Escribe Adolfo Santos
En Italia, el viernes 3 de octubre, cumpliendo la promesa de los portuarios de Génova, las organizaciones sindicales Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL) y la Unión Sindical de Base (USB) convocaron una huelga general por Palestina y en solidaridad con la Flotilla Global Sumud. La medida tuvo un altísimo acatamiento, especialmente en los puertos, el transporte y entre docentes y estudiantes universitarios y secundarios.
Un día antes, miles de personas se congregaron frente al Coliseo Romano y en ciudades como Milán, Turín, Florencia, Bolonia y Nápoles para denunciar a la primera ministra Giorgia Meloni por su complicidad con Benjamin Netanyahu. Allí anunciaron que iban a “bloquear todo” hasta que se rompan las relaciones con Israel, se libere a los prisioneros de la Flotilla y, sobre todo, se ponga fin al genocidio en Palestina.
Cientos de trenes fueron cancelados o retrasados, al igual que varios vuelos nacionales. Muchas escuelas, tanto privadas como públicas, cerraron sus puertas y decenas de miles de personas se concentraron en Roma, Milán, Génova, Nápoles y otras importantes ciudades italianas. Las organizaciones sindicales italianas, con los portuarios a la vanguardia, protagonizaron una de las mayores acciones concretas de solidaridad con la lucha del pueblo palestino.










