Escribe Guido Poletti
El presidente ultraderechista Javier Milei quiere copiar a Donald Trump como un espejo. Por eso lanzó un conjunto de operativos intimidatorios contra la población migrante, a la vez que se registró un récord de expulsiones.
Busca así, patéticamente, replicar los repudiables y fascistas métodos del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) en los Estados Unidos.
Mientras en los últimos meses se dio un récord de inadmisiones en los pasos fronterizos y expulsiones, con un número de 5.000 personas entre diciembre y enero, ya han comenzado los operativos intimidatorios en los barrios populares. Tanto los datos de las personas no admitidas como expulsadas, como los detalles de los operativos, son comunicados como grandes éxitos de gestión, en un video oficial de la propia ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva.
Así, la semana pasada se dio un espectacular operativo intimidatorio por parte de agentes de la Dirección Nacional de Migraciones y la Policía Federal en una feria de Villa Celina (La Matanza), donde, mientras se filmaba y viralizaba por los medios, se intimó a 16 personas a regularizar su situación bajo amenaza de ser expulsados del país. Además, también se detuvo a otras cuatro personas de nacionalidad boliviana bajo la acusación de “administración ilegal de puestos”. Todo mientras, en forma absolutamente ilegal, se detenía arbitrariamente a personas por su aspecto étnico. Así, las fuerzas que realizaron ese operativo de saturación interceptaron de manera sistemática a todo aquel que, casualmente, presentara “piel morena y rasgos originarios” (tal fue la orden que se dio a los agentes), sin que mediara sospecha alguna de actividad delictiva previa. En un despliegue que incluyó equipamientos con datos biométricos se forzó la identificación de 458 personas, 369 de ellas extranjeras. A pesar de que sólo lograron encontrar 16 en situación irregular, el gobierno estigmatizó al conjunto, realizando un enorme despliegue intimidatorio al mejor estilo ICE.
Estas acciones están en el marco de la decisión del gobierno, en noviembre del 2025, de pasar la Dirección Nacional de Migraciones desde el Ministerio del Interior, hacia el Ministerio de Seguridad. La primera consecuencia de este traspaso fue la creación de una área autónoma de “seguridad migratoria”.
No hay que dejar pasar estos hechos. Hay que repudiarlos como lo que son: un accionar fascista que busca, con su copia de lo que hace Trump, dar otra señal de sumisión a las políticas del amo del norte.










