
Escribe Mercedes Trimarchi, diputada electa en CABA por Izquierda Socialista en el FIT-Unidad
En el canal de streaming Gelatina, el diputado de Unión por la Patria y referente de Patria Grande, Juan Grabois, sostuvo la idea de “buscar alguna interna abierta” hacia las elecciones presidenciales de 2027. En dicha entrevista expresó: “Habrá que buscar alguna interna abierta. Hay un montón de candidatos. Estoy yo, Axel, Massa, Llaryora, Moreno, Pichetto [...] que venga Bregman también”. Ahora bien, ¿la manera de enfrentar la motosierra de Javier Milei es, como dice Grabois, con un frente electoral del peronismo y la izquierda para 2027, o con la unidad de acción en las calles para frenarlo ahora, como proponemos desde Izquierda Socialista/FIT-Unidad?
La propuesta de Grabois tiene un primer problema, que es político. El peronismo, en todas sus variantes, ya gobernó. Recientemente, con la presidencia de Alberto Fernández y Cristina Fernández como vicepresidenta, lejos de representar una alternativa para las mayorías populares, su gobierno terminó aplicando un ajuste pactado con el FMI, profundizando la pobreza, la precarización laboral y la inflación. Ese fue el terreno fértil que permitió el ascenso de Milei. No se trata de una fuerza que “falló parcialmente”, sino de un gobierno que llevó a una crisis social profunda que allanó el camino a la ultraderecha.
A esto se suma el rol actual del peronismo en el Congreso. Mientras se presenta discursivamente como oposición, sectores del PJ ligados a los gobernadores aportaron los votos necesarios para que avance la reforma laboral esclavista. Tampoco la CGT se jugó a enfrentarla en las calles con un plan de lucha. Esta complicidad no es un hecho aislado, sino la expresión de un acuerdo que sostiene un modelo económico capitalista que prioriza el pago de la deuda, el saqueo, los negocios de los grandes grupos económicos y la subordinación a los organismos internacionales.
El planteo de Grabois de un gran frente peronista no es novedoso: es lo que ya hicieron con el Frente de Todos o con Unión por la Patria, proyectos que fracasaron. El FIT-Unidad no tiene nada que ver con el oportunismo electoral del peronismo ni con su programa de conciliación de clases. Representa la mayor unidad de la izquierda revolucionaria lograda en los últimos quince años y es una fuerza política en ascenso por su coherencia, su programa de lucha y su independencia frente a todos los gobiernos de turno.
Por eso nos reconocen en la calle, por estar dando la pelea dentro y fuera del Congreso. Porque estamos los miércoles con las y los jubilados, peleando por el presupuesto para las universidades públicas, enfrentando la reforma a la Ley de Glaciares y en cada lugar de trabajo o estudio, construyendo una alternativa distinta para que gobiernen quienes nunca gobernaron: las y los trabajadores junto a la izquierda.
No se trata sólo de diferencias tácticas o electorales, sino de estrategias de fondo completamente opuestas. El peronismo propone sostener las ganancias empresariales, garantizar el saqueo de las multinacionales y el pago de la deuda externa. Desde Izquierda Socialista y el FIT-Unidad sostenemos lo contrario: que la crisis la paguen quienes la generaron. Planteamos romper con el FMI, nacionalizar la banca y el comercio exterior, y avanzar hacia un plan económico alternativo al servicio de garantizar las demandas populares de la clase trabajadora y los sectores populares.










