Federico Novo Foti
La figura del Che Guevara todavía es un ejemplo de vida militante y de entrega a un ideal revolucionario. De su experiencia sacó conclusiones que expresó a través de consignas y en sus escritos. Reivindicamos muchas de esas posiciones. Desde ese reconocimiento nuestra corriente, fundada por Nahuel Moreno, polemizó con la estrategia del foco guerrillero y planteó la necesidad de construir partidos revolucionarios.
El 3 de noviembre de 1966 ingresó a Bolivia el comerciante uruguayo Ramón Benítez, un hombre calvo y miope. Benítez no era otro que el líder revolucionario cubano-argentino Ernesto “Che” Guevara disfrazado. Su objetivo era replicar el foco guerrillero en ese país para derrotar a la dictadura de René Barrientos Ortuño y expandir la revolución. Siete años antes, junto a Fidel Castro y Camilo Cienfuegos lideraron la Revolución Cubana, la primera revolución socialista de América Latina.
Pero la experiencia boliviana sería trágica. La guerrilla del Che, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), quedó aislada del campesinado y no logró establecer relaciones con el movimiento minero. Por su parte, el Partido Comunista boliviano, le restó apoyo político y logístico cuando el Che no aceptó que su principal dirigente, Mario Monje, condujera las operaciones militares.
Para finales de septiembre de 1967, la diezmada columna del Che, con sólo 17 hombres, huía desesperada del asedio de las tropas bolivianas, entrenadas y equipadas por la CIA. Así lo relataba él mismo en su diario personal: “el ejército está mostrando más efectividad en su acción y la masa campesina no nos ayuda en nada y se convierten en delatores. La tarea más importante es zafar”.1 Pero no lo lograrían.
El 8 de octubre a las 11 de la mañana, en la quebrada del Churo, se inició el combate final. El Che recibió un disparo en su pantorrilla derecha, tres guerrilleros fueron muertos y dos resultaron heridos de gravedad. A las 14.40, cercados por el ejército, el Che y lo que quedaba del ELN fueron capturados.
El 9 de octubre, detenido en una escuela de la localidad de La Higuera, el Che fue ejecutado por orden expresa del presidente Barrientos. Su cuerpo fue fotografiado en el Hospital de Vallegrande y, luego, enterrado en paradero desconocido.2 Guevara caía combatiendo por la revolución socialista y, desde entonces, se convertía en figura del heroísmo desinteresado y el anhelo de cambio.
Revolución socialista o caricatura de revolución
En su época de estudiante se embarcó en varios viajes por América Latina que dejó documentados en sus diarios personales.3 Pudo ver con sus propios ojos la pobreza y la injusticia que asolaban el continente. Estas experiencias alimentaron su odio hacia el capitalismo y lo convencieron de que la solución era la revolución.
Ya siendo el “Che”, uno de los máximos líderes de la Revolución Cubana fue defensor de las expropiaciones y la centralización económica. Es decir, quitarles las refinerías, los ingenios azucareros, los campos, fábricas y bancos a los yanquis y a los grandes patrones nacionales. Y poner toda esa riqueza al servicio de los trabajadores y el pueblo. Esto permitió que, tras la revolución, Cuba no tuviera pobres y la población accediera masivamente a salud y educación. Tuvo también una particular y temprana preocupación por denunciar y combatir los privilegios que comenzaban a usufructuar los funcionarios del gobierno y el partido. Mantuvo una vida personal y familiar absolutamente austera, mientras se ponía cada domingo al frente de brigadas de trabajo para educar con su ejemplo.
Su visión internacionalista lo llevó a entender la defensa de Cuba como parte de la extensión de la revolución socialista en el resto de América Latina y el mundo, y a chocar cada vez más con las posiciones de la burocracia de la Unión Soviética. En febrero de 1965 pronunció su célebre discurso de Argel, en la capital de Argelia. Llamaba a unir las luchas contra el imperialismo, porque “una victoria de cualquier país sobre el imperialismo es una victoria nuestra”, a fortalecer el internacionalismo proletario y a la pelea mundial por el socialismo. A la vez, criticaba duramente los términos de intercambio económico de la Unión Soviética con los demás países del llamado “campo socialista”, condenaba su política de coexistencia pacífica con el imperialismo y exigía apoyo con armas al pueblo vietnamita.4 Esas posiciones revolucionarias perdieron apoyo dentro de Cuba y poco después se fue de la isla para no volver.
Meses antes de su asesinato, en abril de 1967, se publicó en la revista Tricontinental su “Mensaje a los pueblos del mundo”. Allí el Che afirmaba que “el imperialismo es un sistema mundial, la última etapa del capitalismo, y que hay que batirlo en una gran confrontación mundial”. Aseguraba también que las burguesías nacionales eran furgón de cola del imperialismo y, contra la concepción estalinista de la “revolución por etapas”, afirmaba que los países de Asia, África y América estaban maduros para la lucha por el socialismo. Decía que la alternativa era “revolución socialista o caricatura de revolución”.5
Su legado
El Che Guevara fue consecuente con la principal enseñanza de la revolución cubana. Para lograr la liberación y comenzar a solucionar los anhelos de bienestar para las y los trabajadores y campesinos, es imprescindible romper política y económicamente con la burguesía y el imperialismo y extender la revolución a los demás países. Por eso Nahuel Moreno, maestro y fundador de nuestra corriente, pese a los importantes debates (ver recuadro), lo llamó “héroe y mártir de la revolución permanente”.
Fidel Castro, en su pacto con la burocracia estalinista, terminó apoyando la “coexistencia pacífica”. Un año después de la muerte del Che, apoyó el aplastamiento de obreros en la revolución checoslovaca de 1968. Alentó las experiencias fallidas de Chile y Nicaragua en los setentas. Las burocracias impulsaron “reformas hacia el mercado” en China y la URSS, que dieron lugar a la restauración del capitalismo. También se restauró el capitalismo en Cuba, bajo el llamado “socialismo del siglo XXI”, la economía mixta capitalista, la convivencia entre distintas formas de propiedad (incluyendo los negocios de las grandes multinacionales) y los mecanismos del mercado.6
Para acabar con la miseria y la pobreza provocadas por el sistema capitalista imperialista, el único camino es derrocarlo e imponer en su lugar el socialismo con democracia obrera, poner toda la economía en manos de la clase trabajadora y expropiar a las empresas multinacionales y a los grandes patrones nacionales. Este es el gran legado de Guevara. A lo que agregamos que, para llevar al triunfo la causa por la cual dio la vida el Che, es necesario también avanzar en la construcción de partidos revolucionarios que se lo propongan de manera consecuente.
1. Ernesto Guevara. Diario del Che en Bolivia. Editorial Siglo XXI, Buenos Aires, 1968.
2. El 28 de junio de 1997, Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), encontró los cuerpos del Che y otros guerrilleros enterrados como NN en una fosa común en el aeropuerto de Vallegrande.
3. Ver “Diarios de Motocicleta” (2004), película de Walter Salles.
4. Ernesto Guevara. “Discurso pronunciado en el Segundo Seminario Económico de Solidaridad Afroasiática”, 24/02/1965. www.marxists.org
5. Ernesto Guevara. “Crear dos tres… muchos Vietnam. Mensaje a los pueblos del mundo” en Revista Tricontinental, 16/04/1967. www.marxists.org
6. Correspondencia Internacional. Edición Especial. Diciembre 2024. www.uit-ci.org










