Escribe Guido Poletti
El gobierno de Javier Milei, el FMI y los economistas del establishment suelen poner como “gran ejemplo” de un Banco Central independiente lo que sucede en Perú.
Efectivamente, en ese país hay un mismo presidente del Banco Central que permanece más allá de los cambios políticos y, de hecho, maneja la política económica peruana como si fuera un monarca. Se trata de Julio Velarde, en el cargo desde 2006.
Sin embargo, eso no ha significado ninguna mejora para el pueblo trabajador. Al contrario, el 75% de la población está en la informalidad y la pobreza impera tanto en las grandes ciudades, como Lima y otros centros urbanos, como en las extensas zonas rurales.
Perú está sometido, como pocos otros países, al saqueo minero que depreda su ambiente. El Perú “económicamente exitoso” lo ha sido para las grandes transnacionales, las mineras, los terratenientes y los banqueros, mientras la inmensa mayoría de la población sigue sumergida en la pobreza y la indigencia.










