Frente a la conmemoración de estos veinte años del rechazo a la megaminería, nos propusimos desde Izquierda Socialista hacer una recuperación de cómo fueron los debates en el proceso de lucha que terminó en el triunfo. Para eso, en estos días publicaremos una revista que hace un recorrido por los meses previos a la victoria en el plebiscito a través de los volantes y publicaciones que fuimos impulsando tanto desde nuestro partido, como de la Asamblea de Vecinos de Esquel. Esta publicación nos permitirá dar cuenta de una voz que muchas veces se invisibiliza en los relatos de esta lucha histórica, a pesar de haber cumplido un rol en la conformación y continuidad del movimiento de lucha, así como también en la polémica con los partidos patronales (PJ, UCR) que una y otra vez intentaron desviar la movilización. Además, permitirá entender a fondo como el triunfo del plebiscito se vinculó con el marco del pos-Argentinazo y de una tremenda convulsión política que se expresó también en Esquel y toda la provincia.
Escribe Federico Novo Foti
Carlos Marx, junto a Federico Engels, fundó el socialismo científico y el movimiento revolucionario de la clase obrera por su liberación. Su legado ha querido ser destruido y falsificado. Pero en el siglo XXI, las ideas de Marx aún representan una guía invaluable para la acción revolucionaria.
El 14 de marzo de 1883 falleció, en Londres, Carlos Marx. En los últimos años de su vida, se había ocupado en terminar El Capital, su monumental obra dedicada a analizar científica y críticamente el funcionamiento del capitalismo. Por entonces estaba parcialmente retirado de la vida política pública, pero seguía acompañando la experiencia del movimiento obrero europeo y americano, cuyos dirigentes frecuentaban su casa para solicitar ayuda y consejos.
La muerte de su esposa Jenny, sucedida a fines de 1881, había asestado un duro golpe a Marx, quien vería regresar viejos problemas de salud en sus últimos meses de vida. El 17 de marzo, Marx fue enterrado en el cementerio de Highgate, junto a la tumba de su esposa. En una ceremonia en la que participaron un puñado de familiares y dirigentes socialistas, Federico Engels pronunció el discurso de despedida. Ante los presentes Engels afirmó que había fallecido “el más grande pensador viviente” y que había muerto “ante todo y sobre todo, un revolucionario”.1
Vida y pensamiento revolucionarios
Carlos Marx nació en Tréveris (Alemania) en 1818, en el seno de una familia de clase media. Terminó sus estudios universitarios en 1841. Por entonces, se relacionó con los “Jóvenes Hegelianos”, un grupo que enfrentaba al gobierno del rey prusiano, pero en el terreno filosófico, intentando sacar conclusiones revolucionarias de la filosofía de Hegel. Fue nombrado redactor jefe de la Gaceta del Rin, un periódico de la burguesía liberal de Renania, que fue censurado por expresar, a instancias de Marx, posiciones democráticas. La persecución gubernamental obligó a Marx a emigrar a París en 1844. Allí empezó a trabajar conjuntamente con otro joven alemán “hegeliano de izquierda”, Federico Engels, quien se convertiría en su entrañable amigo y colaborador. Impactados por las luchas de los obreros franceses y habiendo entrado en contacto con grupos socialistas y de obreros alemanes exiliados, Marx y Engels pasaron de sus posiciones democrático burguesas iniciales al socialismo científico.2
Marx y Engels se sumaron a la Liga de los Comunistas. Escribieron su programa, el célebre Manifiesto Comunista, publicado en febrero de 1848, donde proclamaron la nueva concepción socialista científica. Denunciaron que, bajo el capitalismo, a pesar de la creciente producción de riquezas, los trabajadores tienden a caer “en la miseria y el pauperismo”.3 Anunciaron el papel revolucionario de la clase obrera en la creación de la nueva sociedad socialista por medio de la lucha de clases. Solo el socialismo podría salvar a la humanidad, “derrocando por la violencia a la burguesía” del poder político y económico. Para lograrlo, llamaban a los trabajadores a organizarse en forma independiente de la burguesía, no sólo en los sindicatos, sino también en su propio partido político de clase. El Manifiesto Comunista cerraba con el llamado: “¡Proletarios de todos los países, uníos!”, expresando que la lucha obrera por su liberación y el socialismo debía desarrollarse en cada país y en todo el mundo. En líneas generales, Marx sostuvo hasta el último de sus días la concepción plasmada en el Manifiesto Comunista.
Tras la derrota de las revoluciones de 1848, Marx y su esposa Jenny, debieron trasladarse a Londres. Allí Marx decidió realizar un estudio exhaustivo del capitalismo y su funcionamiento. En El Capital, expuso con precisión el antagonismo irreconciliable que existe entre patrones y trabajadores, así como la imposibilidad del capitalismo de garantizar progreso para el conjunto de la humanidad. Pese a su obsesiva dedicación al trabajo, Marx no logró terminar el plan completo de El Capital, porque siempre combinó sus actividades de investigación y elaboración teórica con la militancia y la lucha práctica, en contacto con los trabajadores que se sumaban al movimiento.
Las enseñanzas de Marx siguen vigentes
Desde sus orígenes, la lucha dela clase obrera estuvo atravesada por distintas corrientes y a menudo antagónicas, que convivían con el naciente socialismo científico de Marx y Engels. En la Asociación Internacional de Trabajadores (Primera Internacional), fundada en Londres en 1864, Marx también polemizó fuertemente con los anarquistas.
Tras la muerte de Marx se fue consolidando la gran división entre reformistas y revolucionarios. Una división que, de una u otra manera, perdura hasta la actualidad. Por un lado una minoría consecuente con las ideas de Marx y la revolución socialista. Pero por el otro, bajo los rótulos de “marxismo”, “comunismo” o “socialismo” surgieron corrientes que conducen amplios sectores del movimiento obrero y popular, que han revisado los principios y la política socialista defendida por Marx. La característica común a todas ellas ha sido predicar como solución a los males del capitalismo la conciliación de clases: la unidad entre trabajadores y patrones. En su momento, estos planteos fueron levantados por la socialdemocracia primero y por el stalinismo después. En las últimas décadas, surgen nuevas revisiones: la lucha contra los patrones y sus gobiernos es reemplazada en estas corrientes por la falsa idea de construir el socialismo de la mano con las multinacionales capitalistas y las “economías mixtas”, sin expropiar a la burguesía. Asimismo, abandonan la tarea de construir partidos revolucionarios para la toma del poder y el socialismo mundial. Entre estos falsos socialistas se encuentran, en la actualidad, la dictadura capitalista del PC chino, el gobierno de Maduro en Venezuela o el de Ortega en Nicaragua. Su política es doblemente nociva porque, por un lado, bajo supuestas banderas socialistas predican falsas salidas que sólo llevan a nuevas frustraciones, y por otro, porque su fracaso es utilizado por la burguesía como “el fracaso del marxismo”, tal como sucedió desde 1989 con la caída de las dictaduras estalinistas en la URSS y Europa.
La realidad es que, en pleno siglo XXI, las luchas, rebeliones y revoluciones se multiplican porque el capitalismo, con su sistema de explotación y opresión, condena crecientemente a la miseria y pobreza a trabajadores y pueblos del mundo, tal como lo demostró y anticipó Marx a mediados de siglo XIX, cuyos trabajos vuelven a ser publicados y su figura vuelve a ser debatida.
Marx no acertó en todas sus predicciones, pero sentó las bases para una política socialista continuada por revolucionarios como Lenin, Trotsky o Moreno. Con esa guía, desde Izquierda Socialista y la UITCI nos damos a la tarea de forjar en cada lucha una nueva dirección, un partido revolucionario consecuente, que batalle ferozmente contra los patrones, sus partidos y sus gobiernos, como contra toda variante reformista en el movimiento obrero y popular, con el objetivo de conquistar gobiernos de trabajadores en la pelea por el triunfo del socialismo mundial.
1. Federico Engels. “Discurso ante la tumba de Marx” en Franz Mehring. “Carlos Marx. Historia de su vida.” Editorial Grijalbo, México, 1960.
2. Ver Nahuel Moreno. “Sobre el marxismo”. CEHuS, Buenos Aires, 2022.
3. Carlos Marx y Federico Engels. “Manifiesto Comunista”, El Socialista, Buenos Aires, julio 2008.
El dirigente trotskista argentino Nahuel Moreno fue un estudioso de la vida y la obra revolucionaria de Carlos Marx. Sus análisis se orientaron a sacar conclusiones útiles a la tarea de construir partidos trotskistas revolucionarios, fuertemente enraizados en la clase obrera y sus luchas, y la construcción de la Cuarta Internacional, fundada por León Trotsky en 1938 para dar continuidad al socialismo revolucionario. En el libro “Sobre el marxismo”, Moreno se remonta a la juventud de Marx y su pasaje a las posiciones del comunismo para definir, desde sus orígenes, qué es el marxismo y la praxis revolucionaria. Ve a Marx y Engels como “activos militantes revolucionarios, además de intelectuales enormes”, que “no se conformaban con la crítica teórica […] sino que buscaban transformar en la realidad el estado de cosas”. Desde su incorporación a la Liga de los Comunistas, Marx dedicó su vida “a la lucha y organización del movimiento obrero europeo”.1
1. Ver Nahuel Moreno. “Sobre el marxismo”, CEHuS, Buenos Aires, 2022.
Escribe María Meza
En el marco de la obtención de la legalidad de Izquierda Socialista en Tierra del Fuego, Rubén “Pollo” Sobrero visitó la Isla para acompañar este importantísimo logro del partido. Se realizaron conferencias de prensa, entrevistas radiales y diversas actividades en Ushuaia y Río Grande, con un gran acompañamiento de importantes y reconocides compañeres de diversos sectores obreros y populares, como municipales, textiles, portuarios, metalúrgicos, docentes, referentes barriales, jubilades y juventudes.
En la conferencia de prensa que se realizó en el Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (SOEM) de Ushuaia, se remarcó que la obtención de la legalidad fortalece al Frente de Izquierda Unidad para las próximas elecciones. En la conferencia, que devino en una importante charla, entre otras tantas cosas, se llamó a la más amplia unidad de la izquierda y los trabajadores y a poner esta legalidad al servicio de las luchas. También, Sobrero visitó a los trabajadores del “Tren del Fin del Mundo” y con un gran reconocimiento se entabló una charla enriquecedora.
En Río Grande, tras la conferencia de prensa, recorrió las instalaciones de una fábrica textil. Otro encuentro significativo fue la participación en una asamblea de Digital Fueguina que viene de más de dos años de lucha por la recuperación de la fuente laboral, y el compromiso de seguir rodeando de solidaridad por parte de nuestro partido.
Las actividades cerraron con una importante charla con militantes y simpatizantes del partido en Tierra del Fuego, en la que se remarcó los desafíos de seguir creciendo y ofreciendo una herramienta a los y las trabajadoras para enfrentar el brutal ajuste que llevan adelante el gobierno peronista del Frente de Todos y el FMI. Teniendo en claro que ni Juntos por Cambio, ni el liberfacho de Milei son la salida para la clase trabajadora y los sectores populares.

Escribe Miguel Lamas, dirigente de la UIT-CIEscribe Miguel Lamas, dirigente de la UIT-CI
La movilización realizada el 7 de marzo fue la sexta y más grande de las masivas protestas contra la reforma de la ley de pensiones que intenta el presidente Emmanuel Macron. El sábado 11 hubo otra marcha nacional. Además varios sectores claves anunciaron el comienzo de “huelgas prorrogables” (es decir se mantendrían en huelga contínua decidida por asambleas). Pese a esto, el Senado aprobó la reforma y anunciaron que se aprobará en diputados esta semana.
La movilización del martes 7 de marzo, convocada por ocho centrales sindicales, fue de 1,28 millones de personas, según el gobierno, y de 3,5 millones según la central sindical CGT (700 mil sólo en París). Es la mayor protesta en tres décadas. Y es superior a la del 31 de enero, cuando se movilizaron 2,8 millones.
Al término de la jornada, el frente sindical pidió a Macron una reunión “urgente”, porque su “silencio ya no es posible”. Pero no sólo se negó a la reunión, sino que la propuesta de ley fue aprobada en el Senado.
Varios sectores claves, como las refinerías, los ferrocarriles y el sector energético, resolvieron las huelgas prorrogables.
La basura se acumulaba en las calles de París y se bloquearon las entregas de combustible de las refinerías porque estos continuaban con las huelgas contra la reforma jubilatoria. También se interrumpió el suministro eléctrico y se retrasó el mantenimiento de algunos reactores nucleares.
Otra muestra de la voluntad desde las bases de radicalizar las medidas, es que se organizaron piquetes y bloqueos de carreteras en muchos lugares del país.
Los sindicatos también apoyaron las manifestaciones convocadas para el miércoles 8 con motivo del Día Internacional de la Mujer y el jueves 9, llamado por los estudiantes, que se están movilizando en toda Francia.
Lo intentan desde hace muchos años
La reforma de la ley de pensiones no es sólo el aumento de la edad jubilatoria de 62 a 64 años, sino que cambia las condiciones y exige un mínimo de 43 años de aportes en momentos en que cada vez más jóvenes no tienen trabajos regulares. Dos de cada tres franceses, según todos los sondeos, se oponen a esta reforma.
El ataque al sistema de pensiones es una exigencia de los capitalistas franceses desde hace décadas antes de Macron. El primer intento serio de la burguesía francesa de rebajar a las jubilaciones fue en 1995 con el infame “Plan Juppé”, derrotado por el movimiento de masas más importante sucedido en Francia desde mayo de 1968.
El actual presidente Macron también lo intentó 2019-2020, provocando la oleada de huelgas más grande de las dos últimas décadas, incluyendo el movimiento casi insurreccional de los “chalecos amarillos” y una huelga ferroviaria de seis meses de duración que obligaron a su gobierno a retirar el plan de reforma de las pensiones cuando este ya había sido aprobado por el Parlamento.
Ahora todo está peor con la crisis capitalista
Aunque Macron está más debilitado que en el 2019, el capitalismo está más en crisis y pretenden que la crisis la paguen los trabajadores. El compromiso de Macron es aumentar o recuperar las ganancias de los capitalistas franceses después de la pandemia. Por eso ni se reúne con las direcciones sindicales para discutir alguna modificación. La ley de pensiones es parte de eso, pero no sólo es la ley de pensiones, también están los salarios y las leyes laborales. Por eso el descontento de millones.
Y hoy en Francia el gobierno sigue diciendo que va a aplicar sí o sí la reforma de pensiones.
Para los trabajadores, las pensiones tampoco son el único problema que empeoró su situación. El tema salarial, ante los aumentos de precios de energía y alimentos, es también un reclamo central. Aunque los dirigentes burocráticos de las centrales sindicales no lo están tomando con el argumento de que “lo primero” es que se retire la reforma de pensiones.
Es la economía capitalista en su conjunto, en Francia y en el mundo, la que está tratando de hacer pagar su peor crisis a las y los trabajadores.
La necesidad de un plan de lucha
Si bien las ocho centrales sindicales se han unido y también con el movimiento estudiantil, las direcciones sindicales burocráticas siguen sin profundizar las medidas con un plan de lucha, mientras intentan negociar con Macron, que se niega públicamente a toda negociación.
Esto plantea también la necesidad de que, al calor de esa gran lucha, trabajadores, trabajadoras y jóvenes se organicen en la perspectiva de conformar una alternativa socialista revolucionaria por un cambio de fondo que termine con este desastre capitalista, por una alternativa política para terminar con el gobierno de Macron, hacia un gobierno del pueblo trabajador.
Es evidente que en lo inmediato, para derrotar al gobierno y sus planes, “lo primero” es que habrá que preparar un plan de lucha endureciendo cualitativamente las medidas, como lo plantean sectores de base con las huelgas (“reconducible”) que ya están realizando del conjunto del país y también los bloqueos. Y para eso incorporar al conjunto de los trabajadores, trabajadoras y jóvenes, con sus demandas, incluyendo la salarial y plenos derechos laborales, por un plan económico del pueblo trabajador.
Desde la UIT-CI damos todo el apoyo a esta grandiosa lucha del pueblo trabajador francés.