
Mercedes de Mendieta, diputada nacional electa Izquierda Socialista/FIT Unidad
Durante cuatro décadas los Encuentros de Mujeres y Disidencias se han convertido en un evento único en el mundo. Es un hecho de que miles viajemos de todo el país para tener un espacio propio en un sistema capitalista patriarcal que históricamente nos ha querido invisibilizar. Asimismo, los encuentros reflejan al movimiento feminista que es heterogéneo y policlasista y participan la gran diversidad de organizaciones feministas, sindicales, partidos políticos e independientes. Por eso, el encuentro es también un espacio de debate político.
Uno de los debates centrales está relacionado con la metodología de resolución al interior de los talleres. Para nosotres se trata de aprovechar que miles y miles nos encontramos, no solo para intercambiar sobre nuestros problemas y experiencias, que es un gran valor, sino para que toda esa fuerza nos permita organizar democráticamente un plan de lucha feminista. Este debate se desarrolla con las corrientes que tienen peso dentro de la Comisión Organizadora (CO) como el PCR/CCC, sectores de la burocracia de CTA y el peronismo, que intentan que solo sea un espacio de “catarsis”. Así, ponen trabas para evitar que se resuelvan en los talleres acciones concretas y la elección de la próxima sede.
Basta de imposiciones, que se resuelva democráticamente
Año a año los encuentros se realizan en distintos puntos del país. Los sectores del PCR/CCC, CTA y del peronismo utilizan distintas maniobras para imponer la sede del próximo encuentro. Para eso, llevan al acto de cierre la “resolución” con un método burocrático dónde se resuelve por un falso “aplausómetro”.
Desde el inicio de la cuarta ola feminista con #NiUnaMenos en 2015, el encuentro se volvió cada vez más masivo y desde diversos sectores del feminismo, en especial de las organizaciones de izquierda, venimos proponendo que la próxima sede sea en CABA, en el centro político del país.
Vale recordar que en el encuentro de Rosario 2016 los talleres se pronunciaban masivamente por que el encuentro sea en CABA, sin lograrlo al no haber una metodología democrática. En Trelew en 2018, en el pico de la #MareaVerde, la enorme presión logró que en 2019 se realizará en La Plata, lo que permitió que sea el más masivo de la historia y dónde se incorporó el carácter plurinacional y a las disidencias.
Existe una Campaña llamada “¡Queremos que el 40° encuentro sea en CABA!” que crece entre las organizaciones feministas de la cual desde Isadora y Disidencias en Lucha somos parte. No se trata de un capricho ni de no respetar el carácter federal del encuentro, ya que sólo en 1986 se realizó en CABA. Se trata de una necesidad política: que en 2027, a días de las elecciones nacionales, los feminismos se reúnan en el centro político del país y ese encuentro llene las calles para enfrentar a Milei y sus cómplices que atacan nuestros derechos conquistados. Este debate será sin dudas uno de los grandes desafíos que nos traerá el Encuentro en Córdoba. Nos preparamos para llenar los talleres con esta propuesta política, mientras invitamos a las y les miles de activistas a sumarse para lograr que el año que viene CABA reciba a mujeres y disidencias de todo el país para no dar ni un paso atrás.










