
Escribe Mercedes de Mendieta, diputada nacional electa por Izquierda Socialista/FIT Unidad
El reciente contrato por más de 114 millones de pesos, adjudicado por Pablo Quirno desde la Cancillería argentina a la Asociación Argentina de Cultura Inglesa (AACI), vuelve a dejar al descubierto cómo el gobierno “anticasta” utiliza el Estado para negocios privados y corrupción. La AACI está dirigida por María Josefina Rouillet, esposa del ministro de Desregulación Federico Sturzenegger.
Se trata de una contratación directa, sin licitación pública, para dictar 594 horas de cursos de inglés a 132 agentes del servicio exterior, a un costo cercano a 192 mil pesos por hora cátedra. Es decir, cinco veces más de lo que cobra una o un docente en CABA, o el equivalente a un salario mensual de ayudante de primera de la universidad pública por diez horas semanales.
Este hecho fue denunciado penalmente por presunto tráfico de influencias y defraudación a la administración pública. La presentación judicial incluye además otros contratos por más de 720 millones de pesos en alquileres oficiales bajo la órbita del propio Sturzenegger, destinados a oficinas y cocheras de su ministerio.
Estos casos desenmascaran sin vueltas a uno de los principales ideólogos de la reforma laboral esclavista, de los despidos masivos en el Estado y del festival de desregulaciones al servicio de los grandes empresarios impulsado por Javier Milei. Mientras hablan de “libertad” y aplican ajuste contra el pueblo trabajador, utilizan el aparato estatal para garantizar sus negocios privados y reproducir la corrupción estructural del sistema capitalista.










