Oct 27, 2026 Last Updated 10:09 PM, Oct 27, 2026

Francia se suma con fuerza a la rebelión europea

Adolfo Santos, dirigente de Izquierda Socialista / FIT Unidad

Europa está convulsionada. Una ola de protestas, movilizaciones y acampes crece contra los brutales ajustes económicos en Italia, Estado Español, Portugal, Bélgica y Albania. En Francia, lo que empezó como una protesta de estudiantes secundarios en París, tomó una dimensión nacional al punto que se ha convocado a una huelga general para el 5 de noviembre.

Desde mediados de septiembre Francia enfrenta una masiva rebelión. Las protestas iniciales, protagonizadas por los estudiantes secundarios, fueron por la crisis en la educación. La falta de profesores, aulas superpobladas, edificios deteriorados y sin las condiciones mínimas para desarrollar las tareas educativas en un clima de calor extremo, fueron la chispa que inició el fuego. Los canales de televisión del mundo mostraron en directo la ocupación de cientos de establecimientos educativos y manifestaciones callejeras de jóvenes junto a sus profesores y padres en el centro de París exigiendo respuestas al gobierno de Emmanuel Macron. Lejos de presentar soluciones, el gobierno respondió con un fuerte aparato represivo.

Entonces el conflicto se extendió. Más de mil liceos de París, Lyon, Marsella, Toulouse, Lille y Burdeos, se sumaron a las ocupaciones y bloqueos. En pocos días las demandas de los liceístas impactaron en las universidades donde más de 40 campus fueron paralizados o tomados por los estudiantes y profesores que rechazan los recortes presupuestarios, la falta de docentes, el deterioro de las instalaciones y las restricciones de acceso a la educación superior a través de la plataforma digital Parcoursup, considerada injusta, burocrática y poco transparente. Se trata de un conflicto contra el creciente desmantelamiento de la educación pública producido en años de decadencia y crisis capitalista a lo que el gobierno nacional solo ofrece represión o promesas de “mesas de diálogo” sin ninguna consecuencia.

Es la crisis económica capitalista

La educación no es el único problema. El malestar estudiantil puso de manifiesto la fragilidad económica de uno de los gigantes de Europa que supo ser el mayor estado de bienestar social. Demostró que el problema es más profundo y colocó sobre la mesa la crisis económica, el costo de vida, la inflación, el precio de los combustibles y los ajustes sobre el gasto público. Esta realidad motorizó las grandes manifestaciones del fin de semana del 17 y 18 de octubre en toda Francia. Los estudiantes abrieron las compuertas, pero existe una bronca generalizada. Se sumaron los “chalecos amarillos”, un sector rural empobrecido que desde 2018 reclama por el alto precio del diésel y los sindicatos, ante un costo de vida insoportable y la pérdida permanente del poder adquisitivo.

Impotentes para detener la movilización, Emmanuel Macrón y el primer ministro Sébastien Lecornu responden con más represión. Esta semana comenzó un toque de queda que restringe la libre circulación y reunión en algunos barrios de París y otras ciudades francesas. Hacen centro en sectores marginales enmascarados, muchas veces infiltrados, que atacan comercios para desvirtuar la movilización. El gobierno intenta resolver por la fuerza un profundo conflicto social, sin embargo la movilización no retrocede. Estudiantes y docentes continúan en pie de lucha, los chalecos amarillos llaman a manifestar el próximo sábado 24 y los sindicatos convocan a una huelga general con movilizaciones para el jueves 5 de noviembre. “Francia camina por el filo de la navaja. La segunda economía del euro, uno de los pilares sobre los que se sostiene la arquitectura financiera europea, se enfrenta a lo que parece una suerte de tormenta perfecta” (elEconomista.es 19/10).

Francia no es una isla, es parte de un continente envuelto en llamas por la crisis capitalista que no da respuesta a las legítimas demandas de una población trabajadora y una juventud empobrecidas. Macron y Lecornu intentan evadir su responsabilidad al responsabilizar a la “ultraizquierda” y a La Francia Insumisa (LFI) de Jean-Luc Mélenchon por la protesta. Una acusación que cae por tierra cuando presenciamos los acampes de la juventud y sectores populares por el derecho a la vivienda en Portugal y el Estado Español, la rebelión en Italia contra el costo de vida y la desigualdad social o las manifestaciones en Albania por el profundo malestar socioeconómico. La razón de fondo es la decadencia acelerada del capitalismo imperialista que hunde a la clase trabajadora y sectores populares en una miseria creciente, a la superexplotación y al saqueo de las riquezas. Contra eso, se insurgen las masas populares de estos países.

Desde Izquierda Socialista, como parte de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores Cuarta Internacional (UIT-CI), nos solidarizamos con estas luchas. Repudiamos la represión y las medidas que restringen las libertades de la juventud y el pueblo trabajador impuestas por el gobierno de Macron y Lecornu y exigimos la inmediata libertad a todos los detenidos durante las protestas.

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