
Escribe Mercedes de Mendieta, diputada nacional Izquierda Socialista/FIT Unidad
En el peor momento del gobierno, con bronca popular por los escándalos de coimas, el colectivo de discapacidad y sus familias lucharon en las calles y tiraron abajo el primer veto de la era Milei.
La escena fue emocionante: miles de personas del colectivo de discapacidad, junto a sus familias, trabajadores y prestadores, aguardaron bajo el frío en la Plaza de los Congresos. Cuando se conoció el resultado, se abrazaron y lloraron en un gran festejo. En medio de la bronca popular por el escándalo de las coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), que involucra a Diego Spagnuolo, Karina Milei y Eduardo Menem, se logró tirar abajo el veto a la Ley de Emergencia en Discapacidad. Fue la coronación de un proceso en el que quedó claro ante toda la sociedad que plata había, pero se destinaba a coimas mientras se recortaban pensiones y prestaciones a las personas con discapacidad, un hecho de extrema crueldad.
Los motivos para festejar sobraban. El Senado, por una mayoría abrumadora de 63 votos a 7 y ninguna abstención, derribó el veto mientras en la plaza se cantaba el jingle popular: “Karina es alta coimera”. El veto ya había sido rechazado por más de dos tercios en Diputados, por lo que ahora la ley queda firme y el gobierno tiene la obligación legal de promulgarla y cumplirla.
La importancia política de este hecho es enorme: es el primer veto presidencial que cae en los últimos 22 años y el primero durante el gobierno de Javier Milei, que en un año y medio gobernó a fuerza de decretos y vetos. Entre ellos, la Emergencia Presupuestaria para las universidades y el aumento de las jubilaciones, leyes conquistadas con la lucha popular y luego saboteadas por sus cómplices en el Congreso.
Se trata de un triunfo construido con la militancia del colectivo de discapacidad y sus familias, pero que también expresa la crisis del gobierno. Quedó sin discurso y mostró toda su miserabilidad cuando se destapó la olla: el eslogan de “no hay plata” iba de la mano con la baja de 110 mil pensiones y el desfinanciamiento de prestaciones, mientras las coimas engrosaban los bolsillos de la hermana del presidente, Karina “3%”, de su segundo, Menem, y de empresarios como los de la droguería Suizo Argentina.
Se va fundiendo el motor de la motosierra
Este triunfo deja varias reflexiones. ¿Qué diferencias hubo con los vetos a la ley de aumento de jubilaciones o a la del presupuesto universitario? ¿Qué hubiera pasado si diputados y senadores de la oposición patronal hubieran actuado de la misma manera entonces, en vez de negociar con Milei y los gobernadores? ¡Cuánto antes podrían haber caído estas medidas si la CGT, en lugar de sostener durante meses un pacto con el gobierno, hubiera impulsado nuevos paros generales y un plan de lucha!
La primera lección es clara: se le puede decir ¡Basta a Milei! siendo consecuentemente opositor, votando contra el gobierno en el Congreso y apoyando la lucha en las calles. En estas épocas electorales, la respuesta a quién lo hizo de forma coherente es clara: solo el Frente de Izquierda Unidad mantuvo esa conducta sin fisuras. Todas y todos los que nos apoyan saben que seguiremos poniéndonos del lado de las luchas, impulsando al sindicalismo combativo para derrotar el súper ajuste de este gobierno. Esto nos diferencia de todos los bloques opositores, incluso del peronismo, que dio votos claves al oficialismo, como ocurrió con el de Edgardo Kuider en la Ley Bases.
Desde ahora, la pelea sigue para que el dinero que se llevaron en coimas y el que va a la deuda externa se destine a garantizar esta ley. También para que se restituyan las pensiones dadas de baja, se reincorpore a las y los trabajadores de la Andis y se actualicen los salarios del sector. Sabemos que este es un gobierno ultraderechista, corrupto y al servicio de los buitres de la deuda y del FMI. Ya anunciaron que intentarán “judicializar” la ley, no cumplirla e incluso retener los fondos que están obligados a enviar. Una vez más, el desafío será imponer su cumplimiento con la movilización popular.










