
Escribe Pilar Barbas, dirigenta de la Juventud de Izquierda Socialista
A un año de la primera gran marcha del orgullo antifascista y antiracista ante los nefastos dichos de Javier Milei en Davos, el movimiento feminista de mujeres y disidencias, está convocando a volver a salir a las calles el sábado 7 de febrero en todo el país.
Recordemos que el #1F en el 2025 fue la primera movilización masiva autoconvocada que marcó el camino para muchas de las luchas que se dieron contra el gobierno ultraderechista. Pero esta movilización no solo tiene que ser una conmemoración ante el aniversario de la fecha, sino tiene que volver a ser un puntapié fundamental para todas las peleas que tenemos que dar, por nuestros derechos y a pocos días del tratamiento de la reforma laboral esclavista en el Senado que, de aprobarse, sobre todo, afectará con más brutalidad a mujeres y disidencias.
Solo en el 2025 hubo un aumento de los crímenes de odio del 70% al colectivo de las disidencias. El gobierno ha recortado y eliminado presupuestos para la prevención y tratamiento del HIV. Hay una política constante de ataque brutal contra el movimiento que ha resistido en las calles y que tenemos que seguir impulsando. Por eso, esta convocatoria tiene que ir creciendo en unidad con todas las luchas en curso. Es importante sumarle a la convocatoria el aspecto antiimperialista y antisionista, ante la invasión de Donald Trump en Venezuela y el crecimiento de las luchas en apoyo a Palestina a nivel mundial. En el AMBA se está preparando una semana de lucha, que empiece el 7F con una movilización del Congreso a Plaza de Mayo y movilizando de manera masiva también el día que se trate la reforma laboral esclavista. Exigiendo a las burocracias sindicales que convoquen a un paro general y plan de lucha. Sigamos construyendo en todo el país asambleas para preparar la convocatoria del 7F.










