
Escribe Mercedes de Mendieta, diputada nacional electa Izquierda Socialista/ FIT Unidad
Javier Milei volvió a mostrar su sometimiento explícito a Donald Trump y al imperialismo norteamericano. Se subió al portaaviones estadounidense USS Nimitz (una de las máquinas de guerra más imponentes del planeta) y participó de ejercicios navales en el Atlántico Sur, en el marco del operativo Passex 2026. Si bien el ingreso de fuerzas extranjeras requiere la autorización del Congreso Nacional, Milei lo hizo mediante el Decreto 264/2026, lo que refuerza su carácter autoritario al servicio del ataque a la soberanía nacional.
Estuvo acompañado de Karina Milei; el ministro de Defensa, Carlos Presti; la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; el canciller, Pablo Quirno; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el embajador de Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas; el jefe del Estado Mayor Conjunto, Marcelo Dalle Nogare; y el jefe de la Armada, Juan Carlos Romay. La “casta” estuvo presente en pleno, ahora alineada bajo la bandera de la sumisión militar a Washington.
Se trató de un gesto político contundente: convertir a nuestro país en un punto estratégico geopolítico y en “patio trasero” de Estados Unidos. Se inscribe en la vieja Doctrina Monroe, que desde el siglo XIX busca convertir a América Latina en una zona de influencia exclusiva yanqui y que ha cobrado nuevo impulso desde la llegada de Trump a su segunda presidencia.
Esto se suma a otros gestos recientes de sumisión, como el impulso a una Base Naval Integrada en Ushuaia junto al Comando Sur estadounidense. Bajo el argumento de la “cooperación”, se abre la puerta a una mayor injerencia militar extranjera en una zona estratégica clave: el acceso a la Antártida y los recursos del Atlántico Sur. Hoy, el gobierno ultraderechista se muestra como un actor disciplinado dentro del esquema global del imperialismo norteamericano. Pero el alineamiento de Milei no se limita al Atlántico Sur. Se ubica sin matices detrás de la ofensiva imperialista de Trump y Benjamín Netanyahu contra Irán y el Líbano. Donde ambos promueven y llevan adelante un genocidio. ¡No en nuestro nombre!










