Escribe Adolfo Santos
En los últimos días el criminal ejército sionista ha invadido con todas sus fuerzas logísticas y militares la ciudad de Gaza. Por tierra y por aire arrojaron una lluvia de bombas y proyectiles de todo calibre reduciendo a escombros los edificios y provocando la matanza indiscriminada de una población inocente.
Esta repugnante e inhumana acción ordenada por el gobierno de Benjamín Netanyahu con el silencio cómplice del imperialismo mundial que deja correr estos crímenes, despierta el repudio de los más amplios sectores que se expresan contra este genocidio.
Ya vimos acciones de masas de todo tipo en competencias deportivas, en actos, asambleas y movilizaciones, en huelgas y bloqueos y en declaraciones públicas que se niegan a soportar un genocidio en pleno siglo XXI.
En este sentido destacamos al director de orquesta judío Ilan Volkov que en medio del silencio del público que hacía parte del ciclo de conciertos de la BBC, detuvo el mismo para denunciar el genocidio en Gaza. Lejos de indignarse con la interrupción, la absoluta mayoría de los presentes irrumpió con un cerrado aplauso. Una honesta y humana actitud que luego le costaría el arresto en una manifestación contra la guerra en la frontera de Gaza.
Recientemente, se conoció un pedido de ocho expertos sobre el conflicto Israel-Palestina, encabezado por Francesca Albanese, que solicitó a la FIFA la exclusión de la liga israelí de fútbol de sus competencias. Lo mismo solicitó Éric Cantona, leyenda del fútbol francés y del Manchester United, que comparó la situación de Palestina con el apartheid en Sudáfrica y pidió la suspensión de Israel de los torneos de la UEFA y de la FIFA.
Más de 4000 actores, actrices y directores cinematográficos, declararon un boicot a participar en producciones de origen israeli y miles de dirigentes y personalidades de todos los sectores están firmando petitorios en favor de los palestinos. En un gesto simbólico, Roger Waters, fundador de Pink Floyd, manifestó su repudio a los apoyadores del genocidio escupiendo cada vez que pronunciaba el nombre de presidentes como Donald Trump, Emmanuel Macron, Netanyahu, o Milei. Y hasta el legislador argentino Nicolás Massot, ex jefe de bloque de PRO, hizo un encendido discurso diciendo: “En Israel hay un gobierno de criminales” y calificó a Netanyahu de genocida.
El sionismo y sus apoyadores están cada vez más aislados. En todos los idiomas y con diferentes manifestaciones, las voces del mundo se levantan denunciando el genocidio y clamando en favor de Gaza y el pueblo palestino.










