Mariana Scayola, secretaria de prensa de Ademys
Hace algunas semanas se publicaron los resultados de las pruebas PISA 2025 en nuestro país, diseñadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El informe indica que los resultados obtenidos por las y los estudiantes de tercer año de la escuela media marcan un claro retroceso en Lectura, Matemática y Ciencias.
Las pruebas PISA son evaluaciones estandarizadas creadas por la OCDE que se toman en casi un centenar de países, sin considerar los parámetros socioculturales de cada uno. Evalúan el estado de los aprendizajes con el objetivo de mejorar la “calidad educativa” y, por lo general, responsabilizan a las y los docentes del “fracaso educativo”. En definitiva, estas evaluaciones no están pensadas para contribuir a evaluar el proceso de aprendizaje de las y los estudiantes.
El gobierno de Javier Milei, que aplica también el plan motosierra en Educación, salió rápidamente a negar cualquier responsabilidad, señalando que estos resultados son producto de las políticas de los gobiernos anteriores. Sin embargo, meses antes se había adjudicado los resultados positivos del Operativo Aprender en Primaria como fruto de su gobierno.
Nadie puede negar la tremenda crisis que viene atravesando la educación de nuestro país desde hace mucho tiempo. Sin dudas, es responsabilidad de los gobiernos anteriores y del actual también. Leyes educativas como la Ley Federal de Educación de Carlos Menem, que orientó el proceso de atomización del sistema educativo; la Ley de Educación Nacional del peronismo kirchnerista, que coloca como centro el rol “contenedor” de la escuela y también las habilidades y destrezas, desplazando al conocimiento como eje central de la tarea educativa; la baja del presupuesto educativo, que profundiza el deterioro salarial de las y los docentes y el abandono de la inversión en infraestructura; y el fracaso de las reformas de la escuela media han configurado el actual estado de la educación.
Las reformas educativas que los gobiernos nacionales y provinciales implementan fueron diseñadas por organismos internacionales como la OCDE y el Banco Mundial, entre otros. Estas políticas han avanzado en la liquidación del derecho social a la educación, denigrando el trabajo docente, profundizando el vaciamiento de la Escuela Pública y fortaleciendo la privatización del sistema educativo, colocando a la Educación como una mercancía.
Revertir esta enorme crisis educativa requiere medidas de fondo. La renacionalización del sistema educativo es una de ellas, junto con el aumento del presupuesto educativo al 10% del PBI o al 25% del total del presupuesto nacional. Para esto es necesario dejar de pagar la deuda externa y eliminar los subsidios a la escuela privada.
Las y los docentes deben cumplir un rol protagónico en la construcción de las currículas y los dispositivos educativos. Por todo esto, es necesario dar un primer paso con la realización de un Congreso Educativo donde las y los trabajadores de la educación debatan y resuelvan medidas para mejorar el rumbo educativo y frenar el ajuste y la mercantilización del conocimiento que impone hoy el gobierno de Milei con la complicidad de todos los gobernadores.










