Escribe Mariano Barba
A medida que avanzan los meses y se aproxima la contienda electoral del próximo año, continúa a todo vapor la pelea interna en el PJ, con declaraciones y contrapuntos.
El debate es quién controla el aparato nacional para designar candidaturas, empezando por quién será el candidato a presidente. El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, uno de los referentes del interior del país, hizo declaraciones que luego otros contradijeron.
Quintela fue el anfitrión de una reunión nacional del peronismo que contó con la presencia de varios sectores el 31 de julio, en la previa al acto de conmemoración de los 50 años del asesinato del obispo Enrique Angelelli. Asistieron los senadores peronistas kirchneristas Eduardo “Wado” de Pedro y Juliana Di Tullio; la diputada del massismo Cecilia Moreau; Diego Giuliano, presidente del Frente Renovador a nivel nacional; y Germán Martínez, titular del bloque peronista en Diputados, entre otros. El gran ausente fue el gobernador bonaerense Axel Kicillof, que envió a Cristina Álvarez Rodríguez, su jefa de asesores, en representación del Movimiento Derecho al Futuro (MDF).
Más allá de la trascendencia de la reunión, lo más destacable fueron las declaraciones de Quintela al medio El Destape, que generaron bastante revuelo. Prometió que un posible gobierno peronista dará por tierra con las medidas de Milei. “Lo que sea necesario nacionalizar, lo vamos a nacionalizar. Lo que sea necesario expropiar, vamos a expropiar. Lo digo para que no se entusiasmen con este señor que está desequilibrado”. Sin embargo, el resto de la dirigencia peronista lo dejó solo y no respaldó estas declaraciones.
Serían posturas progresivas y creíbles si no salieran de boca de un gobernador peronista que aplica un brutal ajuste en su provincia, donde la pobreza es desgarradora y los sueldos se pagan una parte en pesos y otra con bonos provinciales denominados “Chachos”, aceptados sólo en La Rioja y parcialmente por los comercios de esa provincia.
¿El peronismo va a revertir las medidas de Milei?
¿Será cierto que, si el peronismo recupera el gobierno del país, nacionalizará y expropiará lo que Milei está entregando? Podríamos afirmar con mucha certeza que nada de eso hará el peronismo, como tampoco lo hizo en relación a los gobiernos anteriores cuando gobernó durante 17 de los últimos 25 años. En 2018, cuando el equipo económico de Mauricio Macri tomó un préstamo con el FMI por 50 mil millones de dólares, el peronismo calificó ese endeudamiento como ilegítimo, fraudulento y que violaba los estatutos del propio organismo para sostener un proyecto electoral. Dijeron además que esos fondos se fugaron del país y agravaron la crisis social y económica. Sin embargo, con la llegada de Alberto y Cristina al gobierno, no solo se reconoció esa deuda, sino que se continuó pagando puntualmente a costa del sacrificio del pueblo trabajador.
Por eso no es creíble Quintela cuando dice: “Yo todavía no comprendo cómo la sociedad argentina ha votado así. Me avergüenza tener un presidente con estas características. Ni una sola política ha aplicado en beneficio de la sociedad argentina, en un solo sector social que se haya beneficiado”. Parafraseando a Quintela, le recordamos, para que “comprenda”, que la derrota del peronismo a manos de Milei se explica por el pésimo gobierno de Alberto Fernández, Cristina Fernández y Massa, que terminó con cerca del 50 % de pobreza y una inflación anual del 211%. O sea, el peronismo es el principal responsable de que nos gobierne la ultraderecha en Argentina.
Mientras Quintela busca posicionarse como articulador de la unidad peronista de cara a 2027, sus dichos muestran una vez más el doble discurso del peronismo. Cuando gobernó, aplicó los ajustes como cualquier gobierno capitalista, pactó con el FMI, pagó a rajatabla la deuda externa, mantuvo privatizadas todas las empresas públicas desde los ‘90 y deterioró el poder adquisitivo del salario con una inflación galopante. Ahora que no gobierna, aparecen voces como la del gobernador riojano prometiendo cambios que nunca llevarán adelante.
Peor aún, durante los casi tres años de motosierra, el peronismo aportó los votos necesarios en el Senado y Diputados para que saliera la Ley Bases. Con el apoyo de gobernadores como Raúl Jalil (Catamarca), Hugo Passalacqua (Misiones), Gustavo Sáenz (Salta) y Osvaldo Jaldo (Tucumán), sumado a la complicidad directa de la CGT, se permitió que Milei impusiera la reforma laboral esclavista.
Por eso afirmamos desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad que el peronismo y sus distintas alas ya no son una salida ni una alternativa para las y los trabajadores y sectores populares. La alternativa es el FIT Unidad, apoyando las luchas, con un programa anticapitalista y proponiendo un gobierno de la izquierda y la clase trabajadora.










