Jun 25, 2022 Last Updated 12:49 AM, Jun 25, 2022

Hay que romper con el FMI

Publicado en El Socialista N° 535
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Si escuchamos al presidente Alberto Fernández, o a sus principales funcionarios, hay un discurso que se repite: “estábamos muy mal, culpa de Macri, luego nos agarró la pandemia del Covid, pero ahora sí, la economía está creciendo, se crean millones de puestos de trabajo, y si no se ve más es por la guerra”.

Salgamos del discurso hacia la realidad. Los nuevos puestos de trabajo son en su inmensa mayoría precarizados, en negro, con salarios que orillan la indigencia. Los trabajadores en blanco, por su parte, siguen perdiendo frente a la inflación. Al 25% acumulado de retroceso del poder adquisitivo en los últimos cuatro años hay que sumarle la inflación desbocada de 2022. No hay acuerdo paritario que logre cubrir un índice anual que va camino a estar cerca del 70%, mientras los convenios se firman por debajo de 60% y en cómodas cuotas.

La guerra contra la inflación, que el gobierno del Frente de Todos había “declarado” en marzo, la ganaron los empresarios por abandono. No hubo una sola medida del gobierno que se haya intentado seriamente que fuera cumplida por las patronales. Ni aumentar las retenciones al trigo y al maíz, ni, mucho menos, controlar las cada día mayores violaciones a los “precios cuidados”. Más aún, por exigencia del acuerdo con el FMI, el propio gobierno se apresta a echar más leña al fuego, con los aumentos de tarifas en ciernes. Por supuesto, bien vale una pregunta: ¿el gobierno perdió esa guerra, o en realidad nunca quiso ganarla, ya que la inflación era el mecanismo más fácil para hacer pasar el ajuste exigido por el Fondo? Estamos convencidos que se trata de esto último.

Cristina desde hace varios meses despotrica contra la política económica, mientras por el otro lado la dejan correr y no plantea nada alternativo. Pasó con el acuerdo con el FMI. Ahora insiste con su proyecto para que los evasores que fugaron divisas las traigan, para con ellas pagarles al Fondo. Un proyecto “para la tribuna”, que incluso si llegara a aprobarse el único beneficiado sería el propio FMI. También son puro discurso las críticas kirchneristas a la ausencia de medidas contra la inflación. El último capítulo se dio este martes con la renuncia del secretario de Comercio Roberto Feletti, máximo responsable de controlar la suba de precios, que se fue por “diferencias con la política económica”, según dejó expresado. Aclaremos que se trata del mismo funcionario que, a lo largo de sus casi ocho meses de gestión, jamás sancionó a ninguna empresa de las tantas que violaron todas y cada una de sus disposiciones.

En conclusión, los únicos beneficiados siguen siendo las grandes patronales, que engrosaron sus bolsillos con superganancias, mientras el pueblo trabajador está cada vez peor.

En el peronismo gobernante hay cada vez más sectores que tratan de despegarse de este desastre económico y de las consecuencias sociales del ajuste, que lo están llevando a un fracaso político. Cada uno trata de salvarse de cara al 2023. Por eso llueven las reuniones, todas ellas convocadas como “grandes cumbres”, y que después terminan en pifies totales. Así, la semana pasada tuvimos a Alberto Fernández con la Uocra, en un encuentro donde, pese a los ruegos del jefe de gabinete Juan Manzur, pesaron más las ausencias que las presencias. Y que terminó con la patética escena del burócrata Gerardo Martínez regalándole una lapicera (como símbolo del poder) al presidente Fernández. Como contrapartida, el peronismo kirchnerista lanzó su propia convocatoria, en Mendoza, a “el peronismo futuro”, obteniendo una desteñida escena donde el problema no solo fueron las ausencias, sino incluso las presencias: uno de los oradores fue uno de los gobernadores más conservadores y reaccionarios, Juan Manuel Urtubey. Es que el kirchnerismo, que se sigue postulando para contener “por izquierda” la cada vez mayor bronca popular contra el gobierno. No puede evitar su propio desgaste, como lo marcan todas las encuestas, con un descenso pronunciado de la imágen de la propia Cristina Fernández.

La oposición patronal de Juntos por el Cambio, por su parte, sigue enroscada en sus propias peleas por los cargos, cada día más feroces. Pero absolutamente todos los sectores, sean de PRO, del radicalismo, del peronismo de Pichetto o de la Coalición Cívica, plantean un programa de mayor ajuste, que incluye las reformas estructurales (laboral y jubilatoria) que no llegaron a hacer cuando gobernaron entre 2015 y 2019. Por si quedaba alguna duda, esta semana lo reafirmó Horacio Rodríguez Larreta, al pronunciarse claramente por la flexibilización laboral. El ultraderechista Milei, por su parte, le agregó una anécdota más a su ya larga lista reaccionaria, anunciando su acuerdo con el partido de Bussi (hijo del genocida y él mismo reivindicador de la dictadura) en su armado nacional.

En medio de todo esto, se realizó el Censo de Población. Buen momento para recordar que, censo tras censo, la foto nos da cada vez peor, con más pobres, más miseria, más estancamiento. Cuestión que se viene repitiendo, corregido y aumentado, desde hace cuarenta años. ¿Por qué estamos cada vez peor? La respuesta es simple: la ilegítima, inmoral e ilegal deuda externa, contraída por la dictadura y luego pagada e incrementada por absolutamente todos los gobiernos desde 1983 a la fecha, nos hundió y nos sigue hundiendo. Los acuerdos con el FMI, con sus recetas de ajuste para cumplir con los acreedores, fue y es el mecanismo privilegiado del saqueo y la entrega.

Por eso en esta semana, en que se festeja otro 25 de mayo, primer paso en 1810 de esa epopeya que nos llevó a la independencia de la corona española seis años más adelante, no solo debemos denunciar que cada día somos más dependientes y semicolonizados. Sino también plantearnos la necesidad de luchar por la segunda y definitiva independencia. Esta se logrará rompiendo los lazos políticos y económicos que nos atan al FMI, dejando de pagar la deuda externa y poniendo en marcha, a partir de ahí, otro programa económico, obrero y popular, que privilegie las necesidades de las mayorías populares. Como planteamos desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad, solo un gobierno de las y los trabajadores puede llevar adelante esta tarea.

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