
Escribe José Castillo
Finalmente, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, concurrió a dar su informe a la Cámara de Diputados. En forma inédita, fue acompañado y respaldado por todo el gobierno, incluyendo al propio presidente, Javier Milei, y a su hermana Karina Milei. El show que montaron no pudo evitar que la imagen del gobierno siga cayendo en picada.
La escena fue fellinesca. El gabinete en pleno, con ministros, secretarios y subsecretarios, encabezados por Milei y su hermana, copó los palcos y se dedicó a silbar, gritar y cantar. El propio presidente, como si estuviera subido a un paravalanchas, dirigía a su hinchada como una barra brava.
El impresentable y corrupto Adorni leyó, en tono monocorde, un discurso claramente escrito por otros. Luego, el presidente de la Cámara, Martín Menem, informó que, de manera inédita para este tipo de sesiones, se pasaría a un cuarto intermedio ante cada tanda de preguntas. En esos momentos, un grupo de asesores le escribía las “respuestas” a Adorni, que luego se limitaba a leerlas.
Esas respuestas no contestaban nada de lo que se le preguntaba. La performance del jefe de Gabinete no sirvió para despejar ninguna duda sobre sus acciones corruptas. Toda la escena fue una representación que dejó al desnudo lo que es este gobierno: autoritario, patotero, corrupto y sometido al imperialismo, con Donald Trump a la cabeza.
Por si todo esto fuera poco, al gobierno de Milei le salió mal su pronóstico de que el tema se acabaría luego de la reunión de Diputados. A los pocos días surgieron las nuevas revelaciones, en este caso relacionadas con refacciones suntuosas hechas por el jefe de gabinete en su casa en el country Indio Cuá, que incluyen la construcción de una cascada en una pileta de natación, por un monto de 245.000 dólares.
¿Y el peronismo?
El bloque del Frente de Izquierda Unidad no se limitó a denunciar los hechos de corrupción de Adorni. También exigió el cumplimiento de la ley de financiamiento universitario y la emergencia en discapacidad, y denunció cada una de las medidas reaccionarias del gobierno.
El bloque peronista de Diputados, en cambio, se cuidó muy bien de salirse del libreto. Por supuesto, varios diputadas y diputados hicieron preguntas vinculadas a los casos de corrupción, pero no mucho más. Le permitió a Adorni leer sus respuestas guionadas sin contestar los interrogantes sobre sus manejos. Los diputados peronistas vinculados a los gobernadores “amigos” de Milei no intervinieron. Tampoco lo hizo Máximo Kirchner. Incluso se llamó a silencio alguien tan activo como Juan Grabois. Con Karina Milei presente, ni siquiera se animaron a repetir el gesto del “3%” que habían utilizado en otras ocasiones.
Esto podría estar vinculado a negociaciones entre el oficialismo y el peronismo por acuerdos en el nombramiento de nuevos jueces, según trascendidos del Poder Judicial. La síntesis la dio el jefe de bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, con un discurso de cierre casi amigable con el presidente de la Cámara, Martín Menem, al aclarar que “por supuesto” no se trataba de una interpelación al ministro y que no se estaba exigiendo su renuncia.
¿Qué conclusión sacar?
Ninguno de los antiguos aliados de La Libertad Avanza (ni el PRO, ni los radicales “con peluca”, ni los gobernadores afines) salió a defender a Milei. El bloque libertario se limitó a aplaudir, sobre todo mientras el presidente estaba presente. Cuando se retiró, ni siquiera eso ocurrió. Una postal del estado actual del oficialismo.
El gobierno de La Libertad Avanza sigue en caída. Así lo reflejan las encuestas. A un plan económico que hambrea al pueblo y saquea los recursos, se suma la indignación por el “destape” de múltiples causas de corrupción que superan el caso Adorni y alcanzan al propio Milei y a su hermana.
El peronismo, después de dos años de dejar avanzar la motosierra de Milei (con diputados que votaron sus leyes y una CGT que miró para otro lado), ahora percibe el cambio de clima. Busca capitalizar el desgaste del gobierno e incluso disputar el apoyo de sectores empresariales que empiezan a desconfiar de Milei. De ahí sus propuestas de “frentes opositores”, que incluyen desde la unidad del peronismo hasta acuerdos con radicales, el PRO e incluso libertarios alejados del oficialismo.
Una vez más, la única fuerza que plantea enfrentar a Milei y su ajuste en la calle, apoyando todas las luchas y proponiendo una alternativa con un programa distinto, es el Frente de Izquierda Unidad.










