Foto de portada: Milei y Netanyahu
Javier Milei protagonizó su tercer viaje a Israel. Fue a sellar su alianza con el carnicero Benjamín Netanyahu, condenado por la Corte Penal Internacional por usar el hambre como mecanismo de guerra contra Gaza y sus enormes violaciones a los derechos humanos. Milei anunció su intención de trasladar la embajada argentina de Tel Aviv a Jerusalén.
El gobierno sionista prometió una línea de crédito de 150 millones de dólares para empresas israelíes que operan en Argentina. Todo un guiño a Mekorot, la depredadora del agua al pueblo palestino que se quiere quedar con Aysa.
También se firmó un memorándum para cooperar en la “lucha contra el terrorismo” y la apertura de una ruta aérea directa Buenos Aires-Tel Aviv en noviembre.
Milei fue el único presidente extrajero que dio el presente en la ceremonia del encendido de antorchas en el monte Herzl, en conmemoración del 78° aniversario de la creación del estado sionista en 1948, un estado genocida de ocupación y limpieza étnica artificial que usurpó las tierras históricasal pueblo palestino. Lo hizo junto a otros, como el juez rabínico Abraham Zarbiv, quien llamó a “arrasar Gaza”.
El propio diario israelí Haaretz denunció que su nombramiento para encender las antorchas era un “colapso moral”.
Eso no fue todo. El presidente cantó Libre, de Nino Bravo. Todo en el mismo momento en que en el mundo avanza el repudio al Estado sionista y se da el aislamiento de Netanyahu. ¡No en nuestro nombre!










