Nov 28, 2021 Last Updated 2:13 PM, Nov 28, 2021

Debates: ¿Cuál es nuestro modelo de país?

Publicado en EL SOCIALISTA N° 324

Cuba. Cierre de la campaña de alfabetización el 21 de diciembre de 1961. Foto: Liborio NovalMuchas veces trabajadores o periodistas nos preguntan: “El modelo socialista de país que ustedes proponen, ¿dónde se aplica? ¿En qué país existe ese modelo, hay alguno?”. Otros nos dicen: “lo de ustedes suena lindo, pero es utópico”. A estos interrogantes queremos responder.

Escribe: Miguel Sorans

Desde ya comprendemos las dudas. Son lógicas porque el capitalismo perdura, se ve difícil un cambio y lo que se conoció como países socialistas (URSS, Europa del Este, China o Cuba) han terminado en un desastre repudiado por sus propios pueblos. Pero en esos países no hubo verdaderamente socialismo, sino una deformación burocrática y dictatorial de partido único que terminó restableciendo el capitalismo. Nuestro modelo es otro, es un socialismo con democracia para los trabajadores y el pueblo.

El enorme progreso de las primeras medidas socialistas

Las primeras medidas socialistas que se aplicaron en esos países, pese a las burocracias de los partidos comunistas, dieron lugar a un enorme progreso para sus pueblos. Esto casi no lo discute nadie. En esos países se demostró que la expropiación de la oligarquía financiera, terrateniente y de las multinacionales, y el inicio de una planificación económica estatal al servicio del pueblo, permitió progresos sociales colosales en pocos años. Las medidas socialistas no son utópicas ni imposibles.

Rusia en 1917, cuando se hizo la revolución, era un país atrasado y millones vivían en extrema pobreza. Las medidas socialistas hicieron que la URSS, pese al lastre de burocracia soviética, saliera de su atraso y progresara en todos los terrenos. También China luego de la revolución que encabezó Mao, en 1949, pudo terminar con el flagelo tradicional: las hambrunas que periódicamente diezmaban a decenas de millones de su población campesina.

En Latinoamérica el ejemplo más emblemático ha sido Cuba. En 1959 tenía el mismo panorama de hambre que siguen teniendo hoy los países de Centroamérica y el Caribe. Pero a los pocos años de haber adoptado las primeras medidas socialistas, en Cuba había trabajo y comida para todos. La educación se hizo obligatoria hasta tercer año nacional, con útiles, transporte y comida escolar gratuitos. La atención médica y los medicamentos también fueron gratuitos. Así se erradicaron totalmente el analfabetismo y las enfermedades comunes a los países latinoamericanos. Los deportistas cubanos, que antes no figuraban, empezaron a brillar. Los logros en educación, salud y deporte en Cuba fueron reconocidos hasta por el propio imperialismo.

Las dictaduras de partido único no son nuestro modelo

Por eso reafirmamos que las medidas socialistas pueden empezar a superar la debacle y la miseria a las que nos lleva el capitalismo. Pero no son nuestro modelo la ex URSS, China o Cuba. Justamente los enormes progresos y las conquistas sociales logradas con las primeras medidas socialistas se fueron perdiendo al controlar el poder una burocracia traidora, al estilo de las burocracias de los grandes aparatos sindicales. Instalaron dictaduras de partido único, cuyos funcionarios gobernaron para sus bolsillos, con sueldos 100 veces superiores a los de su pueblo trabajador y que reprimieron toda crítica u oposición obrera, popular o cultural.

Con esos regímenes totalitarios se fueron perdiendo las conquistas. Sus pueblos odiaban a sus dirigentes. Esas burocracias antiobreras terminaron pactando con el imperialismo y llevaron a la restauración capitalista. A partir de ello, en esos países volvieron todos los viejos males del capitalismo. Basta ver la Rusia de Putin o los millones de superexplotados en China. En el caso de Cuba vuelven los nuevos ricos, crece el bajo nivel de vida y el deterioro creciente de la salud y la educación.

Nuestro modelo socialista

Nuestro modelo es un socialismo con democracia para los trabajadores y el pueblo. Un modelo de país donde se den pasos de ruptura con el capitalismo como parte de un plan económico obrero y popular, con plenas libertades para los trabajadores, la juventud y los sectores populares.

Las medidas socialistas equivalen a elaborar un plan que logre parar el desastre social actual, elevando los salarios y asegurando trabajo, salud y educación para todos. Para ello es necesario no pagar la deuda externa fraudulenta, romper con el FMI, nacionalizar bajo control obrero las grandes empresas monopólicas nacionales y extranjeras, la banca, el comercio exterior, reestatizar los servicios y recursos energéticos y, entre otras medidas, aplicar una profunda reforma agraria para reestructurar la producción agrícola-ganadera expropiando a la oligarquía terrateniente, y repoblando el campo, adjudicando tierras a pequeños productores de 100 a 200 hectáreas, proveyendo préstamos a bajo interés para incentivar la producción.

Nuestro modelo de socialismo es un gobierno sin partido único ni burocracias. Gobernarían las organizaciones obreras y populares y los partidos de la izquierda que integren esos organismos. La planificación económica y los planes concretos por sector, por ejemplo, deberían ser consultados en congresos de trabajadores y los sectores afectados. Esto es tan importante como las medidas económicas, en un país que inicie el camino al socialismo.


Lenin hablando en la Plaza Roja, a su izquierda Trotsky. Años después Stalin reemplazó la imagen de Trotsky en la fotografía por una tablaEl socialismo no fracasó

Desde la caída del Muro de Berlín y la disolución de la URSS, la campaña de los voceros del imperialismo ha sido “el socialismo fracasó”. Una consigna que es lógico que pegue sobre millones.

Pero la realidad es otra. No fracasó el socialismo, lo que fracasó fue la burocracia de los regímenes totalitarios de los partidos comunistas. Esos países no eran socialistas, se decían socialistas pero fueron estados totalitarios que oprimieron a sus pueblos.

Los trotskistas los definimos como “estados obreros burocráticos”. Después de la muerte de Lenin en 1924 y el posterior desplazamiento de Trotsky por Stalin, en la URSS y luego en los demás países donde se fue expropiando a la burguesía, las burocracias dominantes comenzaron a volcarse hacia las negociaciones con el imperialismo y pactaron la llamada “coexistencia pacífica”. En otras palabras, pactaron que no impulsarían la revolución socialista en el mundo a cambio de mantener sus fabulosos privilegios en sus países. Para traicionar el legado socialista inventaron la falsa teoría del “socialismo en un solo país”.

El socialismo solo puede avanzar exitosamente como sistema alternativo al capitalismo si se desarrolla como sistema mundial. Porque la economía es mundial, no hay países aislados. En la URSS, China y Cuba se empezó a avanzar al socialismo y las burocracias comunistas frustraron ese proceso.

Menos se puede hablar de fracaso del socialismo en el caso del proyecto fallido que encabezó Hugo Chávez en Venezuela bajo el nombre de “Socialismo del Siglo XXI”. No fue un verdadero proyecto socialista ya que nunca se planteó una ruptura con la estructura capitalista del país. Hasta pactó con las multinacionales en el petróleo, constituyendo empresas mixtas con Chevron, Total y Repsol, entre otras.


¿Modelo “socialista” nórdico?

Existe la creencia de que existe un modelo “socialista” sueco o de los países nórdicos (Suecia, Noruega, Finlandia) que representaría un modelo “igualitario” a copiar. Esto es simplemente una leyenda. En esos países no existe ningún sistema socialista. Se trata de países capitalistas, asiento de multinacionales con gran poderío económico, y de escasa población.

Suecia, por ejemplo, basa su poderío en grandes multinacionales que están expandidas por el mundo, como Volvo (autos), Scania (camiones), Ikea (muebles para montar), o Ericsson (telecomunicaciones), Electrolux, SKF, Atlas Copco, Tetra Pack y Aga, por citar algunas. Con la explotación de trabajadores en todo el mundo pudo mejorar un poco el nivel de vida de una población baja, de 9,7 millones de personas. Pero en Suecia no hay ninguna igualdad social. Empezando por la existencia de monarcas, pues rige una monarquía constitucional. Además, según un informe “la diferencia entre el 10% de la población que tiene más ingresos y el 10% que tiene menos ha pasado de ser 4 veces mayor para los primeros en 1990, hasta 5,7 veces en 2007 y unas 6,3 veces en la actualidad” (El Economista, 15/12/2015). La desocupación era del 7,4% en 2015, relativamente alta para el país.


62 millonarios tienen la mitad de la riqueza mundial

Según un informe de Oxfam, con sede en Londres, las 62 personas más ricas del mundo tienen tanta riqueza como la mitad de la población más pobre de la Tierra, 3.600 millones de personas (datos en la web, 18/6/2016).

Oxfam basa sus afirmaciones en un reciente informe de la empresa de servicios financieros Credit Suisse, con sede en Suiza, del que también se desprende que la riqueza del 50% de la población sin recursos descendió un 41% entre 2010 y 2015, a pesar de un incremento en 400 millones de la población mundial.

El informe de esta ONG imperialista no deja lugar a dudas. Lo que crece en el mundo es la desigualdad social. Esto muestra la verdadera cara del sistema capitalista. El resultado de la crisis económica desatada en 2007 ha hundido a miles de millones de personas, pero ha favorecido a un número reducido de multimillonarios en el mundo. Lo que fracasa para los trabajadores y los pueblos es el sistema capitalista imperialista. Esto es lo que no va más.

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