May 16, 2021 Last Updated 1:02 AM, May 17, 2021


Escribe Mercedes Trimarchi, diputada bonaerense (m.c.) por Izquierda Socialista/FIT Unidad

De acuerdo con el informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) N° 9, de febrero de este año, la pandemia del Covid-19 generó un retroceso de más de una década en los niveles de participación laboral de las mujeres en la región.  Según el documento, la tasa de participación laboral de las mujeres se situó en 46% en 2020, mientras que la de los hombres está en 69% (en 2019 alcanzaron 52% y 73,6%, respectivamente). En 2020, explica el estudio, se registró una contundente salida de mujeres del mercado laboral, quienes por tener que atender las demandas de cuidados en sus hogares no retomaron la búsqueda de empleo.

Es que la pandemia vino a profundizar las brechas de género que ya existían antes de 2020 y que son consecuencia del sistema capitalista patriarcal. Este sistema logra superexplotar a las mujeres en el ámbito laboral aprovechándose de la opresión de género y de la explotación de clase. De esta manera, las patronales obtienen mayores ganancias perjudicando a las trabajadoras. Así es que las mujeres son las primeras despedidas en momentos de crisis, las más precarizadas y subcontratadas, y quienes sufren todo tipo de acoso y discriminación en los lugares de trabajo. Esta combinación perjudicial para las mujeres hace que la brecha salarial, respecto de los varones, sea 23% menor.

Nuestro homenaje a las trabajadoras de la primera línea

En el mismo informe de la Cepal se sostiene que las mujeres de la región son parte crucial de la primera línea contra la pandemia, 73,2% de las personas empleadas en el sector de la salud son mujeres, quienes han tenido que enfrentar una serie de condiciones de trabajo extremas, como extensas jornadas laborales, que se suman al mayor riesgo al que se expone el personal de la salud a contagiarse. Y en este sector también son las que menos ganan con respecto a sus compañeros varones ya que acceden a las categorías peor pagas. Además son quienes vienen denunciando la falta de presupuesto en salud y quienes encabezan las luchas contra los recortes presupuestarios y los ajustes. 

Este 1º de mayo, en el que recordamos a los mártires de Chicago, quienes peleaban por algo tan elemental como una jornada de ocho horas, saludamos especialmente a las trabajadoras de la salud y a todas las trabajadoras del mundo que se organizan para enfrentar a los gobiernos y sus planes de ajuste que perjudican más a las mujeres. Hoy más que nunca reivindicamos nuestro feminismo socialista con el que peleamos por nuestros derechos más elementales, como mejorar las condiciones de trabajo y, junto con ello, luchamos también por una salida de fondo que le ponga fin a este sistema capitalista patriarcal. Por una sociedad socialista que termine con las desigualdades de género y de clase, contra la opresión y la explotación.


Escribe Mercedes Trimarchi, legisladora bonaerense (m.c.) Izquierda Socialista/FIT Unidad

Marian Gómez había sido condenada en 2019 a un año de prisión por resistencia a la autoridad y lesiones leves contra dos efectivos de la Policía de la Ciudad. Los agentes la habían increpado por fumar en un espacio semiabierto mientras besaba a su esposa, Rocío Girat. Un acto totalmente discriminatorio y cargado de lesbo-odio ya que ella no se resistió en ningún momento, apagó el cigarrillo y se iba a retirar pero la policía se lo impidió diciéndole “pibe, quédate que vas a ser detenido”. De hecho, aquel fallo fue el 28 de junio, nada más ni nada menos que el día del orgullo. Una verdadera provocación para las lesbianas y toda la comunidad LGTBI.

El hecho ocurrió en 2017 en la estación Plaza Constitución del subte y, tras cuatro años de lucha feminista por su absolución, se logró tirar abajo aquel aberrante fallo. Ahora Marian irá tras la condena por violencia institucional contra los policías que la atacaron, la golpearon, la detuvieron y la sometieron a todo tipo de vejámenes, incluso obligándola a desnudarse en un calabozo. También accionará judicialmente contra los funcionarios del Poder Judicial que la arrastraron a este proceso absurdo que le arruinó cuatro años de su vida.

En Marian Gómez se reflejan miles de lesbianas que a diario deben soportar todo tipo de maltratos, violencias y acciones discriminatorias por el solo hecho de expresar públicamente el amor a otra persona, que si no fuera del mismo sexo pasaría desapercibido. Parece mentira pero es la realidad, en pleno siglo XXI tenés que atravesar y soportar un juicio, y hasta una condena, por besar a tu novia.

Por eso, a pesar de la sanción de las leyes de matrimonio igualitario (2010) y de identidad de género (2012), la lucha para que efectivamente se cumplan y, a la vez, se terminen las prácticas persecutorias y de odio a la comunidad LGBTI sigue más vigente que nunca. La absolución de Marian se logró con la lucha feminista y este triunfo nos fortalece para seguir peleando por todos nuestros derechos contra los gobiernos y todas sus instituciones que defienden a capa y espada la heteronormatividad obligatoria.

 


Escribe Mercedes Trimarchi, diputada provincial (m.c.) Izquierda Socialista/FIT Unidad

La jornada internacional por el día de las mujeres trabajadoras se sintió fuerte en las calles y en las redes sociales de varias ciudades del mundo. Incluso en aquellas donde días previos los gobiernos habían declarado que no se podían hacer movilizaciones por la pandemia, como ocurrió en Madrid o Venezuela. Pero a pesar de las restricciones, las mujeres y disidencias se organizaron igual desafiando estos mandatos y poniendo como eje central la lucha contra las violencias de este sistema capitalista y patriarcal.

En Chile, medio millón de mujeres y disidencias se convocaron en la plaza Dignidad (ex plaza Italia) contra la violencia machista, por el derecho al aborto y para que se vaya Piñera. Los carabineros reprimieron la movilización y se llevaron varias detenidas. En la ciudad de México también la movilización terminó con la represión policial en la plaza del Zócalo, que se colmó reclamando justicia frente a los femicidios, contra el acoso sexual y contra la candidatura de Félix Salgado Macedonio, aspirante a gobernador del estado de Guerrero por el partido del presidente AMLO, que tiene cinco acusaciones de violación.

En la Argentina las movilizaciones fueron multitudinarias. A pesar de la pandemia, las plazas de todo el país se colmaron contra los femicidios, transtravesticidios y por los derechos de las trabajadoras contra la discriminación laboral y por el reconocimiento con remuneración de las tareas de cuidado. Decenas de miles en Buenos Aires coparon la zona del Congreso (ver recuadro). En la ciudad de Córdoba se movilizaron unas 15.000 personas y 12.000 en Neuquén. No es casual que hayan sido movilizaciones tan numerosas, la bronca contra los crímenes de odio crece día a día y el reclamo por mayor presupuesto para que se cumpla el #NiUnaMenos está más vigente que nunca.

El “consejo federal” de Alberto Fernández no es una respuesta a nuestros reclamos

El presidente eligió el 8M para firmar un “acuerdo federal para una Argentina unida contra la violencia de género” al que suscribieron los gobernadores. A este show montado en el Museo del Bicentenario, el presidente y su ministra Gómez Alcorta lo denominaron “respuesta” a los reclamos de las mujeres. Una verdadera tomadura de pelo.

El “Consejo Federal para la Prevención y el Abordaje de Femicidios, Travesticidios y Transfemicidios” invita a los miembros firmantes a adherir al Sistema Único de Registro de Denuncias por Violencia de Género (URGE) y al Sistema Integrado de Casos de Violencia por Motivos de Género (Sigvg), a la vez que invita a capacitar a las fuerzas policiales (otra vez). Es decir, más organismos burocráticos y más cursos a los policías que son los responsables del 20% de los femicidios del país. Pero no dice nada de los policías que tienen denuncias por violencia de género y que siguen portando sus armas reglamentarias, que en el caso de la bonaerense de Berni-Kicillof son seis mil efectivos.

Por eso, desde Isadora e Izquierda Socialista sostenemos que nuevos ministerios o pactos federales no son la respuesta que necesitamos frente a los femicidios y crímenes de odio que se cuentan de a uno por día en nuestro país. Por eso nos movilizamos el pasado 8M, por políticas efectivas para erradicar la violencia de género con presupuesto acorde para combatirla sobre la base del no pago de la deuda externa.

Escribe Mercedes Trimarchi, diputada bonaerense (m.c.) por Izquierda Socialista/ FIT Unidad 

Así como febrero es identificado con el mes del amor, marzo es presentado por publicistas como el mes de la mujer. Pronto veremos cómo aparecen descuentos especiales para mujeres en indumentaria, cosmética y gastronomía. Pero la historia de la fecha está muy lejos de ser un día de festejos, por el contrario, el 8M es un día de lucha por nuestros derechos.

La historia del 8 de marzo

En marzo de 1908 más de quince mil obreras textiles se movilizaron en Nueva York exigiendo la reducción de la jornada laboral, mejores salarios y el derecho a votar. En homenaje a esa heroica lucha, fue la feminista y socialista Clara Zetkin quien llevó la propuesta a la Segunda Conferencia de Mujeres Socialistas de Copenhague para que se promulgue el Día Internacional de la Mujer. Con esa resolución, y organizado por los partidos socialistas de la Segunda Internacional, se convocaron el mismo día y en todos los países acciones por las reivindicaciones de las mujeres.

Los paros internacionales de mujeres

Más acá en el tiempo, y ya en la cuarta ola de luchas feministas, en 2017 se llamó al paro mundial de mujeres (PIM) para el 8M. La convocatoria surgió luego de la masiva movilización en los Estados Unidos (Woman’s March) el día de la asunción de Trump. Participaron reconocidas feministas como Linda Alcoff, Cinzia Arruza, Nancy Fraser, Angela Davis, entre otras, quienes llamaron a construir una huelga global por las demandas de las mujeres trabajadoras y de los sectores populares contra todas las violencias del sistema patriarcal, el imperialismo, el colonialismo, el racismo, la supremacía blanca y el capitalismo.

Desde esa primera convocatoria a esta parte pasaron cinco años. Y cada vez fueron más países los que se sumaron a la huelga feminista. Este año tenemos el desafío de construir nuevamente una jornada internacional de lucha por nuestras demandas contra todos los gobiernos que, con sus políticas, perpetúan todas las violencias del capitalismo patriarcal.

Por un 8M de lucha con Isadora en todo el país

La pandemia y la crisis económica-social muestran la cara más cruel de un sistema perverso que solo busca enriquecer las ganancias de unos pocos frente a la miseria creciente y el deterioro de la salud de las mayorías. Las mujeres y disidencias somos el sector más castigado por las políticas de ajuste de los gobiernos capitalistas.

Por eso, este 8M de 2021 tenemos que impulsar una jornada internacional de lucha para que la crisis no la paguen las mujeres trabajadoras y los sectores populares. Porque no somos ciudadanas de segunda reclamamos nuestro derecho a la salud gratuita y de calidad. Decimos basta de discriminación laboral y brecha salarial. Exigimos que las tareas de reproducción y cuidado sean reconocidas como trabajo y remuneradas con un salario igual a la canasta familiar. Nos movilizamos por el derecho a una vivienda sin hacinamiento y sin violentos. Basta de femicidios y transtravesticidos, que se destine presupuesto para combatir la violencia de género, no para el pago de la deuda externa. Por estos reclamos te invitamos a que este 8M te movilices junto con Isadora en todo el país.

Escribe Mercedes Trimarchi, diputada bonaerense (m.c.) por Izquierda Socialista/FIT Unidad 

El femicidio de Úrsula Bahilo dejó al descubierto que en el país del #NiUnaMenos las víctimas de violencia de género están completamente desamparadas y a merced de sus victimarios. En 2021 ya son más de cuarenta los transtravesticidios y femicidios según los distintos observatorios, que cuentan uno cada veintitrés horas. Estamos ante una emergencia y es urgente que se tomen medidas efectivas.

Hasta ahora qué viene haciendo el gobierno frente a esta avanzada machista. Puro verso. La ministra Gómez Alcorta anunció con bombos y platillos que se venía un cambio de paradigma, pero las insuficiencias del plan nacional contra la violencia de género están a la vista. En su primer año el plan fracasó y ahora, de un volantazo, crean el “Consejo Federal para el Abordaje de Femicidios, Travesticidios y Transfemicidios”. Otra articulación burocrática interministerial (Mujer,Género y Diversidad, Justicia y Seguridad) o, como les gusta llamar, “mesa de trabajo”. El gobierno pone las ministras, nosotras las muertas.

Medidas urgentes para combatir la violencia de género

Para prevenir y erradicar la violencia de género se necesita mucho dinero. No alcanza con las migajas que sobran luego de pagarle a los organismos financieros internacionales en cada renegociación de la deuda. Por eso exigimos presupuesto para combatir la violencia machista sobre la base del no pago de la deuda externa. ¿Para qué se usaría ese presupuesto?

  1. Para que se apliquen en todo el país las leyes 26.150/06, de educación sexual integral (ESI), y la  26.485/09, de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia. Ambas normas tienen quince y doce años de antigüedad, respectivamente. Y a pesar de tener más de una década no se aplican por falta de presupuesto. Sería bueno empezar por ahí.
  2. Para darle una solución habitacional a las víctimas que tienen que huir de su hogar para salvar su vida. Se va adonde se puede, a veces a la casa de otros familiares, o amigas, o se termina en refugios que, además de insuficientes, son muy precarios. Por eso reclamamos una solución habitacional urgente para las víctimas de violencia de género utilizando las viviendas ociosas que pertenecen al Estado, otorgando créditos a tasa cero para la construcción de viviendas y llevando adelante un plan nacional de viviendas en el que tengan prioridad las víctimas.
  3. Para que las víctimas tengan un acompañamiento psicológico y patrocinio legal gratuito con perspectiva de género. El femicidio es el desenlace final de una cadena de violencias previas. Hay distintos tipos (física, psicológica, económica, simbólica y sexual), pero todas apuntan a un mismo objetivo, que es la dominación y aniquilación de la víctima. Por eso las políticas públicas deben acompañar a las víctimas y fortalecerlas en vez de revictimizarlas, como sucede actualmente cuando se hace la denuncia. A la vez, exigimos un resarcimiento económico que cubra la canasta familiar y que así ayude a lograr la autonomía financiera de la víctima.

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