Escribe Prensa UIT-CI
8/6/2026. Miles de manifestantes salieron a las calles en Albania, desde el 31 de mayo y durante días, contra el resort que quieren construir Ivanka Trump, hija del presidente de los EE.UU. y su esposo, Jared Kushner.
Enfrentan a dos megaproyectos inmobiliarios ligados a la familia Trump, principalmente al yerno del presidente estadounidense, Jared Kushner, considerados por miles de manifestantes como una amenaza para el medioambiente. El símbolo de la resistencia albanesa quedó ligado a las siluetas de los rosados animales, por lo que se conoce a las protestas como la “revolución del flamenco”.
Al grito de «¡Albania no está en venta!», miles de albaneses protestaron en Tirana, la capital del país, por cuarto día consecutivo contra el proyecto turístico liderado por la empresa de inversiones de Jared Kushner, Affinity Partners.
Los manifestantes denuncian la construcción del complejo, por perjudicial para el medio ambiente. En algunas pancartas se pedía la dimisión del primer ministro albanés, el socialdemócrata Edi Rama, mientras que en otras se veía un dibujo de Rama entregando unas llaves a Ivanka Trump, hija del presidente estadounidense.
Albania es un país situado en el sudeste de Europa de 2.770.000 habitantes. Se encuentra en el mar Adriático y Jónico, dentro del mar Mediterráneo. En 1991 se restauró el capitalismo y desde entonces crecieron las inversiones extranjeras. La pobreza afecta a casi el 20% de la población
Según el plan presentado hace dos años, el proyecto prevé transformar la isla de Sazan -antigua base militar comunista secreta- en un lujoso destino turístico, una operación valorada en unos 1.200 millones de dólares. También se planeaba construir hoteles de lujo en la zona costera protegida de Vjosa-Narta, situada en la comunidad meridional de Zvernec.
Esos territorios son lindantes a una zona costera protegida en donde hay un humedal con una abundante fauna autóctona entre las que se encuentran tortugas marinas, focas monje y los flamencos que caracterizan las protestas.
“Albania no está en venta” y “Cancelen el proyecto”. Otras también reclaman contra los actores externos, como “Ivanka, andate a tu casa” y “manos fuera de Vlora-Narta”.
Los jóvenes de Albania son los abanderados de estos reclamos en defensa de su calidad de vida y de la fauna y flora del territorio en disputa.
Las manifestaciones en Albania se caracterizan por el color rosa, ya sea en la vestimenta de los que reclaman o en otros objetos con la forma de los flamencos que habitan la zona. La importancia del animal en la protesta llegó a hacer incluso que modificaran la bandera del país para protestar: aparecieron ejemplos en donde el águila de dos cabezas de la bandera de Albania fue sustituida por un flamenco rosa también bicéfalo.
El conflicto albanés no solo apunta contra la familia Trump, sino que los reclamos van contra algunos políticos locales. Las marchas ambientalistas llegaron a cuestionar tanto a Edi Rama, el primer ministro socialdemócrata que gobierna Albania, como a Sali Berisha, un veterano líder opositor de gran importancia desde la década de los noventa. “Rama a la cárcel, Berisha a la cárcel”, pide una de las consignas que corean en las movilizaciones. Los manifestantes, tanto en Tirana como en Zvërnec, consideran que Rama y Berisha son “dos caras del mismo sistema agotado” y que solo responden a las élites nacionales e internacionales.










