45 PM, Jun 23, 2021

Este martes la ministra de Salud, Carla Vizzotti, brindó un informe en la comisión respectiva de la Cámara baja, posibilitando que los diputados le hicieran preguntas. Juan Carlos Giordano de arranque le señaló que repudiaba sus dichos en la conferencia de prensa que había brindado a la mañana, culpando a los trabajadores por el crecimiento de los contagios. Vizzotti había dicho que el personal de los hospitales “se contagia al cambiarse la ropa de trabajo o al tomar mate”, cuando son los que están en la primera línea, superexplotados y con salarios de pobreza.

El plato fuerte fue la vacuna. Giordano le preguntó a la ministra “cómo puede ser que hoy la noticia fue que las camas están saturadas en el partido de Escobar, provincia de Buenos Aires, el mismo distrito donde en Garín se producen 24 millones de dosis por mes de la vacuna para AstraZeneca y se van del país”.

Giordano denunció que a pesar de que el gobierno compró 22,4 millones de dosis y ya hizo un pago anticipado de 60% (reconocido en la interpelación), ni una sola dosis fue destinada a la Argentina o a Latinoamérica como se prometió. Luego hizo la siguiente pregunta: “¿Va a hacer algo el gobierno ante esto? ¿O va a dejar correr como hasta ahora el negocio que hacen los empresarios Sigman-Slim y la multinacional AstraZeneca con la vacuna?”.

Nuestro diputado puso de ejemplo a Italia, que impidió que se exporten 250.000 dosis de AstraZeneca, procediendo a destinarlas al pueblo de ese país. “En concreto –dijo Giordano–, ¿el gobierno piensa tomar alguna medida en la emergencia para que las vacunas que se producen en Garín se envasen y usen acá?”.

La ministra, luego de decir que “no culpó a la gente de los contagios”, señaló que si bien es interesante la preocupación de la izquierda por la vacuna, “no es tan sencillo que se envase acá”. O sea, dijo que el gobierno no va a incautar las vacunas en Garín y, por lo tanto, que ninguna de esas dosis va a ir para los trabajadores y el pueblo, que las necesitan para salvar sus vidas.

Corresponsal

 





Los abajo firmantes nos pronunciamos por la inmediata intervención, bajo control de profesionales y trabajadores, de la planta mAbxience, del Grupo Sigman, ubicada en el parque industrial de Garín, en la provincia de Buenos Aires. Aquí se produce el principio activo de la vacuna contra el Covid-19 en una cantidad que podría rápidamente inocular al conjunto de la población argentina y abastecer a los países de la región. La situación de un nuevo ascenso de contagios contrasta con la escasez de vacunas y la vigencia de la ley de patentes, que otorga a un puñado de laboratorios el monopolio de la elaboración de la fórmula. La producción de vacunas de la planta de mAbxience (AstraZeneca) se exporta a México y a los Estados Unidos, mientras los trabajadores y la población sufren las consecuencias de esta nueva ola del virus. Eso es lo que hay que evitar, como lo reclaman también profesionales de la salud, científicos y distintas personalidades.

El Frente de Izquierda Unidad presentó en la Cámara de Diputados un proyecto de ley para que se declare a este laboratorio de utilidad pública, se suspenda la exportación del principio activo, se reconviertan todos los laboratorios que puedan producir la vacuna y se garantice el correcto envasado, procediendo así a la inmunización de toda la población argentina. Exigimos que el Congreso lo trate en forma inmediata.

Con las firmas de los diputados nacionales Juan Carlos Giordano (Izquierda Socialista) y Nicolás del Caño (PTS) se presentó el proyecto planteando que se declare “de utilidad pública laboratorio del Grupo Insud-Pharma donde se producen principio activo vacunas covid-19 y se suspenda la exportación”.

“En este laboratorio de propiedad del empresario millonario ligado al gobierno nacional, Hugo Sigman, se producen 24 millones de dosis por mes que luego se van a México y Estados Unidos. Ninguna de esas dosis son para nuestro país, ni para Latinoamérica. Es más, hubo un desvío de 12 millones de dosis directamente de Argentina a Estados Unidos”.

El artículo 1º del proyecto plantea: “Se declara de utilidad pública a la empresa mAbxience Argentina sita en la calle José Zabala 1040 de la localidad de Garín, provincia de Buenos Aires […]. La administración y ocupación temporaria de la empresa estará a cargo de la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos (ANLAP) […].

El artículo 2° dispone la suspensión de “toda exportación del principio activo para la producción de vacunas contra la Covid-19”, y en el resto del articulado se sostiene que se “elaborará un plan de emergencia para continuar produciendo el principio activo y lograr la adquisición de los insumos necesarios, escalar la producción según las necesidades sanitarias y culminar el proceso de terminación y envasado de las vacunas de modo que puedan ser inoculadas a la población en forma segura”, disponiéndose a tal fin que se “reconviertan todos los laboratorios públicos”.

 

Más de doscientos profesionales de la salud y personalidades, entre ellos la Federación de Profesionales de la Salud (Fesprosa), Nora Cortiñas, entre otros, le han enviado una carta al presidente titulada “La Argentina produce millones de vacunas y lxs argentinxs están sin vacunar”, en donde se solicita que se suspendan las remesas al exterior y que se autorice a los laboratorios públicos y privados a envasar esa vacuna en la Argentina. A continuación, algunos pasajes:

“Queremos elevar la voz de alerta sobre el tema de la vacunación contra el Covid-19 en Argentina [...] Las remesas de vacunas llegan del exterior a cuentagotas. Frente a la escasez, sectores del poder concentrado hacen lobby para liberalizar la compra, distribución y administración de las vacunas [...] Sin embargo, pocos argentinos saben que en una planta del conurbano, mAbxience, propiedad del empresario Hugo Sigman, se producen semanalmente varios millones de dosis de vacunas AstraZeneca que son enviadas a México, donde el magnate Slim se comprometió a envasarlas y enviarnos 25 millones de dosis. Pero al día de hoy no ha enviado ni una y no se sabe cuándo lo hará”.

“Argentina cuenta con dos plantas públicas con capacidad de envasar productos biológicos. Son el Laboratorio de Hemoderivados de la UNC y el Instituto Biológico “Tomás Perón” de La Plata.”

“Los que venimos defendiendo hace décadas la producción pública de medicamentos y vacunas sostenemos que ante la emergencia es imprescindible:

1) Suspender las remesas a México de la vacuna de AstraZeneca hasta que comience la entrega desde dicho país de manera regular y suficiente de las vacunas envasadas.

2) Se autorice bajo el régimen de emergencia a los laboratorios públicos y privados a envasar la vacuna producida por mAbxience, proveyendo la asistencia técnica y financiera necesaria.

 

 

Carlos Ferreyra es un reconocido médico de Córdoba, con formación en epidemiología y en salud pública, y además activista climático. Tiene más de treinta años de experiencia en la gestión pública y trabajó en más de cuarenta países para controlar brotes epidémicos de enfermedades infecciosas, tales como chagas, cólera o dengue, y de patologías crónicas y sindemias (tabaquismo, obesidad, violencias, etcétera).

Ferreyra, en una entrevista para Resumen latinoamericano, denuncia un apartheid sanitario global ante la pandemia, refiriéndose a la inequidad en el acceso a las vacunas, prestaciones médicas y a la salud en forma integral. Ante la crisis sanitaria mundial, el especialista señala que el responsable es el modelo de desarrollo capitalista, cuyo único objetivo son las ganancias privadas y de esa forma expropia la vida.

Sobre la producción en la Argentina de vacunas de AstraZeneca y su exportación expresó: “Es claro que si eso pasó es porque había intereses particulares. Ahora queda investigar por qué el Ministerio de Salud permitió que se fuera la vacuna a México cuando se sabía perfectamente que esta era la situación que se iba a producir cuando el mundo precisaría vacunas de manera urgente. Creo que se permiten todo tipo de situaciones muy serias que dañan la salud colectiva”.

Sobre el gobierno nacional opinó: “Fernández tiene la obligación de asumir la responsabilidad de trabajar para que esa vacuna que está en provincia de Buenos Aires se transforme en vacuna de todos los argentinos [...] envasar una vacuna en Argentina es un hecho fácil, tenemos instituciones que pueden hacer ese trabajo, tanto en el sector público como privado”. Y concluyó: “Eso es una solución más directa para los argentinos que estar negociando y peleando por pagar vacunas”.





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